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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2017

La incapacidad de un rgimen caduco para simular la defensa de la Nacin
El gobierno de Pea, ni quiere ni puede confrontar a Trump

Rafael de la Garza Talavera
Rebelin


Cuando el ejrcito mexicano al mando del general Pedro Mara Anaya -integrado en buena parte por ciudadanos- se rindi en la batalla de Churubusco el 20 de agosto de 1847, el general Twiggs le pregunt a Anaya por las armas y municiones de su ejrcito, a lo que el general mexicano respondi: Si hubiera parque no estaran ustedes aqu. Y pudo haber agregado, sin faltar a la verdad, que si las oligarquas mexicanas hubieran tenido una identidad nacional definida y actuado de manera organizada en aras del inters comn, el ejrcito yanqui no hubiera logrado doblegar a Mxico. Este hecho histrico parece hoy reeditarse con la llegada de Trump a la Casa Blanca, slo que en lugar de ser una tragedia hoy no queda duda -gracias al afn integracionista inaugurado en 1994- de que es una farsa.

Las acciones del gobierno de Pea para simular la defensa de los intereses nacionales no pueden ocultar el hecho de que los dueos del dinero en Mxico y su empleado estrella, el presidente de la repblica, no tienen parque para responderle a la amenaza naranja; peor an, aunque lo tuvieran, seguiran insistiendo en las bondades de ser una colonia yanqui. A diferencia de la invasin militar en el siglo XIX, hoy el proyecto es profundizar su dominio al sur del Ro Bravo utilizando todo lo que tengan a la mano para que Mxico cumpla con las expectativas impuestas por los cambios en la dinmica geopoltica de su nuevo gobierno.

Ms all de la voluntad que pueda tener el gobierno de Pea para responder a la caballera de Trump-eta, lo que salta a la vista es que no tiene de donde echar mano para hacer ms convincente su aparente defensa de la dignidad nacional. Ni puede contar con su partido poltico, movilizar a la poblacin, pues ha abjurado en repetidas ocasiones de su filn nacionalista, ni cuenta tampoco con una equipo de diplomticos a la altura de la circunstancias. Pero adems, los intereses creados alrededor de la integracin econmica iniciada en los aos ochenta tampoco favorecen la posibilidad de presentar un frente poltico unido y eficaz para salvarle la cara a Pea y su grupo.

El presidencialismo mexicano tuvo siempre, en los buenos tiempos del rgimen, al partido como caja de resonancia de sus deseos y aspiraciones. El partido del estado desde su fundacin, cuando el general Crdenas lo integr con los sectores, funcion siempre a favor del presidencialismo y fue sin duda su principal apoyo poltico. Diseado para movilizar a la poblacin de acuerdo a los intereses de los poderosos, el otrora partidazo fue muy efectivo para contener los conflictos internos y en menor medida los externos. En nuestros das, lo que queda del partido del estado no es suficiente para lograr sacar a la calle a la ciudadana por lo que Pea tuvo que acudir a sus aliados como la seora Wallace y otros por estilo para intentar movilizar a la poblacin a su favor. El fracaso fue evidente pues ni Trump se dio por aludido y la debilidad de Pea qued an ms expuesta de lo que ya estaba. Las consecuencias del abandono del nacionalismo como piedra angular de la ideologa del PRI estn a la vista -sobre todo desde aquel intento por modernizarlo llevado a cabo por Salinas y solidaridad envenenada. El PRI ya no entusiasma ni siquiera a sus militantes distinguidos, quienes estn constantemente considerando la posibilidad de cambiar de camiseta, aunque sea para mantener su proyecto poltico.

Por otro lado, la tradicin diplomtica que distingui al rgimen y le dio prestigio alrededor del mundo no es hoy ms que una caricatura. Desde aqul infame comes y te vas sugerido por el apologista de la integracin, Jorge G. Castaeda, al exgerente de la Coca-Cola, la diplomacia mexicana se ha convertido en una filial de las corporaciones internacionales y la poltica exterior yanqui. El secretario de Relaciones Exteriores en funciones, Luis Videgaray, est en el puesto (despus de reconocer pblicamente que no sabe nada sobre diplomacia) por su relacin con el yerno de Trump y no como consecuencia de su larga carrera como miembro del servicio exterior mexicano, que fue por muchos aos requisito indispensable para presidir la cancillera mexicana. Preside as la diplomacia mexicana un oportunista, un experto en negocios fraudulentos para enriquecer a unos cuantos, que demuestra la vocacin diplomtica de un gobierno que apuesta ms a las relaciones personales que a la negociacin diplomtica abierta y de cara a la nacin para simular que defiende los intereses nacionales cuando en realidad lo que importa es la defensa de los intereses de unos cuantos.

Por ltimo, los dueos del dinero en Mxico estn empecinados en mantener su calidad de socios menores con la economa yanqui y las corporaciones internacionales. Y este hecho no sorprende ya que histricamente la burguesa mexicana ha sido parasitaria, aceptando su condicin subordinada y conformndose como las hienas con la carroa, desde el siglo XIX pero sobre todo despus de la segunda guerra mundial. No se puede negar que los sectores menos favorecidos por el TLCAN apoyan la idea de diversificar la balanza comercial mexicana, pero los grandes importadores y exportadores as como los que ahora empiezan a incursionar en el mercado petrolero no quieren ni saber de semejante posibilidad. Por el contrario, estn en la mejor disposicin de renegociar el TLCAN para mantener sus expectativas y sus ganancias, aunque ello signifique mayor pobreza y desigualdad en el pas. Encabezados por personajes cnicos como Carlos Slim -quien se da el lujo de sealar las fallas de la poltica econmica a pesar de ser uno de sus principales beneficiados- y por el sector bancario que se encuentra prcticamente en su totalidad en manos extranjeras. No sern ellos los que salgan a defender la nacin o hagan fuerte a un rgimen decadente, a pesar de las enormes ganancias que obtienen. El dinero y sus dueos no tienen patria, y menos si pertenecen a los pases perifricos.

Para colmo, la otra institucin que fue baluarte del nacionalismo mexicano, las fuerzas armadas, no parecen tener una idea clara de cmo enfrentar la coyuntura. Ms ocupados en seguir acumulando poder poltico con leyes a modo para cubrir sus excesos y en recibir cada vez ms presupuesto para seguir comprando armas al To Sam, resulta difcil esperar una posicin acorde con su tradicin. Despus de todo, los militares mexicanos son -a diferencia de otros pases latinoamericanos- herederos de un ejrcito popular y revolucionario. Rebasados por las exigencias del gobierno prianista y del Pentgono para cumplir con labores policiacas no se ve cmo podran apoyar la simulacin del gobierno peista para salvar lo poco que le queda.

As las cosas, los llamados a la unidad nacional emitidos desde Los Pinos son como los chillidos del puerco ante los odos del carnicero. Y al igual que en los aos de la invasin yanqui la oligarqua velar por sus intereses aun a costa de la supervivencia del pas y tendr que ser el pueblo mexicano el que lo defienda con dignidad y amor a la nacin; y del que deber surgir la chispa que haga explotar un rgimen caduco y hacer realidad un mundo donde quepan muchos mundos.


Blog del autor: http://lavoznet.blogspot.mx/2017/02/la-incapacidad-de-un-regimen-caduco.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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