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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2017

Queremos un milln de empleos en Ecuador?

Adoracin Guamn y Ral Lorente
Rebelin

El desempleo se mantiene en el 5,2%, lo que coloca a Ecuador como el pas con menos desempleo de Amrica Latina.


Voy a crear un milln de empleos, con esta propuesta estrella y con la palabra Trabajo encabezando su propuesta, el candidato Lasso recorre el pas prometiendo la generacin en cuatro aos de un volumen de puestos de trabajo ms de dos veces superior a la actual cifra de desempleadas/os existentes hoy en Ecuador.

No es algo extrao encontrar este tipo de propuestas en una contienda electoral, al contrario, la creacin de empleo (sin ms) siempre es una recurrente propuesta de los partidos conservadores. De hecho la estrategia meditica que rode el lanzamiento de esta propuesta ha sido muy efectiva. Durante meses, distintos anlisis lanzados por economistas, la mayora profesores de universidades privadas, azuzaron el fantasma del desempleo que fue utilizado por el conjunto de la oposicin como ariete contra la poltica laboral del actual gobierno. Una vez generado el temor, como veremos infundado, a un supuesto desempleo sobredimensionado, el principal candidato de la oposicin lanz un lema sencillo crear un milln de empleos en cuatro aos como eje de su campaa. No fue el nico, la candidata Viteri ha prometido crear 800 mil puestos de trabajo, Moncayo ofrece crear 470 mil empleos y Lenin Moreno plantea la creacin de 250 mil.

Como es evidente, el desempleo y su gestin se han convertido en un atractivo recurso para la pesca de votos a lo largo de esta campaa electoral. Sin embargo, un anlisis del detalle de las distintas propuestas a la luz de la situacin del mercado laboral en Ecuador revela que cada uno de los binomios est apostando por un modelo de mercado laboral, de relaciones sociales y de concepcin del trabajo y del bienestar completamente distinto.

Comencemos por una breve caracterizacin del mercado laboral ecuatoriano y de su evolucin en esta ltima dcada, alejado de los aspavientos tpicos del momento electoral. No cabe duda de que las relaciones laborales ocuparon un lugar importante en los debates de la constituyente y que la Constitucin de 2008 efecta un amplio reconocimiento del Trabajo, reconociendo su centralidad en la economa por sobre el capital. As, por mandato constitucional, el Estado ecuatoriano se encuentra comprometido no slo a la consecucin del pleno empleo sino a que este objetivo sea conseguido mediante la generacin de trabajo digno y estable, con retribuciones justas, no precarizado ni tercerizando y con las herramientas jurdicas necesarias para permitir la corresponsabilidad entre mujeres y hombres en el mbito de los cuidados. La inclusin de una regulacin de este alcance en la norma constitucional era sin duda novedosa. Frente a las escuetas referencias al trabajo en otras constituciones llamadas del Estado Social como la espaola, la Constitucin de Montecristi se constitua como una frontera frente a la precarizacin que ya estaba impregnando las relaciones laborales en Europa.

Con esta base y desde aqul momento se han realizado importantes avances en el mbito de las relaciones de trabajo en Ecuador, esto es innegable. Los datos son claros, como indica una muestra rpida de la evolucin: la poblacin activa ha aumentado en ms de 1.5 millones de personas e ntre 2007 y 2015; e n 2006 haba 1.575.494 personas afiliadas al IESS, en 2016 hay 3.561.467 lo que indica un amplio crecimiento de la formalizacin de las relaciones de trabajo; los salarios reales han evolucionado al alza de manera continuada, prcticamente se ha duplicado su capacidad de compra, lo que se refleja en la reduccin del ndice de pobreza y la expansin del consumo de los hogares. El desempleo se mantiene en el 5,2%, lo que coloca a Ecuador como el pas con menos desempleo de Amrica Latina. Uno de los datos ms importantes es la reduccin de la brecha de gnero en trminos laborales y de disfrute de las prestaciones de seguridad social. Todo lo anterior supone un cambio muy significativo en el mercado laboral ecuatoriano, en la dignificacin y reconocimiento del trabajo, en el papel del Estado en la proteccin de los derechos de las y los trabajadores y en la generacin de una institucionalidad en trminos laborales y de seguridad social necesaria si se pretende aspirar a lograr un mercado de trabajo caracterizado por la formalidad, la estabilidad, los salarios dignos y el reconocimiento y la corresponsabilidad en los cuidados.

Evidentemente, quedan muchas cosas por hacer, incluso por rectificar, y los datos del ltimo ao revelan que, como no poda ser de otra manera, el mercado de trabajo acusa las dificultades por las que transita la economa mundial, de las que no se libra Ecuador. Sin embargo, el anlisis de los problemas compartido por la oposicin conservadora (no slo en el mbito de los partidos polticos sino tambin y sobre todo entre los economistas vinculados a los Think Tanks financiados por los poderes econmicos) est francamente desenfocado.

Utilizar el desempleo como medidor del buen o mal funcionamiento del mercado de trabajo en el pas y en funcin de esta proclama elaborar un Plan de Gobierno es un grave, y recurrente, error. Por un lado porque consideramos que no se han ledo bien los datos que aportan las estadsticas sobre la evolucin y la realidad del desempleo en Ecuador, por otro porque, en realidad, lo importante son otras variables como la calidad en el empleo.

Centrndonos en primer lugar en el desempleo, observamos que la comparacin que nos permite extraer una visin certera de la evolucin del mercado de trabajo, evitando las fluctuaciones estacionales, es la que contrapone la situacin a diciembre de 2015 y de 2016. En estos 12 meses la poblacin en edad de trabajar aumenta en 300.000 personas y la poblacin activa (PEA) se ha acrecentado en 375.000 personas. Observando el desempleo, vemos como 6 de cada 7 ecuatorianas/os que han decidido buscar trabajo en este ltimo ao lo han encontrado y slo uno se encuentra en desempleo, es decir, continua buscando una actividad laboral. Esto sita la tasa de desempleo en un 5.2 % (410.441 personas de 7.46 millones de PEA) que es, como hemos dicho, la ms baja de la regin. En otras palabras, de los 375.000 nuevos buscadores de empleo unos 52.549 son actualmente desempleados. Dmosle una vuelta ms todava, es innegable que entre diciembre de 2015 y diciembre de 2016 en trminos generales el desempleo aument en 52.549 personas (0.4%); sin embargo, este aumento no es estadsticamente relevante o incluso podemos afirmar que no esta muy lejos de la "tasa friccional de desempleo". Evidentemente, no queremos decir que estas 52 mil personas no importen, ni mucho menos, lo idneo sera una reduccin clara del desempleo, sino que en esta coyuntura se trata de una cifra que indica una buena capacidad del mercado laboral ecuatoriano de resistir a la dinmica habitual de rpida eliminacin de empleos como respuesta a una crisis econmica. Adems, por otro lado, en este mismo intervalo de tiempo se han creado ms de 300.000 nuevos puesto de trabajo.

Ya hemos dicho que el desempleo no es ni la mejor ni la nica variable para mesurar la salud del mercado laboral pero s que indica una tendencia interesante ante una situacin de crisis econmica. Pongamos un ejemplo, el mercado laboral espaol perdi 3.5 millones de puestos de trabajo entre 2008 y 2014. Esta dinmica fue fruto, en gran medida, de una poltica laboral orientada a facilitar el despido y la contratacin precaria para devaluar la mano de obra e intentar mantener la competitividad de las empresas espaolas. Cinco aos despus de la mayor reforma laboral, que instaur el modelo de las relaciones laborales precarias en Espaa, la tasa de desempleo se mantiene en un 18% (se ha reducido casi 9 puntos) pero el mercado laboral est marcado por el descenso salarial drstico, el aumento de la contratacin temporal, la insercin de los jvenes en contratos basura y el incremento continuado de la pobreza. Es evidente quien ha enjuagado los efectos de la crisis en Espaa por la aplicacin de medidas similares a las que se desarrollaron durante el Consenso de Washington, una mal llamada austeridad que reduce las prestaciones sociales y elimina los derechos laborales permitiendo no obstante que slo tres personas acumulen la misma riqueza que el 30% ms pobre del pas, es decir, que 14,2 millones de personas . Espaa, y Europa, estn viviendo sin duda su dcada perdida , derivada de lo que ya se denomina como el Consenso de Bruselas.

En sentido contrario, y es pertinente recordarlo, las mayoras sociales no estn pagando la crisis en Ecuador. El ajuste, inevitable dada la vinculacin con la economa internacional, no se est realizando sobre el bienestar de los que menos tienen, al contrario, es muy llamativo que e n los dos ltimos aos de crisis econmica el decil ms rico de la poblacin ha sido el nico que ha disminuido su porcentaje de ingresos. Ms aun, entre 2007 y 2014, Ecuador redujo la desigualdad en ocho puntos, atendiendo al ndice de Gini. En cambio, la reduccin en el conjunto de los pases de Amrica Latina fue de tres puntos y en el conjunto de la UE ha aumentado.

Pero ya hemos dicho que para valorar el desempeo del mercado de trabajo es necesario manejar otras variables y, aqu viene el punto a corregir, las cifras ms preocupantes son sin duda son las que indican una reduccin del empleo adecuado /pleno (en unas 250.000 personas) y la subida del subempleo en medio milln de personas. Podramos detenernos en buscar la explicacin de estas cifras, que sin duda es mltiple y tambin tiene que ver con el rpido crecimiento de la PEA en el ltimo ao, sin embargo, no estamos aqu para justiciar lo que es, sin duda, el Taln de Aquiles del mercado de trabajo ecuatoriano sino para valorar qu propuestas de los candidatos son adecuadas para solventar esta situacin. Para ello vamos a atender a los Planes de Gobierno notariados ante el CNE por los cuatro candidatos/a que se sitan en los primeros puestos de las encuestas electorales.

En la oposicin ms conservadora se sita sin duda el programa de Viteri. Ajena a la realidad del mercado de trabajo que hemos descrito, la candidata plantea la vuelta a la desregulacin casi total de las relaciones de trabajo con una apuesta clarsima Libre contratacin de empleadores: empleado y empleador podrn escoger el nmero de horas, das o meses de trabajo . Esto supone la eliminacin del carcter protector del derecho laboral respecto de la parte ms dbil de la relacin de trabajo asalariado, es decir, las y los trabajadores. La visin ultraliberal de Viteri la lleva a afirmar la no necesidad de esta proteccin y a apostar por una eliminacin de las normas que rigen las relaciones de trabajo. As, es evidente que el programa de Viteri no responde a las necesidades de la realidad laboral del Ecuador sino a la de un sector empresarial determinado, apostando por la clara devaluacin de la mano de obra y, por supuesto, a los intereses del capital extranjero a quien, como Lasso, pretende abrir las puertas del pas.

Cabe sealar por ltimo que la propuesta de Viteri de creacin de 800 mil empleos no est en el Plan de Gobierno notariado y registrado en el CNE. Da la impresin de haber sido una respuesta al debate de la campaa y a la iniciativa estrella de Lasso. No existe ninguna explicacin de cmo pretende crear estos empleos ni financiar su estrategia.

Ya hemos sealado que la propuesta pionera en la carrera hacia la creacin de empleos fue la de Lasso, que tampoco est incluida en su Plan de Gobierno original. El candidato apuesta por la creacin de un milln de empleos, una aspiracin sin duda sorprendente t eniendo en cuenta que segn la ENEMDU a diciembre de 2016 existan 410.441 personas desempleadas y que la poblacin activa en la actualidad se encuentra en la tasa ms alta de la dcada. Est aspirando el candidato a dar empleo a quien no desea trabajar por encontrarse cursando sus estudios? pretende reincorporar al mercado de trabajo a las y los adultos mayores? repatriar a las y los migrantes?. Una explicacin plausible podra ser la siguiente: no se pretende la creacin de un milln de nuevos empleos sino el trasvase del subempleo al empleo pleno, pero, desgraciadamente, esta no es la realidad que se deriva de las propuestas de Lasso. Todo lo contrario, el Plan de Lasso recoge una serie de propuestas orientadas a la precarizacin de la mano de obra, recuperando las estrategias ya ensayadas en los pases europeos particularmente durante la crisis actual.

