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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2017

La desinformacin y manipulacin de los medios sobre Vistalegre

Vicen Navarro
Pblico.es

Este artculo es una crtica a la sistemtica mentira y manipulacin que los grandes medios de informacin del pas utilizaron en su cobertura de la asamblea de Podemos en Vistalegre, contrastando lo que ocurri en aquel congreso con la manera como lo presentaron los grandes medios.


Este fin de semana he estado en la II Asamblea Ciudadana de Podemos en Vistalegre y he podido ver desde el primer minuto hasta el ltimo lo que estaba ocurriendo. Creo conocer bien, pues, lo que ha pasado all y que coincide muy poco con lo que he estado leyendo en la prensa, oyendo en la radio o viendo en la televisin sobre Vistalegre durante este fin de semana (y en das anteriores). Claramente ha habido estos das dos Vistalegres: el real (lo que ocurri en Vistalegre) y el meditico, es decir, el Vistalegre que los medios (que se autodefinen como de informacin) intentaron presentar con una abundante manipulacin, escasa veracidad y gran hostilidad hacia Podemos. Una vez ms, es fcil de ver que uno de los mayores problemas que tiene la muy limitada democracia espaola es la falta de libertad de prensa, con una escassima diversidad ideolgica y con una ausencia de medios progresistas que puedan mostrar y denunciar su enorme sesgo derechista. En lugar de medios de informacin, lo son de persuasin y propaganda. Veamos los datos, y primero hablemos del Vistalegre real.

Qu ocurri en el Vistalegre real

En Vistalegre vi un gran debate que se inici ya hace varias semanas sobre temas esenciales para el pas, tales como la estrategia para alcanzar un pas ms justo, ms democrtico, ms solidario y ms plurinacional. Una fuerza poltica que no exista hace solo tres aos se haba convertido en la segunda fuerza del pas (en alianza con IU), convirtindose en la oposicin real a la coalicin PP-PSOE-Ciudadanos, comprometidos estos ltimos en continuar las polticas que se han estado imponiendo a la poblacin espaola sin que hubiera un mandato para ello. Tales polticas reformas laborales encaminadas a reducir los salarios y la proteccin social del mundo del trabajo, y recortes del gasto pblico social destinados a reducir y debilitar los servicios (como sanidad, educacin, vivienda social, servicios sociales, escuelas de infancia, servicios domiciliarios a personas con dependencia, prevencin de la pobreza y exclusin social, entre otros) y de las transferencias del Estado del Bienestar (como pensiones)- han tenido un impacto sumamente negativo en la calidad de vida y bienestar social de las clases populares. Los datos que documentan esta realidad son claros y convincentes. No es sorprendente, pues, que estas clases hayan canalizado su enfado y frustracin a travs de nuevas fuerzas polticas a lo largo del territorio espaol, dentro de las cuales Podemos y su aliado, IU, junto con las confluencias como En Com Podem, En Marea, Comproms y otros han sido las ms importantes.

Y es de gran importancia e inters observar que, mientras este rechazo y enfado hacia el establishment (es decir, la estructura de poder poltico) se ha canalizado a travs de partidos polticos de extrema derecha en pases como EEUU (Trump) y Francia (Le Pen), en Espaa han sido partidos claramente progresistas, enraizados en las izquierdas, los que han sabido or y verbalizar dicha protesta y rechazo, y responder con propuestas autnticamente transformadoras cuya aplicacin significara predeciblemente una amenaza para tales establishments polticos y los intereses financieros y econmicos que representan. El empuje de estos movimientos ha significado un tsunami poltico que se est expandiendo a nivel no solo central, sino tambin autonmico y municipal. Y todo ello ha ocurrido en un periodo de tiempo extraordinariamente corto.

La importancia de Vistalegre II

No es, por lo tanto, de extraar que en un movimiento poltico-social que ha crecido de una manera tan rpida haya tenido que ir resolviendo problemas surgidos como consecuencia de su limitada experiencia y de la enormidad de la labor a realizar. De ah la necesidad de los grandes debates sobre temas esenciales en un partido como Podemos, que aparecieron en los documentos que las tres principales sensibilidades existentes dentro de Podemos presentaron en el congreso, y que contenan sus propuestas de orientacin poltica (de dnde venimos y a dnde queremos ir), de forma organizativa, de planteamiento tico y sus propuestas de cmo alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres. La lectura de cada uno de estos documentos era fundamental para entender tal movimiento poltico-social y los debates en Vistalegre.

A lo largo de mi larga vida en varios pases y en ms de un continente (como asesor y/o participante en movimientos con vocacin de servicio a las clases populares y con intencin transformadora), he participado en muchos congresos y he ledo muchos documentos congresuales, y puedo dar constancia (como economista y como politlogo) que en Vistalegre cada uno de estos documentos reflejaba un elevado grado de compromiso con el cambio, con una gran calidad de exposicin y con una feliz mezcla de idealismo con realismo. Y lo que es tambin importante de resaltar es que los intensos debates que existieron entre las distintas sensibilidades se realizaron con gran madurez y sin insultos. Estuve con mi esposa todos lo dos das, sin ausentarme de Vistalegre ni un minuto, y pude escuchar todas las presentaciones. Y puedo dar testimonio que no vi ningn sarcasmo, ningn insulto y ningn sntoma de la famosa mala leche ibrica que aparece con excesiva frecuencia en reuniones polticas de tal naturaleza. Y ello ocurri, repito, en pleno ejercicio de un debate intenso con claras opiniones contrapuestas y con crticas muy fuertes hacia posturas contrarias. En realidad, el deseo de encontrar puntos comunes y establecer un proyecto unitario caracteriz a la asamblea, que transcurri durante toda la reunin con el claro objetivo, manifestado por la gran mayora de los presentes de, respetando la diversidad, reforzar la unidad.

Fue un placer para mi esposa y para m estar estos dos das con gente de todas partes de Espaa, de todas las clases sociales (con clara mayora de clases populares), y ver, entre otros miles de ejemplos de camaradera, a una trabajadora de Coca-Cola, en huelga, fraternizar con un general del ejrcito, o a una enfermera con un guarda civil, todos ellos en un proyecto comn: transformar profundamente este pas. La nica crtica que yo hara es que el excelente sentido de fraternidad que se viva no se reflejara con una cultura del canto, desaprovechando la enorme gama de canciones populares de protesta, amor y esperanza que existe en este pas. Me encanta LEstaca, que se cant al final, pero fue de las poqusimas que se cantaron. Espero que en Vistalegre III se cante mucho ms. Hasta aqu mi informe sobre Vistalegre sobre lo que vi. Pero nada de esto apareci en lo que se present al pblico por parte de los grandes medios.

El Vistalegre de los medios

Este otro Vistalegre, el que apareci en los grandes medios de informacin, fue muy diferente. En primer lugar, no hubo ningn gran rotativo, o programa radiofnico o de televisin, que presentara los documentos que se debatieron en el congreso. Repito, ni uno. En su lugar, las simplificaciones que intentaban resumir las diferencias alcanzaron niveles de autntica frivolidad. En lugar de analizar tales propuestas, prcticamente todos los medios continuaron presentando el congreso de Vistalegre como la culminacin del conflicto entre dos dirigentes, Pablo Iglesias e igo Errejn, que terminara con la expulsin de uno de ellos de la direccin, o incluso de Podemos. Todos acentuaron la inevitabilidad de la divisin y de la escisin, presentando el debate como una mera lucha por el poder, asumiendo, adems, que luchaban para conseguir el silln o los privilegios que conlleva el poder, concluyendo maliciosamente que se comportaban como todos los dirigentes de los otros partidos. En esta presentacin llegaron a unos niveles de una enorme mezquindad, con ataques a nivel personal. En realidad, la banalizacin de la presentacin de tales debates por los medios lleg a niveles absurdos, haciendo por ejemplo referencia a datos extremadamente personales y claramente insultantes, como las parejas y cambios de parejas, manipulaciones dignas de los Eduardo Indas de este pas. Nunca, sin embargo, presentaron los debates por lo que, en realidad, eran: legtimas e importantes diferencias de estrategia en los necesarios cambios que tiene que tener Espaa.

Los medios de informacin en Espaa como medios de persuasin y de propaganda

No hay duda de que el intento de tal reportaje sobre Vistalegre era debilitar o incluso destruir a Podemos y a sus dirigentes. Esta mezquindad, manipulacin y mentiras de los medios son, por cierto, una constante que, por desgracia, las izquierdas no denuncian. Honra a los dirigentes, Pablo Iglesias e igo Errejn, que se excusaran por haber aireado sus diferencias en pblico, hacindoles enormemente vulnerables a ser utilizados por unos medios que tienen asignada la funcin de destruirlos. Y as lo intentaron los medios, mintiendo a mansalva, presentando estas diferencias como cuchilladas del uno al otro que llevaran al exterminio del enemigo, significando la derrota y desaparicin de uno a costa del otro. Como dije antes, la escisin se presentaba como una situacin inevitable (cuando en realidad jams tal posibilidad existi). Ejemplos de esta presentacin hay a montones. El Pas, que lider esta mezquindad, public que el conflicto se asemejaba a la lucha entre Stalin y Trotsky; El Peridico (Iolanda Mrmol) indic que la asamblea comenz con el alma en vilo y el barro hasta las rodillas, presentando la lista de miembros del Consejo Ciudadano propuesta por Iglesias como una camarilla que le tienen secuestrado; La Vanguardia, que profetiz el colapso de Podemos, present a Iglesias como un bolchevique dispuesto a realizar purgas; y as un largo etctera. Y no digamos ya de los reportajes de la ultraderecha como La Razn, el ABC y otros. Fue una obscenidad, una confusin en la que algunas voces de izquierda, por desgracia, cayeron tambin. Tales voces criticaron, con razn, a Pablo Iglesias y a igo Errejn por discutir en pblico sus diferencias, pero no dijeron nada crtico hacia los medios, que en realidad fueron los mayores responsables de crear esta falsa imagen de escisin, con purgas incluidas. Repito que nunca hubo posibilidad de escisin, y no va a haber ninguna purga de Errejn, tal como maliciosamente se est interpretando el hecho de que Errejn deje de ser, probablemente, secretario poltico, pues tal cargo no existe en ningn otro partido, ya que tal responsabilidad recae en el secretario general. Dicho nombramiento era una anomala que tena que corregirse, pues crea confusin. Ahora bien, seguro que los medios continuarn hablando con la simplicidad que han usado, sin ningn respeto a la veracidad.

Desde que me reintegr hace ya bastantes aos en la vida acadmica y poltica de este pas, he ido sealando, criticando y denunciando la falta de pluralidad en los medios y su funcin propagandista. La cacareada libertad de prensa es la libertad de sus dueos en los medios privados y de los partidos gobernantes en los medios pblicos que los instrumentalizan. Son todos ellos instrumentos al servicio del poder, y todos ellos comparten su hostilidad hacia las fuerzas poltica que consideran amenazantes para el poder que sostienen. Ello no es nico de Espaa, pero es mucho ms acentuado en este pas, que tiene prcticamente una dictadura meditica, algo bien demostrado en el hecho de que no ha habido ni un medio de informacin que haya presentado de forma medianamente objetiva lo ocurrido en Vistalegre.

La inmunidad de los medios y de su corrupcin

Esta dictadura meditica tiene atemorizados a los dirigentes progresistas del pas. Pocos dirigentes polticos de izquierdas los denuncien. Aplaudo, por lo tanto, la crtica que hizo Pablo Iglesias al programa de la SER de Pepa Bueno por las manipulaciones, falta a la verdad y vetos de este programa (pueden escucharlo en http://play.cadenaser.com/widget/audio/001RD010000004454179/), y a La Sexta Noche por no solo mantener sino promover a periodistas de sistemtica y documentada manipulacin y mentira, algunos de ellos cmplices con policas que falsificaron documentos para destruir a Podemos. Refleja bien la inmunidad de los medios y del Estado que los policas que falsificaron evidencias en contra de Pablo Iglesias no hayan sido expedientados y continen trabajando, y que el periodista cmplice en la distribucin de tales falsedades contine en La Sexta Noche. La inmunidad de la que goza este tipo de corrupcin en Espaa es abrumadora y la poblacin es consciente de esta labor de desinformacin de los medios de persuasin, lo cual refleja su escasa credibilidad y su baja popularidad. Hoy criticar a los medios, pieza clave del establishment (que existe en Espaa u en otros pases como en EEUU) financiero y econmico, y a sus instrumentos polticos, debe incluir tambin el rechazo a sus medios de persuasin. Hay un silencio ensordecedor, basado en el miedo, que debe romperse.

El popular rechazo a los medios

Una figura poltica que capt rpidamente esta realidad fue el candidato Trump, que en contra de lo que los medios han presentado no tiene nada de payaso. Es una persona de una enorme astucia poltica y con una enorme capacidad de conexin con las clases populares. Consciente de la impopularidad de los medios entre la clase trabajadora, hizo de su denuncia un punto central de su campaa. En realidad fueron los propios medios, por extrao que parezca, los que haban promocionado al principio de las primarias al candidato Trump, como manera de anular al enemigo no. 1 del establishment estadounidense, el candidato socialista Bernie Sanders, que fue el primero en denunciar el sesgo y manipulacin de la mayora de dichos medios. Una vez anulado Sanders, Trump se les fue de las manos. Nada menos que el director de la cadena CBS haba dicho que Trump daba grandes audiencias, lo que representaba unos grandes beneficios empresariales, aun cuando era consciente de que sera un desastre para el pas. Pero no fue Trump el que inici o se caracteriz por su denuncia de los medios. Fueron las izquierdas en EEUU las que documentaron la sistemtica manipulacin y sesgo de la realidad por tales medios. Fue la campaa de Bernie Sanders, por ejemplo, la que document las falsedades del Washington Post en su campaa de difamacin de su candidatura. El director de El Pas, Antonio Cao, que en su da como corresponsal de tal rotativo en EEUU promocion en sus artculos el partido de ultraderecha Tea Party (que jug ms tarde un papel clave en el surgimiento de Trump) (ver mi artculo El sesgo profundamente derechista de Antonio Cao, el nuevo director de El Pas, Pblico, 24.02.14), y que defini a Podemos como la fuerza poltica hermana de Trump (ver mi artculo Por qu apoyo a Pablo Iglesias, a Podemos y a Unidos Podemos, Pblico, 09.02.17), intent presentar el justificado enfado de Podemos hacia El Pas como una muestra de pertenecer a la misma familia poltica que Trump, que critica a los medios. En realidad, la mayora de partidos que rechazan a los establishments financieros y econmicos, y a sus instrumentos polticos, tambin rechazan a sus medios de propaganda y desinformacin, como ha sido El Pas y otros medios en su cobertura de Podemos.

S que es costumbre aadir en esta crtica a los medios la frase estndar de que hay muchos buenos profesionales trabajando en ellos, lo cual es cierto, pero es frustrante su silencio, repito, ensordecedor sobre lo que sus diarios estn haciendo al servicio del poder. De ah que considere que es poco creble, por ejemplo, la crtica de Iaki Gabilondo (persona que goza de gran respeto en entornos progresistas) a Pablo Iglesias e igo Errejn, y en cambio no diga nada de la campaa de los medios en los que trabaja, tales como El Pas y la Cadena SER, en contra de Podemos, contribuyendo a la inmunidad de la que gozan tales medios, que es sumamente daina para la democracia espaola. Seguro que son conscientes de ello.

Fuente: http://www.vnavarro.org/?p=13899



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