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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2017

Compre usted para ser feliz

Vicente Berenguer
Rebelin


Nos bombardean constantemente a travs de los medios de transmisin o medios de adoctrinamiento: compre la casa de sus sueos, el reloj que le har sentir bienapueste su dinero al poker on line o cmprese un coche nuevoy as hasta un sin fin de mensajes diarios a los que todos estamos expuestos por el solo hecho de encender la televisin, abrir el peridico o navegar por la red. Si compra mi producto usted ser feliz, parece ser la consigna, y la consigna, generalmente, es creda.

La publicidad, en efecto, nos transmite directamente un mensaje claro: debe usted comprar mi producto, pero asociado a esto se nos cuelan una serie de mensajes o supuestos que a menudo pasan inadvertidos como tambin sus consecuencias, supuestos que son mayoritariamente aceptados. El primero de ellos es el de la infelicidad humana. Los seres humanos somos infelices ya que nos falta algo: nos falta un producto, la mercanca que se nos anuncia. Sin l, la vida no tiene sentido. El primer supuesto es por tanto que debemos creernos infelices.

El segundo supuesto es el que ya hemos comentado, que si compramos el producto nos sentiremos mejor. Veo al seor o a la seora que aparece en el anuncio y me transmiten felicidad, tienen una sonrisa de oreja a oreja; la familia que sale en el anuncio televisivo parece feliz, con lo cual mi familia y yo tambin lo seremos si adquiero el producto: debo comprar.

Ya tenemos dos de los mensajes subliminales o supuestos que se nos transmite a travs de la publicidad. Nos quedaran muchos ms pero ahora nos ocuparemos de dos de ellos (sobre todo en los productos caros) como son el prestigio social y la envidia. Con respecto al primero se nos intenta hacer creer que el comprador del flamante coche ser alguien que gozar de un prestigio social que ahora no dispone, y es que la sociedad, s, valora a aquellos que posean riqueza y adems la exhiben. El comprador del coche ser admirado por los dems producindose un reconocimiento de su vala, de su valor: ahora es un hroe ya que ha sido protagonista de una gran gesta: comprar; ahora es alguien que puede ser feliz. Pero adems ser envidiado. Conducir por las calles de su ciudad con su lujoso coche y all donde vaya se le envidiar con lo cual el sentido de la vida del comprador cobrar toda su importancia; quin no sera feliz siendo alguien valorado y envidiado?

As, tenemos que se nos transmite el psimo y falso mensaje de que la felicidad depende de la adquisicin de productos materiales y hasta que no se consigan estos se vivir en la infelicidad, as es que si no se dispone del suficiente dinero para consumir (superfluamente) uno tendr la felicidad vetada. Se nos crean con todo esto unas necesidades que en realidad no tenemos, la necesidad de comprar productos porque sin ellos, as es, la vida carece de sentido. El problema es que este tipo de mensajes han calado en las distintas sociedades y de este modo se valora a las personas no por sus acciones en beneficio de las mismas sino por su capacidad de consumo. Los referentes sociales sern personas adineradas y no aquellos que estn implicados en la construccin de un mundo mejor. Finalmente se llegar a la conclusin de que los que dispongan de menor capacidad de consumo debern sentirse inferiores y los que mayores bienes materiales tengan, superiores y afortunados.

Y esta es la gran falacia y el gran engao al que gran parte de la poblacin se somete, el creer que nuestra felicidad depende de lo exterior y material en lugar de lo interior e inmaterial, una falacia que aparta a todo el mundo del ansiado bienestar, tanto a los consumidores irracionales que compran productos buscando la plenitud como a los que no pueden lanzarse compulsivamente a comprar y por ello creen que nunca la van a alcanzar. Y es que el anhelado bienestar depende mucho ms de lo sentimental, de nuestras relaciones humanas y de la adopcin de un adecuado sistema de pensamientos y valores que del conseguir un gran coche o un caro reloj abocndonos sin embargo esta ltima actitud a una pseudofelicidad que en realidad nos alejar de una vida plena.

No nos dejemos engaar pues por embaucadores; no otorguemos a las empresas comerciales el poder de decidir sobre nuestro bienestar presente y futuro; y, seamos en cambio, personas independientes que no se cien por parmetros materialistas ni consumistas ni por falsos prestigios sociales.


Vicente Berenguer, asesor filosfico

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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