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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2017

Una incgnita por despejar

Atilio A. Boron
Rebelin


La mayora obtenida por Alianza Pas en las elecciones de este domingo confirma que un sector significativo del electorado ecuatoriano supo discernir lo que estaba en juego: la continuidad de un gobierno que marc un antes y un despus en la historia contempornea del Ecuador o el suicida salto al vaco emulando la actual tragedia argentina.

Lenin Moreno y Jorge Glas representaban la consolidacin de los avances logrados durante diez aos bajo el liderazgo de Rafael Correa; sus principales contendores, Guillermo Lasso y Cynthia Viteri, eran el retorno de la alianza social que tradicionalmente haba gobernado al Ecuador con las desastrosas consecuencias por todos conocidas. Un pas con grandes mayoras nacionales sumidas en la pobreza, con ndices de desigualdad y exclusin econmica, social y cultural aberrantes; vctima de la insaciable voracidad de banqueros y latifundistas que saqueaban impunemente a una poblacin que tenan como rehn y que, en su desenfreno, provocaron la megacrisis econmico-financiera, social y poltica de 1999 que acab con la moneda nacional, reemplazada por el dlar estadounidense, y provoc la estampida de unos dos millones y medio de ecuatorianos que huyeron al exterior para ponerse a salvo de la hecatombe.


Son varios los factores que explican este alentador resultado, si bien las cifras definitivas todava no permiten asegurar que no habr balotaje. Uno: los traumticos recuerdos del 1999 y el descaro con que los agentes sociales y las fuerzas polticas de aquella crisis proponan la adopcin de las mismas polticas que la haban originado. Abogaban por la desregulacin de las fuerzas del mercado, reduccin del gasto pblico y los impuestos y acabar con la hidra de siete cabezas del populismo econmico. La poltica social sera recortada porque la versin local de la lluvia de inversiones de Mauricio Macri ofrecera empleos a manos llenas y la salud pblica sera privatizada porque, como dijo Viteri, visto lo ocurrido con el Obamacare la iniciativa privada cuidar mejor la salud de los ecuatorianos que los fracasados segn ella- programas de salud pblica instaurados por el presidente Correa. O sea que los profetas del cambio eran emisarios del pasado con pretensiones de retorno.

Otro factor importante fue la frmula presidencial, capaz de establecer un profundo vnculo con la base social del corresmo y de llevar a cabo una extenuante recorrida por las 24 provincias del pas, afianzando una presencia territorial y organizacional cuyos rditos fueron evidentes a la hora de abrir las urnas. Otro factor explicativo, el tercero, fue el apoyo de Correa y su denodado esfuerzo por apuntalar con una vertiginosa dinmica gubernamental, la campaa del binomio oficialista.

Ms all de si se gana en primera vuelta o no, Alianza Pas ha ratificado de nueva cuenta que es la principal fuerza poltica del Ecuador. Lo cual no es poca cosa, habida cuenta la crisis econmica que golpea al pas, las devastadoras consecuencias econmicas y humanas- del terremoto del ao pasado y el desgaste natural que sufre un gobierno luego de diez aos de gestin.


En los das previos predominaba en los ambientes del oficialismo una profunda preocupacin. Las encuestas no estaban arrojando los resultados que se esperaba y haba datos contradictorios: por un lado, el entusiasmo militante con que Moreno y Glas eran recibidos en todo el pas. Pero la campaa de terrorismo meditico fue de tal magnitud y bajeza moral que hizo que el voto aliancista temiese manifestarse ante las preguntas de los encuestadores. Las acusaciones lanzadas en contra de Correa y Glas eran tan tremendas como carentes por completo de sustancia. Abrumados e intimidados por esta artillera meditica y por las veladas amenazas de los profetas de la restauracin una parte significativa de los encuestados se definan como indecisos cuando en realidad no lo eran. Otros, sin embargo, fueron persuadidos por la propaganda de la derecha y optaron por apoyar otras candidaturas.


En una nota anterior decamos que esta eleccin sera la batalla de Stalingrado, porque de su desenlace dependera el futuro del Ecuador y de toda Amrica Latina. Una derrota dara pbulos a la derecha regional y acelerara la modificacin regresiva del mapa sociopoltico sudamericano, fortaleciendo a los tambaleantes gobiernos de Argentina y Brasil, protagonistas fundamentales del actual retroceso poltico. La victoria, en cambio, sera un punto de inflexin, una muralla contra la cual se estrellara la contraofensiva conservadora y refutara la tesis de algunos analistas agoreros que se apresuraron a decretar el fin del ciclo progresista mientras el finado segua respirando. Al momento de terminar esta nota no hay datos concluyentes que permitan saber cul ser el resultado final. La probable victoria en primera vuelta de Alianza Pas algo que slo se sabr una vez que termine el recuento total de los votos- confirmara la reversin de las tendencias conservadoras. Si hubiera que ir a una segunda vuelta se postergara la batalla definitiva hasta el 2 de abril. Y an bajo esa hiptesis las chances del oficialismo de alzarse con la victoria siguen siendo muy significativas. Impacientes abstenerse!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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