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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2017

Veinte tesis herticas

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


Han concluido las importantes e impactantes jornadas de Herri Unibersitatea. En base a lo aprendido en tres das de debates y conversaciones con la juventud revolucionaria, desarrollo aqu veinte tesis herticas que giran alrededor de una idea central:

Las actuales direcciones poltico-sindicales, culturales, etc., del complejo entramado de medios de prensa, colectivos y organizaciones que forman lo que a grandes rasgos se denomina izquierda abertzale, estn llegando al lmite de su capacidad. A partir de este lmite, se estancan primero y retroceden despus porque las contradicciones siguen avanzando y les superan cualitativamente. La lucha de clases y dentro de ella la lucha de liberacin nacional, responde a contradicciones bsicas, objetivas y esenciales, que bullen al margen de la subjetividad si no est organizada revolucionariamente. La agudizacin de estas contradicciones va dando saltos: es lenta e imperceptible en perodos largos, pero brusca, intensa y desconcertante en momentos cortos y brutales.

Las formas superficiales de la lucha de clases varan en todo momento, siempre cambian de apariencia, se ablandan o endurecen y viceversa debido a una rica complejidad de circunstancias, que responden al final a la unidad y lucha permanente en las contradicciones del sistema. Mientras estas no sufren acelerones sbitos, en los periodos de normalidad, las direcciones sociopolticas pueden mal que bien estar a la altura de las circunstancias, pero se rezagan cuando la historia se acelera.

El distanciamiento creciente entre la velocidad de lo real y la lentitud o quietud de las direcciones cuando no su retroceso al pasado, es efecto del inevitable agotamiento terico, intelectual y generacional de una concepcin sociopoltica nacida en una fase de la lucha de clases en extincin irreversible. En estas fases de trnsito, la juventud, mejor preparada de lo que despectivamente cree el poder adulto, se organiza para tomar las riendas de la lucha: Flora Tristn, Blanqui; Bakunin Jenny von Westphalen, Engels, Marx...; Rosa Luxemburgo, Lenin, Liebknecht; Mao, Gramsci, Ho, Maritegui, Durruti, Larraaga, Dolores Ibarruri; Amlcar Cabral, Ch, Fidel Castro, Sendic, Lumumba; Txabi Etxebarrieta, Argala, ngela Davis Las direcciones adultas se resistieron a reconocer la vala de la juventud: los insultos de Kautsky a Rosa Luxemburgo. Muy pocos revolucionarios impulsaron la libertad de autoorganizacin y crtica de la militancia joven, Lenin fue uno de ellos.

Como generacin adulta que se enfrenta a lo nuevo con una estructura mental y terica en envejecimiento, ya no puede recuperarse en su totalidad excepto individualidades meritorias; y como generacin formada en un contexto largo, la edad es secundaria porque la direccin adulta slo apoya a jvenes dirigentes ya envejecidos polticamente, sin radicalidad creativa, que no suponen riesgo. El problema, por tanto, no es nicamente el del reformismo de ms o menos sectores de esa generacin, que tambin, sino fundamentalmente el lastre plomizo de la generacin adulta en s misma, aunque en ella existan individualidades revolucionarias mentalmente jvenes. Solucin?: impulsar direcciones poltica y tericamente jvenes.

1. Las trabas y dificultades puestas a Herri Unibersitatea muestran que el poder adulto es tan consciente del potencial emancipador de la juventud crtica que est dispuesto a todo con tal de derrotarlo. Las 203 identificadas e identificados por las fuerzas represivas en la madrugada del pasado 23 de febrero en la Escuela de Ingenieros de Bilbo, con el posterior aplauso de la UPV y el llamamiento de LAB para encontrar una solucin de modo dialogado y consensuado, son slo unas vctimas ms del incremento represivo que est padeciendo la juventud trabajadora vasca. Otro ejemplo ms crudo an lo tenemos en la muy racional y coherente desde los intereses del capital: la represin en Altsasu como pedagoga del miedo contra la juventud y el pueblo vasco.

2. Precarizacin, empobrecimiento, desempleo y subempleo, miseria e ignorancia sexo-afectiva y rampante sexismo machista, sobreabundancia de drogas legales e ilegales -una batalla perdida por la izquierda abertzale porque ha renunciado a iniciarla-, encarecimiento de la educacin, intimidacin cotidiana con la Ley Mordaza, etc., son realidades ya impuestas. El presente y las perspectivas de futuro son estructuralmente ms duros que hace cuatro dcadas. El capitalismo vasco tiene contradicciones nuevas, y no slo formas nuevas de sus contradicciones permanentes. Sus efectos son ms duros, pero, ante ello, la lucha de liberacin nacional de clase sigue mayormente anclada al pasado.

3. Si estos debates hubieran sido hace10 o15 aos, por ejemplo, la mayor parte de la asistencia hubiera pensado que se trataba de divagaciones abstrusas sobre teoras abstractas. Ms an, muy probablemente no se hubieran elegido esos contenidos. Pese a que la situacin social, poltica y represiva era dura e iba a peor, exista una niebla ideolgica, una ficcin y autoengao en amplios sectores: crean que la clase trabajadora haba desaparecido, que todo era como esa paciente y democrtica clase media que haba dado 600.000 votos al PNV en 2001, que el problema vasco se revolvera parlamentariamente a pesar del rechazo espaol de febrero de 2005, que la economa inteligente y de lo inmaterial haba acabado con el sucio capitalismo grasiento, que el gran relato marxista estaba muerto, que se poda tomar el poder sin hacer la revolucin o que incluso no haca falta ni tomar el poder porque la gobernanza mundial respetara los derechos democrticos, que la juventud estaba integrada excepto un grupito enano infectado por el fugaz virus juvenil de la rebelin, que

4. Pero a pesar de los cambios impactantes originados por la Gran Crisis desde 2007, todava muchos sectores siguen atrapados por el agujero negro del interclasismo a la espera de que, por un milagro, el bloque sociopoltico que dirige el PNV gire hacia la democracia directa asumiendo el choque con la represin. A lo largo de su historia, este bloque ha huido del choque rompindose internamente varias veces; la ltima vez que pudo hacerlo fue en 2009-12 cuando se desplom hasta los 306.000 en 2009 y se instaur un gobierno espaol directo y explcito, PSOE-PP, pero no lo hizo. Ahora tampoco.

5. La teora marxista, ridiculizada como divagacin abstrusa, sobre la dialctica de la historia fue confirmada de nuevo en 2007. La Gran Crisis era y es el resultado de los cambios internos y externos acaecidos desde los 70, con especial importancia en 1984, 1989-91, 1997, 2001, 2008-11, etc. Cambios que debemos comprender con la dialctica ente lo endgeno, la explotacin para obtener el mayor beneficio, y lo exgeno, la direccin sociopoltica impuesta por la fraccin dominante del capital mundial para quedarse ella con la mayor parte del beneficio, todo ello dentro de la lucha entre el imperialismo y la humanidad explotada.

6. A comienzos de 2016 la deuda global era el 286% del PIB mundial; para 2017 se espera la que deuda soberana de los Estados llegar a 41.852 billones de euros. Hay que saber el presupuesto general de EEUU para 2017 es de 1,5 billones de dlares, y que el espaol de 2016 no lleg a los 315.000 millones de euros: el capitalismo navega a la deriva en un ocano huracanado de deudas impagables. Quin las pagar, el capital o la humanidad explotada? La FAO advierte en su ltimo informe que debido a la sinergia, a la dialctica de las crisis mltiples, est en peligro el futuro de la alimentacin humana. Quin comer, el capital o la humanidad explotada? La Gran Crisis es efecto y a la vez causa de esta dinmica objetiva en cuyo interior resulta decisiva la conciencia subjetiva organizada como fuerza revolucionaria. El alto beneficio de muy pocas empresas tecnologizadas, no compensa el retroceso o estancamiento de la gran mayora de empresas obsoletas y endeudadas, las empresas zombis que desaparecern, pero a costa de quin? del desempleo masivo? Lo decidir la lucha de clases mundial.

