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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2017

Feminicidios & Argentina
Gatillo veloz

Luciana Peker
www.cuartopoder.es

En Florencio Varela y Hurlingham los femicidios de amigas o de familias enteras generan espanto y son tildados de masacre. Pero siete de cada diez mujeres asesinadas son baleadas. No es una excepcin, sino un fuego enemigo e ntimo de la violencia machista. La polica debe implementar exmenes con perspectiva de gnero e inhabilitar y sacar las armas a quienes son denunciados. Las polticas de desarme estn frenadas y el mercado ilegal no est controlado. Las armas aumentan doce veces el riesgo de ser asesinadas para las vctimas de violencia.


Denise Jurez y Sabrina Barrientos fueron asesinadas y Nmesis y Magal heridas a balazos el 11 de febrero de este ao, cuando salan de bailar de Santa Diabla, en Florencio Varela. El 6 de febrero Diego Loscalzo -ya denunciado por violencia de gnero- le quit el arma reglamentaria a su ex mujer Romina Maguna (polica bonaerense) y la mat a ella, a su cuada Vanesa Maguna y su marido Daro Daz e hiri a Cinthia Lpez, una vecina, en Hurlingham. Se subi a su moto y asesin a la suegra Juana Paiva y a un hermano de Romina, Jos Maguna, e hiri a su pareja. Fue detenido en Crdoba. El hijo de 11 aos de Romina Maguna logr huir y alertar sobre los femicidios. No son casos aislados, masacres alocadas, ni mucho menos pasiones desatadas. Son femicidios cometidos con armas que no las carga el diablo, sino que no las regula ni controla el Estado.

Setenta y dos mujeres fueron baleadas por ser mujeres en el 2016. Casi el 50 por ciento de los femicidios se comete en la vivienda de la vctima o de la casa compartida del agresor. De hogar dulce hogar, nada, solo ms peligro sin testigos ni proteccin. De 290 mujeres asesinadas cuarenta y seis haban denunciado y/o tenan una orden de exclusin del hogar o de prohibicin de acercamiento de quien las asesin. La responsabilidad es del que les quit la vida y del Estado que no les puso escudos para proteger la vida que ellas dijeron que corra peligro. El 17 por ciento de los agresores se suicid despus de matar a la persona que consideraban tan suya como el aire, en un escenario de inmolacin que solo es asimilable al terrorismo y que necesita nuevas y mayores estrategias de proteccin a las vctimas frente al todo vale del victimario.

El ltimo ao se registraron 290 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y nias y 37 femicidios vinculados de hombres y nios. Adems 401 hijas e hijos quedaron sin madre (y ms de la mitad son menores de edad) y 19 asesinos pertenecan o haban integrado fuerzas de seguridad con lo que el arma del delito y la capacitacin para usarla provino del propio Estado. Por lo que 2 de cada 10 veces que un hombre termin con la vida de una mujer fue entrenado por el propio Estado y casi 4 de cada 10 mujeres le pidieron ayuda al Estado antes de ser asesinadas pero no consiguieron salvar su vida, segn la investigacin realizada por el Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano (y dirigido por la Asociacin Civil La Casa del Encuentro, con el apoyo de Fundacin Avon y la Direccin de Fortalecimiento de la Sociedad Civil del Ministerio de Hbitat y Desarrollo Humano), con datos que abarcan desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2016, de las agencias informativas Tlam y DyN y 120 diarios de distribucin nacional y/o provincial.

El riesgo aumentado

El gatillo femicida es demasiado fcil, ya que las balas se disparan de armas provistas por el propio Estado por parte de personal de fuerzas de seguridad, de vigiladores privados o de personas autorizadas a portar armas. Pero que incrementan doce veces el riesgo de las vctimas de violencia de ser asesinadas. Cuando la violencia ntima involucra el uso de un arma, el riesgo de vida para la mujer aumenta doce veces en comparacin con otros medios de violencia porque las armas producen lesiones ms severas y ponen en riesgo la vida y porque reduce las posibilidades de que la vctima escape o de que intercedan otras personas para ayudarla, seala en el informe Un arma en el hogar aumenta la inseguridad de las mujeres de la Red de Mujeres de International Action Network on Small Arms (IANSA).

La sola presencia de armas de fuego incrementa las posibilidades de que ocurra un femicidio, un accidente, un suicidio. Las armas estn hechas para matar, constituyen un vector que transmite violencia. Contrariamente a lo que muchas veces se piensa la mayor cantidad de homicidios dolosos por armas de fuego no se produce en ocasin de otros delitos como un robo, sino que se dan ante conflictos interpersonales. Vecinos que se pelean, discusiones territoriales, o bien en casos de violencia de gnero, dimensiona Aldana Romano, directora Ejecutiva del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) e integrante de la Red Argentina contra el Desarme (RAD). Ella subraya: La desigualdad y la violencia de gnero est tambin presente en la violencia con armas de fuego: la proporcin de mujeres con tenencia (legal o ilegal) de armas de fuego es claramente inferior a la de los hombres. Existe una vinculacin subyacente del arma como elemento flico, asociado al poder patriarcal. En Argentina el 96,5 por ciento de los usuarios civiles de armas son varones y el 3,4 por ciento mujeres.


Inseguridad ntima

La idea de la inseguridad como eco meditico del miedo se muerde la cola y conduce a mayor desproteccin. La polica carga armas que pueden ser usadas por agentes de seguridad violentos fuera y dentro del horario de servicios. Y encima en San Valentn sacan un video de amor que -ms all de toda parodia bizarra- se terminan besando la camiseta como si se tratara de un cuadro de ftbol cuando la idea no debera ser sumar ms enfrentamientos que siempre existen entre dos bandos. El miedo a los otros -a veces ampliado, impostado o fogoneado y a veces un miedo genuino en ciudades esquivas de lazos e impulsoras de desigualdades urbanas que exacerban el odio y el slvese quien y como se pueda- potencia prcticas que no salvan del miedo (ni del peligro) sino que habilitan a que el miedo crezca como el reparto de armas entre personal de la seguridad privada. Si todava no est claro ni es seguro el manejo de armas por parte de fuerzas de seguridad pblicas, mucho menos en la seguridad privada.

Y como si no se pusiera a cuidar a dragones con fuego en la boca que incendian ms el ardor del peligro, la Justicia violenta y machista es la que tiene que investigar el machismo violento. En Florencio Varela el fiscal que intervino en el caso de las amigas acribilladas -aunque con estatus de subrogante-, Hernn Bustos Rivas, fue denunciado por golpes a su ex mujer y por incumplir sistemticamente con la cuota alimentaria de sus dos hijas durante toda su adolescencia. La violencia fsica, psicolgica y econmica debera inhabilitar a un fiscal. En este caso fue corrido de la causa, despus que el programa Va de vuelta, que conduce Romina Manguel en Radio Nacional, descubriera el prontuario de violencia machista del fiscal que tena que investigar la violencia machista -y no solo las pericias tcnicas- del mltiple femicidio de Florencio Varela.

El abogado que representa a la ex mujer y las hijas del fiscal, Daro Saldando, explic: Hace diez aos no estaban tan visualizadas las cuestiones de violencia de gnero. No obstante eso, desde hace diez aos no pasa alimento a las hijas ni a la esposa, que qued en una situacin muy precaria. La idea de todo vale o que hay vidas que valen ms que otras no es azarosa, sino parte de un discurso que no resguarda, pero s exhala furia. El 13 de septiembre del 2016 el carnicero Daniel Oyarzun persigui a dos ladrones que haban robado su comercio, en Zrate, con un Peugeot Partner, y mat a uno de ellos cuando lo aplast entre su auto y una columna. Si no hay riesgo de fuga, porque es un ciudadano sano, querido, reconocido por la comunidad, l debera estar con su familia, tranquilo, tratando de reflexionar sobre todo lo que pas, mientras la Justicia decide por qu sucedi la muerte que hemos tenido, recomend el Presidente Mauricio Macri. Hay un mensaje equvoco que asocia el arma con la seguridad cuando en realidad es exactamente a la inversa. El arma, absolutamente en todas las situaciones, aumenta los riesgos de consecuencias letales en resoluciones de conflictos. De cada diez casos donde las personas intentan defenderse, nueve terminan mal. El arma siempre es un riesgo. Y, desde ya, la proliferacin de las armas de fuego en manos de la sociedad civil incrementa las posibilidades de nuevas muertes y de nuevos femicidios, advierte Romano.

Fuente:https://www.pagina12.com.ar/21936-gatillo-veloz


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