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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2017

Guatemala
Por qu tanta resistencia contra la justicia maya?

Marcelo Colussi
Rebelin


La ley es lo que conviene al ms fuerte, sentenciaba Trasmaco de Calcedonia en la Grecia clsica. La frmula sigue siendo vlida al da de hoy: la ley, el derecho, las normas que fijan la vida, no son absolutas ni universales. Mucho menos: naturales ni de origen divino. Responden siempre a un proyecto hegemnico, a un centro de poder. La justicia, ms all de la pretendida bsqueda de objetividad, es siempre justicia para algunos. En otros trminos: todos somos iguales, pero algunos son ms iguales que otros.

Vale comenzar con esta idea para entender qu est pasando en este momento en Guatemala con la discusin sobre las reformas constitucionales, fundamentalmente lo relacionado al (los) sistema(s) de justicia.

Pareciera que el debate se centra entre uno u otro: el de la justicia ordinaria (la occidental podramos llamar?) y el de la justicia tradicional maya. Tal como cierta posicin presenta las cosas, la discusin gira en torno a cul es ms conveniente, cul ofrece ms soluciones. Y, por supuesto, la opinin que los principales factores de poder nacional esgrimen, vuelcan la decisin hacia la justicia actual, la que viene marcando el paso desde la constitucin del Estado hace ya dos siglos, excluyendo el derecho consuetudinario de los pueblos mayas.

En esta lgica, esos factores de poder abanderados por el Comit Coordinador de Asociaciones Agrcolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) muestran una situacin artificial, tendenciosa, que sirve para confundir a la opinin pblica, intentando inclinarla para una determinada posicin. De ese modo, se presenta el derecho maya tradicional como atrasado, violento, mostrando que no es lo que el pas necesita. La imagen prejuiciosa de una justicia tradicional que latiguea en plaza pblica a los declarados culpables es lo que campea como smbolo. Junto a eso, la otra justicia, la hoy da existente, oficial, se presenta como racional, balanceada, no violenta. El debate falso pretende resaltar las bondades de un sistema sobre las deficiencias y atrocidades del otro.

Complementando esa falsa dicotoma, el mensaje que esta visin anti-maya enva es de supuesta unidad nacional. Guatemala es una sola, por ende, un solo sistema de justicia debe haber sera la propuesta. Propuesta, incluso, que es fcilmente digerible, hasta inteligente: Por qu dividir en vez de sumar?, informa maliciosamente. Y dado que el derecho tradicional maya, por una suma de elementos, no ha podido hacerse conocer claramente ante la opinin pblica explicando cmo funciona ni qu ventajas ofrece, la visin difundida por el CACIF se impone.

Ello se amarra, adems, con un racismo visceral que barre toda la sociedad (Ser pobre pero no indio), sobre el que la visin de civilizacin versus barbarie puede asentar perfectamente. El fantasma de la rebelin de indios (que vendran a cobrarse venganza por el despojo originario) sigue presente. La cabeza de un ladino actual sigue funcionando no muy distintamente a la visin de un conquistador del siglo XVI.

Sin embargo, analizando en profundidad, la manipulada dicotoma encubre algo ms que racismo. Los factores de poder (lase: empresariado nacional), adems de racistas (ni un solo indgena compone la cpula del CACIF), tienen mucho que perder ante un cambio de paradigma legal. De hecho, ponen urgentemente las barbas en remojo ante la posibilidad que la justicia cambie. Por qu? Por lo que deca Trasmaco: porque la ley, la justicia, el derecho, conviene al ms fuerte!

La ley supuestamente buena, la civilizada, es la que hoy domina. Ella legaliz el robo de las tierras de los pueblos originarios siglos atrs, y permite seguir robando recursos, aniquilando la naturaleza en los territorios que ocupan los pueblos mayas, desviando ros y criminalizando la protesta comunitaria. Si a ese derecho se le opone un derecho favorable a los pueblos ancestrales, quin es el que se perjudica?

Hoy, como dice Boaventura Sousa Santos refirindose al caso colombiano en particular y latinoamericano en general, la verdadera amenaza no son las FARC. Son las fuerzas progresistas y, en especial, los movimientos indgenas y campesinos. La mayor amenaza [para la geoestrategia de Estados Unidos y las oligarquas nacionales] proviene de aquellos que invocan derechos ancestrales sobre los territorios donde se encuentran estos recursos [biodiversidad, agua dulce, petrleo, riquezas minerales], o sea, de los pueblos indgenas. No nos dejemos confundir con la fantasa que a un ladino lo van a latiguear en pblico: lo que est en juego es la legitimidad de un robo que ya se torn legal.


Material aparecido originalmente en Plaza Pblica el 20/02/17.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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