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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2017

Los muros arriba, las grietas abajo (y a la izquierda)

Subcomandante Insurgente Moiss y Subcomandante Insurgente Galeano
Enlace Zapatista


La tormenta en nuestro caminar

Para nosotras, nosotros, pueblos originarios zapatistas, la tormenta, la guerra, lleva siglos. Lleg a nuestras tierras con la patraa de la civilizacin y la religin dominantes. En ese entonces, la espada y la cruz desangraron a nuestra gente.

Con el paso del tiempo, la espada se moderniz y la cruz fue destronada por la religin del capital, pero se sigui demandando nuestra sangre como ofrenda al nuevo dios: el dinero.

Resistimos, siempre resistimos. Nuestras rebeldas fueron suplantadas en la disputa entre unos contra otros por el Poder. Unos y otros, arriba siempre, nos demandaron luchar y morir para servirlos, nos exigieron obediencia y sometimiento bajo la mentira de liberarnos. Como aquellos a quienes decan y dicen combatir, vinieron y vienen a mandar. Hubo as supuestas independencias y falsas revoluciones, las pasadas y las por venir. Los de arriba se turnaron y se turnan, desde entonces, para mal gobernar o para aspirar a hacerlo. Y en calendarios pasados y presentes, su propuesta sigue siendo la misma: que nosotras, nosotros, pongamos la sangre; mientras ellos dirigen o simulan dirigir.

Y antes y ahora, olvidan ellos que no olvidamos.

Y siempre la mujer abajo, ayer y hoy. Incluso en lo colectivo que fuimos y somos.

Pero los calendarios no slo trajeron dolor y muerte para nuestros pueblos. Al expandir su dominio, el Poder cre nuevas hermandades en la desgracia. Vimos entonces al obrero y al campesino hacerse uno con nuestro dolor, y yacer bajo las cuatro ruedas del carromato mortal del Capital.

Conforme avanz el Poder en su paso por el tiempo, ms y ms creca el abajo, ensanchando la base sobre la que el Poder es Poder. Vimos entonces sumarse a maestros, estudiantes, artesanos, pequeos comerciantes, profesionistas, los etcteras con nombres diferentes pero idnticos pesares.

No bast. El Poder es un espacio exclusivo, discriminatorio, selecto. Entonces las diferencias fueron tambin perseguidas abiertamente. El color, la raza, el credo, la preferencia sexual, fueron expulsadas del paraso prometido, siendo que el infierno fue su casa permanente.

Les siguieron la juventud, la niez, la ancianidad. El Poder convirti as a los calendarios en materia de persecucin. Todo el abajo es culpable: por ser mujer, por ser ni@, por ser joven, por ser adulto, por ser [email protected], por ser [email protected]

Pero, al expandir la explotacin, el despojo, la represin y la discriminacin, el Poder tambin ampli las resistencias y las rebeldas.

Vimos entonces, y ahora, levantarse la mirada de muchas, muchos, muchoas. Diferentes pero semejantes en la rabia y la insumisin.

El Poder sabe que slo es lo que es sobre quienes trabajan. Los necesita.

A cada rebelin respondi y responde comprando o engaando a los menos, encarcelando y asesinando a los ms. No teme sus demandas, es su ejemplo el que le causa horror.

No bast. De dominar naciones, el Poder del Capital busc poner a la humanidad entera bajo su pesado yugo.

Tampoco fue suficiente. El Capital pretende ahora manejar a la naturaleza, domarla, domesticarla, explotarla. Es decir, destruirla.

Siempre con la guerra, en su avance destructor el Capital, el Poder, demoli primero feudos y reinos. Y sobre sus ruinas levant naciones.

Luego devast naciones, y sobre sus escombros erigi el nuevo orden mundial: un gran mercado.

El mundo entero se convirti en un inmenso almacn de mercancas. Todo se vende y se compra: las aguas, los vientos, la tierra, las plantas y los animales, los gobiernos, el conocimiento, la diversin, el deseo, el amor, el odio, la gente.

Pero en el gran mercado del Capital no slo se intercambian mercancas. La libertad econmica es slo un espejismo que simula acuerdo mutuo entre quien vende y quien compra. En realidad, el mercado se basa en el despojo y la explotacin. El intercambio es entonces de impunidades. La justicia se transform en una caricatura grotesca y en su balanza siempre pesa ms el dinero que la verdad. Y la estabilidad de esa tragedia llamada Capitalismo depende de la represin y el desprecio.

Pero no bast tampoco. Dominar en el mundo material no es posible si no se domina en las ideas. La imposicin con religiones se profundiz y alcanz a las artes y las ciencias. Como modas de vestir, surgieron y surgen filosofas y creencias. Las ciencias y las artes dejaron de ser lo distintivo de lo humano y se acomodaron en un estante del supermercado mundial. El conocimiento pas a ser propiedad privada, lo mismo que la recreacin y el placer.

El Capital, as, se consolid como una gran mquina trituradora, usando ya no slo a la humanidad entera como materia prima para producir mercancas, tambin a los conocimientos, a las artes, y a la naturaleza.

La destruccin del planeta, los millones de desplazados, el auge del crimen, el desempleo, la miseria, la debilidad de los gobiernos, las guerras por venir, no son producto de los excesos del Capital, o de una conduccin errnea de un sistema que prometi orden, progreso, paz y prosperidad.

No, todas las desgracias son la esencia del sistema. De ellas se alimenta, a costa de ellas crece.

La destruccin y la muerte son el combustible de la gran mquina del Capital.

Y fueron, son y sern intiles los esfuerzos por racionalizar su funcionamiento, por humanizarlo. Lo irracional y lo inhumano son sus piezas claves. No hay arreglo posible. No lo hubo antes. Y ahora ya tampoco se puede atenuar su paso criminal.

La nica forma de detener la mquina es destruirla.

En la guerra mundial actual, la disputa es entre el sistema y la humanidad.

Por eso la lucha anticapitalista es una lucha por la humanidad.

Quienes todava pretenden arreglar o salvar al sistema, en realidad nos proponen el suicidio masivo, global, como sacrificio pstumo al Poder.

Pero en el sistema no hay solucin.

Y no bastan ni el horror, ni la condena, ni la resignacin, ni la esperanza en que ya pas lo peor y las cosas no harn sino mejorar.

No. Lo cierto es que se va poner peor.

Por esas razones, ms las que cada quien agregue de sus particulares calendarios y geografas, es que hay que resistir, hay que rebelarse, hay que decir no, hay que luchar, hay que organizarse.

Por eso hay que levantar el viento de abajo con resistencia y rebelda, con organizacin.

Slo as podremos sobrevivir. Slo as ser posible vivir.

Y slo entonces, como fue nuestra palabra hace 25 aos, podremos ver que

Cuando amaine la tormenta, cuando la lluvia y fuego dejen en paz otra vez la tierra, el mundo ya no ser el mundo, sino algo mejor.

-*-

La guerra y los muros de afuera y de adentro.

Si antes el sufrimiento causado por la guerra era patrimonio exclusivo del abajo mundial, ahora ensancha sus calamidades.

Sobre cada rincn del planeta, el odio y el desprecio pretenden destruir familias, comunidades enteras, naciones, continentes. No es necesario ya haber cometido un delito o ser presunto criminal, basta ser sospechoso de ser humano.

Provocada por la codicia del gran dinero, la pesadilla actual pretende ser cobrada a quienes la padecen. Las fronteras ya no slo son lneas punteadas en los mapas y garitas aduanales, ahora son murallas de ejrcitos y policas, de cemento y ladrillos, de leyes y persecuciones. En todo el mundo de arriba, la caza del ser humano se incrementa y se festina en competencias clandestinas: gana quien ms expulse, encarcele, confine, asesine.

Como llevamos diciendo desde hace ms de 20 aos, la globalizacin neoliberal no trajo el surgimiento de la aldea planetaria, sino la fragmentacin y disolucin de los llamados Estados-nacin. Llamamos entonces, y ahora, a ese proceso con el nombre que mejor lo describe: guerra mundial (la cuarta, segn [email protected]).

Lo nico que se mundializ fue el mercado y, con l, la guerra.

Para quienes hacen funcionar las mquinas y hacen nacer a la tierra, las fronteras siguieron y siguen siendo lo que siempre han sido: crceles.

Nuestra afirmacin provoc entonces, hace dos dcadas, sonrisas burlonas de la intelectualidad internacional encadenada a viejos y caducos dogmas. Y esos mismos hoy tartamudean ante una realidad frentica, y, o ensayan viejas recetas, o se mudan a la idea de moda que, tras una compleja elaboracin terica, esconde lo nico verdadero: no tienen ni la ms remota idea de lo que pasa, ni de lo que sigue, ni de lo que antecedi a la pesadilla actual.

Se lamentan. El pensamiento de arriba les prometi un mundo sin fronteras, y su resultado es un planeta atiborrado de trincheras chovinistas.

El mundo no se transform en una gigantesca megalpolis sin fronteras, sino en un gran mar sacudido por una tempestad que no tiene precedentes de igual magnitud. En l, millones de desplazados (a quienes, con rubor meditico, se les unifica bajo el nombre de migrantes) naufragan en pequeas barcas, esperando ser rescatados por el gigantesco navo del gran Capital.

Pero no slo no lo har; l, el gran Capital, es el principal responsable de la tormenta que amenaza ya la existencia de la humanidad entera.

Con el torpe disfraz del nacionalismo fascista, los tiempos del oscurantismo ms retrgrada vuelven reclamando privilegios y atenciones. Cansado de gobernar desde las sombras, el gran Capital desmonta las mentiras de la ciudadana y la igualdad frente a la ley y el mercado.

La bandera de libertad, igualdad y fraternidad con la que el capitalismo visti su paso a sistema dominante en el mundo, es ya slo un trapo sucio y desechado en el basurero de la historia de arriba.

Al fin el sistema se desemboza y muestra sus verdaderos rostro y vocacin. Guerra siempre, guerra en todas partes, reza el emblema del soberbio buque que navega en un mar de sangre y mierda. Es el dinero y no la inteligencia artificial la que combate a la humanidad en la batalla decisiva: la de la supervivencia.

Nadie est a salvo. Ni el ingenuo capitalista nacional, que soaba con la bonanza que le ofrecan los mercados mundiales abiertos, ni la conservadora clase media sobreviviendo entre el sueo de ser poderosa y la realidad de ser rebao del pastor en turno.

Y ni hablar de la clase trabajadora del campo y la ciudad, en condiciones ms difciles si posible fuera.

Y, para completar la imagen apocalptica, millones de desplazados y migrantes agolpndose en las fronteras que, de pronto, se volvieron tan reales como los muros que, a cada paso, interponen gobiernos y criminales. En la geografa mundial de los medios de comunicacin y las redes sociales, los desplazados, fantasmas errantes sin nombre ni rostro, apenas son un nmero estadstico que muta su ubicacin.

El calendario? Apenas un da despus de la promesa del fin de la historia, de la solemne declaracin de la supremaca de un sistema que otorgara bienestar a quien trabajara, de la victoria sobre el enemigo comunista que pretenda coartar la libertad, imponer dictaduras y generar pobreza, de la eternidad prometida que anulaba todas las genealogas. El mismo calendario que anunciaba apenas ayer que la historia mundial recin empezaba. Y resulta que no, que todo no era sino el preludio de la ms espantosa pesadilla.

El capitalismo como sistema mundial colapsa, y, desesperados, los grandes capitanes no atinan a dnde ir. Por eso se repliegan a sus guaridas de origen.

Ofrecen lo imposible: la salvacin local contra la catstrofe mundial. Y la pamplina se vende bien entre una clase media que se difumina con los de abajo en sus ingresos, pero pretende suplir sus carencias econmicas con refrendos de raza, credo, color y sexo. La salvacin de arriba es anglosajona, blanca, creyente y masculina.

Y ahora, quienes vivan de las migajas que caan de las mesas de los grandes capitales, ven desesperados cmo tambin contra ellos se levantan los muros. Y, el colmo, pretenden encabezar la oposicin a esa poltica guerrera. As vemos a la derecha intelectual hacer gestos de contrariedad e intentar tmidas y ridculas protestas. Porque no, la globalizacin no fue el triunfo de la libertad. Fue y es la etapa actual de la tirana y la esclavitud.

Las Naciones ya no lo son, aunque an no se hayan percatado de ello sus respectivos gobiernos. Sus banderas y emblemas nacionales lucen rados y descoloridos. Destruidos por la globalizacin de arriba, enfermos por el parsito del Capital y con la corrupcin como nica seal de identidad, con torpe premura los gobiernos nacionales pretenden resguardarse a s mismos e intentar la reconstruccin imposible de lo que alguna vez fueron.

