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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2017

Vergenza diplomtica

Hermann Bellinghausen
La Jornada


Son los ms colonizados de todos los ciudadanos en este gran enclave colonial posmoderno que se sigue llamado Mxico. El susto que manifiestan las clases altas y medio altas es de otra ndole de el de quienes han sido pollos subterrneos, invisibles, calladitos y aguantadores. Los primeros creen que basta con los negocios y hbitos trasplantados de all para ac y de ac para all como la montaron en Houston, La Jolla, Miami o donde quiera que las rentas sean altas, como nuestros pirrurris de exportacin que reinan en los condominios de lujo de Central Park. Bilinges hasta el piquito, basta hojear su prensa social y del corazn, sus redes dem, sus cdigos de consumo y pensamiento, su cal y su estilacho, para comprobar que viven, o creen vivir, en otra parte. En el colonialismo, como en todo, hay de clases a clases. Los colonizados que piden unidad en torno a su poder son beneficiarios directos de la colonizacin estadunidense, sus promotores, cmplices, mayordomos. Sus valedores.

Estudiaron o se entrenaron all. No como los jardineros, jornaleros e intendentes que aprendieron ac a cosechar y trapear, y cuando les toc cruzar la frontera se llevaron sus conocimientos de clase explotada, marginada, expulsada. El gobierno y la publicidad patronal les hicieron creer que all era como ac, pero mejor, y que ramos socios. Tuvimos un presidente que condecoraba al migrante del ao, al que ms duro haba trabajado para los vecinos del norte. Paternalismo rascuache. Que ahora los patrones de Washington les jalen el tapete los agarr descolocados. La siesta del Libre Comercio ya haba durado mucho, y fue una autntica fbrica de multimillonarios Forbes. Se confiaron.

La simbiosis colonizada empresarios-gobierno fue total: ideolgica, econmica, legislativa, intelectual. Con qu cara pueden hablar hoy de identidad? Ya soaban con libre comercio transpacfico, pastoreado siempre por Washington para tranquilidad del gobierno mexicano y los inversionistas que creyeron nadar de muertito. A tal grado que el Estado descuid su embajada y sus consulados del norte, o mand mercaderes y aprendices. Cmo que a cada rato no hay embajador en Estados Unidos? Qu raro. Ser que se creyeron que no haca falta, pues el propio gobierno federal se aadi al pas vecino, una anexin venturosa? De ah la cnica declaracin del ms reciente de los cancilleres improvisados que han encabezado la diplomacia mexicana, de que lleg al cargo para aprender. Y le pagamos por el aprendizaje, cuando deba ser al revs.

Pero tampoco se culpar de todo al pattico canciller por andar penando en los pasillos de Washington a ver si lo pelan, viene con nimo de colaboracin. Ni al ms reciente agente del neoliberalismo desnacionalizador, el que ocupa la secretara de Economa. Son ltimos eslabones de una triste sucesin de listos a los que les vieron la cara de tontos, desde el salinismo, y con ellos a todo el pas. Ya ni ofende que el presidente yanqui se queje de que les hemos visto la cara, hemos abusado de su buena fe y toda esa chchara, siendo todo lo contrario. Es un modelo prstino del newspeak orwelliano, y sobre todo del mtodo Goebbels-Bannon. La mentira es la nueva verdad.

La colonizacin autista de los de arriba es impermeable a la evidencia y la conveniencia de Latinoamrica. Ellos ms bien se disponen a dejarse obligar a sellar nuestra frontera, muro de por medio con todos esos pases a los cuales pertenecemos. Para as quedar ms solos que la una. Encerrados. Y esto s es kafkiano. El agrimensor vejado a las puertas de un castillo al que nunca lo dejarn entrar. No dijeron los idelogos de la neocolonizacin los mismos que marchan de pronto por la unidad y sacan el Himno Nacional de sus estadios que la vocacin de Mxico era Norteamrica?

Desmantelaron una tradicin diplomtica de pensadores, escritores, servidores pblicos (y diplomticos!) que nos honraron con actos de valenta, probidad, compromiso y generosidad en las noches fascistas de Europa y Sudamrica, en la contencin nuclear, la no intervencin, las terceras vas, los procesos de paz y reconciliacin con estos pases hermanos a los que despus les dimos la espalda. Diplomticos que defendan a Mxico a la hora de sus decisiones soberanas y ante los engaos, traiciones y amenazas forneas que, no nos hagamos tontos, siempre han venido del mismo lugar.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/02/13/opinion/a08a1cul



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