7. A diferencia de la Crisis de 1929 y de las precedentes, y a diferencia del contexto mundial de 1970-91, la tendencia de la Gran Crisis es la de la agudizacin dramtica de la opcin entre socialismo o barbarie, tal como dijo Rosa Luxemburgo en 1915; entre comunismo o caos como dijeron los bolcheviques en 1919; entre la defensa de la vida y el avance de la fase exterminista del capitalismo como se teoriz en los 80; entre, en suma, la actualidad de la revolucin como demostr Lukcs en los 20 frente al capitalismo senil, en derrumbe, en declive histrico, en decadencia, etc., o en el menos malo de los casos, en estancamiento secular, por citar algunos de los enriquecedores debates marxistas sobre la agudizacin de la lucha de clases.

8. Un informe reciente dice que para 2050 el capitalismo espaol habr bajado al puesto 26, quedando en economa mediocre. En 2007 ocupaba el puesto 9. Otro informe dice que la industria de la cultura en lengua espaola supone ya el 16% del PIB estatal, cuando hace cinco aos era el 11%. Estos y otros estudios deben ser tomados como tendencias deducidas a partir de posicionamientos tericos y estratgicos previos dentro de la dialctica entre la objetividad y la subjetividad. Las pomposas leyes sociales son leyes tendenciales, es decir, dependen de la lucha de clases y de las disputas interburguesas, lo que significa que la burguesa espaola multiplicar exponencialmente todas las explotaciones, opresiones y dominaciones, para evitar caer hasta ese puesto 26, y la industria cultural ya tan importante, el 16% del PIB, ser impulsada no slo para ganancia econmica sino tambin en la guerra cultural.

9. La simbiosis de la burguesa vasca con el Estado espaol se reforzar bajo estas presiones ya que si se hunde el Estado a la vez se hunde Hegoalde. Para evitarlo en lo posible, el PNV busca una autonoma de geometra variable, flexible, adaptable a la creciente dureza de la mundializacin de la ley del valor protegido por el Estado espaol mientras que, en otras cuestiones, obedece sus rdenes: precarizar y amaestrar a la juventud como parte del pueblo trabajador, es una de ellas. De aqu lo peligroso que les resulta la estrategia de gazte boterea, de Herri Unibersitatea, etc.

10. Como lo ha demostrado el apoyo del PNV a la Capitalidad Cultural de Europa, a la mediana burguesa vascongada apenas le importan los efectos de la guerra cultural porque lo que busca es el incremento del turismo y el mantenimiento de su poder regionalista. Su monopolio de EITB, parcialmente repartido con el PSOE, le permite suavizar y desviar algunos de los efectos destructores de la guerra cultural. Para la juventud, sin embargo, la guerra cultural es una amenaza terrible porque tambin supone el 16% de los puestos de trabajo en el Estado. Ms an, el arma ms destructora de la guerra cultural, el llamado factor , la produccin directa de cultura patriarco-burguesa en espaol, supone ya casi el 3% del PIB estatal. El Estado debe impulsar esta industria para evitar hundirse hasta el puesto 26 en solo dos dcadas. La LOMCE, el Plan Bolonia, la LOU en su tiempo, etc., son partes de la estrategia de privatizacin de la enseanza del euroimperialismo, y consiguientemente de los Estados espaol y francs con sus matices.

11. Pero a los efectos de la guerra cultural debemos unirles los de la industria del turismo, muy fuerte en el Estado francs y arrasadora contra la juventud de Iparralde. En el Estado espaol el turismo al alza supona el 10.9% del PIB y el 12,7% de empleo en 2014. Ahora es el 16% del PIB, lo mismo que la industria cultural. No hace mucho, Feijoo, presidente autonmico de Galiza, ensalz el aprendizaje de la cultura inglesa porque creara buenos camareros para el turismo, industria muy explotadora del ser humano y de la naturaleza que exige orden y ley, sumisin sonriente, narcocapitalismo y prostitucin subterrnea, y mercantilizacin de la cultura popular. Herri Unibersitatea se opone frontalmente a este futuro.

12. Cmo nos hemos atrevido a ofrecer una visin sobre la juventud que integre tantas ciencias sociales oficialmente separadas entre s? La sociologa se define como la disciplina ms slida de las ciencias sociales y exceptuando algunos socilogos crticos y hasta marxistas, la gran mayora asumen en sus hechos que la sociologa es una profesin asalariada como otra cualquiera, profesionales a sueldo directo o indirecto del Estado y de las instituciones del poder, o a sueldo de empresas privadas. No perdemos ahora el tiempo en la ya fcil crtica de las modas post. Nos interesa el papel conservador de la sociologa. Por no retroceder hasta Comte en 1830, desde que Touraine, escribi a todo correr sobre la sociedad postindustrial para ayudar a la reinstauracin del orden desde finales del mayo68, el grueso de la sociologa se empea en demostrar que el capitalismo ya no es capitalismo; desde que en 1986 Beck hablara de la sociedad del riesgo diluyendo su contenido capitalista; desde que Manuel Castells escribiera sobre la era de la informacin en 1997; desde que Habermas reactivara el patriotismo constitucional llegando a su culmen en 2001 en el nacionalismo espaol; desde que tras el 15-M de 2011 la burocracia de Podemos hablase del patriotismo de la gente, etc., desde entonces, la sociologa en particular y las ciencias sociales en general, se presentan como el saber por excelencia, y ahora, contra toda evidencia, insisten en ser la luz que nos gua a la democracia.

13. En Euskal Herria, la fuerza de trabajo intelectual asalariada con dinero pblico, acadmicos, profesores, funcionarios, o directamente por el capital privado, sin olvidarnos de la Iglesia, ha sido en su gran parte un instrumento del poder cada vez ms activo desde la llegada del PSOE al Gobierno de Madrid en 1982. La domesticacin de las universidades fue un objetivo prioritario desde que nos impusieron la monarqua, al que se lanzaron UPN y PNV. La eficacia de alienacin y de cooptacin inherente al capital, el principio reaccionario de la superioridad del trabajo intelectual sobre el manual y la sumisin fetichista a la casta acadmica, la represin en sus infinitas formas y contenidos, los propios errores y debilidades de la izquierda, etc., todo esto explica la transformacin de la universidad en fbrica de fuerza de trabajo complejo y de produccin de ideologa interclasista.

14. Conocer, controlar, integrar y reprimir a la juventud es un objetivo permanente de la sociologa. La sistemtica criminalizacin de Jarrai, en especial a partir del principio de los 90 se basaba tambin en los estudios sociolgicos sobre la vida e ideas de la juventud trabajadora: el estudio de 1995 sobre La subcultura de la violencia en la juventud vasca, fue slo una parte del hacer poltico de la sociologa. Comte fue un autoritario anti socialista. Durkheim, Weber y Pareto eran abiertamente anti marxistas y pro imperialistas de sus respectivos Estados. El eurocentrismo, la indiferencia ante la opresin patriarcal, la ignorancia consciente de las contradicciones del capitalismo, el marginalismo neoclsico, el positivismo, el neokantismo, y hasta el idealismo a favor de religiones laicas, fueron elementos caractersticos de estos padres fundadores, elementos casi todos profundizados en las mltiples escuelas sociolgicas posteriores, excepto en muy contados casos.

15. Parsons tradujo en EEUU a los padres fundadores haciendo de la sociologa un instrumento del capital y del imperialismo yanqui, y Merton, ayudado por el menchevique Sorokin refugiado en EEUU, elabor la corriente estructural-funcionalista que justificaba la continuidad del capitalismo. La sociologa, con el aporte de la antropologa oficial y otras ciencias sociales es un pilar del orden. Las doctrinas de contrainsurgencia son elaboradas por grupos interdisciplinares de socilogos, antroplogos, psiclogos, mdicos que, bajo las rdenes de polticos y militares, aconsejan cmo mejorarlas, desde la obtencin de colaboradores hasta las formas de tortura, desde la creacin de grupos de la sociedad civil que hacen muecas y gestos por la paz abstracta, hasta la organizacin de eventos internacionales sobre libertades, derechos humanos, cultura, democracia..., siempre dentro de los parmetros ideolgicos del capital.

16. En Euskal Herria el arma sociolgica fue especialmente activada por el PSOE entre 1982 y 1986 para ayudar a elaborar la contrainsurgencia desarrollada en el Plan ZEN y la ofensiva para imponer la versin burguesa de los derechos humanos, de su paz. Haba que aplastar los derechos sociales concretos, colectivos y populares. Frente y contra el derecho consuetudinario que, en sntesis, defiende el uso popular de los bienes comunes precapitalistas, la burguesa impuso por el terror y la coaccin su derecho privado. No existe un nico derecho para toda la humanidad, sino dos derechos que se enfrentan irreconciliablemente incluso dentro de aparato universitario: el del capital y el de la humanidad explotada. Y cuando esos dos derechos iguales y contrarios chocan: decide la fuerza.

17. Los derechos humanos burgueses son abstractos, secundarios y posponibles. Abstractos porque niegan la lucha y unidad de contrarios en toda situacin: derecho burgus a hacer de la universidad su industria privada, contra derecho socialista de la universidad pblica, estatal, comunal. Secundarios porque estn supeditados al sacrosanto derecho de propiedad privada y de su seguridad, que es el derecho burgus en s mismo. Y posponibles porque si alguna vez se concretase en algo su realizacin quedara pospuesta, supeditada al superior derecho del propietario: el derecho de catalanes, gallego, vascos al referndum sobre su futuro, siempre quedara pospuesto, si lo aceptase el propietario del Estado espaol, a su decisin, al derecho de rango superior de la nacin espaola sobre el supuesto derecho de sus regiones siquiera a un simple referndum.

18. Los derechos humanos socialistas son concretos, primarios e inmediatos y por eso mismo exigen, para su materializacin, de la praxis revolucionaria de la clase obrera y del pueblo trabajador. Ahora bien, esto es incomprensible e irracional desde y para la ideologa burguesa, sea contrarrevolucionaria, reaccionaria, conservadora o reformista. Qu fuerza social, qu clase obrera, qu pueblo trabajador puede ejercer los derechos humanos socialistas si previamente se niega la teora marxista de las clases sociales y de su lucha, del imperialismo y de la lucha de liberacin nacional de clase, del feminismo trabajador y marxista? Los derechos humanos socialistas bucean a la raz del problema: de quin es Euskal Herria, del capital transnacional o del pueblo trabajador?

19. Abandonar de una vez el reaccionario bizantinismo de los derechos abstractos y luchar por los derechos concretos, no es tarea fcil. Lo primero que debe superarse es el idealismo, la fe en la remota posibilidad de que, en el momento crtico del choque de derechos antagnicos, puede llegarse a una solucin de modo dialogado y consensuado como cree y pide LAB sobre la represin de Herri Unibersitatea. Hemos llegado al debate clsico entre reforma o revolucin, es decir, a la posposicin indefinida de la segunda, la revolucin, a la primera, la reforma de modo que con el tiempo slo se piense en la reforma, abandonndose la revolucin. Lo contrario es la dialctica entre reforma y revolucin, en la que la reforma es parte tctica, pedaggica y acumuladora de fuerzas revolucionarias que luchan por objetivos histricos mediante estrategias antagnicas al poder: las conquistas y avances en reformas reales, concretas y positivas, victorias siempre necesarias, refuerzan la autoconfianza del pueblo y ensean la interaccin entre el programa mnimo y el mximo.

20. Ahora bien, para que la dialctica entre reforma y revolucin no sea engullida por el consenso y el dilogo, es necesario disponer de un programa mximo, de objetivos histricos claros en su sencillez radical y comprensible, de estrategias no asimilables que muestren cmo esos objetivos estn presentes en las victorias tcticas obtenidas. Y es necesaria una organizacin revolucionaria que los haga presente con orgullo, que los argumente y explique, y que sepa descubrir el germen de lo nuevo entre las apariencias artificiales. Volvemos as a la tesis arriba expuesta: la militancia joven debe ir tomando la direccin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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