En el compartimento estanco de sus murallas y aduanas, el sistema droga a la mediana social con el opio de un nacionalismo reaccionario y nostlgico, con la xenofobia, el racismo, el sexismo y la homofobia como plan de salvacin.

Las fronteras se multiplican dentro de cada territorio, no slo las que pintan los mapas. Tambin y, sobre todo, las que levantan la corrupcin y el crimen hecho gobierno.

La bonanza posmoderna no era sino un globo inflado por el capital financiero. Y vino la realidad a pincharla: millones de desplazados por la gran guerra llenan las tierras y las aguas, se amontonan en las aduanas y van haciendo grietas en los muros hechos y por hacer. Alentados antes por el gran Capital, los fundamentalismos encuentran tierra frtil para sus propuestas de unificacin: del terror nacer un solo pensamiento, el nuestro. Despus de ser alimentada con dlares, la bestia del terrorismo amenaza la casa de su creador.

Y, lo mismo en la Unin Americana, que en la Europa Occidental o en la Rusia neo zarista, la bestia se retuerce e intenta protegerse a s misma. Encumbra ah (y no slo ah) a la estupidez y la ignorancia ms ramplonas y, en sus figuras gobernantes, sintetiza su propuesta: volvamos al pasado.

Pero no, Amrica no volver a ser grande de nuevo. Nunca ms. Ni el sistema entero en su conjunto. No importa qu hagan los de arriba. El sistema lleg ya al punto de no retorno.

-*-

Contra el Capital y sus muros: todas las grietas.

La ofensiva internacional del Capital en contra de las diferencias raciales y nacionales, promoviendo la construccin de muros culturales, jurdicos y de cemento y acero, busca reducir ms an el planeta. Pretenden crear as un mundo donde slo quepan los que arriba son iguales entre s.

Sonar ridculo, pero as es: para enfrentar la tormenta el sistema no busca construir techos para guarecerse, sino muros detrs de los cuales esconderse.

Esta nueva etapa de la guerra del Capital en contra de la Humanidad debe enfrentarse s, con resistencia y rebelda organizadas, pero tambin con la solidaridad y el apoyo a quienes ven atacadas sus vidas, libertades y bienes.

Por eso:

Considerando que el sistema es incapaz de frenar la destruccin.

Considerando que, abajo y a la izquierda, no debe haber cabida para el conformismo y la resignacin.

Considerando que es momento de organizarse para luchar y es su tiempo de decir NO a la pesadilla que desde arriba nos imponen.

LA COMISIN SEXTA DEL EZLN Y LAS BASES DE APOYO ZAPATISTAS CONVOCAMOS:

I.- A la campaa mundial:

Frente a los muros del Capital: la resistencia, la rebelda, la solidaridad y el apoyo de abajo y a la izquierda.

Con el objetivo de llamar a la organizacin y la resistencia mundial frente a la agresividad de los grandes dineros y sus respectivos capataces en el planeta, y que aterroriza ya a millones de personas en todo el mundo:

Llamamos a organizarse con autonoma, a resistir y rebelarse contra las persecuciones, detenciones y deportaciones. Si alguien se tiene que ir, que sean ellos, los de arriba. Cada ser humano tiene derecho a una existencia libre y digna en el lugar que mejor le parezca, y tiene el derecho a luchar para seguir ah. La resistencia a las detenciones, desalojos y expulsiones son un deber, as como deber es apoyar a quienes se rebelan contra esas arbitrariedades SIN IMPORTAR LAS FRONTERAS.

Hay que hacerle saber a toda esa gente que no est sola, que su dolor y su rabia es vista an a la distancia, que su resistencia no es slo saludada, tambin es apoyada as sea con nuestras pequeas posibilidades.

Hay que organizarse. Hay que resistir. Hay que decir NO a las persecuciones, a las expulsiones, a las crceles, a los muros, a las fronteras. Y hay que decir NO a los malos gobiernos nacionales que han sido y son cmplices de esa poltica de terror, destruccin y muerte. De arriba no vendrn las soluciones, porque ah se parieron los problemas.

Por eso llamamos a la Sexta en su conjunto a que se organice, segn su tiempo, modo y geografa, para apoyar en y con actividades a quienes resisten y se rebelan contra las expulsiones. Sea apoyndolos para que regresen a sus hogares, sea creando santuarios o apoyando los ya existentes, sea con asesoras y apoyos legales, sea con paga, sea con las artes y las ciencias, sea con festivales y movilizaciones, sea con boicots comerciales y mediticos, sea en el espacio ciberntico, sea donde sea y como sea. En todos los espacios donde nos movamos es nuestro deber apoyar y solidarizarnos.

Lleg el momento de crear comits de solidaridad con la humanidad criminalizada y perseguida. Hoy, ms que nunca antes, su casa es tambin nuestra casa.

Como zapatistas que somos, nuestra fuerza es pequea y, aunque es amplio y hondo nuestro calendario, nuestra geografa es limitada.

Por eso y para apoyar a quienes resisten a las detenciones y deportaciones, desde hace varias semanas la Comisin Sexta del EZLN ha iniciado contactos con [email protected], grupos, colectivos y organizaciones adherentes a la Sexta en el mundo, para ver el modo de hacerles llegar una pequea ayuda de modo que les sirva como base para lanzar o continuar toda suerte de actividades y acciones a favor de [email protected] [email protected]

Para iniciar, les enviaremos las obras artsticas creadas por [email protected] indgenas zapatistas para el CompArte del ao pasado, as como caf orgnico producido por las comunidades indgenas zapatistas en las montaas del sureste mexicano, para que, con su venta, realicen actividades artsticas y culturales para concretar el apoyo y la solidaridad con los migrantes y desplazados que, en todo el mundo, ven amenazadas su vida, libertad y bienes por las campaas xenofbicas promovidas por los gobiernos y la ultra derecha en el mundo.

Eso por lo pronto. Ya iremos ideando nuevas formas de apoyo y solidaridad. Las mujeres, hombres, nios y ancianos zapatistas no les dejaremos [email protected]

II.- Invitamos tambin a toda la Sexta y a quien se interese, al seminario de reflexin crtica LOS MUROS DEL CAPITAL, LAS GRIETAS DE LA IZQUIERDA a celebrarse los das del 12 al 15 de abril del 2017, en las instalaciones del CIDECI-UniTierra, San Cristbal de Las Casas, Chiapas, Mxico.

Participan:

Don Pablo Gonzlez Casanova.

Mara de Jess Patricio Martnez (CNI).

Paulina Fernndez C.

Alicia Castellanos.

Magdalena Gmez.

Gilberto Lpez y Rivas.

Luis Hernndez Navarro.

Carlos Aguirre Rojas.

Arturo Anguiano.

Sergio Rodrguez Lascano.

Christian Chvez (CNI).

Carlos Gonzlez (CNI).

Comisin Sexta del EZLN.

Prximamente daremos ms detalles.

III.- Convocamos a [email protected] [email protected] artistas a la segunda edicin del CompArte por la Humanidad con el tema: Contra el Capital y sus muros: todas las artes a celebrarse en todo el mundo y en el espacio ciberntico. La parte real ser en fechas del 23 al 29 de julio del 2017 en el caracol de Oventik y el CIDECI-UniTierra. La edicin virtual ser del 1 al 12 de agosto del 2017 en la red. Prximamente daremos ms detalles.

IV.- Tambin les pedimos estar [email protected] a las actividades a las que convoque el Congreso Nacional Indgena, como parte de su proceso propio de conformacin del Concejo Indgena de Gobierno.

V.- Convocamos a [email protected] cient[email protected] del mundo a la segunda edicin del ConCiencias por la Humanidad con el tema: Las ciencias frente al muro. A celebrarse del 26 al 30 de diciembre del 2017 en el CIDECI-UniTierra, San Cristbal de Las Casas, Chiapas, Mxico, y en el espacio ciberntico. Prximamente daremos ms detalles.

No es todo. Hay que resistir, hay que rebelarse, hay que luchar, hay que organizarse.

Desde las montaas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Moiss. Subcomandante Insurgente Galeano.

Mxico, febrero 14 (tambin da de [email protected] [email protected]) del 2017.

Fuente: Enlace Zapatista



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