Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2017

Un nuevo Caracazo?

Juan E. Romero
Rebelin


En los ltimos das, diversos sectores de la oposicin venezolana han venido especulando mucho sobre la posibilidad de repeticin de una explosin social, de la magnitud ocurrida en febrero de 1989. Cabe preguntarse Qu de verdad tiene est planteamiento? Estn planteadas las condiciones para tales protestas? Es la misma circunstancia poltica y econmica de entonces, repetida en el hoy?.

Comenzamos por afirmar, que si bien al realizar un anlisis comparativo, en trmino de formas de descontento y protestas, encontramos circunstancias similares, en cuanto a desnimo, incertidumbre ante el futuro inmediato, estas similitudes pierden alcance cuando analizamos las condiciones econmicas bajo las cuales se present la protesta popular en febrero de 1989. Sostenemos, que es est el elemento principal que permite indicar y sealar la diferencia entre 1989 y las actuales circunstancias del pas entre 2015-2017.

Veamos en detalle a lo que nos referimos. Entre 1979 y 1989, el pas entr en una dcada marcada por el deterioro social. En ese perodo el PIB cay 35%, de hecho contrasta el promedio de 0,82% de crecimiento del PIB en el perodo 1981-1990, con el 2,02 de la dcada 1991-2000 . El ingreso real promedio de los venezolanos disminuy un 59%, el nmero de hogares pobres se increment en un 156%, y el nmero de hogares en situacin de pobreza crtica en un 337%. El ingreso real cay en un 63%. El empleo informal haba aumentado en ms de 60%. Ese deterioro, era consecuencia de un conjunto de procesos y acciones. Principalmente (y por eso los intentos de establecer una analoga apretada con el hoy) debido a la disminucin de los ingresos petroleros, la decisin de dedicar casi la mitad de los disminuidos ingresos petroleros al pago de la Deuda externa, la consecuente reduccin del gasto pblico, en materias de salud y educacin, as como de subsidios. La consecuencia: el incremento de las desigualdades y la exclusin y la acumulacin de frustraciones, anhelos y desesperanza, sin opciones polticas claras, pues el sistema bipartidista, continuaba sumido en una lucha encarnizada, que no priorizaba la atencin de la calidad de vida del venezolano.

Al leer lo que escribo, pudiera cualquiera decir que hay semejanzas preocupantes del ayer (1989) con el hoy (2015-2017). Mi respuesta dira que s, pero no. S, en cuanto a la cada de los ingresos petroleros y el impacto que tiene sobre la actividad pblica. S, en cuanto a la dependencia de caloras y protenas provenientes de la importacin alimentaria. No obstante, hay diferencias importantes en lo relativo al accionar de la gestin de gobierno. Hay sin duda una similitud, pues el precio del petrleo disminuy, reduciendo la capacidad fiscal del Estado para realizar gestin pblica, pero y ah radica la diferencia- en el hoy, la poltica del Estado ha insistido en la permanencia con un gran esfuerzo fiscal- de las polticas sociales relativas al sector alimentario, salud, educacin, trabajo, entre otros.

Hoy escuchamos a sectores provenientes del rea industrial agroalimentaria hablar que nunca antes habamos importado tanto, que en anteriores perodos la produccin agrcola abasteca las necesidades internas. Habra que mostrarles la relacin importacin/exportacin agrcola en el perodo 1990-1998. En 1990, se import 756 millones US$ y se export 358. En 1991, la relacin fue 1064/334 millones US$. En 1992, 1290/371 millones US$. En 1993, 1319/430. Y as se mantiene una tendencia hasta el da de hoy. Este dato, es significativo para demostrar que la crisis alimentaria del mercado interno venezolano, no es una accin asignada exclusivamente a las polticas econmicas del proyecto Bolivariano (y esto no significa que neguemos los errores cometidos en su diseo), sino que se corresponde con el comportamiento rentista e improductivo de ese sector agrcola productor (as como el industrial).

