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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2017

El asunto de las croquetas

Juan Triana Cordov
OnCuba


Estaba sentado en el contn de la acera cuando me vio llegar al parque, ya conectado l a la WI-FI, yo en busca de la conexin. Me mir sonriente y no dej que me sentara, me dijo de inmediato: Te equivocaste en aquel artculo de la puerta de los P. El asunto no es que los chferes solo abren una hoja de la puerta delantera para que los pasajeros suban; lo que tenas que haberte preguntado era si esa es la puerta ms conveniente para facilitar que los pasajeros suban, si lo que se quiere en realidad es facilitar ese asunto.

Y sigui: Si el propsito real fuera facilitar la entrada entonces la puerta de subida deba ser la del medio y as no se produciran los tranques en los pasillos y el chofer no tendra que estar diciendo constantemente Arriba, caballero, avanzando hacia atrs!.

Su argumento fue demoledor, me di cuenta de que poda haber cometido lo que en estadsticas se llama error tipo dos; esto es, aceptar algo falso. Asum que el propsito de la regulacin que establece que la subida en los mnibus es por la puerta delantera era facilitar el acceso al servicio. Sin embargo, Goyo, que de no ser por l mismo y por la herencia hubiera sido un magnfico artista de la grfica, con grandes trazos dibuj un P en la calle, me hizo el diagrama de flujo de los pasajeros en el interior del mnibus y yo me qued sin argumentos.

Entonces me pregunt: Con tantos ingenieros en transporte y otras cosas t crees que alguien no se ha dado cuenta antes que yo? Aqu faltan otras cosas, pero talento, mi herma, talento todava se sobra.

Regular es quizs el mayor de los retos para cualquier gobierno, ya sea local o nacional, de izquierda o de derecha, capitalista o socialista. Hacerlo bien es el ms duro de todos los ejercicios, es quizs una de las metas ms difciles de lograr.

Salvo muy raras excepciones, las regulaciones generan ganadores y perdedores. El arte est en que el saldo de la regulacin sea positivo. Para lograr que sea ese el resultado hay que validar de manera precisa el propsito de la regulacin y su coherencia con el fin deseado. Por eso es importante aclarar un grupo de aspectos. Por ejemplo:

Cul es el propsito real de la regulacin, qu se pretende con ella?

Es consistente ese propsito con aquellos otros objetivos ms estratgicos / decisivos / importantes?

Cundo se debe implementar la regulacin?

Cmo se debe implementar para que sus efectos dejen un saldo positivo?

Hay un mnimo de condiciones para hacerla cumplir? El costo de hacer efectiva esa regulacin es mayor que los beneficios que reporta?

Cules son los impactos colaterales que provoca?

Quines se benefician? Quines se perjudican?

Hay, adems, que tener un sistema de informacin que alimente esa decisin, y permita informar a los regulados y a aquellos otros que, sin ser regulados, son afectados por esa regulacin.

Tambin hay que tener un sistema de contrapesos que permita las correcciones adecuadas si estas son necesarias. El mejor de los propsitos a lograr puede malograrse si no existen esos contrapesos que, por omisin, den la capacidad a los regulados de anteponer sus propios argumentos y llegar a consensos que hagan mas eficiente esa regulacin.

Aferrarnos a regulaciones extemporneas parece no ser el mejor de los caminos para solucionar algo. Recuerdo siempre que a inicios de este proceso de transformaciones iniciado en 2007, el Presidente cubano tom un grupo de decisiones para erradicar algunas de esas regulaciones extemporneas; como por ejemplo, la prohibicin de que los cubanos pudiramos tener de forma legal una conexin de telefona celular, o aquella otra que nos converta en extraos en nuestros propios hoteles (nuestros en el sentido exacto de la palabra, pues son propiedad de todo el pueblo) o la que no nos permita comprar y vender nuestras propias casas, o la que nos impeda viajar al exterior cuando cada cual lo decidiera si lograba los recursos necesarios.

Esas regulaciones / prohibiciones ya eliminadas, mientras existieron generaron formas de comportamiento ciudadano para nada cercanas a nuestras aspiraciones, promovieron cadenas de corrupcin, permitieron apropiaciones de rentas que no eran producto del trabajo y facilitaron el enriquecimiento ilcito de muchas personas. Lo peor: generaron en nuestra poblacin una cultura de tolerancia cuyos costos an estamos pagando.

Nadie en el mundo de hoy, de cualquier filiacin ideolgica o poltica, se atreve a negar la necesidad de los sistemas regulatorios, en especial en la economa. Los argumentos de su necesidad se mueven en un intervalo que justifica su existencia debido a la necesidad de corregir las fallas del mercado, hasta aquel otro extremo que los admite como sustituto total del mercado. Nosotros tambin nos hemos debatido dentro de esos extremos y an lo hacemos.

No hay sistemas regulatorios perfectos, todos son perfectibles. No hay regulaciones eternas, todas terminan siendo sobrepasadas por nuevas realidades y nuevos fenmenos que requieren de nuevas regulaciones, distintas a las anteriores.

Nos pasa eso hoy en Cuba: tenemos una economa y una sociedad mucho ms diversas, hay nuevos agentes econmicos y actores sociales, han surgido nuevas necesidades y relaciones entre esos agentes y todo ello obliga a nuevas regulaciones; pero, sobre todo, a que esas nuevas regulaciones respondan a estos nuevos tiempos.

El asunto almendrones es solo un caso de regulaciones que producen efectos no deseados. Tan o ms importante que el primero son otros como el asunto sustitucin de importaciones o el asunto promocin de exportaciones, o el asunto inversin extranjera o el asunto libreta de abastecimiento, el precios topados, no contratacin directa de trabajadores en firmas y compaas extranjeras en Cuba, etctera.

Al final son todos temas asociados a sistemas regulatorios que no generan los incentivos adecuados y no producen los efectos esperados, o producen junto a los efectos esperados otros no deseados que provocan un saldo negativo final. Hay muchos ms, como es de esperar, pero no es el propsito listarlos todos.

Como casi siempre ocurre, es mucho ms fcil hablar sobre las regulaciones que hacerlas e implementarlas. Eso tambin es cierto.

Un buen amigo especialista en temas de economa institucional me dijo una vez que la peor regulacin es casi siempre alguna que ha durado tanto que se ha desvinculado del propio objeto y sujeto de la regulacin.

Pero tambin me afirm que resulta decisivo entender los lmites de la regulacin y que esos lmites estn primero que todo en el sistema legal que protege a los ciudadanos de cada pas, incluso de esas mismas regulaciones y de la forma en que en ocasiones se aplican.

Traigo una ancdota recin vivida: El sbado 25 de febrero de 2017 frente a la tienda la poca fui testigo de una de esas raras situaciones que se han hecho a veces cotidianas. Galiano, 11 de la maana, invierno tpico cubano (30 grados centgrados) un seor de unos 65 aos arrastraba, sudoroso, un carrito improvisado (una caja de plstico con cuatro ruedas) dentro de la cual haba unos veinte paquetes de croquetas de las que venden en los mercados en pesos cubanos con 10 unidades por paquete. Dos inspectoras lo detuvieron y preguntaron por el origen de las croquetas, a lo cual el respondi que eran compradas en un mercado cercano. Una de las inspectoras le dijo que poda ser multado por acaparamiento!

Me llam la atencin la figura usada para tipificar la supuesta transgresin, en especial porque no he encontrado nunca una norma que defina cuntas croquetas adquiridas por una sola persona la convierte en un acaparador.

Y si las croquetas son para la fiesta del cumpleaos de su nieta? Y si son para un motivito temba con los antiguos del pre? Si se las quiere enviar a su numerosa familia de alguna provincia lejana donde las Prodal no llegan?

No se cmo termin aquel incidente, pero se me qued en la mente la expresin del hombre de las croquetas, vi el desamparo dibujado en su rostro, ante la necesidad de tener que explicarle a alguien que lo presuma acaparador sin haberlo demostrado, cul era el destino de sus croquetas. En parte ese incidente me provoc escribir estas lneas. Tambin me convenci de que una parte importante de la efectividad de las regulaciones quizs decisivaest en las personas encargadas de hacerlas cumplir.

Hoy tenemos la ventaja de tener definiciones importantes sobre el futuro del pas, que junto a nuestra Constitucin deben servir de marco de referencia a cualquier regulacin. Teniendo ambos documentos delante, creo que debemos preguntarnos, como al inicio de las transformaciones: Cun obsoletas han quedado algunas de las regulaciones actuales? Cules otras regulaciones necesitamos? Cmo asegurarnos de que su implementacin nos produzca un saldo positivo?

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/el-asunto-de-las-croquetas/



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