Portada :: Ecuador
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2017

Quin enga a quin?
La agenda del fraude

Alejandro Fierro
CELAG



Grupo que protesta frente al CNE, Quito*

El pasado domingo, cuando an faltaban horas para el cierre de los colegios electorales, la derecha ya estaba llamando a sus seguidores a las calles para denunciar fraude. En los das anteriores, la sospecha del fraude electoral haba desplazado a la economa y el empleo como los principales temas de la campaa. Los candidatos derechistas centraron su discurso en la supuesta manipulacin de los votos. Lo mismo hizo su todopoderosa maquinaria meditica. El fraude fue tendencia en Twitter en varias ocasiones

La operacin estaba en marcha. Por supuesto, no hacia falta aportar ninguna prueba para construir la profeca autocumplida. Era idntico esquema que en abril en 2013 en Venezuela, cuando Henrique Carpriles desconoci los resultados la misma noche electoral. O ms recientemente en Estados Unidos, con Donald Trump alertando sobre una posible alteracin de los sufragios. Finalmente no tuvo que utilizar este recurso, pero es ms que probable que hubiera echado mano de l en caso de haberlo necesitado.

Es obvio que la derecha ha incorporado el fraude a su arsenal estratgico cuando los resultados son ajustados. Las encuestas sealaban que Lenin Moreno, el candidato de Alianza Pas, estara muy cercano al 40% requerido para ganar en primera vuelta. Haba que aplicar sin dilacin la agenda del fraude.

La propia dinmica de los hechos hizo el resto. Con un escrutinio tan al lmite, la verificacin de cada voto era crucial. Lgicamente, el Consejo Nacional Electoral (CNE) demor ms de lo habitual en anunciar los resultados definitivos.

Nada de esto le import a la derecha. Agit la situacin hasta extremos profundamente antidemocrticos, poniendo en duda la credibilidad del CNE y, con ella la institucionalidad del pas. Utiliz palabras de trazo grueso como dictadura, autoritarismo, trampa, engao masivo Todo ello a pesar de evidencias como que de haber existido realmente un retorcimiento de la voluntad popular el engao se habra materizado en la misma noche electoral o que incluso en las ltimas horas el porcentaje de voto de Lenin Moreno fue menguando. Extrao fraude, sin duda

El guin continu el mircoles cuando se anunci definitivamente la segunda vuelta. La derecha atribuy la decisin a la valenta del pueblo que defendi la democracia en la calle. En realidad, en los momentos ms lgidos apenas hubo ms de 3.000 o 4.000 personas frente a las sedes del CNE de Quito o Guayaquil. Tampoco importaba. Su hegemona meditica posicion la matriz de la presin popular victoriosa frente al autoritarismo del Gobierno.

Ahora, la derecha est llevando la campaa hacia la disputa entre la democracia de las mayoras frente a la dictadura de unos pocos, ocultando que Alianza Pas sigue siendo la fuerza ms votada, con doce puntos porcentuales de diferencia frente al segundo. Ms all del veredicto final de las urnas, lo vivido en Ecuador en estos das arroja luz sobre lo que puede acontencer en los procesos electorales que estn por venir.

Las disputas electorales deben ser objetivos prioritarios para los procesos de emancipacin. En los comicios de asalto al poder la victoria se ciment sobre el desmoronamiento de la propuesta neoliberal. Posteriormente, las eficientes polticas econmicas, sociales y de profundizacin democrtica, la bonanza econmica y los liderazgos carismticos convirtieron a las elecciones en paseos triunfales, con victorias por hasta 20 y 30 puntos de diferencia.

El escenario actual es completamente distinto. La previsin es que los comicios se diriman por muy pocos votos. Esto obliga a afrontar las elecciones con el mximo rigor y con una preparacin continua y permanente ms all del tiempo de campaa. Esta preparacin debera abarcar cinco estrategias:

1.- Abordar las elecciones con criterios cientficos y profesionales, desde la utilizacin de estudios cuantitativos y cualitativos confiables hasta recursos de comunicacin eficientes. Habra que plantearse tambin la familiarizacin de los candidatos con tcnicas de oratoria, debate e imagen pblica, algo que hasta el momento no se haba contemplado dado el enorme carisma de los lderes iniciticos.

2.- La batalla meditica sigue siendo una asignatura pendiente. No basta con los medios pblicos. El neoliberalismo ha logrado que nazcan manchados con el pecado original de su supuesta parcialidad, mientras que consigue que los suyos sean considerados independientes por el mero hecho de ser de propiedad privada. A esto hay que aadir que la comunicacin realizada desde lo pblico carece, en muchas ocasiones, de atractivo y capacidad de seduccin. Tampoco es suficiente con la red de medios comunitarios y populares fraguada en estos aos. Ademas de su limitado alcance, sus mensajes estn dirigidos a una audiencia con un alineamiento poltico ya muy definido. Es necesario construir medios de gran envergadura y con vocacin hegemnica que no slo informen y formen, sino que tambin entretengan, con una programacin variada que cubra desde las noticias hasta los deportes, desde pelculas hasta concursos. Medios que se anclen en la cotidianidad de la gente, que sean esa cadena de televisin de referencia que est siempre sintonizada en el saln del hogar o esa emisora de radio que suena de fondo mientras se realizan las labores domsticas, se conduce o se trabaja.

3.- Las redes sociales son un espacio de disputa. Twitter o Facebook todava no ganan elecciones, pero est prximo el da en que sean los medios definitorios. Y si aun no son la clave de la victoria, s que hay ya ejemplos de candidatos que han perdido por un uso deficiente de los mismo. Los procesos de emancipacin deben entrar a esta batalla desde dos flancos. Por una parte, extendiendo su utilizacin entre las mayoras populares. La composicin socioeconmica del electorado de derecha le hace mayoritario en las redes. Es necesario superar esta brecha tecnolgica con programas de educacin digital y facilitando el acceso a los soportes. Por otro lado, los modos comunicacionales de las redes -individualizados, horizontales, heterogneos, circulares, anrquicos- obligan a una reformulacin del lenguaje utilizado hasta ahora por los procesos de cambio, que si bien fue exitoso en los inicios y la posterior consolidacin no parece el ms eficaz para estos nuevos tiempos.

4.- La funcin de los movimientos populares anclados en el territorio. Los procesos de emancipacin tienen una ventaja objetiva sobre la derecha: cuentan con una slida implantacin popular activa y comprometida. Centenares de miles de personas, principalmente de las zonas populares, han creado un rico tejido organizativo a lo largo de estos aos y constituyen un poderoso msculo para la batalla electoral. Pero su papel no debe ser el de seguidores de la campaa oficial ni meros comparsas para llenar mtines, pegar carteles o repartir propaganda. Su verdadero potencial radica en su capacidad para desarrollar una campaa propia, muy pegada al territorio, barrio por barrio y casa por casa, explicando de forma pedaggica a sus convecinos lo hecho y lo que est por hacer o que significa votar por una u otra opcin, etc.

5.- Continuar fortaleciendo la institucionalidad. La derecha subcontinentel ya ha demostrado que no le importa poner en peligro la estabilidad de los pilares que sustentan el andamiaje del Estado. En el reciente caso de Ecuador ha sido el poder electoral, pero hay mltiples ejemplos de ataques a los parlamentos, al poder judicial , ejecutivo, ejrcitos y fuerzas de seguridad Frente a esta acometida antidemocrtica, los gobiernos progresistas deben seguir reforzando las instituciones alumbradas por las nuevas constituciones del siglo XXI. La solidez institucional es el mejor baluarte contra las andanadas desestabilizadoras de la derecha.

* Nota de Rebelin: En la manifestacin convocada por CREO, el partido de Lasso, un hombre aprovecha para hacerse lustrar los zapatos mientras mira su telfono mvil. Imgenes como esta fueron difundidas en las redes sociales con rtulos como "pelucones con smartphones". En Ecuador, se llama coloquialmente pelucn/pelucona a una persona de ideas conservadoras, adinerada o con pretensiones de serlo, y que asume aires de superioridad frente a la poblacin ms humilde. El trmino pelucn suele tener una connotacin despectiva.

Fuente: http://www.celag.org/ecuador-quien-engano-a-quien-la-agenda-del-fraude/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter