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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2017

Juego de Tronos
Lucha de derechas ecuatorianas del siglo XX y XXI

Alberto Acosta y John Cajas Guijarro
Rebelin


Despus de un prolongado dominio electoral que gir alrededor de Rafael Correa -el caudillo del siglo XXI-, las elecciones de 2017 en Ecuador han creado incertidumbre entre dos posibilidades: que el pas defina a su gobernante por los prximos cuatro aos en una segunda vuelta electoral o que contine en manos del corresmo en primera vuelta. Tal incertidumbre naci por el manejo de todo el proceso de votaciones, especialmente por parte del Consejo Nacional Electoral: retrasos al presentar resultados oficiales (aun cuando stos se esperaban en cuestin de horas); fallas tcnicas en difundir resultados; actas con inconsistencias ; un conteo rpido oficial cancelado ; encuestas que solo generaron incertidumbre ; elecciones con tintes autoritarios (p.ej. denuncias de alteracin de las papeletas electorales); problemas para que Participacin Ciudadana presente su conteo rpido ; etc. En fin, se dieron mltiples denuncias de potencial fraude que incluso provocaron protestas frente al Consejo Nacional Electoral

En definitiva, el aroma de fraude es inocultable, independientemente del resultado final. Y afectar a cualquiera que sea el ganador: si gana el corresmo en primera vuelta terminar dbil y deslegitimado y si gana en segunda vuelta la manipulacin electoral le har sombra y pesar en su contra; si hay segunda vuelta y gana Lasso, su victoria no sera con un verdadero apoyo popular, sino el resultado de un voto til contrario al corresmo. Semejante incertidumbre augura un futuro an ms conflictivo y el inicio de una grave crisis poltica e institucional. Situacin que llega a su punto ms alto en la confrontacin entre la derecha del siglo XX -representada en este momento en Lasso- y la del siglo XXI -representada en estas elecciones en el corresmo sin Correa-. Una lucha entre quienes se disputan el poder sacando lo peor de s, sin representar genuinamente los intereses de los estratos populares.

Ahora, cabe anotar que previo a la pugna Moreno-Lasso ni siquiera las viejas derechas del siglo XX -representadas en Lasso y Cynthia Viteri (apoyada por el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot)- pudieron conciliar intereses y unificar listas. Tal fragmentacin de la vieja derecha, y hasta los pactos que el corresmo logr con grupos de poder , hicieron que la vieja derecha no pueda asegurar la segunda vuelta. Todo esto denota la enorme complejidad, y quiz hasta la crisis de las clases dominantes en el pas actual, en donde se vive una verdadera lucha de tronos. Pero, a pesar de semejante heterogeneidad, fragmentacin y pugna entre derechas, en lo medular, todas terminarn haciendo lo mismo para mantenerse en el poder: exacerbar la explotacin al ser humano y a la naturaleza.

En este complejo escenario, las fuerzas populares deben redoblar su resistencia, independientemente de quin sea el triunfador final en las urnas. Semejante lucha se complica an ms al recordar que el candidato ms cercano a las izquierdas, Paco Moncayo, alcanz una baja votacin, a pesar de que el corresmo est debilitado (a diferencia de 2013, cuando la imagen de Correa estaba en su mejor momento). Solo esto ya genera varias interrogantes: Dnde quedaron los votos de la izquierda? Qu le falta a la izquierda para ser una autntica alternativa electoral? Cmo hacer para que los proyectos de izquierda no terminen volvindose hacia la derecha? Cmo las fuerzas populares pueden construir opciones reales de poder en la actualidad y bajo las actuales reglas del sistema democrtico?

A pesar de estas y muchas otras incertidumbres, el enfrentamiento entre el binomio Moreno-Glas impuesto por el caudillo, y el binomio Lasso-Pez establecido en concilibulos empresariales, plantea varias certezas. Aun cuando su lucha aparente ser encarnizada, los candidatos de ambas derechas coinciden en varios mbitos: econmico, poltico, derechos y libertades individuales (incluyendo sexuales), etc. Si bien sus orgenes y discursos difieren, y sus simpatizantes hasta se confrontan, sus acciones anticipan cmo sera su gobierno desde mltiples puntos comunes. Bsicamente, luego de la primera vuelta electoral, tenemos a dos grupos de poder que se disputan la batuta para llevar al pas hacia un nuevo neoliberalismo, camino que ya empez a ser trazado por Rafael Correa .

Lenn Moreno y su binomio, Jorge Glas, con larga experiencia gubernamental, sostendrn la propuesta de Correa. Propuesta que, como ya hemos mencionado en varias ocasiones, es el retorno a un neoliberalismo hbrido, un neoliberalismo transgnico pero neoliberalismo al fin y al cabo. Ambos, Moreno y Glas, en su papel de vicepresidentes-sombra del caudillo, mantuvieron perfiles bajos pero, en especial Glas, ganaron influencia dentro del gobierno. Por eso, ambos sintetizan -de alguna manera- una serie de corrientes e intereses al interior del movimiento poltico gobernante, Alianza Pas (cuya unidad interna ya plantea serias dudas). Solo recordemos todo el misterio al momento que Alianza Pas defina a su candidato presidencial .

