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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2017

El Procs es una huida hacia delante del nacionalismo

Vicente Serrano
Rebelin


Ya en 2012 hablaba de la huida hacia delante del nacionalismo cataln.

El juicio del 9N

Parece que ya tenemos el juicio del 9N visto para sentencia y ha corrido mucha tinta sobre el mismo y sobre lo que algunos llaman la judicializacin de la poltica, como si los detentadores del poder ejecutivo no solo estuviesen aforados sino que tambin pretendiesen la inviolabilidad e irresponsabilidad que el artculo 56.3 de la C.E. slo reconoce al Rey. Artculo que, por cierto, habra que revisar.

Es evidente que a nadie le juzgan por poner unas urnas de cartn en la calle. A Mas, Ortega y Rigau se les juzga por desobedecer una sentencia del Tribunal Constitucional. El problema es que, en Espaa, lo de la separacin de poderes va por barrios, y algunos que se dicen muy demcratas se pasan las sentencias por salva sea la parte.

Todo hay que decirlo: la mquina del Procs necesitan ponerla en marcha de vez en cuando para que no se gripe. Por eso, cualquier evento que permita montar una procesin nacionalista es utilizado con alegra por sus gestores. Aunque esa mquina no puede evitar mostrar cierto cansancio estructural. La gasolina utilizada en esta ocasin debera haber soliviantado a los llamados sindicatos de clase, esos que se supone que han de defender, en este caso, al funcionariado cataln contra un mobbing laboral ejecutado por las autoridades autonmicas. Parece que hacer listas de adhesiones inquebrantables al rgimen que lgicamente tambin implican, correlativamente, listas de no adheridos les parece de lo ms natural.

La preverdad

Lo grave es que comunicaron a bombo y platillo que eran cuarenta mil (40.000) los inscritos para la procesin de acompaamiento del Masas y sus dos apstoles. La realidad, el da de autos, fue de entre quince y vente mil (15.000>20.000), pero los medios del rgimen, y otros (no se entiende; se supone que no cobran subvencin o s?), publicaron urbi et orbe que hubo cuarenta mil catalanes recibiendo con palmas y ramas de olivo a Mas y Ca. Digamos que la postverdad se construye, a veces, antes de que el hecho ocurra. Pero bueno; ya estamos acostumbrados, desde lo de los dos millones, a que multipliquen por tres o por cuatro la realidad.

Es como lo del 80% de catalanes que quieren un referndum de independencia: otra mentira, pero ya he explicado otras veces.

Entender lo que pasa en Catalua

Al nacionalismo siempre le ha gustado lo de Spain is different, perdn, quera decir Catalonia is different, y por eso siempre ha abonado la tesis del hecho diferencial. Ya saben aquello de la Catalua laboriosa frente a la Espaa subvencionada; la Catalua progresista y democrtica primer parlamento democrtico del mundo por sufragio universal, oiga! frente a la Espaa retrgrada y dictatorial. Se ha alimentado una dualidad excluyente: Catalua no es Espaa, y eso da muchos rditos.

La realidad es que el problema de Catalua no responde a una dinmica interna, solo de la parte, sino que tiene que ver con el todo, Espaa. Y es que Catalua no puede entenderse sin el chollo de Espaa.

No es por hacer ficcin histrica, pero... se imaginan que si en lugar de independizarse Portugal, en su da, lo hace Catalua... Quin se hubiera beneficiado de la libertad de comercio con America? En qu lugar de esa, supuesta, Espaa-Portugal se habran desarrollado las necesarias industrias textiles que demandaba el mercado espaol, en qu mercados Catalua habra vendido sus vinos? Y, ms cercano en el tiempo, dnde se habra desarrollado la industria automovilstica o la qumica o la farmacutica? Est claro que las trescientas (300) familias que conforman esa burguesa catalana y que llevan chupando del bote 300 aos o ms, no seran tan ricas, no habran acumulado tanto capital y, quin sabe?, las emigraciones del pasado siglo, que hicieron grande a Catalua, tal vez no se hubieran dado. S, es ficcin histrica, repito ficcin, y no resuelve nada, pero manipular la historia, tal como hace el nacionalismo, tiene el peligro de que otros tambin lo hagan y puedan, correspondindoles, sentirse discriminados y ultrajados, y no necesariamente de fuera de Catalua. Alimentar identidades, en toda Espaa, es uno de los grandes errores de nuestra ltima etapa histrica.

Los nacionalismos viven del odio al otro y del egosmo humano, poco se puede construir con eso: muros fsicos y mentales.

Como deca: las dinmicas polticas, sociales, culturales y, sobre todo, econmicas, se producen en el marco Espaa; otra cosa es como pretenden jugarlas unos y otros. Y otra, como se alimenta el horno del Procs; y ah, las responsabilidades estn repartidas de forma poco homognea. Recuerdan ese mantra de el PP es una fbrica de independentistas yo no le tengo ningn cario al PP, ninguno!. Pero, se imaginan que alguien dijera el PSOE es una fbrica de peperos o Las CUP son una fbrica de espaolistas, o CDC/PDECAT es una fbrica de izquierdistas-espaolistas o que Podemos es una fbrica de fachas o Ciudadanos una fabrica de podemitas? Que alguien se crea cualquiera repito, cualquiera de esos mantras, que se lo haga mirar.

Digo yo que el PP fabrica peperos, incluso podemos decir que fabrica espaolistas y los de Cs tambin, y que a los catalanistas/independentistas los fabrican los partidos, valga la redundancia, nacionalistas; es decir, CDC/PDCAT, ERC y las CUP.

Vale, ya sabemos lo que fabrican las derechas. Y qu fabrican las izquierdas? Supongo que deberan huir del tema identitario ya que se declaran internacionalistas, pero me temo que en Espaa tienen un buen cacao mental.

La corrupcin, la crisis econmica y la crisis del sistema de partidos

La gasolina que han compartido todos los partidos que han tocado poder en Espaa se llama corrupcin, y ah no ha habido distinciones identitarias: todos se tapaban, los unos a los otros.

La crisis econmica golpea a las clases trabajadoras y proletariza a una parte importante de las clases medias. El sueo del estado del bienestar se disipa, el 15M dispara la queja ciudadana, la partitocracia entra, aparentemente, en crisis. Los casos de corrupcin empiezan aflorar. Tirar de la manta del otro se convierte en un deporte entre los que hasta hace poco se tapaban. El pacto no escrito de reparto de poderes merced a un sistema electoral tramposo entre los dos grandes partidos PP y PSOE, y los nacionalistas PNV y CDC, se rompe.

Hay quien considera que hay dos tipos de nacionalismos: moderados y radicales. En realidad, el nacionalismo es uno, ya que su ideologa es un proyecto de construccin nacional, y este proyecto tiene fases, unas ms lentas y otras ms rpidas.

En Catalua, con el 15M aparece una contestacin social a los recortes que el neoliberal Artur Mas est aplicando, y eso se constata el 15 de junio de 2011 cuando se rodea el Parlament. Fue un punto de inflexin en el ritmo que llevaba el nacionalismo: se acelera.

En realidad, el proyecto no estaba maduro para acelerarlo, faltaba un tiempo ms largo de maceracin de la idea nacionalista en la sociedad catalana. Pero la contestacin de la calle contra los recortes desnudaba de la piel de cordero con que el nacionalismo tapaba sus vergenzas lobunas (neoliberalismo feroz y corrupcin), adems de un miedo a un movimiento que en principio no comulgaba con el proyecto nacional-catalanista Carod, Homs y otros lo despreciaron por espaolista. La solucin fue envolverse en la bandera, pero en esta ocasin se us la estelada. Huyendo de la crisis y los escndalos del 3%, se inici un proceso en el que no parecen tener los suficientes mimbres para culminarlo; adems, la situacin es tal que ellos mismos son conscientes de que, si en esta tesitura no lo consiguen, el proyecto nacionalista quedar mortalmente herido. Los riesgos son tan altos que, como un toro embolado y ciego por el fuego, embiste buscando forzar la salida liberadora de la secesin.

CDC inicia el Procs y est claro que se autoinmola en l, aunque pretende, cual ave fnix, resucitar transmutado en PDCAT. La crisis de la partitocracia le afecta tanto como a los dos partidos nacionales (estatales), PP y PSOE. Es decir, que sufre los mismos problemas que en el resto de Espaa y la salida no ser, como ya he advertido alguna otra vez, cambiar el sistema electoral para regenerar la vida poltica espaola (y catalana, claro), sino cambiar los actores; es decir, crear un nuevo sistema de partidos que, soportados por este sistema electoral, se convierta en la nueva partitocracia. Y ah estn pelendose y en la pelea todo vale desde el rdago independentista hasta la aplicacin, si llega el caso, del 155. Independientemente de que al gobierno le asiste, en ese caso, la razn legal y legitima. Otra cosa son las formas o los rditos que como partido quiera conseguir.

La izquierda espaola

La pasada semana ya me preguntaba por la izquierda y me centraba en la catalana. Pero es que la izquierda espaola est en crisis de identidad permanente, resultado de un complejo de culpa impropia ante el nacionalismo que deviene de una incapacidad para superar los traumas del franquismo. Esto la hace huir, como alma que lleva el diablo, de la idea de Espaa.

Hay otra Espaa posible y sa es la republicana, la de los trabajadores, la de Goytisolo, Celaya, Hernndez, Lorca, Machado; la de La Pasionaria, Federica Montseny, Azaa, Pi i Maragall, Ortega y Gasset, etc. Superando el pasado y mirando al futuro.

El problema de los nacionalismos en Espaa se solventar el da que exista una izquierda desacomplejada, que tenga un proyecto para Espaa y se posicione frontalmente a este.

Otra Espaa es posible pero para ello necesitamos que otra izquierda sea posible.

Vicente Serrano. Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista. Autor del ensayo El valor real del voto

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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