Entre estas prcticas el Plan de Lasso recoge las siguientes: realizar reformas de la normativa laboral para incluir modalidades contractuales flexibles o en trminos ms claro, precarias. Se apuesta por generar contratos especficos para jvenes, con remuneracin adecuada a su aporte, o por la generacin de modalidades de contratacin flexibles para las mujeres y los jefes del hogar, una medida que adems de sexista en su redaccin permitira perpetuar las desigualdades existentes todava entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo. Tambin propone fomentar la contratacin mediante un esquema que permita que contratante y contratado concilien sus necesidades, reducir los costos de la legalidad, promover el empleo en negocios temporales o simplificar los requisitos para la incorporacin y desvinculacin. No hace falta leer entre lneas para interpretar que el objetivo de estas propuestas es la reforma de las normas laborales para reducir la proteccin ante el despido y la estabilidad en el empleo. Adems, Lasso opta por incorporar bonificaciones fiscales para los empresarios sin importar la tipologa contractual con la que generen puestos de trabajo, lo que abunda en la lnea del traspaso de rentas del trabajo al capital.

Entre todas las medidas propuestas por Lasso hay una que llama poderosamente la atencin y que permea todo su Plan de Gobierno: la obsesin por atraer la inversin extranjera devaluando para ello los derechos de las mayoras sociales en general y los derechos laborales en particular. Dicho en otras palabras, Lasso realiza una firme apuesta por autorizar e impulsar la modalidad de la maquila. Por aadidura, y ya en la lnea de desconocer las graves consecuencias que esta propuesta ha supuesto en pases como Chile, en materia de seguridad social Lasso propone una medida inconstitucional como es la reforma del sistema de pensiones, pasando del modelo de reparto (de solidaridad intergeneracional y justicia social) por uno mixto donde prime la capitalizacin, es decir, un modelo individual, insolidario e incompatible con los objetivos de justicia social que rigen el modelo de seguridad social ecuatoriano.

En el plano discursivo encontramos un contrapunto interesante en el contenido del Plan de Gobierno Moncayo. Este candidato s que menciona el trabajo digno y los derechos laborales aunque sus propuestas en este sentido son ciertamente contradictorias. Coincide con Lasso en la implantacin de incentivos tributarios a las empresas que generen puestos de trabajo, sin especificar qu tipo de empleo o establecer requisitos para asegurar que el empleo que se genera es empleo pleno o de calidad, nicamente menciona la expresin salarios dignos, sin especificar cual va a ser su poltica salarial. Por otro lado, y en trminos generales, no parece que la reduccin de impuestos al capital sea una poltica coherente con el aumento y la mejora de los servicios pblicos que propone el candidato. Tambin incluye la propuesta genrica de transitar hacia un modelo centrado en la produccin de bienes y servicios con valor agregado que genere empleo estable y seguro, sin dar ms detalles.

Adems, Moncayo propone un Plan de Accin de Empleo, donde no existe ninguna medida que permita la evolucin del subempleo o del empleo no pleno al empleo digno (propone en cambio el fomento al empleo productivo , la atencin al empleo juvenil, el empleo de emergencia , la erradicacin del trabajo infantil, la reinsercin laboral de personas adultas, la incorporacin al trabajo a migrantes retornados, la inclusin laboral de personas con discapacidad y la igualdad salarial entre hombres y mujeres). En cambio, en otra parte de su Plan el candidato propone Eliminar toda forma de tercerizacin y externalizacin de servicios, y de formas de precarizacin de la relacin laboral. Se trata sin duda de una propuesta ambiciosa, que no se aplica en ningn lugar del mundo y que como mnimo requerira de algn tipo de explicacin de cmo pretende conseguir realizarla. Adems esta propuesta casa mal con su apuesta por fomentar las pasantas y los contratos de insercin para jvenes que suelen acabar siendo vas de precarizacin encubiertas.

El Plan tiene propuestas llamativas como la de reajustar los salarios de los funcionarios pblicos, sin decir cmo o cuanto; la promocin de la seguridad social para quienes ejercen el trabajo sexual (propone legalizar la prostitucin?) o la promocin de la contratacin de mujeres, especialmente jefas de hogar sin ms detalles. En este punto es importante sealar cmo este Plan cae de lleno en la concepcin errnea de fomentar la conciliacin y no la corresponsabilidad entre mujeres y hombres, lo cual perpeta el rol de cuidadora de la mujer y mantiene la discriminacin laboral, mxime cuando, por aadidura, el Plan no incluye ninguna mencin al trabajo no remunerado, a la economa de los cuidados y su reconocimiento, algo que ciertamente tampoco aparece en ninguno de los Planes anteriormente analizados.

Adems y para nuestra sorpresa, Moncayo propone fortalecer las prestaciones del IESS, ISSFA, ISSPOL, teniendo en cuenta la desproporcin histrica entre las prestaciones de estos dos ltimos regmenes especiales de la seguridad social y el general y la situacin todava privilegiada de una parte de sus integrantes no acaba de entenderse esta propuesta. Por ltimo, cabe sealar que Moncayo apuesta por la derogacin de leyes y decretos anti-obreros pero no hay una sola mencin a la poltica respecto de los sindicatos u organizaciones colectivas de trabajadores. En conclusin, y a pesar de una retrica vinculada a la izquierda, las propuestas en materia laboral de Moncayo no parecen adecuadas para una salida de la situacin actual del mercado de trabajo que vaya orientada a beneficiar a las mayoras sociales, al contrario, en su huida del Estatismo, y en la crtica a un posible rol protagnico del Estado en la promocin de empleo, parece optarse en cambio por una deriva liberaloide, que acaba loando e incentivando la iniciativa privada.

Vamos a acabar este repaso valorando el Plan de Moreno (registrado ante el CNE como Plan de Alianza Pas) y su capacidad para dar respuesta a la situacin actual del mercado de trabajo en Ecuador. Es importante sealar que la posicin de este Plan respecto del trabajo difiere sustancialmente de la integrada en el resto de textos analizados. Si bien comparte con Moncayo la aspiracin de conseguir un trabajo estable, bien remunerado y de calidad, a lo largo del Plan se reitera la voluntad, en la lnea de la Constituyente de 2007, de colocar al trabajo sobre el capital. De esta manera, el Plan se centra en las estrategias para impulsar el trabajo, sosteniendo que no se aspira a conseguir una meta nicamente cuantitativa sino tambin cualitativa. En este sentido, la expresin trabajo digno aparece hasta en 11 ocasiones, si bien el documento no integra la necesidad de efectuar reformas de las modalidades contractuales existentes.

En este Plan tambin se plantea como prioridad la generacin de empleo pero se le pone un condicionante, este objetivo no puede pasar por encima de la eliminacin de la tercerizacin laboral, la afiliacin de todos al IESS y el salario digno. Las medidas para la generacin de empleo tambin pasan por los incentivos fiscales, aunque concretados en la promocin del trabajo juvenil. Respecto de las y los jvenes tambin se plantea el programa Mi primer empleo sin concretar su contenido y los crditos e incentivos a la contratacin), y se mencionan especficamente otras vas de apoyo a la generacin de empleo como son: la inversin pblica, el apoyo y financiamiento al sector productivo, sobre todo a los pequeos productores campesinos y urbanos, y a la economa popular y solidaria. En el Plan de Gobierno se incluyen medidas concretas para apoyar la empleabilidad como la formacin continua de las y los trabajadores, especialmente en materia tcnica y tecnolgica, el apoyo a las diversas formas de organizacin del trabajo, a las iniciativas de autoempleo con crdito y asistencia tcnica. Tambin se recogen propuestas que no estn exentas de controversia como la generacin de 8000 puestos de trabajo en megaproyectos mineros, aunque a lo largo del Plan se hace especial hincapi en la generacin de minera responsable y el combate de la ilegal.

Es especialmente llamativa la apuesta por proponer un acuerdo nacional por el empleo y la produccin con el sector privado, una alianza que faciliten la produccin dinmica, innovadora y sostenible. Tambin es una novedad en relacin con el resto de Planes de Gobierno la intencin de propugnar la organizacin sindical por rama de actividad econmica.

Cabe sealar que en el mbito de la lucha contra la discriminacin este Plan es sin duda el ms desarrollado. El objetivo es eliminar no slo la discriminacin por razn de gnero sino por la que afecta a jvenes, adultos mayores, indgenas, montubios y afro ecuatorianos. Por aadidura, utiliza un lenguaje inclusivo y valoriza el trabajo de cuidados que permite la reproduccin cotidiana de las personas y la sociedad. A pesar de esto, el Plan repite el error de vincular exclusivamente el trabajo del hogar a la mujer (algo que curiosamente Lasso pretende evitar al hablar de jefes del hogar aunque sin mayor plasmacin prctica). Es absolutamente necesario evolucionar en este discurso y mantener el objetivo de la corresponsabilidad, sin que el reconocimiento del derecho a la afiliacin a la seguridad social de las personas que trabajan en el hogar acabe convirtindose en una losa que perpete una situacin de discriminacin y de divisin sexual del trabajo hoy en da evidente.

En definitiva, a la vista de los distintos Planes de Gobierno podemos afirmar la existencia de una dicotoma entre los que pretenden una reduccin o incluso una retirada total del Estado en la promocin del trabajo y en la regulacin de las relaciones laborales y el Plan de Moreno, que sita al sector pblico como capitn de industria Schumpeteriano, marcando el camino a seguir a la iniciativa privada, con la cual -y sobre esta base de fomento de la inversin productiva- pretende establecer alianzas estratgicas. Recordemos aqu que es la nica propuesta que desarrolla un plan para los agentes sociales (sindicatos y empresarios).

Al mismo tiempo, es necesario afirmar que en trminos puramente tcnicos el Plan de Moreno es el mejor articulado, el ms concreto y, por tanto, el ms creble, entre otras razones por las siguientes: a) plantea el impulso al crdito, por medio de la accin pblica en facilitar su acceso y orientacin al mbito productivo como prerrequisito de la inversin productiva. La Formacin Bruta de Capital se ha desarrollado en la ltima dcada en el pas con tasas de crecimiento no vistas anteriormente, segn las estadsticas publicadas por el Banco Central de Ecuador, y requiere continuar esta expansin para generar empleo en el pas. La inversin productiva es la clave para la generacin de empleo -y de empleo de calidad, pleno, digno y decente (OIT)-. En este sentido el Plan de Moreno en materia laboral es el nico proyecto que contempla este papel protagonista de la formacin bruta de capital en el pas y dota de mecanismos, como el crdito o el impulso directo del sector pblico en actividades productivas, para su desarrollo y consolidacin. b) Asigna un papel protagonista a la formacin, tanto de los trabajadores en activo o formacin continua como de los desempleados para su reciclaje profesional y su efectiva insercin en el mercado laboral. La cualificacin profesional es un rea central y estratgica de las polticas de empleo, y de mejora de las condiciones laborales y la remuneracin de este empleo; c) orienta su actuacin a colectivos especficos, como los jvenes, colectivo estratgico de las polticas de empleo; y sectores especficos como el turismo que tienen un claro recorrido en el pas para posicionarse como sectores de futuro; d) plantea polticas activas de empleo y la continuidad y expansin de las polticas pasivas o de transferencia de rentas a colectivos que tienen graves carencias y necesidades como el BDH, Bono Joaqun Gallegos Lara y el Bono para las personas de la tercera edad; e) plantea el ncleo del problema laboral ah donde se encuentra, en la calidad de los trabajos que desarrollan la mayor parte de los ecuatorianos y en la senda de dignificar el trabajo en el Ecuador.

Las otras opciones suponen, en el caso de Viteri y de Lasso fundamentalmente, un cambio diametral de rumbo hacia un pasado no lejano y bien conocido, una vuelta a la dependencia de la inversin extranjera, a la retirada del Estado, a las polticas a favor de las multinacionales sacrificando los derechos laborales y de la seguridad social de las mayoras y en particular de los deciles ms pobres. Son medidas que estn arraigando en parte del continente, como en Argentina o Brasil, donde ya se est sintiendo su impacto en las condiciones de vida y de existencia de estos pueblos.

* Adoracin Guamn y Ral Lorente son Doctora en Derecho y Doctor en Sociologa, respectivamente, y Profesores de la Universidad de Valencia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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