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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2017

[Grecia] Entrevista a Antoni Ntavanellos
La izquierda radical despus de Syriza

Liz Walsh
Socialist Alternative


El sufrimiento en que est hundida la gran mayora de la poblacin griega puede ser ilustrado con estas cifras: el 49,2% de las familias solo disponen como nica fuente de ingresos la jubilacin de uno de sus miembros; el 37,1% de las familias afirman vivir con menos de 10 000 euros al ao. Oficialmente, el 73,3% de la gente declarada en paro est clasificada como parada de larga duracin. En este contexto, es evidente que el 73,5% de las familias interrogadas durante el perodo que se extiende del 14 al 26 de noviembre de 2016 pronostican que su situacin financiera se deteriorar en el futuro. Estos datos no revelan el descalabro de los servicios pblicos, en primer lugar el de la salud y el de la educacin.

El salario mnimo para la gente asalariada mayor de 25 aos era el siguiente: 1 de enero de 2010: 739,56 euros; 1 de julio de 2011: 751, 39 euros; 14 de febrero de 2012: 580,08 euros. Los datos publicados por Eurostat indican que, en el seno de los pases de la Unin Europea, Grecia es el nico en el que el salario mnimo de 2016 era claramente inferior al de 2008. Hay que precisar tambin que es un salario mnimo por un empleo a tiempo completo. Ahora bien, solo el 42,6% de los y las asalariadas trabajan a tiempo completo. De cuatro personas asalariadas que hayan obtenido un empleo en 2016, dos obtienen un salario inferior a 600 euros. Y los empleos de dos o de cuatro horas por semana son corrientes, como exige la flexibilidad del trabajo que debe asegurar la competitividad de la economa griega y, sobre todo, una estadstica a la baja del paro. El salario horario en numerosos sectores est a la altura de 3 euros y el Ministro de Trabajo ha tenido que reconocer que 125 000 personas asalariadas ganan menos de 100 euros por mes, lo que plantea interrogantes sobre su seguridad social y su futura jubilacin.

La distribucin por determinados patronos de cupones de alimentos es algo cada vez ms frecuente. Por ejemplo, un persona empleada en una sociedad puede cobrar un salario de 800 euros y 160 euros en bonos de compra para obtener bienes. La empresa tiene la obligacin de pagar el salario mnimo, pero puede proponer bonos de compra para la parte que depasa el salario mnimo. La prensa indica la extensin de este sistema en el sector bancario, el comercio y la construccin.

El socilogo Christos Papatheodorou de la Universidad Panteion de Atenas confa al periodista de Le Monde (14/02/2017): Las ltimas medidas tomadas por el gobierno de Alexis Tsipras van a empobrecer an ms a la poblacin griega y van a aumentar las desigualdades. La subida de los impuestos ataca una vez ms a las clases medias y no a las personas ms acomodadas, que han abierto desde hace mucho cuentas en el extranjero y encontrado los medios para escapar al fisco. En 2009, el 18% de la ciudadana griega estaba amenazada de pobreza o de exclusin social. En 2013, segn las ltimas cifras conocidas, era el 49%. Tal empobrecimiento es algo nunca visto.

Desde 2013, la situacin no ha hecho sino agravarse. Los desahucios, por imposibilidad de pago de los prstamos se han disparado. Comienza a darse un movimiento anlogo a lo que se ha producido en regiones del Estado espaol contra estos desahucios; por ejemplo, en Tesalnica. En cuanto a las decenas de miles de personas refugiadas, estn encerradas y son vctimas de una tortura cotidiana.

Desde hace 15 das existe una amplia movilizacin de agricultores con bloqueo de carreteras, de acceso a aeropuertos, etc. Se ven estrangulados por los nuevos impuestos, la supresin de subvenciones al gasoil, la revisin drstica de las jubilaciones, etc. La convergencia de la movilizacin en Atenas est a debate.

Ha habido diversas luchas sectoriales entre los estudiantes, los jubilados, los bomberos, el sector de la salud Sin embargo, el frente de los acreedores no est dispuesto a ceder. Hundir a la mayora de la poblacin griega en lo que, en el pasado, se llamaban casas de reeducacin remite a las exigencias de un orden nuevo que se oculta tras la pantalla de las negociaciones en el seno de una Europa democrtica y de una bendicin por una mayora parlamentaria que apoya a un gobierno democrticamente elegido. La contrarrevolucin del ordoliberalismo toma arraigo en Grecia, con la decrepitud del sistema poltico que se deriva de ello. Publicamos a continuacin una entrevista con Antonis Ntavanellos, que analiza la evolucin poltica desde 2010. En prximas fechas analizaremos la coyuntura poltica (red. A lEncontre 14/02/2017).

Liz Walsh: En la medida en que Syriza se ha revelado incapaz de poner fin a la austeridad, vala la pena construir un partido amplio que implicara a diferentes corrientes de la izquierda radical, revolucionarias y reformistas? La lucha por un gobierno de izquierdas era el camino adecuado?

Antonis Ntavanellos: Syriza fue fundada a comienzos de 2004, sobre la base de la experiencia acumulada anteriormente en el Foro Social Griego (FSG). El FSG era un frente unificado en el seno de los movimientos sociales. Reuna en la accin a fuerzas cuyas tradiciones y orgenes ideolgicos eran diferentes (por decirlo de forma resumida: reformistas, centristas y marxistas revolucionarios).

El perodo estaba caracterizado por ataques capitalistas intensos, una crisis de la izquierda tradicional as como un declive de los sindicatos y de las organizaciones sociales. En este contexto, el FSG logr organizar una ola de grandes movilizaciones contra el neoliberalismo y manifestaciones masivas contra la guerra. El FSG constituy la forma principal tomada en Grecia por el movimiento internacional contra la mundializacin capitalista neoliberal.

Al mismo tiempo, el FSG era una afirmacin del valor de un frente comn, aportando una renovacin en los debates en el seno de la izquierda griega, en donde las tradiciones estalinistas seguan teniendo fuerza.

Tras los acontecimientos de Gnova, en 2001 [movilizaciones masivas contra la cumbre del G7 en Gnova, momento fuerte del movimiento antiglobalizacin], toda la izquierda europea estuvo atravesada por el debate que consista en saber si y cmo podamos expresar en las luchas polticas la unidad de accin que habamos establecido ya en las calles. Estaba claro que esto implicaba la perspectiva de una participacin comn en elecciones. En 2004, aceptamos este desafo, participando en la creacin de Syriza.

Syriza era la forma griega adoptada como respuesta al debate general sobre los partidos amplios de la izquierda radical. A la vez que aceptaba el desafo participando en Syriza, la Izquierda Obrera Internacionalista (OEA) tena una orientacin sobre los partidos amplios que era diferente de la que dominaba entonces, tal como estaba expresada por ciertas secciones de la IV Internacional, por ejemplo.

No considerbamos, en primer lugar, a los partidos amplios como la respuesta final a la cuestin del partido. Considerbamos que se trataba de un proceso transitorio en una situacin muy especfica, con el teln de fondo de una crisis de los movimientos de resistencia y de la izquierda.

En segundo lugar, por esta razn, no prometimos jams y jams hemos aceptado la disolucin de nuestra organizacin. No hemos relegado nunca a un segundo plano nuestros propios instrumentos independientes de construccin y de comunicacin poltica con las personas interesadas: peridico, revista, reuniones y actividades pblicas propias.

Adems, defendimos pblicamente, desde el comienzo, la necesidad de una corriente de izquierdas organizada en el seno de Syriza. Aunque nuestre formacin, DEA, gozara del respeto y del reconocimiento de una amplia parte de los miembros de Syriza, no se sum jams a la mayora dirigente; ni siquiera en la fase ms radical de Alexis Tsipras.

Este planteamiento se revel de una gran importancia en el momento de la crisis. Esto explica -parcialmente- la rapidez de la reaccin de la izquierda de Syriza en 2015, si se compara con lo que ocurri, por ejemplo, en Brasil [cuando el primer gobierno Lula de enero de 2003] o en Italia [crisis del Partido de la Refundacin Comunista].

Los once aos de la experiencia Syriza han contribuido a la formacin de una amplia capa de militantes polticos en Grecia. Esta capa es ms fuerte numricamente (en trminos relativos) que en otros muchos pases de Europa. Es tambin ms fuerte polticamente: est entrenada por la lucha y ha superado la enfermedad infantil de la dispersin de las fuerzas en un movimientismo social.

Es la razn por la que, quienes hemos combatido con vigor las polticas del gobierno Syriza-Griegos Independientes desde febrero de 2015, defendamos la experiencia del primer perodo de accin radical de Syriza.

Estamos convencidos de que esta capa de activistas polticos, hombres y mujeres, no ha dicho su ltima palabra. Estamos convencidos de que esas personas protagonizarn luchas contra el gobierno Tsipras y jugarn un papel muy importante en la configuracin de la nueva situacin, dando forma a la poca post-Syriza.

Tras haber firmado [en julio 2015] el tercer memorndum con los acreedores, el gobierno de Tsipras pone en marcha polticas neoliberales tpicas: disminucin de los salarios, de las jubilaciones y de las prestaciones sociales; privatizaciones y creacin de un sistema de relaciones laborales ms flexibles; aumento de los impuestos a los sectores populares, etc. Con estas polticas econmicas reaccionarias, el gobierno Tsipras sigue siendo incapaz de realizar reformas democrticas, ni siquiera las ms elementales, ni siquiera las que no tienen coste financiero. Para gobernar, necesita apoyarse en el aparato represivo del Estado.

Para los marxistas revolucionarios, la cuestin de un gobierno de la izquierda ha sido espinosa siempre. La primera vez que fue propuesto como estrategia en el seno de Syriza, en 2008, le rechazamos considerndola una estrategia parlamentario-reformista. No fue aceptada. Todo cambi como consecuencia del estallido de la crisis y sobre todo como consecuencia de las masivas luchas sociales de 2010-2011. En ese momento, amplios sectores de la poblacin se movilizaban masivamente -y con tenacidad- para echar abajo los memorndums [impuestos por la Troika y aceptados por los gobiernos griegos]. Comprendan que para alcanzar este objetivo, deban derrocar el gobierno.

A pesar de la importancia de las luchas y de la determinacin de las masas, la situacin no era revolucionaria en Grecia: el enfrentamiento no haba alcanzado el nivel de una lucha a muerte, el enfrentamiento no haba adoptado la forma clara de la lucha de una clase contra otra. Y la clase trabajadora no dispona de sus propias organizaciones sociales independientes capaces de reivindicar un poder real. Estos lmites hicieron que la voluntad de derrocamiento fuera desviada hacia la reivindicacin de un gobierno de la izquierda, incluso en el ambiente de una victoria electoral.

Debamos reconcer este contexto y buscar la lnea poltica ms radical en estos parmetros. Reintrodujimos en el debate pblico en Grecia las discusiones sobre el gobierno de izquierdas que se desarrollaron en el IV Congreso de la Internacional Comunista [1923]. Este Congreso consideraba esta cuestin como una poltica transitoria en direccin a una emancipacin socialista.

Hemos luchado en este sentido y todas nuestras iniciativas tcticas estaban determinadas por este planteamiento. Esto nos ha permitido mantenernos firmes en nuestra orientacin de clase y conservar el respeto hacia nuestra organizacin tanto de numerosos miembros de la base de Syriza como por militantes exteriores.

Actualmente, Nuestro balance crtico del eslogan de un gobierno de izquierdas gira principalmente sobre dos puntos.

El primero concierne a los factores objetivos. Se ha demostrado que una poltica transitoria que integre un gobierno de la izquierda supone un grado ms elevado de intervencin poltica de las masas a travs de sus propias organizaciones sociales que el que habamos creado en Grecia en 2015.

El segundo tiene que ver con factores subjetivos: el equilibrio de las fuerzas entre reformistas y revolucionarios en el seno de la coalicin y en el movimiento social. El proyecto de un gobierno de la izquierda supone una determinacin poltica bastante ms fuerte para un enfrentamiento de este tipo que lo que signific la resolucin de Syriza en su conjunto en 2015.

Es importante sealar que DEA no afirm jams que Syriza lograra llevar a cabo, de forma autntica, un proyecto gobierno de la izquierda. En nuestra opinin, se trataba ms bien de una frmula que serva de marco ideolgico para nuestras acciones -acciones que comprendan el enfrentamiento en el seno de Syriza contra el grupo dirigente alrededor de Tsipras- que una apreciacin de lo que ocurrira finalmente.

En el corazn de los acontecimientos trascendentales, las ideas son siempre importantes, aunque permanezcan en la superficie. En el momento del test decisivo, la mayora dirigente de Syriza puso sus orgenes eurocomunistas en primer plano y se volvi hacia esa configuracin poltica.

El gobierno de Tsipras claudic tan rpidamente porque rechaz enfrentarse a la clase dominante local durante los seis cruciales primeros meses de 2015 y porque tena la ilusin de que era posible llegar a una solucin de consenso gracias a negociaciones con la UE (Unin Europea), revisando las posiciones anteriores de Syriza y modificndolas a fin de permanecer a cualquier precio en el seno de la Eurozona. El resultado de estas dos importantes retrocesos condujo a la firma del tercer memorndum por Alexis Tsipras en julio de 2015.

Cuando el primer gobierno Tsipras, DEA jug un papel central reforzando la determinacin de la izquierda en el seno de Syriza, la Corriente de Izquierdas, a oponerse a la claudicacin. En el desastre de Syriza, emergi un nuevo partido-movimiento poltico, la Unidad Popular (LAE), a fin de mantener la esperanza en la existencia de un camino diferente al seguido por Syriza.

Cul es el clima en el seno de la clase trabajadora y cul es la orientacin de LAE tanto para favorecer la resistencia a la austeridad como la construccin de fuerzas de izquierda? Cul es la posicin de LAE sobre la pertenencia a la UE teniendo en cuenta que el eslogan de DEA en el seno de Syriza era ningn sacrificio por el euro, ninguna ilusin en el dracma? Ha cambiado esto tras la experiencia de Syriza?

En 2013, DEA fund la Plataforma de Izquierdas (PIG) en el seno de Syriza, con la Corriente de Izquierdas (la tendencia de izquierdas del partido Synaspismos cuyo portavoz ms conocido es Panayiotis Lafazanis). La PIG era el centro de la resistencia contra Tsipras, y alrededor de ella se produjo una ruptura rpida y masiva en el curso del verano de 2015 cuando alrededor del 50% de los miembros y cuadros del partido se nos sumaron fuera de Syriza.

La PIG cofund la Unidad Popular (LAE por sus iniciales griegas) con dos organizaciones que rompieron con Antarsya, la coalicin de la izquierda anticapitalista. En las elecciones de septiembre de 2015, LAE no consigui tener su propio grupo parlamentario puesto que reunimos el 2,9% de los votos, es decir, menos del 3% que es el umbral que permite entrar en el Parlamento. Este fracaso puede ser atribuido al plazo extremadamente corto que podamos utilizar (menos de tres semanas para organizar un nuevo partido y realizar la campaa electoral) y sobre todo a las calumnias unnimes de los medios de masas contra el ala izquierda de Syriza, definindonos como peligrosos aventureros.

Algunos meses ms tarde, alrededor de 5 000 activistas organizados participaron en la conferencia fundadora de LAE. Es evidente que LAE rene la mayor parte de la izquierda organizada opuesta al memorndum en Grecia fuera del Partido Comunista (KKE).

Vale la pena decir algo a propsito de la evolucin del KKE. Su direccin parece estar poniendo en prctica un giro a la izquierda en el terreno de las ideas: habla de socialismo, rechaza la estrategia de las etapas intermedias, renueva la historia del partido sobre una base crtica, abriendo de nuevo el debate sobre su estrategia durante la resistencia entre 1940 y 1944 as como durante la guerra civil que le sigui. Este proceso tiene por objetivo principal descartar toda colaboracin con otras fuerzas de izquierda, toda accin comn, ni siquiera la ms pequea. Esto se parece ms a la poltica estalinista del tercer perodo (1927-1928 a 1935) que a una vuelta hacia una poltica revolucionaria efectiva.

En el seno de LAE, DEA plantea una forma organizativa democrtica que permita a otras fuerzas sumarse a LAE, incluyendo Antarsya y otras fuerzas que han abandonado Syriza. Intentamos, de nuevo, construir una corriente comn de la izquierda radical opuesta al memorndum.

Sin embargo, lo hacemos en una situacin poltica diferente.

La rapidez de la capitulacin de Syriza -y el giro abrupto pasando del No expresado en el referndum del 5 de julio de 2015 al Si al tercer memorndum de Tsipras de los das 12-13 de julio en la reunin del Eurogrupo- y el cinismo de la poltica gubernamental que sigui engendraron la desmoralizacin entre una gran parte de la gente. El hundimiento de la confianza hacia Syriza ha sido rpido, pero la amplia mayora popular sigue silenciosa por el momento. No se ha expresado directamente en luchas sectoriales (y defensivas, hay que subrayar), sino en un giro hacia la lucha individual para sobrevivir en medio de la crisis.

El mantenimiento de movilizaciones, aunque sean muy pequeas, necesita un esfuerzo organizado de la izquierda poltica bastante ms importante. La contribucin de LAE en este sentido es manifiesta. A travs de nuestras acciones anteriores, hemos heredado un programa comn en trminos de objetivos contra la austeridad: la defensa de los salarios y de las jubilaciones; la lucha contra la flexibilidad, la oposicin a las privatizaciones; la batalla contra los desahucios, etc.

LAE sigue defendiendo tambin, de forma unnime, la nacionalizacin-socializacin de los bancos as como la suspensin del pago de la deuda, con el objetivo de su anulacin. Se trata de nudos indispensables para un programa transitorio necesario para derrotar la austeridad y dirigirse hacia el socialismo.

Sin embargo, emergen nuevas cuestiones de forma permanente. Has preguntado sobre lo que ocurra con nuestra antigua consigna de ningn sacrificio por el euro-ninguna ilusin en el dracma. Era una consigna algebraica en el momento del ascenso de Syriza. Cuando nos vimos confrontados a posiciones rgidas de los acreedores y de los dirigentes de la UE, que exigan muchos ms sacrificios, tuvimos que radicalizar la consigna y defender abierta y claramente la salida de la zona euro como precondicin necesaria para derrotar la austeridad y anular los memorndums. Hay tambin unanimidad en el seno de LAE en torno a ello.

Si la salida de la zona euro es efectivamente una precondicin necesaria, esto no significa no obstante que sea suficiente en trminos de programa de izquierdas, de la clase trabajadora. Afirmamos que una salida de la zona euro y un enfrentamiento con los dirigentes de la UE solo tendr un contenido emancipador si est combinada a un programa ms amplio de medidas anticapitalistas que abra una perspectiva socialista. Otros compaeros y compaeras, en el seno del LAE, piensan que una salida de la zona euro es objetivamente una solucin progresista en la medida en que preparara el camino a un crecimiento de la economa griega, lo que creara objetivamente ms ocasiones para la accin de las clases trabajadoras y populares.

Se trata, en cierta forma, de una repeticin de la controversia entre los partidarios de una estrategia socialista revolucionaria y quienes son favorables a una estrategia de independencia nacional, es decir una estrategia de las etapas intermedias. Un debate que atraves a la izquierda durante los aos 1960 y 1970. Ahora mismo, en el seno de LAE existe una discusin de ese tipo.

Este debate se ha vuelto ms importante an tras el voto favorable al Brexit, el ascenso de Marine Le Pen en Francia, de Geert Wilders en los Pases Bajos (Partido de la Libertad) o tambin despus del referndum contra la reforma constitucional de Matteo Renzi en Italia (diciembre de 2016). Algunas fracciones de las clases dominantes europeas parecen perder confianza en la zona euro y volverse hacia el proteccionismo as como hacia polticas de preferencia nacional. Esta tendencia est claramente favorecida por la victoria electoral de Donald Trump en lEstados Unidos.

En Grecia no hay una fraccin seria de la clase capitalista que contemple mejores perspectivas fuera de la zona euro o que defienda una vuelta al dracma. Esto podra cambiar porque la crisis del capitalismo griego es extremadamente profunda, porque todo el mundo sabe que el tercer memorndum conduce a un callejn sin salida y porque numerosos capitalistas temen que al final del camino de las devaluaciones internas en el seno de la zona euro no existe ningn tipo de recompensa por parte de los acreedores, sino la bancarrota y la expulsin de la zona euro. Ya empiezan a aparecer en la prensa las primeras voces provenientes del coro del establishment sobre la necesidad de prepararse para todas esas eventualidades.

Syriza participa tambin en las tentativas de la Unin Europea de crear una fortaleza Europa encerrando a las personas refugiadas en campos y devolviendo a algunas a Turqua. Puedes describirnos la situacin de las personas refugiadas en Grecia y, en particular, en las islas? Hemos asistido en toda Europa al ascenso de partidos de extrema derecha. Ha sido Amanecer Dorado capaz de capitalizar la decepcin representada por Syriza, as como la llamada crisis de las personas refugiadas?

El destino de las personas refugiadas ha sido determinada por el acuerdo reaccionario y racista concluido entre la UE, Turqua y Grecia. Es importante subrayar que a fin de controlar la aplicacin del acuerdo, una flota de guerra de la OTAN ha entrado en el mar Egeo (principalmente debido a la insistencia del gobierno Tsipras) y vigila la situacin en Siria as como los navos de guerra rusos estacionados en el Este del Mediterrneo.

El acuerdo atribuye a Turqua la responsabilidad de mantener a la mayora de las personas refugiadas dentro de sus fronteras. Implica igualmente el encierro de ciertos refugiados (ms de 60 000) en Grecia, haciendo extremadamente difcil sus esfuerzos para llegar a Europa central y luego, finalmente, a Europa occidental. A fin de desanimar a las personas refugiadas para entrar en Grecia, el poder organiza una abominable acogida: son encerradas en campos aislados, principalmente en las islas, sin esperanza ni perspectivas.

En las jornadas ms difciles de este invierno, la situacin en los campos se ha vuelto totalmente insostenible. Ha habido revueltas contra esas condiciones execrables, as como contra los ataques racistas organizados por la extrema derecha.

En un pas que recibe cada verano 21 millones de turistas, el gobierno afirma que le es difcil ofrecer hospitalidad decente para 60 000 personas! A pesar de todo, lo que es positivo es que una gran parte de la poblacin griega manifiesta una solidaridad firme.

Las principales tareas a las que hace frente el movimiento antirracista organizado son las siguientes: en primer lugar cambiar la situacin en los campos imponiendo un control social y democrtico de las condiciones que prevalecen en ellos, as como presionar para la transferencia de las personas refugiadas a espacios de acogida abiertos y decentes, en las ciudades. En segundo lugar, exigir que los y las hijas de las personas refugiadas sean aceptadas de pleno derecho en las escuelas pblicas [los cursos se organizan a veces oficialmente, pero fuera de las clases de los nios y nias griegos] as como un acceso por entero a la atencin sanitaria en los hospitales pblicos. En fin, una oposicin a los esfuerzos de Amanecer Dorado y de la extrema derecha que intentan organizar una respuesta racista.

La direccin de Amanecer Dorado y un gran nmero de sus militantes, estn siendo juzgados acusados de ser miembros de una organizacin criminal. Debido a ello, se han retirado con precaucin: sus tropas de asalto han sido retiradas de las calles y ha habido un fuerte declive del nmero de incidentes ligados a la violencia racista.

La desilusin masiva que representa Syriza aporta sin embargo nuevas posibilidades a Amanecer Dorado. Esta formacin se sita constantemente en tercera posicin en los sondeos, con una estimacin del 8% en las intenciones de voto. La direccin intenta explotar esta ocasin mediante un giro parlamentario: presentan un perfil ms respetable, se expresan sobre todo como nacionalistas y no como neonazis, intentando as introducir en el espritu de sus partidarios que existe la perspectiva de que puedan jugar un papel en un gobierno futuro. Sin embargo, este giro engendra tambin tensiones en el seno de Amanecer Dorado.

Al mismo tiempo, otros polticos de extrema derecha lanzan iniciativas de cara a crear un partido nacionalista amplio, que sera capaz de cooperar con Nueva Democracia en el caso de que la gestin de la crisis en Grecia tuviera que necesitar un gobierno de la derecha dura.

Nuestra tarea no es permanecer pasivos y hacer predicciones sobre la evolucin de los neonazis y de la extrema derecha. Debemos continuar movilizndonos a fin de hacer quebrar a Amanecer Dorado, una organizacin que es una amenaza seria para la izquierda y el movimiento de las y los trabajadores. La mejor forma de hacerlo es ligar la lucha antifascista con la lucha por derrotar a la austeridad y por la anulacin de los memorndums.

(Entrevista publicada el 1/02/2017 en ingls en la pgina de Socialist Alternative).

Traducida de la versin publicada en http://alencontre.org/europe/grece/grece-la-gauche-radicale-apres-syriza.html

Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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