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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2017

A la crcel!

Ramn Reig
Rebelin


Pero no a la crcel convencional sino a otra tal vez peor: la crcel en casa, un hogar enrejado, eso es lo que se ve venir. Demasiado bien est el orden pblico en Espaa para las cifras que aparecen a menudo como esos trece millones de personas en riesgo de pobreza o los que ya estn en la pobreza extrema (ms de un milln en Andaluca). Un 28,6% de los espaoles est en riesgo de pobreza y exclusin social. La renta media de los hogares se redujo un 0,2% hasta los 26.092 euros, he ledo en el diario El Pas.

El dinero de pap y mam, la pensin de los abuelos, las pagas del Estado y las chapuzas funcionan todava pero, hasta cundo? Todos nos hemos dado cuenta de cmo se han incrementado en los ltimos aos el nmero de anuncios sobre alarmas contra los cacos, unas alarmas cada vez ms perfeccionadas que avisan antes de que llegue el ladrn, algo que induce al pnico por aquello de que pueden pagar justos por pecadores. Las cmaras de vigilancia y los guardas se han multiplicado, aspecto que no ha pasado desapercibido a algunos estudiosos como Armand Mattelart quien en 2009 public Un mundo vigilado y en 2015 De Orwell al cibercontrol.

El poder siempre ha vigilado a sus sbditos pero ahora se ve en la obligacin de incrementar esta actividad con un grado de sofisticacin mucho mayor porque entre la gente circulan las nuevas tecnologas y porque la codicia est matando algo tan necesario e imparable como la globalizacin. De todas formas, la tecnologa es a la vez libertad y esclavitud, libertad porque permite abrir horizontes comunicativos, esclavitud porque un telfono inteligente o una tarjeta de compra, van dejando unas huellas que delatan donde se encuentra el ciudadano en cada momento del da.

Todo podra comprenderse si slo fuera el terrorismo su origen, lo malo es que hay otro terrorismo que est originando el fenmeno y que no pocos terrorismos, llammosles clsicos, los hemos originado nosotros con una violencia que quienes la sufren no pueden narrarla porque carecen de una CNN. As funcionan los humanos, desde luego, pero eso no conlleva que haya que resignarse.

En Amrica Latina, desde hace decenios, millones de personas viven en sus crceles domsticas. Los coches entre barrotes, los bebs y los nios controlados y bien sujetos por sus padres en los parques pblicos, nada de salir de noche alegremente. A todo eso lo llaman vivir en democracia pero no, es un mundo enrejado y amurallado por unos dirigentes y unas elites enfermas y sin rivales de consideracin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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