La diferencia esencial y que explica la diferencia entre el climax de la protesta ayer y la posibilidad real que ocurra hoy, es el tema de la relacin ingresos petroleros/pago de deuda/reservas internacionales. Ayer, entre 1986-1989, como hoy 2015-2017, tienen en comn una abrupta cada de los precios del petrleo. La diferencia estriba en el monto destinado al pago de la Deuda, que en 1983-1989 lleg a representar casi el 50% de los ingresos, mientras que en el actual perodo 2013-2016 no llega al 20%. Esa diferencia, se manifiesta en el mantenimiento de polticas de gasto social en la actualidad y en la contencin de un potencial foco conflictivo. En lo que respecta a las reservas internacionales, el punto de comparacin es ms extremo. Las reservas que en el ao 1985 tuvieron un aproximado que rondaba los 13.000 millones US$, bajaron a 9.000 millones US$ en 1987, y a 6.500 millones US$ en 1989. Entre 2011-2015, las reservas internacionales no se han visto tan afectadas, a pesar de la creciente inversin social realizada por el Gobierno. En 2011, fue de 28.000 millones US$; en 2012 cerr casi en 29.000 millones US$, en 2013 se redujo a 21.000 US$, 2014 cerr en 22.077 millones US$ y en 2015, 16.358 millones US$.

Se puede decir, que en ambos momentos la movilidad social y la protesta es elevada, pero como bien lo hemos demostrado, la protesta social en el perodo 1989-1998 tuvo su expresin en el impacto social y econmico que produjo la poltica de ajuste neoliberal (privatizacin, reduccin del tamao del Estado, aumento de servicios, eliminacin o reduccin de programas sociales, entre otros), acumulando frustracin, rabia y marc el despertar poltico de los sectores excluidos e invisibilizados, por esas polticas neoliberales. Hoy, esos sectores estn siendo afectados, en conjunto con la clase media, por una sistemtica poltica enmarcada en acciones de Guerra psicolgica, que desaparecen productos, acapara, especula y produce presiones sociales, como bien lo ha demostrado el detallado trabajo de la economista Pascualina Curcio Curcio , buscando con ello impulsar un clima de protesta social que desestabilice al actual Gobierno de Nicols Maduro. En este aspecto, y como ltimo elemento de esta comparacin, las protestas sociales y colectivas de 1989, no tuvieron una direccionalidad poltica, por parte de los actores opositores del momento (los partidos de izquierda desde el MAS, Causa R, PCV entre otros); al contrario de lo acontecido hoy (2014-2017), cuando los actores opositores se encuentran detrs de la protesta (en trminos de organizacin y movilizacin).

Finalmente, nos lleva a concluir, que las condiciones de explosin social que nos permiten entender el estallido de febrero de 1989, tanto en trminos econmicos como sociales, estn bastante distantes de lo ocurre hoy, incluso con el impacto que genera una inflacin en el 2015 de 186%. A pesar, el mantenimiento de las polticas sociales, luce como un factor de contencin, aunque sin duda, el tiempo social se le agota al Presidente Nicols Maduro, sobre todo ante un colectivo-pueblo que exige acciones efectivas y concretas. Es un punto de no retorno para el proyecto bolivariano, formulado desde 1992. Se profundiza en la construccin de la idea del buen vivir o se fracasa en el intento, abriendo la puerta a una nueva oleada neoliberal, cuyo impacto es incalculable. Venimos sosteniendo que estamos en una circunstancia de empate catastrfico, que slo puede ser roto mediante la accin colectiva y organizada, superando las trabas burocrticas y clientelares que nos amenazan y que se conjugan con las acciones desestabilizadoras, que adelantan actores radicales de la oposicin. El qu hacer, estar marcado por la recuperacin del impulso tico que caracteriz el proyecto bolivariano en su 1era etapa (1999-2006).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter