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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2017

Diplomacia, lucha de clases y democracia en la era Trump

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

Al terminar el primer mes de la Administracin Trump, nos encontramos en una mejor situacin para evaluar las polticas y la direccin del nuevo presidente. El examen de sus polticas interior y exterior, especialmente desde una perspectiva histrica y comparativa, nos permitir entender si EE.UU. va camino de una catstrofe, como afirman los medios de comunicacin, o hacia una mayor racionalidad y realismo. Vamos a analizar si Trump busca la guerra o la diplomacia. Evaluaremos las iniciativas del presidente para reducir la deuda externa y las cargas comerciales con Europa y Asia. Continuaremos revisando sus programas proteccionistas y sobre inmigracin con Mxico y terminaremos viendo las perspectivas de la democracia en Estados Unidos en estos momentos.

Poltica exterior

Los encuentros del presidente con los dirigentes de Japn, Reino Unido y Canad han sido bastante fructferos. Su reunin con [el primer ministro de Japn] Shinzo Abe afianz los lazos diplomticos y obtuvo la promesa de que el pas nipn aumentara las inversiones en el sector automovilstico estadounidense. Puede que Trump consiga mejorar las relaciones comerciales reduciendo el desequilibrio en la balanza comercial. Trump y Abe adoptaron una postura moderada ante la prueba de misiles norcoreanos en el Mar de Japn y rechazaron el aumento de los gastos militares que reclamaban los medios de comunicacin neoliberales.

La reunin EE.UU.-Reino Unido en la era pos-Brexit dio como resultado la promesa de un aumento del comercio bilateral.

En cuanto a China, Trump ha mejorado las relaciones con este pas, apoyando sin ambages la poltica de una sola China y dando paso a la renegociacin y el reequilibrio del balance comercial.

Estados Unidos respald el voto unnime de condena del Consejo de Seguridad de la ONU al lanzamiento de misiles norcoreanos. Trump no lo consider una amenaza militar ni propuso incrementar el nivel de sanciones.

La poltica de reconciliacin de Trump hacia Rusia, destinada a mejorar la lucha contra el terrorismo islamista, se ha visto obstaculizada. Bajo el liderazgo de la senadora de la izquierda liberal Elizabeth Warren, partidaria de la caza de brujas, los militaristas neoconservadores y los demcratas declararon a Rusia como la principal amenaza a la seguridad nacional estadounidense!

El bombardeo constante y furibundo de los medios de comunicacin forz el cese del Consejero Nacional de Seguridad de Trump, el general retirado Michael Flynn, en base a una ley del siglo XVIII (la Ley Logan) que prohbe a los ciudadanos discutir cuestiones polticas con dirigentes extranjeros. Dicha ley nunca haba sido implementada. De haberlo sido, cientos de miles de ciudadanos estadounidenses, especialmente los peces gordos incluidos entre los 51 presidentes de las principales organizaciones judas de EE.UU., as como los editores de poltica exterior de todos los grandes y pequeos medios de comunicacin estadounidenses y los analistas de poltica exterior estaran encadenados junto a narcotraficantes convictos. Sin avergonzarse por la absurdidad o la trivializacin de la tragedia, esta reciente tempestad en un vaso de agua ha generado llamamientos apasionados dentro de los medios y del Partido Demcrata para iniciar una nueva investigacin como la del 11-S sobre las conversaciones del general Flynn con los rusos.

El contratiempo de Trump con a cuenta de su consejero de seguridad nacional hace peligrar una poltica exterior menos belicosa. Subraya el riesgo de confrontaciones nucleares y represin interna. Dichos peligros, que incluyen una posible purga antirrusa al estilo del tristemente clebre senador McCarthy de los individuos realistas en poltica exterior, son responsabilidad exclusiva de la alianza de los ultramilitaristas del partido demcrata y los neoconservadores. En todo caso, nada de esto aborda los graves problemas socioeconmicos internos.

La bsqueda del equilibrio en el gasto y el comercio exterior

El compromiso pblico de Trump de reequilibrar las relaciones con la OTAN, es decir, reducir la cuota de EE.UU. en su financiacin, ya ha dado comienzo. Actualmente, solo cinco miembros de la alianza cumplen con la contribucin requerida. En el caso de que Alemania, Italia, Espaa, Canad, Francia y otros 18 miembros cumplieran con sus compromisos, el presupuesto de la OTAN aumentara en ms de 100.000 millones de dlares, lo que reducira el desequilibrio en la balanza exterior de EE.UU.

Evidentemente, sera mucho mejor para todos que la OTAN se desmantelara y que las distintas naciones que la forman reasignaran sus partidas de millardos de dlares hacia gastos sociales y el desarrollo de sus economas domsticas.

Trump ha anunciado importantes esfuerzos para reducir el desequilibrio comercial con Asia. Al contrario de lo que se afirman algunos expertos en comercio exterior en los medios de comunicacin, China no es el nico de los infractores, ni siquiera el mayor, que se aprovechan del desequilibrio comercial con Estados Unidos.

El actual supervit en el balance comercial de China equivale al 5% de su PIB, el de Corea del Sur al 8%, el de Taiwn al 15% y el de Singapur al 19% respectivamente. El objetivo de Trump es reducir el desequilibrio comercial de EE.UU. a 20.000 millones de dlares con cada uno de los pases, equivalente al 3% del PIB. La cuota de Trump de 100.000 millones de dlares contrasta agudamente con el desequilibrio comercial de los Cinco Grandes asiticos (Japn, China, Corea del Sur, Taiwn y Singapur), equivalente a 700.000 millones de dlares en 2015, segn datos de FMI.

En resumen, Trump est actuando para reducir los desequilibrios externos un 85% con el fin de incrementar la produccin domstica y crear empleos en las industrias ubicadas en Estados Unidos.

Trump y Latinoamrica

La poltica latinoamericana de Trump se ha centrado fundamentalmente en Mxico y, en mucha menor medida, en el resto del continente.

La principal decisin de la Casa Blanca ha sido echar por tierra el Acuerdo Transpacfico de Cooperacin Econmica de Obama (TPP, por sus siglas en ingls), que favoreca a las corporaciones multinacionales que explotan la mano de obra de Chile, Per y Mxico y resultaba atractivo para los regmenes neoliberales de Argentina y Uruguay. Trump hereda del presidente Obama numerosas bases militares en Colombia, la base de Guantnamo en Cuba y las bases de Argentina. El Pentgono contina la guerra fra de Obama contra Venezuela y ha acusado de forma falsaria al vicepresidente de aquel pas de trfico de drogas.

Trump ha prometido cambiar la poltica comercial y de inmigracin con Mxico. A pesar de la amplia oposicin que ha levantado su poltica migratoria, an le falta mucho para igualar la expulsin masiva de emigrantes mexicanos y centroamericanos acometida por Obama, campen indiscutible en ese campo, que deport a 2,2 millones de emigrantes junto a sus familias en ocho aos, o lo que es igual, unos 275.000 al mes. En su primer mes al mando, el presidente Trump ha expulsado solo un 10% del porcentaje medio deportado por Obama.

El presidente Trump ha prometido renegociar el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (NAFTA), imponiendo una tasa sobre las importaciones y persuadiendo a las empresas multinacionales para que regresen e inviertan en EE.UU.

Hay muchas ventajas ocultas para Mxico si decide responder a las polticas de Trump con sus propias medidas econmicas de proteccionismo recproco. Bajo el NAFTA, 2 millones de agricultores mexicanos entraron en bancarrota y se han dedicado millardos de dlares a la importacin de arroz, maz y otros alimentos de primera necesidad (subvencionados), de EE.UU. Una poltica de primero Mxico podra reavivar la agricultura mexicana para el consumo domstico y la exportacin; esto disminuira la emigracin de campesinos mexicanos. Mxico podra renacionalizar su sector petrolero e invertir en refineras en el propio pas, lo que le supondra la ganancia de millardos de dlares y reducira la importacin de productos petroleros refinados de EE.UU. Al tener que implantar una poltica de sustitucin de las importaciones, la manufactura local podra reactivar el mercado y el empleo internos. Aumentaran los trabajos en la economa formal y se reducira el nmero de jvenes en paro, carne de can para los crteles de la droga y otras bandas criminales. Mediante la nacionalizacin de los bancos y el control de los flujos de capital, Mxico podra interrumpir la fuga de capitales cifrada en alrededor de 50.000 millones de dlares de fondos ilcitos al ao. Por su parte, estos programas nacional-populares incentivaran la eleccin de nuevos lderes que podran iniciar la purga de la polica corrupta, los militares corruptos y los lderes polticos corruptos.

En resumen, aunque las polticas de Trump podran causar algunas prdidas a corto plazo, a medio y largo plazo pueden suponer sustanciales ventajas para el pueblo mexicano y su nacin.

Democracia

La eleccin del presidente Trump ha provocado una virulenta campaa autoritaria que amenaza nuestras libertades democrticas.

La propaganda continuada y bien coordinada emitida por todos los grandes medios de comunicacin y por los dos principales partidos polticos ha fabricado y distorsionado informes y ha alentado a los representantes elegidos a atacar salvajemente a las personas nombradas por Trump para hacerse cargo de las responsabilidades en poltica exterior, forzando dimisiones e inversin de las polticas. La dimisin forzosa del consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn ha puesto de manifiesto la agenda belicista del partido demcrata contra la Rusia en poder de armas nucleares. Los senadores liberales, que solan pronunciar grandiosos discursos contra Wall Street y el Uno por ciento, ahora exigen que Trump se niegue a colaborar con el presidente Putin para detener la amenaza real que supone el Estado Islmico, mientras apoyan a los neonazis ucranianos. Los iconos liberales presionan abiertamente para incrementar la presencia de buques de guerra en Asia con el fin de provocar a China, a la vez que se oponen a la poltica de Trump favorable a renegociar los tratados comerciales con Pekn.

Hay multitud de peligros y ventajas ocultos en esta guerra poltica de partidos.

Trump ha sacado a la luz las mentiras y distorsiones sistmicas de los medios de comunicacin, confirmando la desconfianza que les profesa la mayora del pueblo. Esta baja opinin que tienen los estadounidenses, especialmente los que habitan el devastado centro del pas (aquellos a quienes Hillary Clinton llamaba los deplorables) se corresponde claramente con el profundo desdn de los medios por esta enorme porcin del electorado. En realidad, la chchara constante de los medios acerca de cmo los malvados rusos haban pirateado las elecciones presidenciales de EE.UU. dando la victoria a Donald Trump es ms bien una cortina de humo para enmascarar su reticencia a denunciar abiertamente a los blancos pobres incluyendo a los trabajadores y campesinos estadounidenses que votaron abrumadoramente por Trump. Este elemento regional y de clase ayuda mucho a explicar la continua histeria provocada por la victoria de Trump. Las lites, los intelectuales y los burcratas estn furiosos por el hecho de que la canasta de deplorables de Clinton rechazara al sistema y a sus portavoces bien peinados y de uas cuidadas.

Por vez primera, se ha abierto un debate poltico sobre la libertad de expresin al ms alto nivel del gobierno. Ese mismo debate se prolonga al modo en que el nuevo presidente se ha enfrentado al enorme e incontrolado aparato policial del Estado (el FBI, la NSA, la CIA, la Seguridad Nacional, etc.), tremendamente ampliado bajo la presidencia de Obama.

La poltica comercial y de alianzas de Trump ha despertado al Congreso y ha provocado que empiece a debatir sobre temas sustanciales en vez de hacerlo por nimiedades de procedimientos internos. La retrica poltica de Trump ha provocado manifestaciones masivas de protesta, algunas de buena fe, aunque otras pagadas por los megamillonarios que respaldan al Partido Demcrata, como el Padre de las Revoluciones de Colores George Soros. Sera importante saber si estas manifestaciones pueden provocar la aparicin de autnticos movimientos democrticos y socialistas de base capaces de organizarse y aprovechar la divisin en las lites.

Las falaces acusaciones de contactos traicioneros con el embajador ruso que supuestamente realiz el consejero de Seguridad Nacional de Trump Michael Flynn cuando todava era civil y la utilizacin de la Ley Logan relativa a la discusin de poltica exterior con gobiernos extranjeros abren la posibilidad de investigar a algunos legisladores, como Charles Schumer y otros cientos, por discutir la posicin estratgica de EE.UU. con autoridades israeles

Gane o pierda, la administracin Trump ha provocado un debate sobre las posibilidades de paz con una superpotencia nuclear, sobre la reconsideracin del inmenso dficit comercial y la necesidad de defender la democracia contra amenazas autoritarias de la denominada comunidad de inteligencia contra un presidente electo.

Trump y la lucha de clases

La agenda socioeconmica de Trump ya ha puesto en marcha poderosas corrientes subterrneas del conflicto de clases. Los medios de comunicacin y la clase poltica se han centrado en los conflictos relativos a la inmigracin, los temas de gnero y las relaciones con Rusia, la OTAN e Israel as como en las polticas internas del partido. Estos conflictos oscurecen antagonismos de clase ms profundos, procedentes de las propuestas econmicas radicales del presidente.

Sus propuestas para reducir el poder de las instituciones federales de regulacin y de investigacin, simplificar y reducir los impuestos, recortar la partida destinada a la OTAN, renegociar o dar por finalizados los acuerdos multilaterales y recortar los presupuestos de investigacin, sanidad y educacin, amenazan el empleo de millones de trabajadores y funcionarios del sector pblico en toda la nacin. Entre los cientos de miles de manifestantes que han participado en las marchas de mujeres por la inmigracin y la educacin, miles son empleados pblicos y sus familiares, que ven amenazado su sustento econmico. Lo que, en una primera instancia pueden parecer protestas por determinados derechos humanos, culturales o identitarios, en realidad son manifestaciones de una lucha ms profunda y ms general de los empleados del sector pblico que se oponen a la agenda privatizadora del Estado, que a su vez obtiene su respaldo de clase de los pequeos empresarios atrados por la bajada de impuestos y una reduccin de las cargas regulatorias, as como de los cuadros de las escuelas y los hospitales privados que gozan de subvencin estatal.

Las medidas proteccionistas de Trump, entre las que se incluyen las ayudas a la exportacin, enfrentan a los fabricantes internos con los importadores multimillonarios de bienes de consumo baratos.

Las propuestas de Donald Trump destinadas a desregular el petrleo, el gas, la madera, las exportaciones agrcolas y minerales y las inversiones en grandes infraestructuras tienen el respaldo de los jefes y trabajadores de dichos sectores. Ello ha provocado un grave conflicto con los ecologistas, los trabajadores y productores comunitarios, los pueblos indgenas y sus simpatizantes.

La iniciativa inicial de Trump de movilizar a las fuerzas internas opuestas a continuar destinando gran parte del presupuesto federal a las guerras en el extranjero y partidarias de la construccin de un imperio basado en las relaciones de mercado ha sido derrotada por los esfuerzos conjuntos del complejo militar-industrial, el aparato de inteligencia y sus defensores dentro de la coalicin de las lites polticas liberal-neoconservadoras-militaristas y sus seguidores de masas.

La lucha de clases en curso se ha profundizado y amenaza con destruir el orden constitucional en dos sentidos: el conflicto puede llevar a una crisis institucional, a la destitucin forzosa de un presidente electo y a la instalacin de un rgimen hbrido, que preservara los programas ms reaccionarios de ambas partes de la lucha de clases. Podra llegar a ocurrir que importadores, inversores y trabajadores de las industrias extractivas, defensores de la educacin y la sanidad privatizadas, belicistas y miembros del politizado aparato de seguridad se hicieran con el control total del Estado. Por otro lado, si la lucha de clases consigue movilizar a los trabajadores del sector pblico, a los del sector comercial, a los desempleados, a los demcratas contrarios a la guerra, a los emprendedores de la tecnologa de la informacin y a los patronos que dependen de inmigrantes cualificados, as como a los cientficos y a los ecologistas en un movimiento de masas dispuesto a apoyar un salario digno y a unirse en torno a intereses de clase comunes, ser posible lograr un profundo cambio del sistema. A medio plazo, la unin de estos movimientos de clase puede llevar a un rgimen hbrido progresista.

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y a Rebelin como fuente de la misma.



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