A eso dejemos apuntado tambin que la carta de presentacin del binomio Moreno-Glas fue su anuncio de ser el gran ganador en primera vuelta , anuncio hecho en medio de un ambiente electoral oscuro, matizado por el hedor a fraude, e incluso con un Jorge Glas que, cual vidrio empaado, se volvi una carga para la candidatura de Moreno ( incluso Glas fue recibido con abucheos y gritos de fuera Correa, fuera! al momento de sufragar ).

Mientras que as se presenta el binomio corresta, el presidenciable del binomio de CREO, Guillermo Lasso, no es nuevo en poltica. Ya fue funcionario pblico : fue gobernador del Guayas -principal provincia del pas- y superministro de economa del entonces presidente Jamil Mahuad, gobernante de ingrata recuerdo en amplios sectores de la sociedad, derrocado en el ao 2000. Mahuad, actualmente prfugo, estuvo al frente del Estado durante la grave crisis del tornasiglo, en la cual se impuso la dolarizacin y se dio el salvataje bancario. Ese salvataje, y otras acciones propias del ajuste neoliberal, hundieron en la pobreza a millones de habitantes de este pequeo pas andino . Pocos aos despus, Lasso entr de lleno a la poltica electoral, enfrentando a Correa en las elecciones del 2013. Junto con Lasso, se presenta el vice-presidenciable Andrs Pez, jurista que salt de la socialdemocracia en crisis hacia la derecha pura y dura.

Estos son algunos puntos de partida a tener presente para cualquier anlisis de lo que podra ser un gobierno, ya sea de Moreno-Glas, o de Lasso-Pez. Ambos binomios representan intereses de grupos de derecha, que se disputan el poder precisamente luego de que Correa encaminara al Ecuador hacia un nuevo neoliberalismo.

Sin usar largas reflexiones, hay unas cuantas conclusiones bsicas que rodean al choque entre las dos derechas. Al cabo de un poco ms de diez aos de corresmo, el perodo 2007-2017 es la dcada desperdiciada. No solo se vivi el gobierno de mayor tiempo ininterrumpido en funciones, sino el rgimen con ms ingresos en toda la historia republicana. Correa cont durante aos con el mayor respaldo popular de las ltimas dcadas (incluso su victoria de 2013 no fue tan problemticas como est resultando la victoria de 2017). Su gobierno tuvo una Constitucin que le habra facilitado el camino institucional para transformaciones estructurales. Y todo con un ambiente internacional, sobre todo sudamericano, propicio para cambios serios tanto econmicos -por los elevados precios del petrleo- como polticos e integracionistas, pues -como pocas veces- hubo un escenario favorable al progresismo, desde Venezuela a Chile, exceptuando Colombia y Per; momento en que EEUU tuvo una posicin hasta tolerable.

El saldo de la dcada es pobre. Se redujo la pobreza, pero aument la concentracin de la riqueza como nunca antes, ganaron desde las grandes corporaciones hasta los bancos ; una situacin entendible por la redistribucin de una parte de los elevados ingresos fiscales sin afectar la modalidad de acumulacin capitalista. En palabras del propio Correa: no es nuestro deseo perjudicar a los ricos, pero s es nuestra intencin tener una sociedad ms justa y equitativa . No se redistribuy ni la tierra ni el agua, menos an otros medios de produccin. Igualmente en palabras del propio Correa: la pequea propiedad rural va en contra de la eficiencia productiva y de la reduccin de la pobreza repartir una propiedad grande en muchas pequeas es repartir pobreza . No se afectaron las estructuras oligoplicas de los mercados. No se transform la matriz productiva , sino que se profundizaron los extractivismos : extractivismo agrario, en favor de los agronegocios y en detrimento de los campesinos; extractivismo petrolero, ampliando la frontera petrolera al sur de la Amazona y enterrando la revolucionaria Iniciativa Yasuni-ITT (por manifiesta incapacidad de Correa); extractivismo minero: Correa result el mayor promotor de la megaminera , llegando incluso ms lejos que los anteriores gobiernos neoliberales. Se mantuvo la elevada dependencia importadora en insumos y bienes de capital. Y la economa queda altamente endeudada, con una produccin paralizada ya por casi tres aos segn cifras oficiales (si no es ms) y una dolarizacin en condicin incierta.

Solo tengamos presente que el proceso de agresivo endeudamiento pblico, incluyendo el retorno del Ecuador al redil del FMI, se dio en 2014, cuando los precios del petrleo an bordeaban los cien (100) dlares por barril. Y smese a lo anterior, en este apretadsimo resumen, la corrupcin que ahoga a todo el gobierno en casos como: Odebrecht; Refinera de Esmeraldas; Refinera del Pacfico; preventas petroleras; mal manejo de disputas con petroleras extranjeras (p.ej. caso del campo Palo Azul con Petrobras ); hidroelctricas con retrasos y aumentos drsticos en precios ; onerosos gastos en nuevas universidades, con sueldos despegados de la realidad ecuatoriana; abandono de empresas pblicas en sectores vitales (p.ej. ENFARMA , TAME ); privatizacin de activos pblicos (p.ej. venta de gasolineras de Petroecuador); entrega de campos petroleros y potenciales desvos de fondos de inversin petrolera al presupuesto general (p.ej. Auca y Sacha); apoyo al capital transnacional en telecomunicaciones (p.ej. renovacin de contratos con Claro y Movistar en 2008 ); y un largo etctera

En el campo de la poltica la dcada no es alentadora, ni siquiera para el corresmo. Es innegable que el pas vivi una larga estabilidad explicable, en especial, por el consumo exacerbado o consumismo incentivado con la modernizacin capitalista. Inclusive la aceptacin del presidente Correa tiene su fundamento en ese punto, por eso se anticip oportunamente que cuando el corresmo ya no pueda sostener el consumismo, entrar en crisis poltica . Tambin la estabilidad se logr con esquemas represivos exacerbados en 2015, incluyendo la detencin de centenares de manifestantes .

Pero esa estabilidad parece llegar a su fin. La imagen de Correa se ha deteriorado aceleradamente luego de las elecciones de 2013. Hay un debilitamiento sostenido de la hegemona que ejerca el corresmo. Tal situacin se observa, por ejemplo, en las votaciones que no fueron hacia el binomio oficialista en 2017: incluso con datos oficiales, ms del 60% de votos vlidos no fueron para ellos, porcentaje mayor si se toma en cuenta a nulos y blancos. Si a ese bajo apoyo popular sumamos el manejo -nada transparente- del proceso electoral, y la crisis econmica , quiz ya podemos pensar en una crisis de la hegemona corresta .

Lo cierto es que, desde hace ya varios aos, sabemos que Correa no estaba para alternativas, mucho menos para revoluciones. Peor an, ya con la evidencia de la historia, podemos ver que Correa nunca ha estado para utopas como aquellas que inspiran al Buen Vivir o sumak kawsay.

La recuperacin del Estado, que impuls Correa, devino en desmedro del fortalecimiento de la sociedad. As el Estado fortalecido ha servido para imponer autoridad, disciplina, orden y hasta para modernizar la explotacin capitalista al ser humano y a la Naturaleza. Y, lo ms perverso, todo en nombre de la Patria, del progreso y del propio Buen Vivir.

En sntesis, Correa enterr pronto las propuestas de cambio iniciales, y se transform en el caudillo del siglo XXI. As, al no haber generado una accin poltica radical, que cambie las estructuras sociales y econmicas, Correa se ahog en los discursos. De ese modo, luego de unos cuantos intentos postneoliberales, volvi al neoliberalismo. Lo logr usando un Estado modernizado y fortalecido, que le permiti alcanzar logros inalcanzables para los gobiernos neoliberales anteriores; como, p.ej., la mencionada megaminera, que aparte de la destruccin ambiental y humana que provoca, ni siquiera en trminos econmicos generara al pas grandes ingresos.

Yendo incluso ms lejos, ante una potencial victoria de Lasso en segunda vuelta, desde ya podemos decir que el principal promotor de semejante victoria ser el propio corresmo. Fueron las prcticas y fallas correstas las que polticamente hundieron a cualquier opcin real de izquierda. El corresmo cre una imagen falsa de la izquierda que, tarde o temprano, se va a pagar muy caro.

El saldo, entonces, no permite confusiones. No estn en juego dos formas de entender el Estado y, menos an, la posibilidad de plantear alternativas profundas. Las dos son opciones de derecha, con diferencias confundidas en los matices. Recordemos que el corresmo se concentr en modernizar el capitalismo, dando al Estado toda una institucionalidad autoritaria. Lasso tendra el mismo objetivo modernizador, con mayor presencia empresarial, pero sin desmontar totalmente el Estado (especialmente para efectos de control y represin): la derecha parece que ya aprendi la leccin, luego del anterior fracaso neoliberal. Esto es an ms complejo si la vieja derecha, que tiene una larga experiencia en esta materia, replica el xito corresta al mantener la actual institucionalidad autoritaria y antidemocrtica.

Moreno, por su forma de ser, sera un presidente menos prepotente y autoritario, a diferencia de Correa. Viviramos una suerte de corresmo sin Correa, aunque eso s, con Glas en el gobierno y Correa en el poder. Y Lasso sintetizara una suerte de corresmo 2.0, es decir, un corresmo sin Correa ni Glas, en donde el Estado pierda algo de presencia (no toda) pero que, en esencia, terminar haciendo lo mismo que el gobierno de Correa: modernizar nuestro capitalismo dependiente e impulsar una restauracin conservadora .

En ambos casos seguiremos con el corresmo al fin y al cabo. Y, desde mltiples trincheras y desde las calles, las fuerzas populares seguirn en la lucha.-

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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