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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2017

La gran equivocacin de Trump

Luis Manuel Arce Isaac
Prensa Latina


La Habana, 10 feb (PL) Los ltimos acontecimientos polticos en Estados Unidos generan inquietudes y confusiones pues el hilo conductor de acciones y dichos de Donald Trump aparece y desaparece en las olas de una lucha de posiciones entre las lites de millonarios que no sigue patrones comunes en la forma de manifestarse.

En el establishment estadounidenses hay una lucha entre y dentro de los grupos financieros y empresariales desde el stano hasta la azotea, y aunque no es indita lo nuevo es que en esta ocasin se produce a cielo abierto y no de forma soterrada y poco percibida como hasta ahora.

Se puede asegurar sin temor a equivocaciones que no hay una unidad monoltica en las esferas de poder en Estados Unidos y que tampoco existe una identificacin plena de intereses en la cpula suprapartidista que hasta ahora les permita ponerse de acuerdo.

No significa que las contradicciones en el ncleo de mando sean irreconciliables, pero su antagonismo est en los lmites de la tolerancia.

Una expresin de esa situacin son las manifestaciones en las calles contra Trump y su equipo de multimillonarios auspiciadas por adversarios poderosos, y el rechazo a sus ideas de conseguir por la va ms peligrosa, ofensiva y aterradora que 'Estados Unidos vuelva a ser fuerte', como proclama voz en cuello el nuevo mandatario.

Si es cierto el axioma de que cuando un edificio est enfermo se derrumba o lo derrumban pues es la nica alternativa posible para solventar el mal cuando es estructural, el sistema de dominacin estadounidense puede estar en precario y la llegada de una persona como Trump a la Casa Blanca es una constatacin.

Tampoco significa que el imperio est en las ltimas o que sus das estn contados.

En Trump hay una carga pesada y peligrosa de inexperiencia poltica y diplomtica, vlida en general para su equipo de multimillonarios irreverentes -y tambin de sus principales asesores- lo cual no justifica sus llamados de corte nacionalsocialista como en su discurso de toma de posesin cuando remarc que 'de hoy en adelante una nueva visin gobernar nuestra tierra. A partir de este momento Estados Unidos ser lo primero'.

Con esas espantosas palabras de Trump saltaron todas las alarmas en el mundo, incluidas las de sus aliados europeos y de la propia OTAN, en especial porque el nuevo mandatario dispondr este ao de de cerca de 600 mil millones de dlares para un presupuesto militar que es probable acelere una carrera armamentista tanto o ms intensa que en la poca de la guerra fra.

Hay una radicalizacin en ese discurso que en lugar de bajar sigue subiendo de tono en tal magnitud que da la impresin que Trump lleva aos, y no das, en la Casa Blanca al punto de que en solamente la primera semana de gobierno su rechazo en el electorado marcaba 51 por ciento.

'Juntos haremos que Estados Unidos vuelva a ser fuerte. Haremos que Estados Unidos vuelva a ser prspero. Haremos que Estados Unidos vuelva a ser orgulloso. Haremos que Estados Unidos vuelva a ser seguro de nuevo. Y juntos haremos que Estados Unidos sea grande de nuevo'.

Como apuntara hace poco el telogo brasileo Leonardo Boff, subyacente a estas palabras funciona la ideologa del 'destino manifiesto', de la excepcionalidad de Estados Unidos que posee una misin nica y divina en el mundo, la de llevar sus valores de derechos, de la propiedad privada y de la democracia liberal al resto de la humanidad. Una equivocacin horrible.

Todo puede comenzar con una guerra comercial total y un proteccionismo destructor y xenofbico del que la discriminacin tnica y religiosa y la cruzada antislmica son una suerte de sostn ideolgico de la propaganda antiterrorista para encubrir objetivos mucho ms profundos como los de reconstruir un hegemonismo que no tiene cabida en esta poca y requerira el uso de una fuerza superior a la desplegada en Iraq, Afganistn, Siria y otros teatros de guerra, y ms abarcadora.

Trump arrastra en esa cruzada a ultraderechistas como Marine Le Pen, en Francia, o Mauricio Macri, en Argentina, y da riendas al expansionismo de los israeles agresivamente contrarios a las recomendaciones de la ONU de que abandonen la colonizacin de Jerusaln y otros territorios palestinos que ocupan, pero al mismo tiempo se echa en contra a sus ms cercanos aliados europeos e incluso a la OTAN.

Hay una coincidencia general entre economistas de diversas tendencias que ninguno de los proyectos de Trump generar el empleo que el mandatario esgrime como argumento y que el proteccionismo tampoco funcionar y ser un desastre. No son tiempos de improvisaciones.

El gobierno de Trump naci torcido porque es hijo de la decadencia del sistema. Sus cimientos cedieron al peso del neoliberalismo y una globalizacin desenfrenadamente mal conducida, y de la necesidad de un reacomodo de fuerzas liderado por los sectores que representan los supermillonarios elegidos para integrar el gobierno, incluidos el petrolero y el militar-industrial.

Ese gabinete ministerial marca una polarizacin poltica que va ms all de la separacin matemtica de un conglomerado en dos partes con suficientes potencialidades de poder, pues atae ms que a una ideologa partidista, al resquebrajamiento de la estructura del sistema que les sirve de soporte a demcratas y republicanos.

Ciertamente, el nuevo presidente de Estados Unidos es fiel a un guion preconcebido dirigido a producir un cambio dentro del sistema que permita aplicar nuevas estrategias sin temer la cercana del abismo extremista para recuperar el hegemonismo que Trump considera perdido. La gran confusin de Trump y sus allegados es que no estamos en una poca de cambios, sino del cambio de una poca

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=63395&SEO=la-gran-equivocacion-de-trump



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