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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2017

Matonismo de cine

Armando B. Gins
Rebelin


La propaganda nos vende Hollywood como la mayor fbrica de sueos que jams ha existido en la historia humana, pero en realidad el emporio cinematogrfico global solo sirve a los intereses del orden establecido a escala mundial bajo el liderazgo USA.

Desde Hollywood se ahorman la moda, los gustos ms dispares y el pensamiento nico que divide la sociedad en dos polos maniquestas, los buenos y los malos. Sin contextos ni complejidades, a lo bruto, a veces mediante sofisticadas tramas o argumentos de suspense enrevesados y en la mayora de ocasiones a travs de guiones zafios y toscos. Las excepciones, confirman la regla. El famoso y mtico barrio de Los ngeles es un aparato ideolgico de primersima magnitud, un pilar incuestionable del militarismo e imperialismo estadounidense.

El hroe justiciero, blanco y hombre, es el rol por antonomasia, es decir, el matn con licencia para matar fuera de formalismos o procedimientos judiciales. El matonismo sobresale como el ingrediente favorito de la fbrica de los sueos angelina, uno bueno contra todos los malos, donde el hroe representa a la mayora silenciosa contra los ardides de la maldad absoluta.

Superman, Spiderman, Batman o 007 son paradigmas dulces e infantiles de esta visin reduccionista y unilateral de los conflictos polticos, econmicos y sociales de todo el mundo. Figuras (iconos idolatrados al modo de machos alfa) como Sylveste Stallone, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Chuck Norris, Clint Eastwood, Jean Claude Van Damme, Steven Seagal, Tommy Lee Jones y Nicolas Cage, por solo citar a los ms seeros, son actores que han llevado a la pantalla con xito ese papel de matn sufrido y redentor casi divino de las injusticias universales.

En roles de ficcin sucios o atormentados por su pasado aman la accin y el gatillo fcil. Al estar del lado moral bueno, da la sensacin de que todos disparamos con ellos. Lo hacen en nuestro nombre y, adems, de manera altruista. Luego se retiran a su vida cotidiana (con esposa doliente o no) de espas, policas o detectives privados sin esperar recompensa alguna por los servicios prestados. Son gente corriente con elevados principios ticos: salvar a la Humanidad de las escorias sociales: asesinos, gentes con acentos extranjeros, adictos a las drogas o perversiones sexuales, rojos, anarquistas, terroristas, rusos, rebeldes El elenco de malos nunca est determinado de modo invariable, estando siempre sujeto a los vaivenes y secretos de la geopoltica internacional.

Para el hroe de ficcin no existen las leyes. Sus respuestas son morales: hay que eliminar a toda costa a la excrecencia demoniaca. Y los malos en este trasunto lo son por generacin espontnea. La condicin humana es as, unos nacen tocados por la bondad natural y otros con el virus de la maldad recalcitrante, que si no ese extirpa da a da puede resultar altamente contagiosa. De ah, que el hroe no tenga horarios laborales. Vive para su moral: su moral genuina es su propia vida.

Hay miles de pelculas as de accin a tope espectacular, fciles de deglutir, que no permiten o ciegan la capacidad de pensar por uno mismo. Y todos estamos expuestos a esta basura artstica que se repite en los inocuos juegos audiovisuales donde cada cual en el anonimato de su tablet, mvil u ordenador personal puede hacer ejercitar su sueo de violencia tica y matar personajes malficos y feos, provocar guerras a discrecin y realizar intervenciones quirrgicas militares para sublimar su agresividad social y su precariedad vital por un mdico precio y con un solo clic virtual.

Asusta pensar que pelculas tan banales sean consumidas por tanta gente en tantos lugares y culturas distintos. Ciertamente el reduccionismo de los argumentos juega a favor de su comprensin casi instantnea. En la compleja realidad las relaciones de poder y las causas de la conflictividad social y la lucha poltica hay que buscarlas con reflexin y pausa. Hay que hacer esfuerzos para penetrar la verdad que subyace en la vida cotidiana. En cambio, en las pelculas de matones heroicos el espectador ve con sus propios ojos toda la realidad que muestra el argumento. Ve la sangre de las vctimas y los rostros angulosos de los asesinos. Su mirada es privilegiada, pudiendo interpretar la realidad sin mediaciones intelectuales. Lo que ve es la verdad, aunque se ensombrezcan los contextos y los motivos profundos de lo que est mirando.

Esa realidad parcial se asume como un todo. De ah que sea extremadamente fcil empatizar con el matn transformado en hroe por arte de la magia grande del celuloide. Lo que viene despus es puro silencio y resignacin. Todo vale contra el crimen. Los asesinatos selectivos de Israel, las ejecuciones extrajudiciales en Filipinas, las hazaas encubiertas de la CIA, las torturas en Guantnamo y Abu Ghraib, las cuchillas y las alambradas de pas en las fronteras, los golpes a discrecin de las fuerzas antidisturbios contra manifestantes Los malos usan de todas las artimaas y medios a su alcance para crear el caos entre la gente buena, por tanto las respuestas deben ser de igual calado.

El matonismo entiende la realidad en blanco y negro. Ni siquiera es capaz de atisbar la escala de grises. Todo o nada es su divisa de actuacin inmediata. Y hoy ha emergido una nueva maldad que habr que combatir hasta la extenuacin. La nueva categora a erradicar se llama populismo, un cajn de sastre que pretende meter en el mismo saco emocional a fascismo clsicos con ideas de izquierda en general o meramente progresistas que ponen en cuestin los sacrosantos preceptos del neoliberalismo capitalista.

No tardarn mucho en estrenarse en las pantallas del mundo entero tramas en las que los malvados tengan tintes o caractersticas que nos recuerden ideas vagamente populistas, ideas o pensamientos encarnados en personajes de psicpatas envenados por una sed dionisiaca de venganza por hacerse con las riendas del universo en todos sus rincones y territorios y en cada mente de la gente buena que solo quiere vivir su vida sin meterse en zarandajas polticas ni reivindicaciones sociales.

No solo con bombardeos, drones y misiles se someten a las sociedades dscolas. Antes, como antdoto preventivo, hay que inocularles, subliminalmente o a lo bestia, la medicina tranquilizadora del matn que todo lo puede. Mejor no levantarse del sof: el hroe con licencia para matar resolver nuestros problemas ahora mismo. A pesar de lo poco sutil y trabajado del argumento, estos guiones de buenos y malos vienen funcionando a las mil maravillas desde hace dcadas. Que otros asesinen por nosotros tranquiliza una barbaridad. Y que se jodan los malvados.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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