Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2017

Cultura de los smbolos y realidades de la cultura

Luis Toledo Sande
Cubarte


El pasado 16 de febrero viaj a Santiago de Cuba con el colega Arnold August para rendir tributo, ante sus respectivas tumbas, a Jos Mart y a Fidel Castro. Buen amigo de Cuba, sobre cuya realidad revolucionaria ha escrito libros y artculos basados en su conocimiento directo del terreno, August haba venido como parte de la delegacin de su pas, Canad, a la Feria del Libro de La Habana, dedicada este ao a esa nacin. Entre sus contribuciones personales a la cita destac una ponencia Fidel Castro, el poder poltico y la nueva cultura, que reprodujo Cubadebate , en el coloquio sobre el lder de la Revolucin.

Al margen de esa labor quiso tambin consumar por su cuenta, sin carga para ninguna institucin del pas el homenaje aludido. Por su programa en la Feria y en torno a ella, y por la fecha fijada para el regreso a Toronto, la ciudad canadiense donde reside y trabaja, deba viajar a Santiago y volver a La Habana el mismo da, lo que se complic porque ya no haba espacios en vuelos a Santiago, sino a Holgun. Tuvo que reservar la ida y la vuelta para los vuelos CU 964 y 974, respectivamente, asignados a un Boeing 737, y, por ser vuelos chrter, ms caros, en pesos convertibles para ambos viajeros.

Para los desplazamientos Holgun-Santiago-Holgun logramos un taxi tramitado por Ezequiel Hernndez Gmez, vicepresidente de la filial holguinera de la Unin de Periodistas de Cuba. El conductor, Roberto Rodrguez Prez, fue eficiente, respetuoso y cordial. Entre los taxistas privados y los de Cubataxi que es su caso contactados, fue el que puso el precio menos alto, algo de agradecer, sobre todo porque en el pas lo primero que se le hace a un taxi, aunque sea un vehculo de estreno, es anularle el taxmetro.

Desde que el avin despeg hacia Holgun las informaciones se dieron solo en ingls, aunque los pasajeros eran de distintas nacionalidades, no pocos hispanohablantes, incluidos cubanos residentes en Cuba. Ya avanzado el vuelo, le pregunt a la amable aeromoza que nos atenda por qu se haca as aunque viajbamos en un avin operado por Cuba, con boletos vendidos aqu por Cubana de Aviacin y en un vuelo nacional. Se deshizo en explicaciones: que el avin no es cubano, que est alquilado a Italia, que lo opera no recuerdo qu agencia (cubana), que el sobrecargo principal es italiano... Le falt aducir el dominio estadounidense sobre la multinacional Boeing, y el sabor de ese nombre.

Entonces le dije por qu no dan la informacin en espaol, italiano e ingls, en ese orden, si creen que el ingls es el idioma del mundo y no la lingua franca de un imperio, por influjo de la cual en aeropuertos y reservaciones areas del pas su capital se llama Havana, mientras que en aeropuertos de otras latitudes se llama La Habana? La respuesta ltima fue que eso no dependa de ella , contestacin que encarna una tragedia nacional.

No obstante, a punto de aterrizar en Holgun, el mensaje final a los viajeros se dio en espaol, italiano e ingls. Lleno de ilusiones, pens: Ser que la queja surti algn efecto? De hecho la haban respaldado quienes viajaban en la misma fila que August y yo: un cubano de Cuba nacido en Birn como Fidel y un matrimonio de turistas: peruana ella; l, un mexicano a quien la alegra del viaje no le impidi comentar dignamente la realidad impuesta a su pas por factores internos (ay, Ayotzinapa!) y por designios estadounidenses.

No se debe menospreciar el valor cultural, poltico, histrico y moral de los smbolos, ni sucumbir al pensamiento pragmtico, al acomodamiento y la resignacin, que llevan a ignorar detallitos como la importancia de que, quien est en Cuba, sienta que se halla en este pas, no en otro, y lo rodea la cultura cubana, no otra. Si se desestima ya sea en aviones o en uniformes de peloteros lo que representa a la nacin, desde la lengua que tiene nombre de otro pas pero lo han creado pueblos que le han impregnado su alma hasta la bandera, el himno y el escudo, por qu asombrarse de que proliferen smbolos y expresiones del imperio que se las ha arreglado para poner en marcha una maquinaria cultural, o anticultural, dominante, con recursos para imponerse como si fuera un hecho natural, si no divino? Se trata del mismo imperio que, pese a todo, mantiene el bloqueo econmico, financiero y comercial contra Cuba y sigue tratando de torcerle el camino.

El destino primero del viaje era el cementerio de Santa Ifigenia, y a l llegamos sin percatarnos del madrugn que casi nos haba impedido dormir la noche anterior. Vali la pena. Cunta callada y apreciable veneracin en quienes de Cuba y de otros pases van hasta all para honrar el ltimo testimonio de la existencia fsica de hroes fundadores!

A la entrada est el austero mausoleo de Fidel, como una trinchera de piedra, y de ideas, puesta a amparar a Mart, cuyos restos se encuentran a pocos metros. Ni siquiera percibimos el exceso de molesto control que, segn nos haban dicho, hallaramos en torno a la roca natural que protege las cenizas de Fidel, ni hay por qu descartar que, con el paso del tiempo y una mayor aceptacin de la prdida fsica del lder, y sin ceder al descuido ni perder solemnidad, la necesaria custodia se torne cada vez menos perceptible.

Todava la organizacin topogrfica para los movimientos por el sitio dificulta ver el cementerio y tomar fotos desde algunos ngulos que haran de ellas imgenes ms representativas an. Pero es necesario cuidar el sitio con esmero, y cualquier escollo resulta pequeo ante la emocin de acercarse a los lugares donde reposan los que fueron los huesos de luchadores que jams descansaron cuando se trataba de defender a la patria natal, y a esa patria mayor que es la humanidad, en la que tambin se nace, se vive y se muere.

No se esbozar aqu, ni de lejos, la historia de aquel cementerio, ni un inventario de los restos sagrados que alberga. Sobre eso hablan datos y juicios en textos de varios autores, y este artculo tampoco intentar con qu palabras? dar fe de lo que all se siente. Tambin sobre eso abundan y abundarn asimismo testigos y testimonios, aunque tal vez ninguno alcance la altura de la realidad y las emociones que los animan.

Llegamos asimismo al otro punto relevante planeado para el viaje: Birn. Conmueve y alecciona como sitio donde naci quien devendra lder de la Revolucin Cubana. All sobreviven signos que recuerdan desigualdades econmicas y sociales de aquella poca: a no muchos metros de la casona de la propiedad, se ven varias barracas de yagua, techo de guano y piso de tierra donde se alojaban inmigrantes antillanos, en especial de Hait, que acudan a Cuba para buscarse la vida, o la muerte, en el corte de caa y otros menesteres rudos. Y se aprecia el deseo justiciero con que el dueo, ngel Castro, padre de Fidel y otros revolucionarios, procur que nios y nias de la servidumbre y de los alrededores tuvieran una escuela, la misma donde iniciaron el aprendizaje sus propios hijos.

El enclave alecciona igualmente, o sobre todo, por lo que aporta como otra prueba de la capacidad de algunos seres humanos as el lder cuya existencia hizo que aquel entorno deviniese histrico para no atascarse en lo mezquino y, en vez de eso, pensar ms en el bienestar colectivo que en el suyo. De lo contrario, Fidel Castro Ruz pudo haber sido un millonario ms, un abogado lleno de riquezas materiales, como en sus circunstancias pudo haber hecho Jos Mart, a quien talento le sobraba para saltar muy por encima de su origen humilde que honr con su conducta, con cada uno de sus actos, con su vida de asceta y hacerse una fortuna. Pero escogi ser uno de los pobres de la tierra, y tuvo plena moral para proclamar la decisin, consumada, de echar su suerte con ellos.

La necrpolis de Santa Ifigenia yo la conoca de varias visitas, todas antes de la partida de Fidel, y haca ms de cuarenta aos que haba visitado Birn, y aquellos lares me aportaban algo nuevo, como ocurre con sitios de tal ndole, de tal significacin. Pero, aunque las imgenes me reanimaban sentimientos o me despertaban otros, me detena a observar en especial sin comentarle nada, para no interferir en ellas las emociones que, en silencio, experimentaba Arnold. Percibirlas bastaba para confirmar lo que Cuba, su historia y su Revolucin representan para el mundo que Jos Mart se propuso alzar con el proyecto de 1895 y para todos los tiempos, con un mpetu retomado por Fidel, en especial desde los sucesos del 26 de julio de 1953 y sus preparativos.

No noventa, ni cien, ni mil, infinitas razones hay para comprender la importancia de salvar a Cuba y su experimento justiciero, un propsito en que no cabe descuidar nada, ni lo que pudiera parecer minucia. El 22 de julio de 1893, en una circular a los presidentes de los clubes del Partido Revolucionario Cubano, Mart plasm un principio de conducta que tambin hizo suyo Fidel: la pobreza pasa: lo que no pasa es la deshonra que con pretexto de la pobreza suelen echar los hombres sobre s.

Con esos sentimientos llegamos al aeropuerto Frank Pas, para tomar el avin en que debamos viajar hasta La Habana, pero nos llevamos una sorpresa: no vimos ningn anuncio sobre ese vuelo. Preguntando, topamos con una noticia escueta, como si no requiriese ninguna explicacin, que tampoco tuvimos: estaba cancelado, y nos subiran a otro avin. La informacin no resultaba clara, y, aunque fuimos tratados con vocacin de amabilidad una vocacin que, para realizarse en plenitud, en casos tales demanda hechos, sentimos necesario reclamar que se nos asegurase el regreso esa noche.

Insistimos en ello desde que recibimos la inquietante noticia, y renovamos el afn al or que llamaban a los viajeros de otro vuelo y, al parecer, no se nos tena en cuenta. Cuando preguntamos, la respuesta fue que debamos seguir esperando. Temimos quedarnos varados largamente en aquel aeropuerto, lo que habra dado al traste con citas que, como una en Prensa Latina, Arnold tena concertada en La Habana para la maana siguiente.

No nos quedamos all varados, pero tampoco se indemniz a quienes como el amigo canadiense haban hecho reservaciones para un vuelo que, por ser chrter y tener supuestamente determinadas caractersticas adicionales, era bastante ms caro. Cubana no indemniza, fue en esencia la respuesta que recibimos, y que expresa una deficiencia de funcionamiento nacional que habr que revertir de manera orgnica, como cuando se trate, por ejemplo, de personas que sufran accidentes debido al mal estado de calles y aceras para lograr el pas que necesitamos, debemos y deseamos tener: con prosperidad y tica sustentables, como se demanda que sea.

Si an no hay recursos para reparar las vas pblicas, para devolver lo que se ha cobrado de ms no parece que hagan falta inversiones muy significativas. Sentido de responsabilidad s se requiere, y eso nada ni nadie puede ni debe acorralarlo. En una nacin bloqueada, no solo su lnea area puede tener dficits, carencias materiales explicables, pero sera suicida acostumbrarse a ellas con la inercia acuada en Eso no est a mi alcance o Ese no es asunto mo, expresiones que de distintas formas son cotidianas, y percibimos desde el primer tramo del vuelo. Aunque, al menos, este fue puntualsimo, y felizmente desminti lo dicho por la vendedora de la reservacin en Cubana al preguntrsele si, dadas sus caractersticas mayor precio incluido, se cumplira el itinerario programado: Cubana no es puntual, dijo con una franqueza tan natural como escalofriante.

Si la nacin no toma esos toros, y otros, por los cuernos, y no alcanza los logros que tiene el deber de cosechar, quedar lejos de lograr todo lo que est llamada a realizar para merecer decir somos Fidel, ttulo de un texto publicado en este portal Cubarte y escrito por el mismo autor del presente artculo. En todo caso, llegar a ese merecimiento y no hacer tal proclamacin ser ms honroso que hacerla sin merecerlo. La grandeza de la memoria y el ejemplo de Mart y de Fidel, y de otros muchos hroes fundadores, exige que su pueblo y todas sus instituciones se apliquen a rendirles homenaje de pensamiento y de actos, en forma permanente y a la altura de lo que ellos legaron a su patria y al mundo.

Esa realidad estuvo presente en lo dicho por Arnold August cuando ya volbamos hacia La Habana: Siempre recordar este da. Cumpl el sueo de rendirles homenaje a Mart y al Comandante en Santa Ifigenia. Ya olvid lo desagradable ocurrido. Agradezcamos al buen amigo su lealtad, su ejercicio de memoria selectiva para pasar por alto dficits que daan no solo la imagen de Cuba lo que ya sera grave, sino tambin su funcionamiento. Pero nosotros no podemos olvidar los desaguisados, ni dejar de combatirlos, pues solo erradicndolos estaremos en condiciones de cambiar todo lo que debe ser cambiado, y cultivar las realidades de una cultura llamada a seguir, tesonera y creativamente, las lecciones de quienes trazaron el camino y lo abonaron con sus sacrificios y su inteligencia.

Fuente: http://www.cubarte.cult.cu/es/article/48357



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter