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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2017

Reflexiones Intempestivas
Sobre el Frente Amplio y la unidad de la Izquierda revolucionaria

Iker Cruz
Revista Nuestra Amrica


Hasta que el Frente Amplio finalmente naci. Fue un sueo de aos quimera de muchos grupos, partidos, movimientos y colectividades de izquierda (y no tanto) durante mucho tiempo, especficamente de quienes -a la usanza de la Unidad Popular, del Podemos o del homnimo uruguayo- pretendan tener su propia versin para enfrentar la coyuntura y el porvenir. De alguna manera, todos quienes militamos en la izquierda revolucionaria o en el anticapitalista franco, apostamos a la unidad de nuestros esfuerzos en algn frente social o poltico comn. Esto es evidente pues -como dicen incansablemente los elenos colombianos- la unidad no solo suma, sino que multiplica. 

Los esfuerzos en el campo revolucionario por unir voluntades e ideas son prcticamente incontables. La mayora -lo decimos con la propiedad que nos da el haber sido parte de varios intentos- han sido esfuerzos patticos, incluso rozando lo caricaturesco. Lejos de la unidad real, se ha invocado el concepto decenas y decenas de veces sin conseguir buenos resultados. En el centro de cada intento unitario fallido hay -por supuesto- infinitas razones que explican cada fracaso. Poco sentido tiene, ante tanto intento, hacer un ejercicio recopilatorio de cada uno de estos (a menos que seamos medios morbosos, no faltan por cierto). Al fin y al cabo lo nico importante es que hemos fracasado y que seguimos fracasando. De hecho ni siquiera vemos hoy las condiciones (voluntades) para emprender nuevamente el lento y tortuoso camino que nos impone la unidad, hay muchos que se cansan de estar tiesos en el mismo punto. Pero hay que hacerlo, de algn modo debemos caminar hacia ese lejano y nebuloso horizonte, por ltimo para caminar hacia algn punto.

***

Hoy el Frente Amplio ha resuelto un camino propio de construccin. Reuniendo distintas fuerzas polticas lograron constituirse como una alternativa concreta para un importante sector de la sociedad civil. Podemos criticarlos y gritarles colricos que son el viejo reformismo, que no solucionarn nada, que le darn agua al rgimen poltico en crisis, etc., etc. Pero en ningn caso podremos decirles que no estn avanzando (a su manera) por un camino que sin duda les traer rditos polticos importantes: acumulacin de fuerza propia y multiplicacin de su influencia social y poltica en todo el pas, por lo bajo y al corto plazo.

Sabemos que la unidad de los amplistas es formal y contingente, incluso oportunista. Qu motivo podra juntar en un nico espacio comn a liberales y libertarios, capitalistas y anticapitalistas? Los asiduos a las teoras conspirativas, arrimados a la mentalidad dogmtica y obtusa de siempre, afirmarn que (con grave e histrico tono de por medio, por favor) en el fondo son lo mismo: un instrumento ms de la Concertacin para distraer las luchas populares que se multiplican por todo el pas, en medio de crisis poltica y econmica sin solucin ni precedente, y el ascenso del proletariado que lucha violentamente por nacer en medio de este constreido rgimen que detiene cada embate mediante la violenta represin estatal!. Entonces Boric, Cuevas, Sharp y los dems, obviamente estaran -simplemente- recibiendo rdenes desde el segundo piso de La Moneda, quizs incluso son agentes pagados por la CIA o el Mossad. Este discurso, pese a lo pattico (y en el fondo conformista-fatalista) intenta esconder lo obvio: la falta de autocrtica y la ausencia de propuesta real desde el campo de los revolucionarios. Nuestra crisis, camaradas catastrofistas!, es ms grande y profunda que cualquier crisis capitalista actual. Por favor no sigamos haciendo el ridculo y admitamos lo obvio de buena vez (incluso es psicolgicamente recomendable, se dice).

El amplismo est unido bajo una motivacin: convertirse en una alternativa (electoral) a la Nueva Mayora. Pero qu es ser una alternativa? En algunos casos -no lo dudamos- es la esperanza sincera de convertir al Frente Amplio en una opcin por la izquierda, bsicamente consolidando en su seno un programa anti-neoliberal que acondicione la Constitucin y el rgimen econmico y poltico bajo el rigor de reformas de contencin, afectas a los elementos ms brutales del capitalismo; de alguna manera sera el primer paso de un programa anti-capitalista, a largo plazo (pero muy a largo plazo). Pero, al mismo tiempo y quizs con ms peso especfico, se ubican fuerzas polticas (Revolucin Democrtica, Partido Liberal, Partido Poder) que apuestan ms bien al desarrollo de una socialdemocracia progresista (sepa Marx lo que significa aquello!), basada en una versin local del viejo y maltrecho Estado de Bienestar europeo, pero -an ms- descafeinado, ms el estilo -obvio- comunicacional irreverente del Podemos y Pablo Iglesias. Estas diferencias, en aquellos viejos tiempos cuando las ideas eran ms importantes que los votos, eran motivo ms que suficiente para una escisin radical y profunda entre ambos sectores (por no decir que en realidad jams se hubiese producido la unidad entre matrices e intenciones tan radicalmente distantes). Pero estamos en Chile, comenzando an el -por ahora- gris Siglo XXI, donde las ideas y los programas parecieran ser un elemento accesorio, secundario, frente al claro dominio de la tele-poltica, la cua y la opinin" en 140 caracteres. (Cul es la diferencia entre Jackson y Boric?, se preguntaron ellos mismos en un video viralizado hace unos meses: pues uno es calvo y el otro chascn", respondieron. Lo importante es la imagen, el dominio de la forma por sobre el contenido. Las ideas estn muertas, pertenecen al Siglo XX, a la Guerra Fra, Es de mal gusto hablar de clases, pues son actores sociales bla, bla, dir algn prximo tweet de los rostros frentamplistas).

Pero la izquierda revolucionaria, pattica, marginal, aferrada a sus dogmas cuasi-religiosos, fundamentalista, necia, vacua, estrecha y estlida (pero de la cual somos orgullosamente parte) observa atenta, soberbia, ensimismada, y piensa (para sus adentros) que la clase desvariada -ms temprano que tarde- se dar cuenta del fracaso electorero y reformista y por supuesto: Corrern los proletarios a nuestras filas!, engrosando la lucha revolucionaria!, multiplicando la resistencia!, haciendo temblar a los poderosos!, quienes impvidos se ocultarn bajo sus escritorios, mientras ruegan no correr la misma suerte que los pobres Romanov o el ltimo de los Somoza.

Pero las conciencias a veces no avanzan frente al fracaso y la crisis. Ni siquiera comprenden razn alguna de cara a una derrota profunda y sangrienta. La alienacin y la ideologa de los dominadores son ms slidas y profundas de lo que muchas veces estimamos o nos gustara. Hay luchas o apuestas intiles que duran aos, dcadas, resisten inermes a la razn y al peso de la noble historia. Por qu sigue existiendo el capitalismo?, Pues porque no hemos construido el verdadero partido marxista-leninista que dirija la revolucin proletaria en Chile, compaero!, rezan el dogma toda vez que se presenta el problema a los practicantes de una extraa fe atea funda por dos alemanes. En realidad no avanzamos porque nuestra influencia sobre el movimiento de masas, especialmente en la clase trabajadora, no es lo suficientemente slida como para cambiar la correlacin de fuerzas. El problema de la organizacin de una corriente poltica de carcter revolucionario se va ir resolviendo en la medida que seamos capaces de desarrollar realmente una fuerza social revolucionaria enfrentada a los intereses de la clase dominante y el bloque poltico en el poder. O entendemos esto o nos quedamos infinitamente esperando -disecados y aburridos- la aparicin del sper-mega-partido-revolucionario-marxista-leninista conductor del proletariado de vanguardia que luchar a muerte contra la burguesa y el imperialismo y que solucionar ipso facto todos nuestros problemas.

La explotacin, la miseria, la alienacin, producen muchas cosas, pero no necesariamente consciencia de clase. Si fuera as de mecnico y automtico, si existiera realmente esa infalible dialctica entre la estructura y la super-estructura, la historia entera de la humanidad sera completamente distinta. O nos insertamos audaces y raudos en medio de las luchas reales de nuestro pueblo o nos pudrimos en nuestra propia mierda? En lo segundo hay muchos (siempre caben ms, no se preocupe si desea un lugar), mientras en lo primero casi nadie.

Las tareas de la izquierda revolucionaria estn claramente definidas (ms o menos desde la poca de la Revolucin Francesa, sin exagerar). De hecho cuando nacen los primeros comunistas -pensamos en Graco Babeuf- lo hacen bajo ms o menos los mismos objetivos que hoy mantenemos en alto: crecer en medio de la clase trabajadora, mediante el desarrollo de la actividad y lucha reivindicativa; actuar ofensiva y radicalmente cuando se pueda, incluso incorporando la violencia revolucionaria cuando ella se presente como necesaria y organizar una fuerza poltica propia (partido, movimiento, liga, frente, los nombres abundan, pero la idea es siempre la misma) donde se irn incorporando las fracciones de clase ms conscientes para avanzar de este modo en la lucha por el poder bajo un programa basado en la igualdad social, poltica y econmica, o sea, la abolicin de la clases: el comunismo. Todas estas ideas son anteriores al propio Marx! (aunque por supuesto que fue l quien mejor sintetiz y desarroll estos planteamientos) y ms antiguas que la Comuna de Pars! (de hecho nacen en paralelo a la toma misma del poder por la burguesa francesa). En fin: organzate y lucha una y otra vez hasta la toma del poder (y ms all) es la idea movilizadora, el ethos de nuestra existencia (de hecho la idea es tan slida que quedan ya pocas murallas que no hayan tenido al menos una vez esa vieja e incombustible consigna). Si entonces ese no es el problema (el contenido del proceso), Cmo resolvemos nuestras tareas actuales?, Cmo avanzamos?, pero en serio en serio pues!

Se abren tiempos an ms complejos para la izquierda revolucionaria. Habamos vivido un importante resurgir posterior a las movilizaciones del 2011, muchas organizaciones crecieron (crecimos) en nmero e influencia. Incluso, cual Cristo en el tercer da, viejas siglas que yacan enterradas revivieron frescas y prestas al combate clasista! El campo revolucionario (nos referimos a todo el zoolgico, como tambin a los curiosos y simpticos personajes que ste contiene) logr avanzar decididamente desde la marginalidad absoluta a la marginalidad relativa (suena ridculo, pero es un gran logro nuestro, sintamos el ardiente orgullo recorrer nuestras venas camaradas!).

Pero no nos perdamos. El Frente Amplio, con toda su maquinaria poltica, electoral y econmica, ms la esperanza de intelectuales de izquierda y viejos renegados de la revolucin y la socialdemocracia, viene a instalarse con fuerza al interior del movimiento de masas, diputando en efecto nuestra noble marginalidad relativa.

Sabemos que los amplistas no son la gran cosa, como tambin sabemos que el esfuerzo central estar ubicado en la cuestin electoral, pero as y todo su capacidad de produccin e influencia poltica (rostros bonitos y uso magistral del tweet y la cua televisiva) frente a una izquierda revolucionaria fragmentada y atomizada (pero fuertemente sujeta y enamorada a su marginalidad relativa), resulta actualmente mucho ms contundente que cualquier esfuerzo propio; salvo si estos se dan de manera unitaria.

Somos consciente que el horno no est para bueyes. La izquierda por sus propios procesos y dinmicas ltimas encuentra su voluntad mellada, lesionada, herida (adems de la persistencia celosa de caudillos que protegen apasionados sus micro-feudos). Tambin hay desconfianza y duda razonable, bien sabemos. No obstante debemos aunar voluntades e ideas en un frente de lucha comn que nos empuje a resolver -en medio de lo real y concreto- nuestras diferencias, matices y contradicciones. Quizs el ejercicio se deba dar en dos planos a la vez. Una (a) mesa poltica que agrupe a las disposiciones y consciencias francas que nos permita intercambiar de manera permanente experiencias, anlisis, visiones y perspectivas de trabajo de camino a una coordinacin revolucionaria ms permanente y regular, a la vez que levantamos (b) instancias de la propia clase que agrupen dirigentes, personalidades y bases sociales activas en la lucha reivindicativa (una cosa potencia la otra, eso s es dialctica). Un espacio de unidad prctica de los trabajadores y los pueblos -articulando las demandas reivindicativas que hoy se dan parcialmente- se hace absolutamente pertinente y necesario. Si no damos pasos certeros hoy, la propia dinmica poltica ir consumiendo nuestros esfuerzos y capacidades, las peleas sectoriales se irn diluyendo en sus propias demandas o acabarn absorbidas en la novel esperanza amplista. La unidad prctica de los revolucionarios no es un problema de ingeniera poltica o de ideas abstractas de revolucin, es un problema nica y sencillamente moral.  

Debemos avanzar en este camino porque debemos avanzar, y punto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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