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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2017

Ecuador ante el espejo argentino

Atilio A. Boron
Rebelin


Sera difcil exagerar la trascendencia nacional e internacional de las elecciones presidenciales que tendrn lugar en Ecuador el prximo domingo. En una nota anterior nos referimos a ellas hablando de una nueva batalla de Stalingrado en donde se juega el futuro de los tan hostigados procesos progresistas y de izquierda en Amrica Latina y el Caribe. Una derrota de la Alianza Pas significara poco menos que la clausura del ciclo iniciado a fines del siglo pasado. Cada la fortaleza ecuatoriana el cerco se cerrara sobre Bolivia y Venezuela, acosadas por el recrudecimiento de la virulencia de la oposicin y, en el caso de la segunda, tambin por los tremendos efectos de la crisis econmica desatada por una perversa combinacin de factores locales e internacionales. Y Cuba perdera un gobierno amigo, cosa que no es una cuestin menor para la isla en un escenario internacional como el actual.

Por el contrario, una ratificacin general del curso poltico seguido por Ecuador desde la eleccin del presidente Rafael Correa sera un valioso y oportuno reaseguro para esos pases y un significativo aliento para los partidos y movimientos sociales que resisten a la restauracin conservadora en Argentina y Brasil y para los pueblos que luchan en contra de gobiernos de inequvoco signo neoliberal desde Mxico hasta Chile, pasando por Colombia, Per y otros pases de la regin. Sera una muy positiva seal de que el tan pregonado fin de ciclo progresista est lejos de haberse consumado y que es, antes que nada, un ardid de la derecha cuyo propsito es muy claro: convencer a los sujetos de la rebelda ante el orden neoliberal que la batalla ya se ha perdido y que no tiene sentido seguir luchando. Es bien sabido que la victoria en el terreno de las ideas y las conciencias es prerrequisito de la victoria poltica. As, la muletilla del fin de ciclo es una sibilina forma de promover una rendicin incondicional de las fuerzas del campo popular.

Una eventual victoria de la derecha en Ecuador precipitara un retroceso espectacular de los avances registrados en los ltimos diez aos, con independencia de su caracterizacin y valoracin. Por eso el electorado ecuatoriano hara bien en mirarse en el espejo argentino. En el pas sureo la derecha lleg al gobierno en un ajustado ballotage prometiendo que los logros del perodo kirchnerista no slo seran respetados sino tambin profundizados a partir de una supuesta mejor administracin de la cosa pblica. Mentiras todas que se transparentaron desde las primeras horas del gobierno de Mauricio Macri, cuando se puso en evidencia que la demagogia de la campaa nada tena que ver con las polticas que efectivamente fueron llevadas a la prctica. El espejo brasileo no es menos aleccionador que el argentino, y arroja las mismas o peores enseanzas. Pensar que en Ecuador la derecha se comportar de otro modo, que ser fiel a sus edulcoradas promesas de campaa y que, en caso de prevalecer, se abstendr de descargar un furioso escarmiento sobre la masa plebeya que instal a Rafael Correa en el Palacio de Carondelet es un acto de imperdonable ingenuidad e irresponsabilidad polticas, sobre todo cuando quienes albergan tan inocentes expectativas son fuerzas partidarias o corrientes de izquierda.

Si en el orden nacional la desciudadanizacin, la prdida de derechos y la reconcentracin de los ingresos y la riqueza seran el colofn inmediato de la victoria de la derecha, las consecuencias en el terreno internacional seran no menos nefastas. Aparte de lo que sealramos al principio de esta nota habra que agregar el enorme impacto de la previsible cancelacin del asilo diplomtico concedido a Julian Assange, junto con Edward Snowden el enemigo pblico nmero uno de Estados Unidos y los principales gobiernos y megacorporaciones capitalistas de todo el mundo, cuyas siniestras maniobras, estafas y crmenes salieron a la luz pblica gracias a Wikileaks, fundado precisamente por Assange. Lo primero que hara un eventual gobierno de derecha en Ecuador sera ofrecer en bandeja de plata la cabeza del asilado en Londres, as como el gobierno de Mxico hizo lo propio -infructuosamente, para su desgracia- al entregarle a Barack Obama la del Chapo Guzmn en vsperas de la eleccin presidencial norteamericana, con el objeto de robustecer las chances electorales de Hillary Clinton. La entrega de Assange a las autoridades norteamericanas no slo sera una velada sentencia de muerte para el australiano sino un mensaje tan funesto como aleccionador para quienes estn empeados en descorrer el velo que oculta los crmenes de los capitalistas. Pero esto no sera lo nico que hara ese gobierno: seguramente renegociara el retorno de las tropas estadounidenses a la base de Manta para que, de ese modo, Washington pudiera establecer un control absoluto del litoral pacfico nuestroamericano (al da de hoy Ecuador es una molesta excepcin en esa materia). No habra que descartar que en tal eventualidad se utilizara el pretexto de la guerra contra el terrorismo para, como lo hiciera Colombia hace pocos aos, incorporar al pas como aliado estratgico de la OTAN e involucrarlo en las guerras de pillaje que esa organizacin criminal libra en los ms apartados rincones del planeta. Dejamos a los lectores imaginar que otras iniciativas podra tomar un gobierno de esa orientacin en el terreno internacional. Seguira apoyando, como lo ha hecho el actual gobierno a la UNASUR, cuya sede est precisamente en este pas o al proceso de paz en Colombia, facilitando las negociaciones entre el ELN y Bogot?

Ante este razonamiento los infaltables doctores de la revolucin no demorarn en sealar lo que segn sus anlisis seran los insanables vicios y limitaciones del actual gobierno ecuatoriano y sosteniendo al mismo tiempo que Alianza Pas no es diferente de las expresiones polticas de la derecha contra las cuales competir en las elecciones. Una vez ms basta con observar lo ocurrido en la Argentina o Brasil, donde tambin all sectores presuntamente radicalizados se golpeaban el pecho asegurando que Scioli o Macri eran lo mismo, o que Aecio Neves era igual que Dilma. Tarde comprobaron su gravsimo error y reparar el dao facilitado por su actitud insumir aos de luchas y sufrimientos, sobre todo para las grandes mayoras nacionales. En el caso del Ecuador este predicamento desconoce dos datos esenciales: la vulnerabilidad externa del pas y sus limitados mrgenes de maniobra ante el despotismo del capital internacional y sus aliados y el hecho de que en este mundo realmente existente -no en el que construyen las alucinaciones doctrinarias- no existen ni han jams existido gobiernos que puedan presentar una hoja de balance a salvo de defectos, yerros y limitaciones, y el de Ecuador no es ni podra ser- la excepcin. Para ello se requerira, como bien lo observaba Jean-Jacques Rousseau, que los hombres fueran ngeles pero no lo son. Tal como lo hemos dicho en numerosas oportunidades, a la hora de hacer las cuentas de los ltimos diez aos los aciertos del gobierno de Rafael Correa superan ampliamente los desaciertos, y esto es el dato a partir del cual posicionarse ante el desafo del prximo domingo.

La experiencia histrica ensea que hay sectores de la izquierda que suelen ser vctimas de dos impulsos profundamente autodestructivos: la compulsin por la equivocacin, misma que hace que cuando se enfrenta a una coyuntura poltica crtica su miopa la lleve a ver al rbol en todos sus detalles y sobre todo sus defectos- pero a ignorar el bosque; y, por otro lado, una temeraria tendencia al suicidio mesinico que termina por facilitar la victoria de sus enemigos. La derecha no padece de ninguno de estos dos males, aunque tiene muchos otros; pero nunca se equivoca a la hora de identificar a su enemigo de clase. Por eso para la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, con la CIA a la cabeza, el enemigo a derrotar es Lenin Moreno. Y no creo que ello se deba a la repulsa que les provoca su nombre de pila. Para muchos, con esto nos basta y nos sobra para saber cmo hay que votar el prximo domingo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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