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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2017

Las profundas races y la frgil superficie del comunismo sudafricano
La militancia laboral y social africana, el marxismo y la construccin revolucionaria del movimiento (III)

Patrick Bond
Pambazuka News


Para ilustrar el enigma, piensen tambin lo que significa haber comenzado toda esta lucha, como hicieron los principales lderes de Numsa, en la tradicin del Partido Comunista del Cabo Oriental. Teniendo esto en cuenta, la retrica M-L tiene sentido, porque parece ser el caso de que:

- El SACP dentro del ANC est en sus ltimos das (con continuos rumores de que los lderes del Partido sufren una purga, as como una enorme presin, proveniente de la juventud y ejercida sobre los jefes del partido)

- Los fracasos de Cosatu en casi todos los frentes polticos podran llevar a que los miembros de los distintos sindicatos sudafricanos exijan la dimisin de Zuma como presidente, probablemente no antes de 2019, y tambin a romper la Alianza.

Si estos son los procesos polticos ms prximos que se avecinan, entonces la retrica de Numsa puede verse como un posicionamiento cuidadoso para capturar a todos aquellos que ahora estn renunciando al ANC. El impulso poltico de Numsa en los corazones y mentes de un prestigioso movimiento de liberacin es algo que en Zimbabwe fue probado, y fracas. Este es el caso del Movimiento por el Cambio Democrtico, que tambin comenz como un partido de los trabajadores (en enero de 1999 durante la convencin de trabajadores de Chitungwiza), pero que rpidamente se desliz hacia la derecha. Arrastrar al ANC un poco hacia la izquierda, utilizando el propio lenguaje de Revolucin Democrtica Nacional (NDR), podra resultar ser una alternativa exitosa. Se debera plantear como una alternativa de alienacin poltica enfrentada por tantos activistas de la clase obrera cuya experiencia poltica masiva est basada en la lealtad tradicional al ANC.

El papel histrico de Numsa es recordar continuamente que una gran apoyo ANC NDR constituye una explicacin lgica de los fracasos SACP-Cosatu dentro de la Alianza: el Partido y los lderes laborales se convirtieron en miembros indistinguibles de los jefes. (Este es un resultado sobre el que algunos observadores acusan a los lderes de Numsa de reproducir, tambin, con la "distancia social" entre el liderazgo y los trabajadores an inmensa, al igual que la distancia entre los trabajadores de Numsa -muchos de los cuales han luchado arduamente por los salarios mensuales de cinco dgitos-, y los sudafricanos ms pobres.) As que la retrica de Numsa es bastante clara. Su simple mensaje es que, primero, y, segundo, la revolucin, estn correctamente conceptualizados y formulados con estrategias adecuadas y separadas en dos etapas, pero que se asign a las personas equivocadas la tarea de la implementacin porque el ANC, el Cosatu y el SACP juntos se mostraron demasiado cmodos manteniendo el statu quo nacionalista neoliberal.

Ahora, esa lnea de argumentacin puede no apelar fcilmente a la mayora de los lectores. Sin embargo, tenga en cuenta que la meloda de la NDR sigue siendo especialmente atractiva para aquellos que todava consideran que el nacionalismo populista del ANC de 1994 era el proyecto poltico ms prestigioso de Sudfrica. A pesar de llevar cerca de 23 aos de liberacin, esta tradicin conserva races profundas. Y es probable que con su nuevo liderazgo (probablemente Dlamini-Zuma o Ramaphosa), el ANC pueda seguir manteniendo su mayora por encima del 50% en las prximas elecciones.

As, algunos lectores pueden tener problemas en cuanto a los principios y la teora de la Revolucin Democrtica Nacional, ya que es difcil de discutir y probar en trminos empricos. La "primera etapa" - el "reino poltico" - se alcanz sustancialmente en 1994. Hace tiempo que se espera una "segunda etapa" -la justicia econmica-. La capacidad de persuasin de la clase compradora sudafricana, que se extiende a travs de la divisin principal intra-ANC (es decir, de la mquina de patrocinio Zuma-Gupta Zupta al bloque del neoliberal)- representa el principal obstculo para la segunda etapa de la revolucin. Con Sudfrica en un profundo estado de crisis, es trgico que a pesar de que Numsa y los esfuerzos del FEP, as como la retrica anticapitalista de SACP-COSATU, las nicas dos narrativas que dominan el espacio poltico sean : en primer lugar, Zupta, y, en segundo lugar, el gobierno neoliberal.

Para dirigirse a los intelectuales izquierdistas, los marxistas de clase media (como el autor del artculo) han cometido errores profundos que podran distraer a Numsa de reunir su fuerza? Por supuesto. Todas las iniciativas de la extrema izquierda de Sudfrica han fracasado en atraer a los miembros de la clase trabajadora, as como al liderazgo. A diferencia de los casos del Norte de frica en 2011, la mezcla de esa intelectualidad, las ONG progresistas, los movimientos sociales, los ciudadanos frustrados y los activistas laborales creativos en Sudfrica no han encontrado nada parecido al apoyo masivo del FEP y Numsa.

Puede que no suceda en las elecciones de 2019, pero en Sudfrica llegar un punto en el que el actual panorama poltico no sea solo una cuestin retrica, sino una situacin en la que se hayan llevado a cabo movimientos reales. Despus de todo, hablamos de un momento magnfico para ser activista y promover la justicia en Sudfrica:

- 1.- Numsa no se ha quebrado frente a la represin. Dividir y conquistar es todava de los desafos ms fuertes contra el poder capitalista; El Sindicato de Trabajadores de Alimentos y Afines se alej de Cosatu y la Asociacin de Mineros y la Unin de la Construccin no fue abandonada en el olvido durante la crisis minera de 2014-16.

- 2.- La clase obrera en su conjunto sigue considerada como la ms militante del mundo en un momento en que la desigualdad de Sudfrica se ha disparado y la clase capitalista es considerada por PWC como la ms corrupta del mundo.

- 3.- El FEP se ha vuelto ms fuerte y menos errtico desde el punto de vista poltico.

- 4.- El nuevo terreno de la poltica urbana de Gauteng (donde el FEP y el ANC compiten probablemente para apoyar, si no catalizan, las protestas comunitarias) se pondr muy interesante a medida que continen las contradicciones.

- 5.- Las comunidades continan protestando por la falta de entrega del servicio o el excesivo precio o la arrogancia de los polticos, a pesar de las tcnicas cada vez ms fuertes de represin y vigilancia del Estado.

- 6.- Aunque el impulso del movimiento estudiantil recientemente vacil despus de un espectacular estreno nacional en 2015, tienen mucho ms potencial para futuras movilizaciones y alianzas.

- 7.- Movimientos sociales, la coalicin Right2Know, mujeres, activistas LGBTI, Igualdad de Educacin, Campaa de Accin para el Tratamiento y otros manifestantes hacen or sus voces y muchas veces ganan batallas importantes a lo largo del camino.

Se expandir la infraestructura necesaria para avanzar al mismo ritmo que la realidad que lo demanda? Patrick Bond

Patrick Bond es profesor de Poltica econmica en la Universidad de Witwatersrand, Johannesburgo, Sudfrica.

Traduccin, Cristina Prez-Cerd Maldonado

Fuente: http://www.africafundacion.org/spip.php?article26482

Artculos relacionados:

- La militancia laboral y social africana, el marxismo y la construccin revolucionaria del movimiento (parte 1/4)

- La militancia laboral y social africana, el marxismo y la construccin revolucionaria del movimiento (parte 2/4)


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