Portada :: frica :: Congo, una guerra por el derecho a la explotacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2017

R. D. del Congo
Cuando un genocidio sucede

Guadi Calvo
Rebelin


Cuando un genocidio nos asalta desde los titulares de los diarios y portales, cuando un genocidio sacude la aburrida grilla de un informe semanal en televisin o radio, tendemos a creer que ha sucedido de manera natural, como esas tormentas de montaa o las lluvias de verano, que creemos, nadie espera.

Cuando un genocidio sucede, ya la realidad se ha aburrido de anunciarlo, de avisar, de denunciar. Cundo un genocidio sucede, siempre hubo factores interesados que han hecho sus clculos y saben de antemano, con exactitud evanglica, en cuanto iban a engrosar sus cuentas por cada libra de muerto.

En octubre de 1996, en la Repblica Democrtica del Congo (RDC) se inici una guerra que todava no se ha resuelto, y que algunos con pantomima meditica la llamaron Las Guerras Mundiales Africanas I y II, separada apenas por un par de aos aunque los muertos se siguieron sumando sin sutilezas de fechas y nmeros.

En ese largo y en definitiva nico conflicto que con intermitencias sigue hasta hoy los muertos se calculan entre los 6.5 y 9 millones, la mayor matanza desde la Segunda Guerra Mundial, y pareciera siempre estar al borde de un recrudecimiento ms brbaro y brutal, como si las violaciones masivas como paga a las tropa y disuasin a las poblaciones no comprometidas, la profunda crisis humanitaria y los millones de desplazados y refugiados, no hubiera sido suficiente.

Con el fin de la Guerra Fra, el dictador presidente Joseph Dsir Mobutu, tras 35 aos en el poder, pieza clave de Washington, para contener los arrestos de Mosc en el continente africano, perdi el sostn de Occidente y fue jaqueado internacionalmente por acusaciones de violacin a los derechos humanos y una corrupcin endmica.

La nueva situacin permiti que otra antigua figura de la poltica del Congo, volviera a jugar un rol clave, Laurent Kabila, tras largos aos de exilio en Espaa, que apoyado por una coalicin que conform la Alianza de Fuerzas Democrticas, iniciar en 1996 una rebelin contra Mobutu, el dictador de los 6 mil millones de dlares.

Esa guerra civil, en la que finalmente triunfara Kabila en 1998, no fue ms que una sustitucin de elites donde se vieron involucrados Ruanda, Burundi, Uganda, Estados Unidos, Francia, Blgica y el Reino Unido, que chocaron con la alianza panafricana encabezada por el lder libio Muhammad Gadaffi a quien acompaaban Angola, Chad, Namibia y Zimbabue.

El entonces Zaire, actual RDC, era un pas demasiado rico, a pesar de su cuarto lugar entre los pases ms pobres del mundo, sus reservas de coltn que contienen el 80% de las reservas mundiales conocidas, imprescindible para todos los dispositivos electrnicos, como celulares, GPS, PDAs, MP3s, pantallas de plasma, computadoras y de suma importancia para la produccin de condensadores electrolticos de tntalo, que conforman las bateras. Adems tiene el yacimiento de cobalto ms grande del mundo y riqusimos yacimientos de diamante, oro, estao, manganeso, plomo y zinc, petrleo, uranio y carbn, adems de la presuncin, con mucho de certeza, de que en sus extensos lagos (Kivu, Alberto, Eduardo) se encuentren entre los 100 y 300 metros de profundidad ingentes yacimientos gasferos.

Esta realidad es la que haba justificado a lo largo de la tirana de Mobutu, la estrecha y desinteresada amistad de presidentes como el francs Giscard DEstaing o George Bush, padre.

Por su parte la tensin entre hutus y tutsis, se extenda desde Runda tras el genocidio de 1994, el nuevo gobierno ruands encabezado por el genocida Paul Kagame, un gran hijo de Francia, tena particular inters en desmantelar los campos de refugiados tutsis en la actual RDC, donde se reorganizaban fuerzas para recuperar el poder en manos de los hutus.

Con la anuencia de Naciones Unidas, y el resto de los organismos internacionales y sin inters meditico, a quin imprtales un nuevo centenar de negros muertos habiendo tantos? Mientras el coltn, al precio de dos nios muertos por kilo extrado de las minas ilegales, pueda seguir fluyendo a nuestros cada vez ms sofisticados telfonos mviles, se ha permitido la perpetuacin de la guerra.

Un mundo Conrad.

Sin duda el espritu de las tinieblas que tan terrible y maravillosamente narr Joseph Conrad, cuando recin empezaba el saqueo al Congo, en nombre de su agraciada majestad Leopoldo II de Blgica, que adems de haberse convertido en uno de los hombres ms ricos de su tiempo, tiene el dudoso honor de ser uno de los mayores genocidas de la historia, con cerca de 15 millones de esclavos muertos al servicio de su serensima angurria. El oscuro corazn del capitn Kutz contina asolando al pas.

Este estado de situacin se perpeta por la injerencia de las Fuerzas Armadas congoleas, que actan segn sus intereses, grupos armados vinculados gobiernos extranjeros, como el Movimiento 23 de Marzo, (M23) supuestamente financiado por Ruanda, corrientes separatistas, multinacional de la Comunicacin occidentales y asiticas y el gobierno de obviamente corrupto de Joseph Kabila, quien heredara el poder de su padre Laurent, asesinado en 2001.

La falta de legitimidad democrtica del actual gobierno de Kinshasa, ha derivado en una inestabilidad poltica en aumento, fundamentalmente por la voluntad del presidente democrticamente elegido en 2003, de perpetuarse en el poder.

Las constantes protestas polticas con sus consecuentes represiones, riega casi a diario de sangre las calles de la capital. A esto se le debe sumar los resabios de la guerra, que en diferentes grados se mantienen larvados a la esperar de una seal, para emergen violentos como siempre.

Esta situacin se da con ms claridad en el oriente del pas, donde tambin se concentran los grandes yacimientos de coltn, los movimientos separatistas alentados tanto por Burundi y Ruanda, quienes se aprovechan de la anarqua existentes en todo el pas, pero fundamentalmente en sus fronteras con la RDC. Del provecho de ese desgobierno tampoco estas exentas empresas occidentales quienes han aportado financiacin a los grupos armados que operan en la regin.

Tanto Estados Unidos como los pases miembros de la Unin Europea, se benefician del saqueo que sus empresas practican sin ningn control en esos mismos sectores.

El conflicto en la regin de Ituri una verdadera guerra dentro de la guerra congolea, entre las etnias lendu agricultores y los hema pastores, al nordeste del pas, se complica por la gran presencia de grupos armados que venden sus servicios a ambas tribus.

Adems operan all el movimiento guerrillero Fuerzas Democrticas para la Liberacin de Ruanda (FDLR) uno de las ms importantes organizaciones que combatieron en lo que se conoce como la Segunda Guerra del Congo (1998-2003), compuesta por hutus congoleos y miembros de la guerrilla interahamwe principal actor del genocidio ruands, que operan a favor del gobierno de Joseph Kabila, a los que utilizaba para la represin ilegal incluso de alentar un genocidio contra los tutsis, congoleos y ruandeses que siguen exiliados.

La fuerza oponente ms significativa contra Kabila, la constituye el general Laurent Nkunda, presidente del Congreso Nacional para la Democracia del Pueblo. Nkunda, que responsabiliza a los Cascos Azules de Naciones Unidas de estar al servicio de Kabila, amenaza con tomar el poder, lo que abrira otro frente de guerra a los tantos que tiene la RCD.

En las regiones del Alto y Bajo Uele, en el noreste del RDC, desde hace diez aos tambin opera el Ejrcito de Resistencia del Seor, (LRA) un grupo fundamentalista cristiano, en armas desde 1987, liderado por el legendario e inhallable Joseph Kony, que desde Uganda se ha expandido tanto a la RCD como a la Repblica Centroafricana (RCA).

A pesar de la gravedad de la situacin a nadie parece importarle demasiado que en el segundo pas ms extenso de frica, con una poblacin de 67 millones de habitantes, sumergidos en una miseria infame, por la avaricia de occidente y un elite de traidores, suceda un inesperado genocidio tan repentino como una tormenta en la montaa o una lluvia de verano.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino . Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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