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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2017

La pantalla de la libertad

Antonio Lorca Siero
Rebelin


A veces se tiene la sensacin de que eso que se llama libertad est por todas partes, pero no se encuentra en ningn sitio. Como se siente y, tras buscarla en la vida real, no aparece, hay que acudir a internet como ltimo recurso para conservar la esperanza de encontrarla. Acaso sea la razn oculta por la que una parte de la vida se reduce a pasearse por sus dominios en la creencia de que, al entrar en una y otra pgina, surgirn argumentos para construirla, de forma que, partiendo de la pluralidad, a partir de ah se pueda sentir uno mismo, sin dependencia de otros. Pero como con la informacin oficial dominante la semilla de la contralibertad ya est puesta, al final resulta un proceso ilusorio. De ah que, satisfecha en un punto la curiosidad, la cuestin de la bsqueda de la libertad personal se reconduzca como alternativa a hacer viable el entretenimiento. Lo que ya es suficiente, puesto que tal objetivo no se consigue a travs de otros medios en los que la ausencia de ideas, la manipulacin al descubierto y la exigencia de fidelidad comercial simplemente contribuyen en el proceso de deshumanizacin.

Sin pretensin valorativa, slo tratando de ver lo til en cuanto al desarrollo aportado por internet, habra que considerarlo interesante, dado que viene facilitando la socializacin, la comunicacin y la ilustracin de las masas. Del lado empresarial tambin parece ser positivo, porque el negocio ha crecido exponencialmente y los nuevos proyectos emergen sin cesar. Hasta la burocracia tcnica ha tomado conocimiento de que es una excelente herramienta para ganar en efectividad, rapidez, economa y productividad. Sin embargo, en el caso de la burocracia poltica , hay motivos para que se debata en la incertidumbre, puesto que, por una parte, resulta ser un instrumento inapreciable para el despliegue de la propaganda, por otra, tambin ayuda a abrir los ojos a los afectados por el sopor que produce el dogma. Objetivamente considerado el asunto, pudiera ser que sirviera de pantalla para impedir que el resplandor de la libertad cegara a los visionarios y de esta manera pudieran percibir esa luz tenue dispuesta para iluminar la razn.

Las redes sociales, libertad vigilada para los usuarios y filn temporal para quienes las explotan comercialmente, que han pasado ser confesionarios abiertos en los que da cuenta de pecados y virtudes individuales con la ingenua pretensin de salir del anonimato de las masas, se han convertido en crceles de las ideas, cuando, curiosamente, se ofrecen como plataforma de libertad para expresar opiniones. En un plano general, permiten confinar el instinto social de los individuos al plano del entretenimiento, desvindolo hacia el espectculo para hacerlo inofensivo. Polticamente, sirven de instrumentos de control para que se explaye en libertad el instinto poltico en un marco contenido. A su amparo vendrn los populismos disidentes, en su pretensin de captacin grupal de la individualidad dispersa, con la aspiracin de ganar votos para que sus elites ejerzan el poder. Los gobernantes oficiales se sentirn satisfechos porque el sueo revolucionario de cambiar las cosas se mantiene bajo control, permanentemente vivo en forma de utopa encerrada en el panorama virtual. Finalmente la contestacin vigorosa, la que permanece ms all de utopas, lderes, elites y grupos, simplemente ser condenada al ostracismo.

En este panorama todo el mundo parece obtener beneficios. El individuo, movindose a su antojo sin desprenderse de la influencia, se siente libre pensando que ha percibido el resplandor de la libertad. Las empresas capitalistas aprovechan para vender sus productos iluminados por la publicidad que se desliza amparada en la luz de la libertad. Desde la gobernanza, todo lo anterior revierte en el panorama poltico de cualquier organizacin estatal ayudando a definirla, cuanto menos, como civilizada, liberal, avanzada y progresista. Por lo que, facilitar el avance de las redes virtuales se ha convertido en tarea de primer lnea, no tanto por motivos de ilustracin colectiva como de poltica doctrinaria. Adems, tan pronto como el pensamiento hoy dominante -la ingenuidad- se expande en la red sin el menor recato, no slo las empresas, tambin el poder oficial, se encuentran con una fuente de informacin directa, apreciada e inagotable, que en manos de especialistas permite elaborar programas ms eficaces para asegurar el orden social y prioritariamente mantener en su puesto al propio ordenador, es decir, el que impone su sistema de orden social orquestado por el poder real y el oficial.

Por mediacin de internet, nunca ha habido ms libertad, estando ausente la libertad. Esta aparente paradoja se construye en los siguientes trminos. La libertad negativa, tal como expone Berlin, viene a ser que yo soy libre en la medida en que ningn hombre ni ningn grupo de hombres interfieren en mi actividad. El sistema poltico simplemente la otorga, jurdicamente la protege y el individuo la ejerce en los lmites que le marcan.

Pero hay otra libertad llamada positiva. Se trata de la que mira hacia dentro, algo ms real porque afecta a cada uno y que no est limitada por el aparato externo, es la que se deriva del deseo por parte del individuo de ser su propio dueo -como referencia sobre el tema puede verse Berlin, I., Dos conceptos de libertad y otros escritos, Alianza Editorial, 2005- . Esta ltima no se otorga, ni se impone, es misin individual construirla, paso a paso, rompiendo despacio la pantalla hasta observar a plena luz sin cegarse, desplegando la racionalidad como sujeto. Sin embargo esa libertad individual es una palabra, porque la libertad no puede construirse sin contar con los otros, y a lo ms que se puede aspirar es a no ser considerado como objeto

Hay que tener en cuenta, respecto de la primera, que es un rtulo, rayando el mito, que se adhiere el Estado de Derecho de las sociedades avanzadas en trminos de valor para ilusionar a la ciudadana. En la practica siempre te ordenan lo que debes hacer, de eso se ocupan las leyes poniendo limitaciones a cada paso en inters general. De manera que la libertad hay que buscarla entre el laberinto legislativo tratando de descubrir algn punto en el que se te diga en qu trminos puedes ser libre o descubriendo un terreno virgen de legalidad. Por tanto, eres libre cuando te ordenan serlo o existe imprevisin por parte del poder y te aprovechas.

La otra libertad, basada en el uso racional de la ilustracin al alcance de todos -o casi todos, puesto que hay que pagar un precio-, que facilita fundamentalmente internet, no es un campo abierto donde cada uno pueda extraer conocimiento. En algunos pases se impone directamente la censura, en otros se crean delitos cuando se toca lo prohibido, millones de ojos vigilan al ciudadano por si peca, por si piensa, por si dice o hace algo inconveniente que lesione honor, intimidad, imagen o dignidad ajena. Al final resulta que tambin hay que consultar la ley, por si incluso en el reducto del pensamiento ntimo el ojo que todo lo observa descubre que se marcha a contracorriente. Cabe la opcin de renunciar al riesgo, no complicarse la vida, leer el catecismo para entregarse a las consignas oficiales que te adoctrinan para ser un buen ciudadano. Tal vez se pueda ser libre creyendo en la propaganda, porque sirve de gua de la opinin del que manda, porque el poder oficial ayuda a construir la libertad como palabra, aunque todo sea pura creencia soportada en la leyenda. Como, pese a todo, queda un hueco para completarla hay que echar mano de la publicidad, excelente gua para el simple bienestar material, aunque sea incapaz de llenar el otro, porque permanece ausente. Basta con acudir al hechizo de la mercanca para que estampe un sello en la frente del comprador a fin de que diga del sujeto-objeto: esta pieza es ma. La publicidad est al acecho vendiendo conocimiento por libertad. Acaso entre la propaganda y la publicidad se pueda hacer creer lo que est a este lado de la pantalla, que la libertad es slo una palabra.

Aunque hay sombras planeando sobre la libertad, parece que no se resigna a ser solamente una palabra. La publicidad no reviste problema porque su fuerza se debilita cuando se descubre el fraude oculto en la mercanca, lo que permite recobrar algo de razn. En cuanto a la propaganda, resulta que, como pieza clave en el ejercicio del poder, ya no puede prescindir del servicio instrumental que ha venido prestando internet, y los gobernantes han quedado tan enganchados que no pueden renunciar al modelo. Hay motivos para ello, entre otros, crea espectadores, divulga fantasas, ilustra en el capitalismo, conduce polticamente en el marco del sistema, enaltece a las elites, gua a las masas desde el populismo, mantiene la fidelidad al dogma, suaviza la violencia, controla la contestacin y es terreno abonado para difundir creencias. En definitiva permite asegurar el orden poltico de cualquier Estado. Hasta aqu todo son ventajas, pero el problema viene cuando la propaganda se resiente porque se le quitan fuerzas y se debilitan sus efectos. Es lo que sucede cuando se rebosan los cauces de la normalidad poltica superando las lneas marcadas de la informacin dirigida y sale a la luz lo inconveniente. El uso de la libertad de informacin acaba por reclamar de manera enrgica su puesto, porque pese a los controles es difcil de erradicar en la gran red. La verdad oficial utiliza cualquier medio para descalificarla, pero cuando fallan los argumentos recurre al argumento de la conspiranoia. Todo queda resuelto momentneamente, las mentes heridas en su sensibilidad recobran la calma y dejan la cuestin en un mal sueo. Los gobernantes respiran porque han atajado el problema, la verdad oficial se ha vuelto a imponer.

Recuperado el control aparece el cielo despejado, pero slo es una impresin pasajera porque, al margen del sistema, las llamadas filtraciones , noticias difundidas en internet por quienes burlan el control del sistema, en ciertos casos, evidencias que por ser tan cercanas a la realidad no pueden ampararse en el trmino conspiracin . Se desmienten, pero sin conviccin, mientras nuevas revelaciones acechan y ms informaciones oscurecen el panorama, no hay tregua. Los llamados poderes ocultos sacan a la luz esas otras verdades que hacen aicos lo oficial, siembran el desasosiego de las mentes serenadas y la desconfianza emerge de nuevo, la propaganda se resiente y las masas se preguntan si la libertad, que de manera positiva se iba construyendo en cada nicho amparada en la ausencia de coacciones visibles, no sera producto del engao meditado de la doctrina, es decir, que pudiera ser que aquel producto no fuera libertad.

A la propaganda solamente le queda la prctica de desmentir, nunca de aclarar, anatematizando la contestacin, pasando por alto el aspecto poco edificante del poder herido. Hay que acudir al tpico de que la informacin sobre las verdades alternativas difundidas a travs de internet son intentos vanos de los contestatarios de romper el orden establecido por los ejercientes del poder. En todo caso, lo que preocupa al poder oficial es que se desmonte el monopolio de su verdad y lleve a consolidar la otra verdad ms prxima a la realidad. Como que salga a la luz el tinglado de ocultacin en el que se mueven los intereses polticos y se descubra que la cara amable que ofrece la propaganda del poder es una caricatura del mundo oscuro en el que se mueve. Mayor calado tiene que aumente la ilustracin de la ciudadana desde el otro lado de internet, la libertad fuera de control, y lleve a muchos ciudadanos a razonar, como un primer paso para ser verdaderamente libres. Por ejemplo, sobre si ese inters general del poder oficial es en realidad inters particular de clase o partido. De ah que sus voceros se lamenten y pretendan poner mordaza hasta el mismo internet, simplemente porque en algn momento perdieron el control y alguien ms astuto que ellos fue capaz de informar libremente, rompiendo con las reglas establecidas por la propaganda. Pero casi seguro que la preocupacin ser infundada, porque aunque los ciudadanos se volvieran ms escpticos continuaran votando en libertad; mientras la libertad de verdad seguir anidando en el ltimo reducto posible, el pensamiento ntimo, empeado en llegar a ver al otro lado de la pantalla.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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