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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2017

Libertad de prensa en Turqua

Mikel Arizaleta
Rebelin


El periodista Hasnain Kazim describa la semana pasada en Der Spiegel la situacin: Un drama ante el que no debemos callar.

Y es que en casi todos los casos las acusaciones no slo son falsas sino incluso absurdas, prueba de lo mal que lleva el AKP (el Partido de la Justicia y el Desarrollo), islamista-conservador, las crticas al gobierno y el magro espacio existente para la libertad de prensa y opinin hoy en Turqua. Y el problema no se soluciona con la afirmacin rimbombante de Erdogan de que Turqua es el pas con la mayor libertad de prensa del mundo y que la detencin de periodistas nada tendra que ver con una carencia de libertad de prensa. Quien hoy da en Turqua critica al presidente del estado, Recep Tayyip Erdogan, es a ojos del gobierno un seguidor del PKK (el Partido de los Trabajadores de Kurdistn), un gulenista, un kemalista, un alcohlico, un haragn, un ladrn, un traidor a su patria o un terrorista. Y pende sobre ellos la amenaza de ser llevados ante los tribunales y acusados de pertenecer a una organizacin terrorista, de espionaje, de traicin o simplemente porque el sensible y delicado seor presidente se siente ultrajado.

Una y otra vez los miembros del gobierno turco aducen que en Turqua no hay ni un solo periodista en la crcel por manifestar pblicamente su opinin o por criticar al gobierno. Por supuesto, ellos siempre se inventan una acusacin absurda como argumento para su detencin y encarcelamiento. La realidad es que hoy en da en Turqua hay en chirona ms de 80 periodistas por haber ejercido su profesin. Y no nos olvidemos de los miles de civiles encarcelados, torturados, huidos

ltimamente le ha tocado la china a Deniz Ycel, el corresponsal de Welt, de la doble nacionalidad turco-alemana, una mente crtica y un buen conocedor de Turqua. Ycel siempre ha sido un periodista comprometido, como debe serlo todo periodista. Y al gobierno turco no le agrada su trabajo, porque no considera periodismo lo que l hace. ltimamente Ycel informaba cmo Erdogan haca propaganda en twitter mediante un inmenso ejrcito de trolles y cmo el gobierno intentaba domesticar a los medios y presionar a los crticos mediante e-mails filtrados por Berat Albayrat, ministro de energa de Turqua y yerno de Erdogan.

Pero los e-mails fueron hackeados por un grupo de la izquierda radical turca, filtrados a los medios turcos de la oposicin y publicados en WikiLeaks. Sobre el hackeo de apartados de correos se puede pensar lo que se quiera y pedir cuentas a los responsables, pero las informaciones sobre los contenidos dados a conocer, en un pas que reclama y farda de democracia y libertad de prensa, son necesarias y justas. Y Turqua ha dicho adis a estos principios. Ycel sera miembro de una asociacin terrorista y es acusado de propaganda terrorista y de uso indebido de datos. Resulta grotesco. Pero con ello el gobierno ha conseguido que Ycel ya no escriba desde hace semanas.

En realidad lo que se trata es de acallar a un crtico, que no se deja doblegar. Estos periodistas turcos vienen sufriendo esto desde hace aos: o pierden su puesto o van a la crcel.

Y tambin son cada vez ms la gente en el extranjero, como el periodista especialista en poltica, Ismail Kpeli, colaborador en Alemania en el peridico online Orgrtz, que hace una semana escribi en twitter una despedida: aborrecimiento, persecucin y miedo le acompaan a uno cuando se implica por los derechos. Y el habra minusvalorado la calidad y cantidad del odio. Es inimaginable el mpetu y la dureza que emplean los seguidores de Erdogan para acallar las voces discordantes y crticas. Por lo visto en la batalla contra los traidores todo est permitido, no hay barreras morales ni decencia de por medio. Ya tampoco Kpeli twittea. Cambiar la situacin? No lo s, pero as no se puede seguir.

Tambin el activista y crtico con Erdogan, Ali Utlu, twitte: Acaban de visitarme unos hombres turcos trajeados, que me han aclarado insistentemente que en twitter no debo escribir ms sobre Turqua o. Y luego: Como no me siento seguro har una pausa.

Ycel se encuentra detenido por la polica turca, Kpeli y Utlu se han retirado, tan slo tres ejemplos de muchos. Crece la presin sobre los crticos porque en abril se va a votar una modificacin de la constitucin, que allana el camino a Erdogan para su sueo, un sistema presidencial y un acrecentamiento ilimitado de poder. Y ante este tipo de poltica, de ms testosterona y ms policial, no podemos callarnos. No basta con decirle al gobierno turco que debe prescindir de esas medidas suavemente, por miedo a que Erdogan podra, como ya ha amenazado a menudo, hacer que explotase el tema de los refugiados.

Es el momento de hablar claro y aplicar medidas polticas y econmicas a lo que sucede en Turqua: nada menos que la abolicin de la democracia y de los derechos de libertad. Porque, como dice en la novela El diamante de Jerusaln de Noah Gordon uno de sus personajes, Bronstein, despus de seis meses y mucho caf estudiando en la Yeshiva Torat Moshe, l y Harry se haban convencido de que Dios, como el whisky y la guerra, era una invencin del hombre, lo mismo cabe decir de la razn del enchironamiento del rebelde.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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