Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2017

Camilo Torres: cura guerrillero, cristiano revolucionario, por un sueo colectivo

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


A Cecilita (1925-2005) in memoriam,

por avivar en m, como Isabelita en Camilo, simientes germinales.

A mis hijos, Santiago & Valentina, por saber recogerlas, sin mi ayuda.

A Luis Jorge, El Gatico, mi padre, gaitanista/camilista convencido.

A Marthica y a Mara del Rosario.


Los que hacen imposible la revolucin pacfica, harn inevitable la revolucin violenta.

John Fitzgerald Kennedy


La ms noble manifestacin cultural del hambre es la violencia.

Glauber Rocha 


El alcohol, la religin, las sonrisas, la ley y la gentileza son parte de las herramientas que posee el sistema para disciplinar y dominar a los hombres.

Miguel Littn


Se le llam Ex sacerdote, Padrecito; Honesto pero equivocado, Profeta; Camiloco, Chiflado, Por ah s es; Bandolero, Revolucionario; Predicador del odio, Apstol de los pobres. Apodos, todos ellos, impregnados de un innegable tufo peyorativo, como si se hablara de cualquier loquito de barrio cuando se trataba de una de las mentes ms lcidas que ha tenido esta desdichada repblica, uno de los cerebros ms abiertos, tolerantes y respetuosos de la diferencia en y de su generacin, uno de los seres ms brillantes que ha tenido un pas por tradicin desdeoso con sus talentos y envidioso e hipcrita para tratarlos, acogerlos y respetarlos. Un convencido de algo difcil de refutar por tener el argumento como fuerza y no la fuerza como argumento: El deber de todo cristiano es ser revolucionario, tesis que, como se ver, el hoy comandante del ELN, Nicols Rodrguez B., Gabino, demuestra en un documental de los espaoles Francisco Palacios, direccin, y Yolanda Liesa, realizacin, al sostener, frente al postulado de Camilo en el sentido de que el amor debe ser eficaz, que ese ser eficaz quiere decir que el amor tiene que dar resultados y eso se logra a travs de un acto revolucionario.

As, lo primero, Camilo Torres R. fue un cura guerrillero ms por la fuerza de las circunstancias que por una honda conviccin personal, un autntico sacerdote revolucionario que a nadie quiso joderle la vida: slo pretendi remedirsela a todos. Pero, esto, ante la probable inminencia de su logro, puso alerta a la oligarqua nacional, a la aparentemente inofensiva Iglesia oficial, a un ejrcito que les dispara a sus compatriotas y a la polica, a una polica que hace lo propio con sus colegas del ejrcito y con sus compatriotas, a unos liberales que no lo son tanto, a unos conservadores que son mucho ms conservadores, a unos medios que no son tanto ni mucho(s) ms Y a los defensores del statu quo, enemigos a ultranza, por ejemplo, de la objecin de conciencia, la que el 10 de mayo de 1964 llev al Ministro de Guerra, general Alberto Ruiz N. (principal responsable, por contraste, del bombardeo a Marquetalia), a declarar en rueda de prensa: es urgente modificar las estructuras de nuestra sociedad, el gobierno est frenado por los sectores y por las personas influyentes. Pero, claro, al General, segn quienes lo observaban (sus colegas y el Gobierno), se le fueron las luces: estaba hablando como cualquier John Lenin de la U. Nacional, cualquier socilogo, cualquier Camilo Torres. Y por ello sera obligado a renunciar el 27 de enero de 1965: a lo peligroso de sus tesis se sum la acusacin de haber fraguado un golpe de Estado a su favor aprovechando el paro cvico de dos das antes, que no se realiz.

Enemigos a ultranza de una verdadera reforma agraria como la que pregon Camilo y no de un tibio fomento agrcola que slo favoreci a quienes no deba hacerlo: a los terratenientes (defendidos por un godo al que la derecha vea a la izquierda, lvaro Gmez). Y no a quienes deben ser los verdaderos usufructuarios de la tierra, los que la trabajan: campesinos, negros e indios. Hoy contra la pared, como lo previ Camilo, acorralados y perseguidos por las sombras siniestras y no de pelcula del glifosato, las armas de verdad de los paracos, la furia ciega pero real de parte de la guerrilla, la soberbia real pero ciega de ciertos presidentes y gobernadores, los desmanes del ejrcito que les secuestra sus vveres, la inocultable desidia del Estado. Porque, as no parezca, la indiferencia es otra forma de persecucin y esta la forma ms terrible de marcar diferencia, o sea, de no reconocer la diferencia. Lo que por consiguiente y en la prctica hace intil la tan cacareada tolerancia: nada ms que otra entelequia, como democracia.

Enemigos a ultranza, en fin, de la libertad de expresin, disensin y crtica, como lo fueron en su momento los representantes de la Gran Prensa frente a las declaraciones de Ruiz Novoa y desde luego a las del propio Torres. Gran Prensa (lase El Tiempo ) responsable de la persecucin desatada contra ste por los organismos de seguridad, como cuando tras enviar su Mensaje a los militares , dice Guzmn: Al punto, la gran prensa acus a Camilo de incitar al Ejrcito a la rebelin (1) ; responsable tambin, dira El Espectador muchos aos despus de causado ya el irreparable dao, eso s, junto a la Iglesia, del exacerbamiento que alcanz Colombia entre 1946 y 60: o sea, de la Violencia. Violencia que entre otras cosas empez mucho antes, primero, con la llegada de los espaoles, que hoy se atreven a reclamar el mtico galen San Jos; luego, con las nueve guerras civiles del siglo XIX, y, no ms tarde, hacia 1930, con el fin de la hegemona conservadora (surgida en 1886); fue mucho ms una lucha de clases que otra partidista; y fue promovida de forma premeditada, sistemtica y generalizada, desde el mismo Estado, entre otros, por Virgilio Barco (bisabuelo del presidente 1986-90, gobierno en el que, curioso, fueron asesinados cuatro candidatos presidenciales), como seala Gloria Gaitn en carta al pueblo colombiano y dirigida a Juan M. Santos, a Rodrigo Londoo, de las FARC-EP, a Gabino Rodrguez, del ELN (18/oct./12): el jefe de la Polica de aquel entonces, el Coronel Virgilio Barco, contrat sicarios en la vereda Chulavita para generar el conflicto; coronel cuyas fechoras tambin figuran en el expediente del asesinato de mi padre, desaparecido de los archivos oficiales, pero del cual mi familia conserva copia integral autenticada. Premeditadamente a esos sicarios los enviaban a las veredas y municipios liberales y, al grito de Viva el Partido Conservador, sacrificaban liberales indefensos. Luego, los mismos sujetos, viajaban a las veredas y municipios conservadores para, al grito de Viva el Partido Liberal, arremeter contra la vida y los bienes de inocentes ciudadanos conservadores. Mi padre recorri el territorio nacional denunciando este maquiavlico montaje oficial, que buscaba encender la hoguera del odio entre compatriotas. En la coleccin del peridico Jornada, que mi familia guarda celosamente, se lee en el ejemplar del da 13 de abril de 1947: Pueblo de todos los partidos: os estn engaando las oligarquas! Ellas crean deliberadamente el odio y el rencor a travs de sus gentes, asesinando y persiguiendo a los humildes, mientras la sangre del pueblo les facilita la reparticin de los beneficios econmicos y polticos que genera tan monstruosa poltica. No habla mi padre, como han pretendido quienes quieren responsabilizar al pueblo de la Violencia de la mitad del siglo XX, que se trat de una guerra partidista. No! En todas sus intervenciones, [], insistir en que es una violencia oficial, desatada de forma premeditada, sistemtica y generalizada por el Estado colombiano. (2)

Como lo pens, sinti y crey siempre Camilo Torres. A travs de este ensayo, se tratar de ponerlo en su sitio, el que le corresponde histricamente, sin prejuicios, dobleces o sesgos, y no desde una perspectiva histrica que no fue la suya, la de hoy. Sitio que se forj por su propio quehacer, no el que hasta ahora se le ha negado. Siempre respetando el contexto histrico en que vivi y dejando en claro que se comparte su visin revolucionaria pero no su visin cristiana, aunque l haya hecho una sensible e inteligente amalgama de ambas posturas, como lo evidencia su libro pstumo Cristianismo y Revolucin. l no necesita defensores ni apologistas sobre su vida y su obra. Apenas, que lo dejen hablar. Aunque sea cuando ya est muerto y ha pasado tanto tiempo. La tesis central de este ensayo: a Camilo se le mat antes de ser asesinado por el ejrcito en el monte y, en tal sentido, habra que hacer un juicio a ciertas instituciones y personas, por tratarse de un crimen represivo. Asunto sobre el cual nunca se ha hablado, quizs por lo que significa la postura poltica e ideolgica del propio Camilo y todo lo que pueda caerse de ella frente a los intereses de la Iglesia y del Estado. Por otra parte, el papel de Camilo no puede reducirse al concepto de reformador social, es decir, al de cura guerrillero: ha de ampliarse al de cristiano revolucionario, como se ver al final.

Qu es un reformador social? Para no tergiversar ni, mucho menos, desfigurar las cosas, al respecto vale la pena traer a colacin a quien, para m, es el ltimo revolucionario romntico, y uno de los numerosos guerrilleros decentes, Ernesto Che Guevara, a quien Jean-Paul Sartre llam el ser humano ms completo de nuestra poca:

Por qu combate el guerrillero? El guerrillero es un reformador social. El guerrillero toma las armas en furiosa protesta contra el sistema social que mantiene a sus hermanos desarmados en el oprobio y la miseria. Ataca las condiciones especiales del orden establecido en un momento dado y se dedica a romper los moldes de ese orden con todo el vigor que permiten las circunstancias. (3)

Para entender a Camilo Torres, basta ubicarse en el contexto histrico en que se form y en el que surgi su voz difana, disidente y, sin embargo, tremendamente propositiva. No se trata de elaborar una hagiografa, el relato hablado o escrito de un hroe o de un santo: aunque en tanto alter ego del Sachka Yegulev, de Andriev, es ms bien un hroe. Tras el triunfo de la Revolucin Cubana, EE.UU entr en un estado de paranoia similar a la que desat luego del auto tumbe de las Torres Gemelas, el 11/sept./ 2001. As, a travs del llamado Plan Laso (Latin American Security Operation), en plena era del demcrata John F. Kennedy, EE.UU volc sobre Amrica Latina la tristemente clebre Alianza para el Progreso, supuesto plan de ayuda econmica para estos pases pero que en realidad contena, como el Plan Colombia de hoy (vendido al inicio con la mscara de combate contra el narcotrfico cuando era y es contra la guerrilla y por ah derecho contra campesinos, negros e indios a los que se ha desplazado, y, adems, no es ayuda sino prstamo, al servicio de multinacionales, megaproyectos y hurtos como el de Isagn, empresa regalada a la canadiense Brookfield), una descarada invasin militar, mostrada como una discreta intervencin en un conflicto de baja intensidad en la regin y que hoy demanda su entierro o, al menos, entraa el fracaso de la frmula militar (4), as como las FARC piden responsabilidad de los EE.UU en el fin del conflicto. La guerrilla, a travs de su vocero en La Habana, comandante Pastor Alape, sostiene que el pas que estuvo comprometido en el conflicto [EE.UU] debe comprometerse en participar de la nueva era con recursos para la paz, la reconciliacin y la prosperidad de todos los que sufrieron, con nfasis en las vctimas. Y resalt que el Plan Colombia fue un fracaso porque ni alcanz su objetivo pblico: erradicar el narcotrfico; ni su objetivo no pblico y verdadera esencia: aniquilar los movimientos insurgentes de Colombia. (5). Por ltimo, a comienzos de 2014, la Unidad de Vctimas de la Fiscala General de la Nacin, entidad inclinada a adjudicar a la guerrilla el mayor porcentaje de crmenes posible por cuenta de la guerra, public sus cifras sobre las vctimas del conflicto colombiano en el perodo comprendido entre 1984 y 2013. En dicho perodo, de mayoritaria ejecucin del Plan Colombia, la entidad registraba 5.368.138 casos de desplazamiento forzado, 636.184 homicidios, 93.165 desapariciones forzadas, entre otra larga lista de horrores que los gobiernos de EE.UU y Colombia seguramente habrn festejado el 4 de feb. [2016] como uno de sus mayores xitos (6).

Conflicto de baja intensidad no es sino un eufemismo para lo que Harold Pinter, Nobel 2005, defini as:

La invasin directa de un estado soberano nunca ha sido el mtodo favorito de Estados Unidos. En la mayora de los casos, han preferido lo que ellos han descrito como conflicto de baja intensidad. Conflicto de baja intensidad significa que miles de personas mueren pero ms lentamente que si lanzases una bomba sobre ellas de una sola vez. Significa que infectas el corazn del pas, que estableces un tumor maligno y observas el desarrollo de la gangrena. Cuando el pueblo ha sido sometido o molido a palos, que viene a ser lo mismo y tus propios amigos, los militares y las grandes corporaciones, se sientan confortablemente en el poder, t te pones frente a la cmara y dices que la democracia ha prevalecido. Esto fue lo normal en la poltica exterior de Estados Unidos durante los aos de los que estoy hablando. (7)

A continuacin, el lector encontrar una serie de temas en la voz del propio Camilo, temas que permiten inferir lo esencial de su pensamiento y que han sido extrados del libro Cristianismo y Revolucin (Prlogo, edicin y notas de scar Maldonado, Guitemie Oliviri y Germn Zabala. Mxico, Ediciones Era, 1972). Las citas son textuales, es decir, no han sido alteradas. Quien las lea o escuche podr inferir libremente su significado y sacar sus propias conclusiones

Democracia:

Se ha constituido en un slogan que, a fuerza de ser empleado, a fuerza de ser usado, ha venido a desvirtuarse. Todos los dirigentes polticos quieren ser los grandes patrocinadores de la democracia y por eso es importante penetrar un poco en el contenido de la idea de democracia, en su desarrollo social y econmico, para saber a qu atenernos cuando se habla de democracia. [] La palabra misma tiene un origen griego que significa el gobierno del pueblo. 

Burocracia:

La burocracia es, en los pases subdesarrollados, el medio ms comn para trabajar. En ella encontramos el porcentaje proporcionalmente ms fuerte de inversiones del presupuesto nacional y la menor exigencia de calificacin profesional.

Clase dominante & fuerzas militares:

La funcin de las instituciones militares es la de la conservacin del orden establecido. En los pases subdesarrollados es la lite minoritaria la ms interesada en conservar ese orden del cual dependen sus privilegios. Por otra parte, la vida econmica del ejrcito depende del presupuesto oficial aprobado por el parlamento y en ocasiones, como en Colombia, los grados ms altos son conferidos o aprobados tambin por este. En esta forma las fuerzas armadas tambin dependen del grupo dominante y ste a su vez del ejrcito para el mantenimiento del orden. () Los militares harn respetar la clase dominante hasta el punto de que sus privilegios sean otorgados en forma proporcional a la urgencia que haya de su intervencin. En caso de guerra internacional o civil, en caso de recrudecimiento de la violencia en el pas, estos privilegios tendrn que ser mayores que los otorgados en casos normales. Si no aumentan proporcionalmente, habr un conflicto que podr culminar en un golpe militar.

Canales de movilidad social ascendente:

En los pases subdesarrollados, en los latinoamericanos y en Colombia en particular, los canales de movilidad social ascendente estn estructuralmente obstruidos para la mayora de la poblacin. El factor que condiciona en forma ms determinante la oclusin y control de los dems canales, es el econmico. La minora de la poblacin que controla la movilidad social ascendente est interesada en mantener la obstruccin de los canales sociales de ascenso y por eso el conformismo es una condicin indispensable para que ella se efecte. La movilidad social ascendente es ms de tipo minoritario que masivo, ms material que socio-cultural y, por tanto, sin efectos a corto plazo, sobre el cambio social. Las estructuras del ascenso anormal establecidas por la violencia cambiaron las actitudes del campesinado colombiano, transformando al campesinado en un grupo mayoritario de presin.

Grupos de presin:

...las mayoras no estn constituidas en grupos de presin porque falta conciencia de grupo, conciencia de clase, porque les falta una actividad, una cierta seguridad colectiva, una organizacin de tipo nacional, y porque les faltan, tambin, fines polticos que vayan a aglutinar esos grupos que deberan ser organizados, tener conciencia de actividad. Si logramos que, a largo plazo, las mayoras sean grupos de presin no nos importa el rgimen que venga, que venga una dictadura castrista, que venga una dictadura militar, que venga un presidente elegido normalmente, que venga una monarqua o lo que queramos, si tenemos las masas organizadas para ejercer presin y que esa presin sea efectiva, naturalmente vamos a lograr una democracia. Naturalmente que, hoy en da, no existen esos canales institucionales y las primeras presiones que se deben ejercer y la direccin de estos movimientos populares tienen que ser para crear canales institucionales porque de lo contrario tendremos desbordamientos por fuera de las instituciones, como los que tenemos con las huelgas, con el fenmeno de la violencia, el que fundamentalmente para m es un desbordamiento de ese deseo de la masa de progresar, del deseo de cambio que no ha encontrado canales institucionales de ascenso y por eso ha buscado canales patolgicos.

Violencia (cmo eliminarla? Mediante la creacin de canales de promocin en los campos econmico, social, cultural y poltico):

En el econmico, con una reforma agraria que reestructure la posesin de la tierra con base en la mayor productividad y dentro de la libertad, naturalmente. En el social, por medio de una Accin Comunal bien orientada, que devuelva al pas el sentido de la solidaridad. En el cultural, consagrando mayor parte del presupuesto a la formacin de tcnicos y a campaas de alfabetizacin. Y en el campo poltico, resultante de los anteriores, mediante la participacin real de la masa en la direccin del pas.

Y para quienes an puedan pensar que Camilo Torres era un patrocinador oculto de la violencia y no un verdadero y pacfico revolucionario (de tiempo completo), quizs sirva recordarles lo que el 21 de agosto de 1965 sostuvo en Villavicencio: Nosotros no predicamos la revolucin violenta, creemos que la revolucin es fundamentalmente el cambio de la estructura de la propiedad, de la propiedad de la tierra, de las casas, que es el cambio de la poltica de inversiones, que ya no podrn salir capitales del pas sino que tendrn que ser invertidos en aquellos sectores que produzcan trabajo para el pueblo, que se tendrn que abrir las relaciones internacionales con todos los pases del mundo, que las FF.AA sern bien remuneradas pero consagradas a trabajos de progreso socio-econmico y no se les obligar a matar a sus compatriotas. ()

Revolucionario: Por qu en el mbito universitario se le tilda a usted de revolucionario?

Si soy un autntico seguidor de Cristo es imposible no ser revolucionario, como lo fue l. Yo quisiera ser un autntico seguidor de Cristo. Qu entiende usted por ser revolucionario? El tratar de reformar las estructuras humanas y sociales, en el campo natural y sobrenatural, en vista a lograr una mayor justicia para la mayora de los hombres.

Cristianismo y Revolucin: Lo principal del catolicismo es el amor al prjimo. El que ama a su prjimo cumple con la ley (8).

Este amor, para que sea verdadero, tiene que buscar la eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado la caridad, no alcanza a dar de comer a la mayora de los hambrientos, ni a vestir a la mayora de los desnudos, ni a ensear a la mayora de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayoras. Esos medios no los van a buscar las minoras privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan a las minoras a sacrificar sus privilegios. Por ejemplo, para lograr que haya ms trabajo en Colombia, sera mejor que no se sacaran los capitales en forma de dlares y que ms bien se invirtieran en el pas, en fuentes de trabajo. Pero como el peso colombiano se desvaloriza todos los das, los que tienen dinero y tienen el poder nunca van a prohibir la exportacin del dinero, porque exportndolo se libran de la devaluacin. Es necesario, entonces, quitarles el poder a las minoras privilegiadas para drselo a las mayoras pobres. Esto, si se hace rpidamente, es lo esencial de una revolucin. La Revolucin puede ser pacfica si las minoras no hacen resistencia violenta. La Revolucin, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que d de comer al hambriento, vista al desnudo, ensee al que no sabe, cumpla con las obras de caridad, d amor al prjimo no solamente en forma ocasional y transitoria, no slo para unos pocos sino para la mayora de nuestros prjimos. Por eso la Revolucin no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la nica manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos. Es cierto que no hay autoridad sino de parte de Dios []. Pero Santo Toms dice que la atribucin concreta de la autoridad la hace el pueblo. [] Yo he dejado los deberes y privilegios del clero, pero no de ser sacerdote. Creo que me he entregado a la Revolucin por amor al prjimo en el terreno temporal, econmico y social. Cuando mi prjimo no tenga nada contra m, cuando haya realizado la Revolucin, volver a ofrecer la misa si Dios me lo permite. [] Sent una profunda repugnancia de trabajar con la estructura clerical de nuestra Iglesia. Cuando pens en la posibilidad de trabajar en la Curia, haciendo una investigacin, sent la seguridad de que se me separaba del mundo y de los pobres para incluirme en un grupo cerrado de una organizacin perteneciente a los poderosos de este mundo. [] El peor lastre de la Iglesia colombiana es tener bienes y tener poder poltico. [] El clero colombiano es el ms retrgrado del mundo. Ms an que el de Espaa. Es evidente que las nicas iglesias progresistas de la tierra son las iglesias pobres Yo soy partidario de la expropiacin de los bienes de la Iglesia, aun en el caso de que no se diera ninguna clase de revolucin.

Como dice el tambin sacerdote y estudioso de Camilo, Mario Caldern (asesinado junto a su esposa, Elsa Alvarado, y a su suegro el 19 de mayo de 1997, en Bogot, por paramilitares actuando a nombre de una poltica de Estado, como en el caso de los mal llamados falsos positivos), en su tesis de doctorado como socilogo en Pars, el conflicto entre Camilo y la Iglesia oficial se salda con una ruptura pues los principios doctrinales y la postura poltica del primero ponen en tela de juicio el modelo de relacin entre la segunda y la sociedad a travs del Estado: la nueva cristiandad frentenacionalista. Y es que en ese reparto de cargos pblicos y botines presupuestales denominado Frente Nacional, la alianza liberal-conservadora se identific con los jerarcas de la Iglesia oficial en su poltica contra la modernizacin del estado y el desarrollo de la sociedad, para oponerse de manera radical a la formacin de organizaciones laicas, es decir, las que prescinden de la instruccin religiosa, al contrario de lo que ocurri en Brasil, Chile, Per y Uruguay, donde dichos organismos airearon y permitieron la renovacin de las caducas instituciones religiosas. Razn de ms para sostener, como lo haca Camilo Torres, que el clero colombiano es el ms retrgrado del mundo y al que sin embargo oblig a ceder, al filo del tiempo, e incluso a abrirse hacia la modernidad, de por s uno de los mayores logros en su breve carrera poltica. A propsito de Mario Caldern, en 2002, sus amigos publicaron el libro que recoge su tesis doctoral: Conflictos en el Catolicismo Colombiano, la que ahonda en el pensamiento de Camilo y en las probables causas de su muerte. Muerte que, al igual que otros grandes hombres de la historia como Malcolm X, Che Guevara, Martin Luther King, Roger Casement, Patrice Lumumba, Camilo advirti de modo cuasi-proftico:

Ustedes saben lo que pas con Uribe Uribe, con Gaitn, y entonces no vamos a repetir los errores que ya se cometieron. Yo estoy dispuesto a seguir la revolucin hasta las ltimas consecuencias, es decir, aspiro a que ustedes me exijan, me lleven y que, si llego a tener momentos de cobarda, de desfallecimiento, me empujen. No quiero que entiendan que es porque yo quiero echarme para atrs ni desfallecer. Yo quiero ir adelante y si es necesario correr la misma suerte de los anteriores, la corro; pero no me gustara que, si llego a morir, esa muerte sea infructuosa para la revolucin. Por eso es importante que tratemos de mirar cada vez ms al aparato poltico, a las ideas, a los equipos de gente, a las publicaciones; que se cree una realidad independiente de mi persona, para que si me descartan a m, est otro, y si descartan a ese otro, est otro y tengamos un relevo contra el cual nada podr hacer la clase dirigente.

Habra que hacer un juicio de responsabilidad histrica, a la Iglesia oficial, en cabeza del Cardenal Concha, por perseguir, acosar e intentar callar, para Lyotard otra forma de matar, la voz de Camilo que no es otra que la de su clara posicin poltica e ideolgica; al Ejrcito, por responder a las provocaciones persecutoras de la Iglesia y desatar l mismo las suyas, cerrndole, de paso, a Camilo todos los caminos del bien (al decir de un sacerdote franciscano), lo que tipifica un crimen represivo: el que se comete para la preservacin, fortalecimiento o, sobre todo, defensa de posiciones privilegiadas, en particular las de poder y propiedad (9); y a los seores Fabio Vsquez y Vctor Medina, del ELN, por confundir el rol ideolgico de Camilo con la actividad guerrillera y, sobre todo, por haber arrojado as al abismo a uno de los mayores (y uno de los pocos) tesoros polticos que ha tenido Colombia: Camilo Torres, cristiano revolucionario para quien se debe propiciar la toma del poder por las mayoras, para que realicen las reformas estructurales econmicas, sociales, polticas, a favor de esas mismas mayoras: 

Esto se llama revolucin y, si es necesario para realizar el amor al prjimo, para un cristiano es necesario ser revolucionario. Pretendo que todos los hombres obren de acuerdo con su conciencia, busquen sinceramente la verdad y amen a su prjimo en forma eficaz. [] Cuando la clase popular se tome el poder, gracias a la colaboracin de todos los revolucionarios, nuestro pueblo discutir sobre su orientacin religiosa.

A propsito de lo anterior, quizs no haya postura ms clara frente a los postulados de Camilo Torres, en tanto en un solo concepto, marxista o no, en todo caso dialctico, une teora y prctica, para sostener la tesis de que para ser cristiano hay que ser revolucionario, como la que expuso el hoy comandante del ELN, Nicols Rodrguez, Gabino, en el documental Liberacin o muerte. Tres curas aragoneses en la guerrilla colombiana (2013), de los espaoles Francisco Palacios, en la direccin, y Yolanda Liesa, en la realizacin. All, Gabino, con la lucidez que slo la da una certera ideologa y una militancia justa, se refiere a la llegada de los curas Jos Antonio Jimnez, Domingo Lan y Manuel Prez, cmo se ven afectados por la plenitud de la accin revolucionaria de Camilo, cmo les sirve de inspiracin, cmo, cuando ellos desarrollan su actitud sacerdotal y guerrillera, funden eso en el postulado que haba desarrollado Camilo respecto a que el deber de todo cristiano es ser revolucionario. Gabino: La llegada de los tres sacerdotes al ELN, de Manuel, Jos A. y Domingo, se da a 4 o 5 aos de la plenitud de la accin revolucionaria de Camilo. Pienso yo que ese elemento de Camilo Torres como inspiracin, para ellos es muy profunda y por eso ellos cuando desarrollan su actitud sacerdotal y guerrillera, funden eso en un postulado que haba planteado Camilo: el postulado de que el amor debe ser eficaz y ese ser eficaz quiere decir que el amor tiene que dar resultados; y ellos, tambin en su postura sacerdotal y humanista y de evangelio, lo asumen como los resultados de una transformacin de la vida, de la sociedad, de la superacin de la explotacin, de la superacin de la dominacin y la conversin de todo eso en justicia, en libertad, en plenitud. (10)  

Vsquez y Medina jams comprendieron la frase homenaje a Camilo ni al autor de ella misma, R. H. Moreno Durn (referida por ste unos das antes de morir, a propsito de Gabo y Camilo, quien en 1959 bautiz a su hijo Rodrigo): No hay alianza ms peligrosa que la de la utopa y las armas. Si a esa alianza se suma la de la Iglesia oficial y el Partido Conservador, adnde ms que en los tristes aposentos de la muerte, podra ir a parar (que no acabar) el proyecto poltico, por dems vital, cristiano y revolucionario, de Camilo Torres? Sin embargo, a todas estas, en medio de lo que l dijo, qu fue lo que pudo molestar tanto a la Iglesia, al Gobierno y a los defensores del statu quo, como para recurrir a su eliminacin? No se habla acaso de un pas abierto, plural y tolerante y con la democracia ms antigua de Amrica? No es difcil inferir ac quin ha mentido histricamente. Por ej., el General lvaro Valencia T., quien le asegur a Fernando Torres que el cadver de su hermano le sera entregado a su familia para cumplir, este deber de consideracin y amistad. La historia y sobre todo su familia an esperan el traslado del cadver. Y el pueblo, que los generales cumplan su palabra pues el lugar preciso donde Camilo fue enterrado es, hasta hoy, un secreto de Estado. El general Violencia Tovar le minti doblemente al pas: 1. Al sostener en un foro en la U. Javeriana, con motivo del estreno del documental Gaitn, el Bogotazo, la historia de una ilusin, de M. Acosta, con guion de Carlos J. Reyes, que el caudillo desat los desmanes del 9 de abril; 2. Al decir que le haba entregado el cadver de Camilo a Fernando, siendo que ste ya haba muerto. Cuando quien escribe tom el micrfono de Caracol para retar al Gral. Valencia Tovar a decir la verdad guard sepulcral silencio.

Como prueba de ello, se refieren los artculos ms recientes en los que se habla de la directriz del presidente Santos (2010-2018) en el sentido de exhumar los restos que seran de Camilo Torres como un gesto simblico para iniciar los dilogos de paz con el ELN, a propsito de los que se llevan en La Habana para el fin del conflicto en Colombia, primero, publicados en El Espectador (11); y luego el artculo del padre Javier Giraldo, publicado en Internet por Colombia Informa, en el que se confirma lo que aqu se sostiene en cuanto a que Fernando Torres jams recibi los restos de su hermano Camilo, por parte del general Valencia Tovar (1923-2014). El Padre Giraldo aclar que no es seguro que los restos hallados sean los de Camilo, a la vez que record lo dicho por Valencia Tovar: El General dijo pblicamente que l haba entregado los restos al hermano de Camilo, Fernando Torres, un mdico que siempre vivi en Estados Unidos. Ciertamente hubo un carteo, una correspondencia entre el general Valencia y Fernando, pero tambin hay indicios de que el general quiso convencer al pas de que l haba entregado los restos. Eso no es cierto, hay una carta del mismo Fernando del ao 2001 en la que, despus de las declaraciones del General, Fernando lo desmiente. Ahora, el paradero real de los restos de Camilo es un secreto que el Padre Giraldo calific de ilegal: En la peticin que se hizo se citaron tratados internacionales que han sido violados como, por ejemplo, los convenios de Ginebra de 1949, firmados por Colombia en 1960. Hay toda una jurisprudencia del Comit del Pacto de las Naciones Unidas, que es la entidad que vela por el cumplimiento del pacto internacional de derechos civiles y polticos y que ha examinado las denuncias de otros pases en donde se present el ocultamiento de restos y produjo sentencias en donde se conden a esos pases. En ellas, se asegura que el ocultamiento de restos es equivalente a la tortura, que est proscrita en el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Polticos. (12).

Por su parte, el ELN, a comienzos de enero de 2016, le pidi al Gobierno ubicar y entregar los restos del sacerdote: Llamamos al gobierno para que los restos fsicos de Camilo Torres sean entregados y se les brinde debida sepultura, dijo el grupo guerrillero, que se encuentra en conversaciones preliminares desde 2014 con el Gobierno para iniciar un proceso de paz. Es nuestro deseo para este 2016 lograr avances en la paz de Colombia, agregaron sus cuadros en un texto difundido en el sitio ELN Voces, en el que solicit la entrega de los restos del cura guerrillero como un gesto para que el gobierno muestre su disposicin de avanzar hacia los dilogos (13).

Por fortuna, siempre queda el inefable e infalible recurso de la justicia potica En efecto, quienes sigan haciendo imposible la revolucin pacfica, gestarn la revolucin violenta: gobernantes y polticos en general deberan recordar que los hombres de toda nacin y en particular sus artistas saben que un pas con hambre es un pas injusto y proclive a la violencia, que la opresin prolongada slo puede conducir a soluciones extremas, que en cualquier momento y por ms diferido que parezca, un sueo colectivo puede estallar Ah!, y que no hay que creer en caricias del sistema pues su signo es la dominacin, no el afecto, o sea el engao para someter al pueblo hasta el cansancio o la obediencia, jams para tender puentes comunes de acercamiento, dilogos entre iguales y no entre aqullos que siempre se han sentido ms iguales y que en su profunda soberbia y arrogancia no saben otra cosa que despreciar a los dems: a los que llaman enemigos u opositores y a quienes terminan calificando como guerrilleros o narcoterroristas, especie de desnaturalizados que entraan lo peor de la especie humana.

Camilo Torres entendi algo inevitable y que hoy produce urticaria entre Iglesia, oligarqua, Estado, fuerzas militares e imperialismo gringo: que la ancestral, silenciosa y estoica paciencia de los pobres no ha sido ms que el producto de un engao. Ahora, cuando los jvenes estn conociendo o reconociendo tal engao, as como el alcance de su poder, su rebelin metafsica no admite ms dilaciones. Como seala Guzmn, el postulado principal de Camilo era una revolucin del, por, con y para el pueblo. Sin embargo, no tena posturas soberbias ni actitudes mesinicas, tan caras a estos tiempos, slo atesoraba la verdad que tanto enfurece, ms que duele, a esos oscuros explotadores de la oligarqua que ciegamente obedecen las rdenes tcitas del Imperio, pero que al or los trminos, oligarqua e imperialismo, se escandalizan ms por esa nimiedad que, obvio, por todos los crmenes que a plena luz han cometido en sus turbias existencias:

Yo no me considero representante de la clase colombiana, ni jefe del Frente Unido, ni lder de la revolucin colombiana, porque no he sido elegido por el pueblo. Aspiro a ser aceptado por ste como un servidor de la revolucin. Lo que en efecto fue hasta ser asesinado en Patio Cemento, corregimiento El Carmen, municipio San Vicente de Chucur, Santander, el 15 de febrero de 1966. En su Proclama a los colombianos (7.I.66), sostuvo: Yo me he incorporado a la lucha armada. Me he incorporado al ELN porque en l encontr los mismos ideales del Frente Unido. Encontr el deseo y la realizacin de una unidad por la base, de base campesina, sin diferencias religiosas ni de partidos tradicionales. Sin ningn nimo de combatir a los elementos revolucionarios de cualquier sector, movimiento o partido. Sin caudillismos. Que busca liberar al pueblo de la explotacin de las oligarquas y del imperialismo. Que no depondr las armas mientras el poder no est totalmente en manos del pueblo.

Respecto al engao histrico citado, sera injusto, con el pensamiento y ante todo con la valenta de Camilo, omitir lo que consign en el Frente Unido, Edicin Extraordinaria, 9/dic/1965, texto conocido por Mensaje a la Oligarqua, borrado del mapa de la historia oficial para gozo de los siervos de los amos de la guerra:

Dirigir un mensaje a los que no quieren ni pueden or es un deber penoso. Sin embargo, es un deber, y un deber histrico, en el momento que la oligarqua colombiana quiere llegar a hacer culminar su iniquidad en contra de la patria y de los colombianos. Durante ms de 150 aos la casta econmica, las pocas familias que tienen casi toda la riqueza colombiana, ha usurpado el poder poltico en su propio provecho. Ha usado todas las artimaas y trampas para conservar ese poder engaando al pueblo. Inventaron la divisin entre liberales y conservadores. Esta divisin, que no comprenda el pueblo, sirvi para sembrar el odio entre los mismos elementos de la clase popular. Esos odios ancestrales transmitidos de padres a hijos han servido nicamente a la oligarqua. Mientras los pobres pelean, los ricos gobiernan en su propio provecho. [] Lo nico que divida a los oligarcas liberales de los oligarcas conservadores era el problema de la reparticin del presupuesto y de los puestos pblicos. [] Cuando apareci Jorge Elicer Gaitn enarbolando la bandera de la restauracin moral de la Repblica, lo hizo tanto en contra de la oligarqua liberal como de la conservadora. Por eso las dos oligarquas fueron antigaitanistas. La oligarqua liberal se volvi gaitanista despus de que la oligarqua conservadora mat a Gaitn en las calles de Bogot. Ya iniciada en el camino de la violencia para conservar el poder, la oligarqua no parar en el uso de esa violencia. Puso a los campesinos liberales a que se mataran con los conservadores. Cuando la agresividad, el odio y el rencor de los pobres se desbordaron en una lucha entre los necesitados de Colombia, la oligarqua se asust y propici el golpe militar. El gobierno militar tampoco sirvi en forma suficientemente eficaz a los intereses de la oligarqua. Entonces el jefe de la oligarqua liberal, doctor Alberto Lleras Camargo, y el jefe de la oligarqua conservadora, doctor Laureano Gmez, se reunieron para hacer un examen de conciencia y se dijeron: Por estar peleando por el reparto del presupuesto y del botn burocrtico, casi perdemos el poder para la oligarqua. Dejmonos de pelear por eso haciendo un contrato, dividindonos el pas como quien se divide una hacienda, por mitad, entre las dos oligarquas. La paridad y la alternacin nos permiten un reparto equitativo y as podemos formar un partido nuevo, el partido de la oligarqua. As naci el Frente Nacional como el primer partido de clase, el de la oligarqua colombiana. El pueblo vuelve a ser engaado y concurre a las elecciones a votar el plebiscito, a votar por Alberto Lleras, por el Frente Nacional. El resultado, naturalmente, fue peor: ahora era la oligarqua unida la que gobernaba en contra del pueblo. El Frente Nacional dijo que remediara la situacin financiera, y duplic la deuda externa produciendo tres devaluaciones (hasta ahora) y con ellas la miseria del pueblo por varias generaciones. El Frente Nacional dijo que hara la reforma agraria, y no hizo sino dictar una ley que garantiza los intereses de los ricos en contra de los derechos de los pobres. El Frente Nacional logr la mayor abstencin electoral de nuestra historia y ahora, ante su fracaso total, qu est haciendo la oligarqua? Vuelve a recurrir a la violencia. Declara el estado de sitio. Legisla por decreto. Vende el pas a los EE.UU. Se rene en un lujoso hotel y decide sobre el prximo presidente. Desde los salones resuelven sobre el pas entero. Estn completamente ciegos. Seores oligarcas, el Pueblo ya no les cree nada a ustedes. El Pueblo no quiere votar por ustedes. El Pueblo est harto y desesperado. El Pueblo no quiere ir a las elecciones que ustedes organicen. [] El Pueblo est sufriendo y resuelto a todo.

Despus de esto, quizs por ello no sorprenda lo que el propio Camilo Torres declar en su Mensaje a los campesinos y en vsperas de su muerte (7.X.65):

Estamos apostando una carrera con la oligarqua. Es posible que esta me asesine antes de haber logrado una slida organizacin entre los no alineados. Creo que sera demasiado torpe que me encarcelaran o me inventaran un proceso de guerra verbal Por eso creo ms en el asesinato. Lo importante es que el pueblo colombiano tenga consignas precisas si esto llega a ocurrir. La primera es replegarse al campo y no librar la batalla en la ciudad (1987: 67)

En conclusin, Camilo Torres jams quiso molestar a nadie; slo, ayudar a resolverle la vida a la mayora. Su figura, la de un autntico sacerdote revolucionario, fue desvirtuada no slo por las balas del enemigo en Patio Cemento sino por la paciencia basada en la ignominia del Estado represor para acabar con cualquier foco de oposicin, la que, de hecho, no le hace dao a ningn pas: por el contrario, ayuda a entender la necesidad de aceptar la diferencia, de tolerar a los dems, de crecer en la diversidad. Para, de paso, eliminar de un tajo la tesis segn la cual hay que acabar con el pensamiento complejo, a partir de la imposicin del pensamiento nico. Torres fue una de las mentes ms lcidas que tuvo este pas, uno de los seres ms brillantes en un pas que desdea a sus talentos y que es envidioso e hipcrita a la hora de tratarlos. Por eso, se le seal y persigui desde el momento en que present su modelo de reforma agraria: nadie, o pocos, como l, Gaitn entre ellos, entendi que el asunto neural de Colombia, y de cualquier pas, es el problema de la tierra, que va desde el trabajo hasta el usufructo pasando por la explotacin y que, precisamente, la lucha por la tierra es la principal causa de la guerra. As que es vlido hablar en su caso de crimen represivo, aquel que no deja salida a la vctima ante la persecucin estatal y de otros sectores sociales. Vctima a su vez de los enemigos a ultranza de la libertad de expresin, disensin y crtica, como lo fueron los representantes de la Gran Prensa frente a sus declaraciones. La que lo acus, primero, de incitar al Ejrcito a la rebelin; luego, dira El Espectador, del exacerbamiento que alcanz Colombia entre 1946 y 60: la Violencia. Que obedeci mucho ms a una lucha de clases que a otra de partidos y que empez mucho antes: los que en realidad la promovieron, junto a los medios masivos y a la Iglesia, de forma deliberada y sistemtica, desde el mismo Estado. Por Virgilio Barco (bisabuelo del presidente), entre otros, quien segn Gloria Gaitn fue el responsable de la creacin de los chulavitas, as llamados por ser de la vereda Chulavita, los primeros en conformar el grupo.

A Camilo se le mat antes de ser asesinado en el monte: en tal sentido, habra que enjuiciar a ciertas instituciones y personas, por dicho crimen. Asunto sobre el cual no se habla quizs por lo que significa la postura de Torres y lo que pueda desprenderse de ella frente a los intereses de Iglesia y Estado. A aqul hay que entenderlo en su contexto y por eso se expone su visin revolucionaria y cristiana, aunque no se comparta esta ltima, de las que hizo, eso s, una sensible e inteligente amalgama. l no necesita defensores ni apologistas de su vida y obra; apenas, que dejen leer esta como sea que ya no puede hablar. l fue guerrillero en tanto reformador: tom las armas en protesta contra el sistema que mantena, y mantiene, a sus hermanos inermes entre el oprobio, la indignidad y la miseria y atac el orden establecido de su poca para romper sus moldes con todos los medios y la fuerza requeridos. En su ruta a reformador social, articul teora y praxis, pensamiento y accin, lenguaje e historia, para configurar un mapa socio-poltico como el que slo antes que l concret Gaitn, otra vctima del crimen represivo. Pocas veces en la historia del pas se encuentra una correspondencia tan coherente entre el significado, asignado por l, y la puesta en prctica de temas como democracia, burocracia, clase dominante, FF.MM, canales de movilidad, grupos de presin, violencia, cristianismo y revolucin, como la que logr Camilo Torres R.

Lo nico positivo del despilfarro cultural e ideolgico generado con su crimen, radica en la magnitud del legado que dej y que apenas hoy comienza a rescatarse de entre los miles de muertos de la guerra, para a su vez recobrar vida entre los miles de sobrevivientes de una hecatombe que ya no permite ms dilaciones en cuanto a la consecucin de la paz: no la de las banderas o la de las palomas o la de la Carta del 91, mucho menos la que proyecta la sombra de un caminante por el cine, sino la que responde a justicia, verdad y reparacin previas. Todo lo dems es paja que sigue ardiendo en la carreta de la malograda historia nacional, atizada, cmo no, por los polticos, la Iglesia y sus bufones, los medios masivos, autistas si no lacayos de la funesta por corrupta herencia de Rojas, Lleras Camargo, Valencia, Lleras Restrepo, M. Pastrana, Lpez, Turbay, Betancur, Barco, Gaviria, Samper, A. Pastrana y, cmo no, la herencia uribestial y santosturrona, detentadora de una mentira histrica tan descomunal como la verdad que por dcadas se ha querido ocultar. Si las demandas del movimiento agrario de Marquetalia y las repblicas independientes (origen de las FARC) hubieran sido atendidas, como lo pidi Camilo, otro quizs hubiera sido el rumbo de Colombia. Ser el fin del conflicto por la tierra una mera coincidencia con la conmemoracin de los 50 aos de su asesinato? O, ms bien, de acuerdo con el poeta, que mi palabra no se perder como tal vez jams se perdieron las palabras ni la sangre del cura guerrillero, del cristiano revolucionario Camilo Torres R.? Ojal amanezca y podamos ver el fin de la guerra, como l lo so: como todos lo queremos.

Declaraciones en torno a la figura de Camilo Torres

A Camilo no hay que mitificarlo ni singularizarlo. Ni envolverlo en banderas oportunistas. La nica bandera digna de cubrirlo es la de su exacta dimensin, la de su propia grandeza. (Germn Guzmn Campos, Pbro.)

Queremos presentar al verdadero Camilo, el luchador social, rescatndolo de las difamaciones y manipulaciones a las que se le ha sometido, pero no idealizarlo. Tampoco es nuestra intencin convocar a la reedicin de su Plataforma y del Frente Unido, pero s a revivir el espritu del Camilo de su tiempo, dilucidando lo que tiene validez y distinguiendo lo esencial de lo coyuntural, de los aos 60, que dependa de las circunstancias histricas concretas de Colombia y valorando la apremiante actualidad de su testimonio proftico que sigue vigente. (CAMILO TORRES RESTREPO Profeta para nuestro tiempo. Gustavo Prez Ramrez, Cinep, 1996)

Yo soy un hombre profundamente religioso, un cristiano ferviente y convencido. Por eso, cuando se supo que Camilo se haba sumado al ELN y me preguntaron cul era la situacin, yo contest sin vacilar: un cura menos, un bandolero ms. (Guillermo L. Valencia, presidente de Colombia 1962-66)

Slo Dios juzga Siendo sacerdote, intervino en poltica que es asunto temporal. Se quit la sotana y empez a trabajar en poltica. Poco a poco todos lo iban abandonando. Desilusionado, resolvi irse a los campos para conspirar ya directamente con armas. Se coloc, as, fuera de la ley tuvo su consecuencia lgica como fue la de llegar a la muerte porque las fuerzas legtimas no le podan tolerar su manera de proceder. Es de pensar que por muchas dificultades que tuvo en su vida de hogar y en su vida social, el seor Camilo Torres haya llegado a experimentar un desequilibrio mental que lo condujo al fracaso (Monseor Vctor Wiedeman, vicario Arquidicesis de Medelln)

Las intervenciones polticas de la iglesia catlica oficial, cuando tienen el tenor adecuado, son bien recibidas por el Estado, como aporte necesario para su apuntalamiento ideolgico. Si la intervencin, en cambio, viene de un sector no oficial, como es el caso de Camilo, no slo son inaceptables sino condenables. (Mario Caldern, sacerdote, filsofo y Magster en Teologa)

El estudio de la vida de Camilo revela, adems de la sorprendente, aunque lgica, evolucin de su carcter, el contexto en el cual tuvo lugar: la servidumbre econmica de su pas, las intrigas de su voraz oligarqua y, por consiguiente, la triste suerte de su pueblo. (Walter Joe Broderick, bigrafo)

Otras fuentes consultadas: Germn Guzmn Campos. Camilo, presencia y destino. Bogot, Antares Tercer Mundo, 1967. Walter Joe Broderick. Camilo Torres, el cura guerrillero. Bogot, Crculo de Lectores, 1977. Francisco J. Trujillo. Camilo y el Frente Unido. Bogot, 1987. Gustavo Prez Ramrez. Camilo Torres Restrepo Profeta para nuestro tiempo. Bogot, Cinep, 1996. Mario Caldern Villegas. Conflictos en el Catolicismo Colombiano. Bogot, Ediciones Antropos, 2002.

Bogot, D. C., 15 febrero 2017

NOTAS:

(1) El Tiempo, Bogot, 10.IX.65.

(2) http://radiomacondo.fm/2013/09/11/de-como-nacio-la-guerrilla-en-colombia-carta-de-gloria-gaitan-al-estado-colombiano/

(3) Lee Anderson, Jon. Che, una vida revolucionaria, Bs. Aires, Emec Editores, 1997: p. 408.

(4) http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/3159-el-entierro-del-plan-colombia-o-el-fracaso-de-la-formula-militar

(5)http://operamundi.uol.com.br/conteudo/noticias/43113/15+anos+do+plano+colombia+farc+cobram+responsabilidade+dos+eua+no+fim+do+conflito.shtml?utm_source=akna&utm_medium=email&utm_campaign=Boletim_OM_030216 (Traduccin de LCMS para este ensayo).

(6) http://www.pazfarc-ep.org/index.php?option=com_k2&view=item&id=3317:quien-puede-ufanarse-de-los-exitos-del-plan-colombia&Itemid=390

(7) Revista Nmero, 48, marzo/abril/mayo 2006.

(8) Tomado de la Biblia: San Pablo, Romanos XIII, 8 y Romanos XIII, 1, citado por Camilo Torres.

(9) Hess, Henner. Mafia ,   Akal, 1976: p. 9.

(10) https://vimeo.com/113163718?from=outro-embed

(11) http://www.elespectador.com/noticias/paz/cementerio-de-bucaramanga-exhuman-restos-serian-del-cur-articulo-612627 http://www.elespectador.com/noticias/judicial/eln-pide-al-gobierno-ubicar-restos-de-camilo-torres-ges-articulo-609624

(12) http://colombiainforma.info/cultura/recordando/3032-la-verdad-sobre-la-exhumacion-de-los-restos-de-camilo-torres

(13) http://www.elespectador.com/noticias/paz/cementerio-de-bucaramanga-exhuman-restos-serian-del-cur-articulo-612627

Luis Carlos Muoz Sarmiento: (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Bogot. Periodista, de INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho U. Nacional, Bogot (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y director del Cine-Club Andrs Caicedo desde 1984. Colaborador de El Magazn de El Espectador. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente de la Transversalidad Hum-Bie (2012-2015). Escribe en: www.agulha.com.brwww.argenpress.comwww.fronterad.comwww.auroraboreal.netwww.milinviernos.com Corresponsal www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006), La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007), Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014), Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, ES, Brasil (2015) y Guerra y literatura en la obra de J. E. Pardo (U. del Valle, 2016). Autor ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central, sobre Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor contraportada de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros Ocho minutos y otros cuentos, El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, La sociedad del control soberano y la biotanatopoltica del imperialismo estadounidense, en coautora con Lus E. Soares. Hoy, autor, traductor y coautor, con LES, de ensayos para Rebelin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter