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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2017

Fidel despus de Fidel

Jos Ral Gallego Ramos
La Tiza

Con este texto de Gallego, desde Camagey, comienza en La Tiza la publicacin de un grupo de valoraciones escritas por jvenes que provienen de distintas profesiones, espacios culturales y visiones de la Cuba que ser, motivados por la pregunta que da inicio al texto.


Despus de Fidel qu? ha sido la idea que nos ha reunido a un grupo de jvenes para reflexionar y debatir acerca del futuro a corto y mediano plazo de Cuba luego de la muerte de Fidel Castro, mxima figura del proceso revolucionario iniciado en 1959.

Considero que para hacer productivo este debate, la pregunta debe ser planteada desde dos dimensiones, que aunque complementarias, no necesariamente tienen iguales implicaciones: 1- Fidel entendido como figura con capacidad de accin real sobre las polticas que determinan el rumbo del pas y; 2- Fidel entendido como generador de pensamiento y de un corpus ideolgico.

En el caso de la primera dimensin, la pregunta en cuestin podra plantearse incluso mucho antes del 25 de noviembre de 2016. A mi juicio la incidencia real, puntual y concreta de Fidel sobre las decisiones y polticas del pas estaba bastante limitada -ya sea por salud, voluntad propia, estrategia poltica o una mezcla de todas- algn tiempo despus de que renunciara a sus cargos y comenzara el primer perodo de Ral Castro como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente electo de los Consejos de Estado y de Ministros.

Cuba tiene un vaco enorme en trminos de comunicacin poltica y visibilidad de los procesos de gobernanza que limitan una valoracin profunda en una cuestin tan complicada como esta; pero si se analizan las reflexiones publicadas por Fidel se puede observar cmo su foco de inters estuvo concentrado en mayor medida en temas generales de poltica internacional e histricos, y estos ltimos incluso fueron cediendo espacio ante temticas relacionadas con la proteccin del medio ambiente, el desarrollo sustentable, la conservacin de la especie humana y otras. Tambin resulta sintomtico que varios de los programas de la llamada Batalla de Ideas, impulsada por Fidel a principios de siglo, fueran desapareciendo o recibiendo muchsimo menos recursos y prioridad por razones econmicas o de planificacin- luego de la toma de poder de Ral Castro.

Por otra parte, las sustituciones de cuadros y ascenso a puestos claves del gobierno y la economa de figuras con formacin y funciones militares, as como el posicionamiento de empresas militares en las principales ramas de la economa (turismo, importaciones, construccin) tambin estaban consolidados mucho antes del 25 de noviembre de 2016.

Por tanto, en este sentido, no creo que la muerte de Fidel signifique un elemento decisivo para el cambio de rumbo en las medidas que ha adoptado o dejado de adoptar la mxima direccin del pas en la ltima dcada.

Ahora bien, si pasamos a la segunda dimensin, las respuestas a la pregunta podran ser muy diferentes. Luego de cinco dcadas en que las ideas y criterios de Fidel -incluso aquellos que resultaron menos afortunados- marcaran los derroteros del pas, es de esperar que todo ese ncleo de pensamiento plasmado en trminos ticos y tambin prcticos, siga teniendo una presencia real, como ha sucedido con la mayora de los grandes lderes y estadistas de la historia.

Y aqu, lo primero que debemos preguntarnos entonces es: A qu llamamos pensamiento de Fidel? Cules son sus dimensiones y categoras? Cmo se integran y relacionan en un sistema conceptual coherente y orgnico? Podemos realmente dar respuestas a estas preguntas o estamos cosificando un grupo de ideas en algo que llamamos pensamiento de Fidel, mitificado al estilo barthesiano y que intenta pasar por obvio algo que en realidad tienen mucho de desconocido?

Por alarmante que suene creo que esta es una tarea pendiente, que requiere de mucho trabajo serio, estudio, anlisis crtico, sincero y desprejuiciado que posibilite ordenar y construir entre la mltiple produccin de ideas de Fidel sobre todo la expresada oralmente en sus discursos la sntesis del pensamiento fidelista. De lo contrario, lo que puede ser un reservorio conceptual importante para el sostenimiento y perfeccionamiento de la obra social y los principios de la Revolucin, pudiera petrificarse en un conjunto fraseolgico descontextualizado y empleado a conveniencia por los nuevos guardianes de la fe, los ms fidelistas que Fidel que ya existen y de seguro seguirn emergiendo para mantener las posiciones de poder que poseen o para conquistar nuevos espacios, incluso cuando proponen y ejecutan acciones contrarias al propio pensamiento que dicen defender.

Y esto no es una suposicin o un escenario posible, es algo que ya sucede. Un pequeo ejemplo reciente: Luego de que finalizaron los nueve das de luto oficiales por la muerte de Fidel circul por las instituciones culturales del pas un documento con un grupo de veinte medidas que limitaba la realizacin de cualquier tipo de actividad festiva, bailable o humorstica durante todo el mes de diciembre en espacios pblicos, instituciones y medios de comunicacin, incluyendo el fin de ao, con toda la significacin cultural que encierra esa fecha para la mayora de los cubanos.

En resumen, era una forma disimulada de establecer un luto extendido y forzado que adems de ser contraproducente poltica y simblicamente, se encuentra en franca contradiccin con el deseo explcito de Fidel de redactar una norma legal que impidiera que el pas se llenara de estatuas, pinturas y espacios con su nombre e imagen. Por suerte, a poco ms de una semana de haber circulado las Indicaciones sobre el ajuste de la programacin de diciembre, los estados de opinin pblica o la decisin de alguien posicionado en las altas esferas polticas, hicieron que se desestimaran algunas de sus orientaciones ms excesivas y quedaran como un error de interpretacin.

Cuba se encuentra inmersa en un proceso necesario e impostergable de transformaciones econmicas y sociales, en medio de un contexto internacional marcado por el repunte de ideologas conservadoras, y la mayora de las decisiones que se pueden tomar en funcin de mejorar la economa nacional en un mundo predominantemente capitalista traen aparejadas cuotas de riesgo que no pueden dejar de desconocerse. En este sentido es importante tener presentes los principios de equidad, justicia social y soberana plasmados en buena parte del ideario de Fidel.

Sin embargo, los cubanos tenemos en Jos Mart el ejemplo palpable de cmo, en demasiadas ocasiones, un sistema de pensamiento profundo, complejo y crtico puede ser reducido a frases descontextualizadas, simplificado, despojado de su complejidad y usado a conveniencia lo mismo para impulsar, que para contener. Sirva de ejemplo, aquella frase de que la prensa es otra cuando se tiene en frente al enemigo(A nuestra prensa, 1892) tan sacada de contexto, malinterpretada y manida dentro del gremio periodstico cuando quiere justificarse la censura sobre el ejercicio de la crtica.

Sin ir muy lejos, la propia definicin tica que dio Fidel sobre el trmino Revolucin en mayo de 2001, se ha convertido ya en una especie de consigna que se reitera a la par que se incumple en varios de sus puntos, y que debido al sobredimensionamiento que se le ha dado luego de la muerte de Fidel pudiera correr el riesgo de convertirse en la sntesis que sustituya todo su ideario. Por otra parte, al ser un pensamiento planteado en trminos ticos, puede dar lugar a diferentes interpretaciones: cambiar todo lo que debe ser cambiado puede servir de bandera lo mismo a tesis progresistas y revolucionarias, que a otras conservadoras y neoliberales. Muchos de los grandes avances y retrocesos que en materia social y poltica ha vivido la humanidad, se han hecho utilizando la palabra cambio como consigna.

Por otro lado, a diferencia del ideario martiano, el pensamiento de Fidel no solo est planteado en trminos ticos, sino que tambin tiene correlato prctico en cuestiones altamente positivas como sistemas de salud y educacin universales, gratuitos y con amplios niveles de desarrollo; en polticas para el fomento de las capacidades cientficas, culturales y deportivas de los ciudadanos; en la inclusin de las mujeres como grupo social activo de pleno derecho, entre otras. Pero tambin est concretado en un sistema poltico unipartidista y vertical que desborda los lmites de sus funciones y que por lo general no ha sido lo suficientemente inclusivo ni tolerante con otras formas de pensamiento; un modelo de gobierno y participacin ciudadana que presenta serias limitaciones para el ejercicio democrtico pleno a todos los niveles; y un modelo econmico necesitado de transformaciones urgentes que afecta considerablemente el mantenimiento de las conquistas de la Revolucin, por solo citar algunas de las reas ms conflictivas.

Pensar que las caractersticas de estas estructuras que responden a circunstancias y situaciones especficas son sinnimo de premisas inamovibles para el futuro de Cuba o equipararlas con la concrecin prctica unvoca de los principios del socialismo, pueden hacer que el pensamiento de Fidel o el uso de lo que se presente como el pensamiento de Fidel se convierta ms en un freno que en un motor.

Por tanto, respondiendo a la pregunta inicial de este trabajo, uno de los principales retos que tiene Cuba despus de Fidel, es que seamos capaces de establecer con su ideario lo que no fuimos capaces de hacer en casi medio siglo: lograr un dilogo horizontal, crtico, desacralizado con sus ideas y proyectos, tanto aquellos que estn formulados en trminos ticos como los que se encuentran concretados en instituciones, sistemas o modelos. Que las frases y pensamientos de Fidel no sean empleados como argumentos de autoridad esgrimidos para poner puntos finales a debates que resulten incmodos, que no se conviertan en la barrera que impone los lmites infranqueables en funcin de determinados criterios e intereses, en el catecismo a profesar sin cuestionar. Que las aristas de su pensamiento se conviertan en un lugar de bsqueda, de estudio, de reflexin, de inspiracin para el que as lo sienta pero sin jerarquas ni tabes; como estmulo y nunca como pauta.

Ese es el gran reto. Difcil, complicado y con toda sinceridad, pienso que nos costar mucho afrontarlo con xito por tres razones fundamentalmente: 1- Porque es muy poco probable que al menos en el corto y mediano plazo logremos establecer con el pensamiento de Fidel una relacin diferente a la de idolatra/temor que se estableci con el propio Fidel; 2- Porque el trabajo poltico ideolgico en Cuba de manera general se ha caracterizado por el consignismo y la sobresaturacin, ms que por la creatividad y la mesura, y resulta ingenuo pensar que el pensamiento de Fidel no sufrir las mismas lgicas de reduccin, sacralizacin y repeticin a las que han sido sometidos los idearios martiano, marxista, guevariano, macesta entre otros; y 3- Porque lo que hemos visto en estos primeros meses por los medios de comunicacin reafirma las dos razones anteriores.

No obstante, el solo hecho de plantear, discutir y confrontar abiertamente sobre estas ideas resulta saludable para evitar la cosificacin del pensamiento fidelista en un sistema cerrado, dictatorial y excluyente. Sobre todo, son una seal esperanzadora cuando la idea nace, sin censuras ni condicionamientos previos, de manera espontnea en un grupo de jvenes.

Ojal iniciativas como estas ganen en convocatoria, apoyo y difusin, y no les toque caer como ha ocurrido muchas veces en la lista negra de algn funcionario de sapiencia superior e hipersensibilidad patritica que las condene descargando un puetazo seco sobre su bur mientras una sensacin de ira le recorre desde la punta de la barriga hasta donde logra abrochar el ltimo botn de la guayabera y espeta lleno de pasin clerica: Dentro de la Revolucin todo, contra la Revolucin, nada.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/fidel-despu%C3%A9s-de-fidel-9a9afa69d3a5#.j7i4iin5z

 


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