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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2017

Trump: la disputa por el relato

Luis Hernndez Navarro
La Jornada


Como candidato, Donald Trump derrot por nocaut a los grandes medios de comunicacin estadunidenses. Ahora se propone hacer lo mismo como presidente de Estados Unidos. En el centro del pleito se encuentra la definicin de quin elabora la narrativa sobre el nuevo gobierno: si el magnate o la prensa.

Los ataques de Trump contra los medios han sido duros, a la cabeza y continuos. Sea a travs de tuits o en conferencias con periodistas, el mandatario no da tregua. Un da dice que los medios se han convertido en gran parte del problema, parte del sistema corrupto, y otro afirma que el pblico ya no les cree. La prensa est fuera de control, el nivel de deshonestidad est fuera de control.

El presidente dispara indistintamente contra los medios electrnicos y los escritos. Los medios con noticias falsas (los perdedores The New York Times, NBC, ABC, CBS, CNN) no son mi enemigo, son el enemigo del pueblo estadounidense, escribi en un tuit. Ufano, asegura que "muchos de los medios en Washington, junto con los de Nueva York y Los ngeles en especial, no hablan para la gente, lo hacen para intereses especiales. La gente ya no les cree. Quizs yo tenga algo que ver en ello. No lo s. Pero ya no les creen".

Al menos en este punto, Trump es consistente en sus convicciones. En 1981, acusaba: "La prensa es mentirosa, est ah para manipular a la gente y a eso se dedica".

Stephen K. Bannon, el hombre ms influyente en el equipo presidencial, confirm esta "doctrina" en una entrevista a The New York Times: "Los medios de comunicacin deberan estar avergonzados, sentirse humillados y mantener la boca cerrada. Deberan empezar a escuchar. Quiero que tome esta cita textual: los medios de comunicacin son el partido de la oposicin. Ellos no entienden este pas. Todava no entienden por qu Donald Trump es el presidente de Estados Unidos" (http://goo.gl/mu4F2D).

Los golpes del presidente y su asesor contra los medios de comunicacin llueven sobre mojado. Una encuesta de Gallup, difundida el 14 de septiembre de 2016, encontr que slo 32 por ciento de los estadunidenses tienen mucha confianza en los medios de comunicacin "para reportar la noticia de manera completa, precisa y justa". Se trata del nivel ms bajo en la historia de estos sondeos. Una cada de ocho puntos porcentuales con respecto al ao pasado (https://goo.gl/e3ywhU).

Esta desconfianza hacia la prensa es an mayor entre las personas de 18 a 49 aos de edad. Slo 26 por ciento se fan de la verosimilitud de lo que los medios informan.

La cobertura que muchos de estos medios han hecho sobre los gobiernos progresistas en Amrica Latina muestra que no faltan razones para esta incredulidad. No pocos peridicos y cadenas televisivas se han comportado all tal como advierte Steve Bannon como partidos de oposicin alternos, y no han comprendido lo que sucede en la regin. Su aparente "objetividad" est condicionada por su proclividad a favorecer la visin de los grupos empresariales afectados por las reformas y por los intereses estadunidenses en el rea.

Claramente, existe una diferencia sustantiva en cmo la gente ve a los medios y cmo se ven ellos a s mismos. Mientras stos se asumen como un cuarto poder real, como un mensajero entre los que piensa y sienta la ciudadana y el poder, los hombres y mujeres de a pie los consideran cada vez ms como parte del establishment. Para muchos ciudadanos, no hay diferencias sustanciales entre los medios y la clase poltica.

Trump y su equipo se han apoyado en esta diferencia de percepcin para imponer la narrativa sobre su gobierno. No importa si lo que el mandatario dice es falso o verdadero. Le valen gorro los valores clsicos del periodismo. Lo que le importa es que su relato sobre lo que l es y hace se imponga sin cortapisas. Y a sus seguidores les tiene sin cuidado si lo que dice es cierto o es mentira. Lo que quieren son palabras que les permitan reafirmar sus convicciones previas.

Durante su campaa electoral, el magnate se present como un no poltico e hizo de la comunicacin directa, sin agentes mediticos (pero contra ellos), el centro de su estrategia con los votantes. Tena una reputacin previa como empresario de xito forjada en las pginas de tabloides y de shows de entretenimiento. Con una organizacin territorial eficaz, el uso de redes sociales y el dominio de las reglas del juego del mundo del espectculo le dio la vuelta a la industria de la informacin y el entretenimiento. Hoy parece tenerla contra las cuerdas.

A pesar de que nunca lo tomaron con seriedad, los medios de comunicacin fueron claves en el triunfo electoral de Trump. No porque hablaran bien de l, sino por la enorme cobertura gratuita que le brindaron. Lo hicieron por una razn muy sencilla: porque era negocio. Durante la campaa, CNN gan 100 millones de dlares extras por informar y opinar ampliamente sobre Trump.

Segn un informe de MediaQuant, en las elecciones primarias del Partido Republicano Trump cont con mil 898 millones de dlares en publicidad no pagada en distintas plataformas.

Sobre advertencia no hay engao. Aunque el influyente Steve Bannon realmente no es leninista, se present en una entrevista con el historiador Ronald Radosh como un seguidor del revolucionario sovitico. Lenin le dijo quera destruir el Estado, y ese es tambin mi objetivo. Quiero que todo se venga abajo, destruir todo el sistema actual. Obviamente, la prensa es parte de ese sistema.

A tuitazos, el beligerante Donald Trump avanza en la destruccin del viejo orden. Los grandes medios de comunicacin tradicionales estn en su mira. Ellos han reaccionado disparando ya sus ms potentes descargas. Sin embargo, apenas parecen haberle hecho dao. Por lo pronto, el pleito sigue.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/02/21/opinion/018a2pol#texto


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