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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2017

Podemos: el debate ficticio y el debate real

Manolo Monereo
Cuarto Poder


Para Carlo Formenti


No es fcil entender el debate real existente en Podemos. No es casualidad. Conscientemente se elude y conscientemente se hace todo lo posible para que no emerja. Sin embargo, ms all de los significantes vacos, de las continuas metforas que ocultan ms que aclaran, el debate sigue siendo el que vio nacer a Podemos, lo que Podemos ha defendido y lo que Podemos representa. Si en el contexto espaol el debate es confuso, imagino que en Italia (*) ser difcil de entender. Voy a intentar explicarlo.

Lo primero, es que Espaa vive una crisis de rgimen. Si algo ha funcionado en los ltimos 30 aos ha sido la estabilidad del sistema poltico y un amplsimo consenso social que anudaba crecimiento econmico, bienestar social y pertenencia a una Unin Europea entendida como destino. Todo esto entr en crisis en 2008, que gener un desempleo brutal, recortes radicales de derechos laborales, sindicales y sociales, y un cuestionamiento ciudadano de los partidos dominantes, acelerado por la puesta en evidencia de una corrupcin sistmica.

En segundo lugar, una movilizacin social sin precedentes reclamando democracia real, proteccin social y defensa de las libertades cvicas. El movimiento de los indignados, el 15M, se form por la suma de tres vectores: las movilizaciones de los trabajadores, la insubordinacin de unas capas medias en proceso de proletarizacin y es una cuestin central una crisis generacional de grandes dimensiones que tena a los jvenes, su futuro y sus expectativas, como problema fundamental. Hay que tenerlo siempre presente, se trat de un movimiento democrtico que, desde el primer momento, se diferenci de cualquier tentacin fascista o autoritaria. El debate estaba en el terreno democrtico, en el de la justicia social y en la apuesta decidida por una regeneracin del sistema poltico.

Tercero, Podemos como ruptura. Lo natural hubiese sido que este movimiento se hubiese dispersado en lo social y que Izquierda Unida (IU) hubiese incrementado fuertemente voto y representacin parlamentaria. No fue as. La razn ltima y fundamental? El contenedor IU no era capaz de sintonizar con las prcticas, formas y reivindicaciones del movimiento popular 15M. Para decirlo de otra forma, IU no se refund en el momento oportuno y los nuevos desafos obligaban a crear una nueva formacin poltica. Podemos surge de esta incapacidad y signific una apuesta, una decisin de un grupo de hombres y mujeres con prcticas y tradiciones polticas diversas y con una experiencia vivida en Latinoamrica, en eso que se denomin populismo de izquierdas.

Lo dems es muy conocido. Podemos cambi la agenda poltica, desafi profundamente a la oligarqua dominante y modific un sistema de partidos que haba asegurado frreamente la gobernabilidad de Espaa. El bipartidismo fue una forma, un modo de organizar el poder poltico al servicio de los grupos econmicamente dominantes, que se aseguraban el control sobre el Estado y se beneficiaban enormemente del gasto pblico. En el centro, la corrupcin.

Conviene detenerse un momento sobre la significacin del bipartidismo. En Espaa se dio, como en otros pases, un fenmeno que tiene mucho que ver con la crisis de las izquierdas y, especficamente, de la socialdemocracia. La derecha espaola ha sido a lo largo de los aos cada vez ms de derechas, marcadamente neoliberal y con vinculaciones muy fuertes con una todopoderosa Iglesia Catlica. El PSOE ha sido, en muchos sentidos, el partido del rgimen cumpliendo un triple papel: garantizaba la modernizacin capitalista, se alineaba con los intereses de los grupos de poder econmico y obtena un enorme consenso en las clases trabajadoras. La clave era que se impidiese, costara lo que constara, el surgimiento de una fuerza poltica que pudiera competir con el PSOE, le obligara a negociar un programa ms a la izquierda y le presionara para cambiar, entre otras cosas, un sistema electoral, que como es sabido, beneficia a los dos grandes partidos.

Podemos consigui lo que la izquierda de Julio Anguita no fue capaz: construir una fuerza poltica que le disputaba la hegemona al PSOE. Esto puso en crisis al sistema de partidos y al propio rgimen. Como antes indiqu, durante muchos aos el rgimen logr un gran consenso social en torno al crecimiento econmico, la ampliacin de derechos y una Unin Europea garanta de prosperidad y de futuro. Este fue el discurso dominante que entr en crisis con las polticas de austeridad practicadas tanto por el PSOE como por el PP. El bipartidismo, no solo perdi legitimidad, sino que fue percibido como un obstculo al cambio poltico en el pas y a su regeneracin democrtica. La poblacin percibi con toda claridad que la clase poltica estaba sometida a los intereses de la oligarqua financiera, que rescataba bancos y empresas, y que degradaba las condiciones de vida y de trabajo de las mayoras sociales.

La fase que se abra expresaba una lucha extremadamente dura entre los que defendan una propuesta de regeneracin y de ruptura democrtica y aquellas fuerzas que, de forma ms o menos explcita, estaban organizando un proyecto de restauracin acorde con la divisin del trabajo que se iba imponiendo en la UE. Espaa se fue convirtiendo en un pas econmicamente cada vez ms dependiente, subalterno polticamente y con una democracia limitada y sin soberana. El modelo productivo que se fue profundizando y definiendo por las polticas de crisis se basaba, para incrementar la competitividad, en una devaluacin permanente de la fuerza de trabajo, en la degradacin sistemtica de los derechos laborales y sindicales, y en una sustancial disminucin de un Estado social que nunca fue muy fuerte en este pas.

Podemos no es un partido, es un movimiento democrtico con races sociales profundas y con una componente plebeya que le da una singularidad en el mapa poltico europeo. Hay muchos Podemos y su vertebracin programtica, organizativa y territorial ser difcil. Los poderes lo saben. Nunca ha habido una tregua para Podemos, ha sido combatido ms como enemigo que como adversario poltico, con un objetivo claro: que no se consolide como proyecto poltico y social alternativo. Cada conflicto interno es sobredimensionado y convertido en crisis, cada diferencia entre los dirigentes aparece como inicio de una ruptura. En el centro, siempre en el centro, demoler al secretario general Pablo Iglesias.

Cmo individualizar el debate que se resolver el prximo fin de semana? Ms all de las distintas versiones de los conflictos reales o aparentes o de las consignas de grupo, el fondo tiene que ver con una diferencia analtica que se convierte en una diferencia estratgica de mucho calado. El sector de igo Errejn, sin decirlo abiertamente, da por concluida la crisis de rgimen y considera vencedora a la operacin de restauracin oligrquica del sistema. Lo que quedara es negociar con los ganadores ciertos aspectos favorables a las clases populares, garantizarle a los sindicatos cierta presencia pblica y, sobre todo, sumarse a la negociacin sobre la regeneracin democrtica y, especficamente, a las posibles salidas de la llamada cuestin catalana. Se dan por definitivamente perdidos los derechos y libertades eliminados por las polticas de austeridad. Se acepta, en definitiva, los lmites impuestos por los Tratados y por la Comisin Europea.

El sector de Pablo Iglesias considera que la crisis de rgimen sigue abierta y que es fundamental ampliarla. Este sector considera que es imprescindible seguir disputndole la hegemona al tripartito dominante (PSOE, PP y Ciudadanos) e iniciar un proceso constituyente que garantice los derechos sociales y la construccin de un Estado federal. El eje es formar parte del conflicto social y combinar movilizacin de masas con la lucha institucional.

Un elemento decisivo en este debate es la relacin con el PSOE que es necesario subrayarlo vive una crisis muy grave. Para el sector de Errejn se tratara de cooperar con el PSOE y, desde ah, disputarle la hegemona electoral. El sector de Iglesias entiende que el PSOE es parte de las fuerzas del rgimen y, como ha mostrado la forzada dimisin de Pedro Snchez, es un partido intervenido por los grandes poderes.

El tipo de partido que defiende Pablo Iglesias tiene mucho que ver con la orientacin estratgica antes definida. Se trata de pasar de un partido que ha sido esencialmente una maquinaria electoral a un partido de masas, slidamente insertado en el territorio, ligado al conflicto social y a los movimientos, con capacidad de propuesta alternativa desde el punto de vista de las clases subalternas. No hay que olvidar el debate sobre esto ha sido muy pobre que la singularidad de Podemos es que sigue siendo percibido como una fuerza capaz de ser alternativa de gobierno y de poder. No es casualidad que la plataforma que encabeza Pablo Iglesias se llame Proyecto 2020, es decir, construir una alternativa poltica y social capaz de ganar las prximas elecciones generales en Espaa.

Resumiendo, nadie cuestiona formalmente a Pablo Iglesias como secretario general. La cuestin de fondo sigue siendo el tipo de direccin a construir. Iglesias, a diferencia de Errejn, defiende una direccin cohesionada en torno a una poltica de ruptura democrtica, evitando la cristalizacin de fracciones organizadas y de un reparto del poder segn cuotas. Pluralidad s, respeto a las minoras tambin, pero desde una direccin nica que garantice la unidad de accin.

(*) Este artculo se publica en cuartopoder.es y en el diairo italiano Il Manifesto.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/cartaalamauta/2017/02/10/podemos-el-debate-ficticio-y-el-debate-real

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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