Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2017

El desierto es la mejor arma fronteriza contra la inmigracin en Arizona

Carrot Quinn
The Guardian / El Diario (Espaa)

Pasamos un mes con los voluntarios de No More Deaths, una ONG que lucha contra un enemigo muy particular: el riesgo de deshidratacin de los inmigrantes indocumentados en zonas desrticas de EEUU. "Trump cree en los cuerpos policiales y paramilitares. Pero las cosas ya estn bastante mal por aqu. Hace aos que lo estn".



Los voluntarios dejan mensajes de nimo en las botellas de agua que dejan en el desierto a disposicin de los inmigrantes. NO MORE DEATHS

Encontramos la calavera en el Growler Valley, cerca de Ajo (Arizona), mientras esquivamos los cactus por las profundas lenguas de arena que atraviesan el terreno. Las ramas de un ocotillo, un arbusto que da flores rojas en primavera, se cierran a su alrededor como barrotes de una jaula. Es un clido, luminoso y tranquilo da de diciembre.

Estoy en el desierto de Sonora con varios integrantes de No More Deaths (No Ms Muertes), una ONG que recluta a cientos de voluntarios para que recorran la frontera de Estados Unidos y Mxico con miles y miles de litros de agua, en un intento por impedir ms muertes. Genevieve Schroeder, activista de la organizacin, me acompaa durante el cuidadoso proceso de fotografiar y sacar las coordenadas del crneo y de los objetos que encontramos en las cercanas: una manta rota, unas zapatillas llenas de arena, una camiseta y unos vaqueros rasgados que estn entre la retama.

Schroeder me habla sobre las dificultades de recuperar restos mortales en situaciones como esta, y aade que tienen que llamar a la oficina del sheriff local y darles las coordenadas de GPS, para que puedan localizar el sitio. Si hay suerte, los agentes se presentan en sus camionetas, se hacen cargo de los restos y los llevan al departamento forense, donde los estudian por si los pueden relacionar con alguna denuncia de personas desaparecidas. Si hay suerte.

Esta misma semana, un grupo de voluntarios de No More Deaths encontr ms restos mortales al norte de nuestra posicin: una mandbula, un par de costillas y unas vrtebras. Si se descubrieran restos humanos en otro lugar de EEUU, se organizara un escndalo pblico, se escribiran artculos de prensa, se haran batidas y se abrira quiz una investigacin para descubrir la identidad de la vctima.

Sin embargo, estamos en el desierto del sur de Arizona, a 65 kilmetros de la frontera: un lugar donde alguien puede morir de forma tan dolorosa como prematura, lejos de sus seres queridos, sin que a nadie le sorprenda que su calavera aparezca entre las ramas de un ocotillo.

No ms muertes

Cuando me decid a pasar un mes con los voluntarios de No More Deaths (que se financia enteramente con donativos), no saba que me acabara tropezando con huesos humanos; pero, tras unos pocos das en el desierto, me he dado cuenta de que, al igual que muchos ciudadanos estadounidenses, desconoca la gravedad de la situacin.

La muerte es un factor constante en este lugar. La patrulla fronteriza afirma haber encontrado 6.029 restos humanos en la zona fronteriza de Arizona desde finales de 1990, aunque supone que la cifra real de fallecidos es mayor. Hay muchos ms que han desaparecido sin dejar rastro.

No ha sido siempre as. Durante muchas dcadas, la ruta para entrar en los Estados Unidos fue menos peligrosa para los seres humanos y las cifras anuales de fallecimientos no tenan nunca ms de un dgito. Luego, a mediados de los noventa, la patrulla fronteriza adopt una estrategia de disuasin preventiva: levantaron muros en las zonas urbanas e instalaron controles de tal manera que la gente que intentaba cruzar termin empujada a las partes ms ridas, remotas y brutales del desierto, lejos de las carreteras, los recursos y cualquier posible rescate.

En otras palabras, la patrulla fronteriza de los Estados Unidos us el desierto como arma. El nmero de muertos aument con rapidez hasta llegar a varios cientos al ao.

El botn trampa

La calavera del ocotillo no ha perdido los dientes; eso es bueno, porque servirn para que el forense pueda determinar la identidad del fallecido. Todos los aos, las lneas directas de las ONG reciben cientos de denuncias de personas desaparecidas. Margo, una de las abogadas de No More Deaths, dice que encontrar restos mortales es una oportunidad increble de ofrecer un desenlace a familias que llevan mucho tiempo esperando noticias.

Nos agachamos para examinar el crneo, y me asalta un olor impactante y familiar: el del cadver hinchado del animal que vi una vez en el campo; el de la rata que se escabull en cierta ocasin tras la baera del servicio de mi casa. Todos retrocedemos, alarmados. La calavera no es tan vieja como habamos credo.

En 2014, un grupo de antroplogos visti dos cerdos muertos con ropas parecidas a las que llevan los inmigrantes y los dejaron en el desierto junto a unos arbustos en los que haban instalado cmaras con sensores de movimiento. Queran saber cunto tiempo tardan los carroeros en eliminar los restos, con la esperanza de que la informacin obtenida fuera de utilidad para las personas que recuperan restos mortales en la frontera. Y descubrieron que, 24 horas despus de que los carroeros (buitres, coyotes y perros en ese caso) se empezaran a alimentar de los cadveres, la carne haba desaparecido en su totalidad y los huesos haban quedado diseminados por una zona bastante grande.

No More Deaths

Activistas cargados con agua caminan por el desierto para dejar las botellas en un lugar accesible para los inmigrantes.


El viaje de vuelta al campamento, que hacemos por un camino lleno de baches, es surrealista. Se ha hecho de noche y, en la distancia, se ve la solitaria luz azul de una baliza muy particular: un poste alto con un botn y una imagen de una persona que sostiene una jarra de agua. Un cartel, escrito en ingls y castellano, insta a pulsar el botn para pedir ayuda. Si la patrulla slo pretendiera ofrecer agua, podra haber instalado un tanque y le habra salido ms barato; pero la baliza que la patrulla vigila de cerca no ofrece agua y salvacin, sino deportacin y, tal vez, crcel. A fin de cuentas, los inmigrantes ilegales que reinciden en el intento de entrar en el pas cometen un delito que les puede costar hasta 20 aos de prisin.

Cuando llegamos al campamento, descubrimos que han organizado una cena campestre: gente sentada en sillas plegables, que come, habla y re alrededor de una enorme hoguera. Dos amigas de Portland que han venido a verme me hacen seas para que me siente a su lado, hable con ellas y me interese sobre su viaje, pero empiezo a temblar. Estoy tan helada que caliento agua en la tetera y, entonces, caigo en la cuenta de que ni siquiera puedo sostener la taza. Mis manos tiemblan demasiado. Me acuerdo de la sonriente y hueca cara de la calavera manchada de barro que nos miraba desde el ocotillo. Una de mis amigas me habla, pero no me puedo concentrar en sus palabras. Pienso en el hombre herido que se rezag, se perdi, deambul durante das y cay muerto junto a un arbusto. Me siento como si estuviera a punto de romperme. Siento lo que se siente cuando algo que tericamente entendas en teora se vuelve sbitamente real.

Sentencia de muerte sin juicio previo

Todos son narcotraficantes. Ninguno viene a los Estados Unidos a trabajar. Slo son narcos. Todos los que vienen por esta zona son narcos.

Estamos en un sendero que se interna en el Growler Valley, hablando con un agente del Departamento de Caza y Pesca que se dirige al paso. Hemos salido con intencin de volver al lugar donde est la calavera y buscar ms restos mortales. El sheriff ir por la tarde a recuperar los huesos, pero no est obligado a batir la zona, lo cual significa que la tarea recae en un grupo de voluntarios que trabajan gratis para una ONG con pocos recursos.

El agente parece incmodo con nuestra presencia, incluso despus de recibir explicaciones sobre el trabajo que estamos haciendo. Aqu no hay ms que narcos repite, como hablando solo. Nada ms que narcos!. Es una afirmacin que he odo una y otra vez en boca de policas desde que llegu al desierto de Sonora; pero su divisin de los inmigrantes en "buenos" y "malos" pasa por alto el hecho de que no hay ninguna puerta delantera por donde los inmigrantes mexicanos o centroamericanos sin documentacin puedan pasar legalmente a los Estados Unidos.

Muchos de los que cruzan la frontera sin tener papeles son personas que huyen de la pobreza, la desestabilizacin y la violencia extrema de sus pases. Tienen pocos recursos, si es que los tienen. A menudo, se presentan en ella tras haber recorrido miles de kilmetros por mltiples canales y de haber sufrido abusos y extorsiones durante su largo trayecto. Llegan con la esperanza de salvar sus vidas y las vidas de sus familias y, a veces, cuando no tienen dinero para pagar a alguien que los gue por el enorme y peligroso desierto, se encuentran con alguien que les hace una oferta: llevar un fardo de marihuana a cambio de que los guen. Suelen ser los inmigrantes que ms riesgos corren; los que han llegado ms lejos con menos recursos y los que huyen de las situaciones ms desesperadas.

No More Deaths

El movimiento de drogas por la frontera es un asunto complejo que est relacionado, entre otras cosas, con la falta de oportunidades econmicas en el Norte de Mxico y los propios acuerdos comerciales de Estados Unidos; pero, se mire como se mire, la estrategia estadounidense de empujar a los inmigrantes ilegales a las zonas ms hostiles del desierto equivale con frecuencia a una sentencia de muerte sin juicio previo, con independencia de quines sean las vctimas, de qu estn haciendo y de por qu.

Hay gente en las montaas que nos quiere matar

"Tienen miedo de estar aqu, comenta Genevieve mientras bajamos al Growler Valley, tras hablar con el agente del Departamento de Caza y Pesca. Procuran no alejarse mucho de sus vehculos. Piensan que los quieren matar". Genevieve me cuenta que una vez se encontr con dos sheriffs que haban aparcado sus todoterrenos en un camino rocoso; ella y otros voluntarios de No More Deaths haban salido a recorrer la zona fronteriza en busca de sitios nuevos donde pudieran dejar agua a los inmigrantes y, cuando los sheriffs la vieron, le preguntaron:

Qu est haciendo aqu? Es que no sabe que es el lugar ms peligroso de Estados Unidos?

Estamos de senderismo y acampadas respondi, y nos lo estamos pasando bastante bien.

Pues hay que estar loco para venir a este sitio dijeron. Hay gente en las montaas que nos quiere matar.

En otra ocasin, estando en parecidas circunstancias, se top con cuatro inmigrantes a los que la patrulla fronteriza acababa de arrestar. Los voluntarios de No More Deaths detuvieron sus vehculos y ofrecieron comida y agua a los inmigrantes, pero uno de los agentes empez a gritar: "Nada de comida y agua! Estos tipos son narcotraficantes! Son mala gente! Mala gente! Son narcos!".

La deshidratacin es una forma terrible de morir. Primero, la boca se seca y se cubre de una sustancia densa; luego, la lengua se agrieta, los ojos se hunden en el crneo y, en general, se sufren nuseas y vmitos secos acompaados de fiebre y convulsiones. Al cabo de unos das, los rganos internos dejan de funcionar y se produce la muerte. Pero el desierto de Sonora es de noches heladas (en invierno), y la ropa empapada de sudor se puede enfriar hasta el punto de causar hipotermia, as que tambin se puede morir de fro. Y la vctima puede estar herida o tener hambre. O puede haber una combinacin de todos esos factores. Pero el agua es el factor principal.

Pienso en ello mientras un helicptero se cierne sobre nuestras cabezas, atravesando el claro cielo de la maana. El helicptero gira a nuestro alrededor, desciende un poco, desaparece en la distancia y regresa una hora despus. Por la tarde, cuando volvemos a las camionetas tras haber dejado agua a los que puedan pasar por aqu, nos encontramos con dos agentes de la patrulla fronteriza:

Maldita sea!, dice uno cuando nos ve. Hemos estado siguiendo a unos activistas!

Vi gente y me entusiasm, se justifica el otro, sealando nuestros vehculos. Pens que seran diez personas como mnimo.

Activistas de la organizacin dejan mensajes de nimo en las botellas

El ao pasado, No More Deaths dej 73.603 litros de agua en el desierto, con ayuda de ms de 200 voluntarios. Yo fui parte activa durante mi estancia y llegu a cargar ms de veinte litros por viaje a travs de arenales y pendientes escarpadas para acceder a caminos de inmigrantes a los que slo se puede llegar a pie. A veces, descubramos que alguien haba tirado el agua que habamos dejado la vez anterior y arrojado los vacos y rotos recipientes a los arbustos.

Preocupada por el Gobierno de Trump y su promesa de aplicar una poltica de mano dura en zonas que ya estn fuertemente militarizadas y cargadas de violencia, me intereso por la opinin de varios voluntarios que llevan mucho tiempo en No More Deaths: "Trump cree en los cuerpos policiales y paramilitares. Pero las cosas ya estn bastante mal por aqu. Hace aos que lo estn".



Crneos humanos


Dos das despus de encontrar la calavera del ocotillo, un grupo de voluntarios de No More Deaths descubre otro crneo humano cerca de las montaas de Bates, al sur. Est a poco ms de cien metros de una carretera. Y al da siguiente, cuando vuelven al lugar para ampliar la bsqueda, descubren otro.

Unas semanas ms tarde, salimos de reconocimiento por el Parque Nacional Organ Pipe Cactus, uno de cuyos lados coincide con la frontera de Mxico y Estados Unidos. Al subir por un camino por el que slo pueden pasar la polica y la patrulla fronteriza, vemos que el coche de un sheriff avanza lentamente hacia nuestra posicin. "Estn batiendo la zona?", preguntamos al agente de la patrulla fronteriza que sigue al sheriff en una camioneta. Tras detener el vehculo a nuestro lado, nos dice que han estado recuperando restos humanos, aunque l no ha participado en la tarea.

El agente accede a indicarnos el lugar, para que nosotros podamos seguir buscando. Resulta ser una cueva con una charca de agua de lluvia y, tras sacar las coordenadas, ponemos pequeos montoncitos de piedras junto al radio, la clavcula y la costilla que estn all. Despus, nos sentamos cerca de la verde charca y decimos unas palabras. Intento imaginar lo que se siente al pasar as tus ltimos das, junto a unas aguas turbias y sin ms testigos que los coyotes y los cactus.

Es la quinta vez en un mes que encontramos restos mortales. Y yo lo siento por la vctima; siento que estuviera sola.

Dentro de unos das, el sheriff volver con otro grupo de voluntarios que lo llevarn de hueso en hueso y se asegurarn de que los recoge todos. El sheriff los guardar en una bolsa de plstico transparente, la cerrar y la meter en el maletero de un vehculo que los voluntarios vern alejarse por un camino de tierra, levantando polvo bajo el despejado cielo de Sonora.

Traducido por Jess Gmez

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/desierto-convierte-fronteriza-mejor-baza_0_612089519.html


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter