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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2017

Las voces silenciosas

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


De nada sirve una voz de alerta cuando no hay quin la escuche.

No s cul sndrome podra calzar, pero a mi mente vienen algunos cuyas caractersticas incluyen gran tolerancia al dolor, una constante tendencia al ensimismamiento, disminucin de la atencin, de la memoria y otras funciones indispensables para el desempeo normal de una persona o de un grupo social. He buscado todas las posibles razones para tanto silencio colectivo y me propuse interrogar a personas cercanas para recibir alguna luz capaz de explicarme el porqu de su apata. Durante este ejercicio, una y otra vez he recibido similares respuestas: no leo peridicos, cancel mi suscripcin, ya no te sigo en Facebook porque a diario publicas asesinatos y esas cosas, no veo televisin local, me deprime, no creo en la poltica, esto nunca va a cambiar, no necesito enterarme y as por el estilo.

Hasta que por fin! veo abrirse una fisura por la cual se desliza el concepto preciso: la alienacin de tipo social se encuentra estrechamente vinculada a la manipulacin social, la manipulacin poltica, la opresin y la anulacin cultural. En este caso, el individuo o la comunidad, transforman a punto tal su conciencia de manera de convertirla en contradictoria con lo que se espera normalmente de ellos. As descrito, me parece reconocer de inmediato el sndrome que explica el silencio y el encierro voluntario, la resignacin ante lo aparentemente inevitable y, sobre todo, la respuesta ante el miedo y la amenaza, protagonistas de nuestro entorno.

Por qu perdemos la memoria? Qu motiva nuestro afn de olvidar un pasado cuyos elementos permanecen vivos y golpean con fuerza demoledora a las causas sociales, a la justicia y a las oportunidades de desarrollo de una nacin? Me parece posible identificar all el punto neurlgico, ese centro del dolor al que deseamos aislar para no sufrir, ese pequeo aleph protegido con uas y dientes para no volver a experimentar la dura sensacin de fracaso. Entonces, cual mecanismo psicolgico natural, dadas las circunstancias, nos volcamos hacia las neblinas mediticas del entretenimiento, del chisme y la fanfarria poltica para por lo menos creer en nuestra voluntad de participar. Sin embargo la mentira no dura indefinidamente y, poco a poco, volvemos a la concha slida de la cotidianidad mientras las amenazas del pasado toman cuerpo.

Este sndrome devastador para la integridad de una sociedad se presenta en relacin directa con su capacidad de negacin; las actividades rutinarias pueden durante un tiempo enterrar sus miedos ms profundos, pero solo hasta que las amenazas comiencen a hacerse realidad con una fuerza potenciada por el silencio. De fenmenos colectivos caracterizados por el no querer saber hemos visto a lo largo de la Historia el surgimiento de sistemas oscurantistas capaces de anular la voluntad de las grandes comunidades humanas, convirtindolas en cmplices de su propia desgracia, de la destruccin de sus logros ms queridos y de todas sus libertades.

Para semejante mal, la cura es el examen de conciencia. Uno capaz de sacar de los armarios los cadveres ocultos, iluminar los rincones y sacudirle el polvo a leyes y normas cuyo imperio se debe restablecer. La discusin, el debate y el reconocimiento de problemas comunes es un ejercicio valioso por ser la nica va para encontrar soluciones de beneficio colectivo. Desde ese punto de convergencia resulta posible combatir el ostracismo individual y transformar la dinmica social en un factor efectivo de cambio. De lo contrario se comete una especie de pecado de abstencin, cada da ms caro y destructivo.

Blog de la autora Http://www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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