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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2017

Introduccin del libro "El imperio de la vigilancia"
Hay que rendirse a la evidencia: aqu y ahora vivimos bajo el control de una especie de imperio de la vigilancia

Ignacio Ramonet
Cuba Periodistas


Durante mucho tiempo, la idea de un mundo totalmente vigilado ha parecido un delirio utpico o paranoico, fruto de la imaginacin ms o menos alucinada de los obsesionados por los complots. Sin embargo, hay que rendirse a la evidencia: aqu y ahora vivimos bajo el control de una especie de Imperio de la Vigilancia. Sin que nos demos cuenta, estamos, cada vez ms, siendo observados, espiados, vigilados, controlados, fichados. Cada da se perfeccionan nuevas tecnologas para el rastreo de nuestras huellas. Empresas comerciales y agencias publicitarias cachean nuestras vidas. Con el pretexto de luchar contra el terrorismo y otras plagas[1], los gobiernos, incluso los ms democrticos, se erigen en Big Brother, y no dudan en quebrantar sus propias leyes para poder espiarnos mejor. En secreto, los nuevos Estados orwelianos intentan, muchas veces con la ayuda de los gigantes de la Red, elaborar exhaustivos ficheros de nuestros datos personales y de nuestros contactos [2], extrados de los diferentes soportes electrnicos.

Tras la oleada de ataques terroristas que desde hace veinte aos viene golpeando ciudades como Nueva York, Washington, Pars, Toulouse, Bruselas, Boston, Ottawa, Oslo, Londres, Madrid, Tnez, Marrakech, Casablanca, Ankara, etc., las autoridades no han dejado de utilizar el enorme pavor de una sociedad en estado de shock para intensificar la vigilancia y reducir, en la misma proporcin, la proteccin de nuestra vida privada.

Que se entienda bien: el problema no es la vigilancia en general; es la vigilancia clandestina masiva. Ni que decir tiene que en un Estado democrtico las autoridades estn completamente legitimadas para vigilar a cualquier persona que consideren sospechosa, apoyndose en la ley y con la autorizacin previa de un juez. Como dice Edward Snowden:

No hay problema cuando se trata de escuchas telefnicas a Osama Bin Laden. Los investigadores pueden hacer este trabajo mientras tengan permiso de un juez un juez independiente, un juez de verdad, no un juez annimo, y puedan probar que hay una buena razn para autorizar la escucha. Y as es como se debe hacer. El problema surge cuando nos controlan a todos, en masa y todo el tiempo, sin una justificacin precisa para interceptar nuestras comunicaciones, sin indicio jurdico alguno que demuestre que hay una razn plausible para violar nuestros derechos[3].

Con la ayuda de algoritmos cada vez ms perfeccionados, miles de investigadores, ingenieros, matemticos, estadsticos, informticos, persiguen y criban las informaciones que generamos sobre nosotros mismos. Desde el espacio nos siguen satlites y drones de mirada penetrante. En las terminales de los aeropuertos, escneres biomtricos analizan nuestros pasos, leen nuestro iris y nuestras huellas digitales. Cmaras infrarrojas miden nuestra temperatura corporal. Las pupilas silenciosas de cmaras de video nos escudrian en las aceras de las ciudades o en los pasillos de los supermercados[4]. Nos siguen la pista tambin en la oficina, en las calles, en el autobs, en el banco, en el metro, en el estadio, en los aparcamientos, en los ascensores, en los centros comerciales, en carreteras, estaciones, aeropuertos

Adems, con el desarrollo en marcha de la Internet de las cosas, muchos elementos de nuestro hogar (refrigerador, botiqun, bodega, etc.), incluso nuestro vehculo[5], van a poder suministrar tambin informaciones valiosas sobre nuestras costumbres ms personales.

Hay que decir que la inimaginable revolucin digital que estamos viviendo, y que trastoca ya tantas actividades y profesiones, tambin ha desbaratado completamente el campo de la informacin y el de la vigilancia. En la era de Internet, la vigilancia se ha vuelto omnipresente y totalmente inmaterial, imperceptible, indetectable, invisible. Adems, ya es, tcnicamente, de una excesiva sencillez.

Software espa

"El editor de la pgina que visitamos vende a potenciales anunciadores informaciones que nos afectan, recogidas sobre todo por las cookies". El editor de la pgina que visitamos vende a potenciales anunciadores informaciones que nos afectan, recogidas sobre todo por las cookies. Ya no son necesarios toscos trabajos de albailera para instalar cables y micros, como en la clebre pelcula La conversacin[6], en la que un grupo de fontaneros presenta, en un Saln dedicado a las tcnicas de vigilancia, chivatos ms o menos chapuceros, equipados con cajas rebosantes de hilos elctricos, que haba que disimular en las paredes o bajo los techos Varios estrepitosos escndalos de la poca el caso Watergate[7], en Estados Unidos; el de los fontaneros del Canard[8], en Francia, fueron fracasos humillantes de los servicios de informacin, que mostraron los lmites de estos viejos mtodos mecnicos, fcilmente detectables y perceptibles.

En la actualidad, poner a alguien bajo escucha es asombrosamente fcil, y est al alcance de cualquiera. Quien quiera espiar su entorno encuentra una larga lista de opciones[9] de libre acceso en el comercio. En primer lugar, manuales de instruccin muy didcticos para aprender a seguir la pista y espiar a la gente[10]. Y al menos media docena de software espas (mSpy, GSmSpy, FlexiSpy, Spyera, EasySpy) que leen sin problemas el contenido de los telfonos mviles[11]: sms, correos electrnicos, cuentas en Facebook, WhatsApp, Twitter, etc.

Con el impulso del consumo en lnea se ha desarrollado considerablemente la vigilancia de tipo comercial, que ha generado un gigantesco mercado de datos personales, convertidos en mercanca. Cuando nos conectamos a una web, las cookies[12] guardan en la memoria el conjunto de las bsquedas realizadas, lo que permite establecer nuestro perfil de consumidor. En menos de veinte milisegundos, el editor de la pgina que visitamos vende a potenciales anunciadores informaciones que nos afectan, recogidas sobre todo por las cookies. Apenas algunos milisegundos despus, aparece en nuestra pantalla la publicidad que supuestamente tiene ms impacto en nosotros. Y ya estamos definitivamente fichados[13].

Una alianza sin precedentes

"Las nuevas empresas, como Google, Apple, Microsoft, Amazon y ms recientemente Facebook han establecido estrechos lazos con el aparato del Estado en Washington, especialmente con los responsables de la poltica exterior". Las nuevas empresas, como Google, Apple, Microsoft, Amazon y ms recientemente Facebook han establecido estrechos lazos con el aparato del Estado en Washington, especialmente con los responsables de la poltica exterior. En cierto modo, la vigilancia se ha privatizado y democratizado. Ya no es un asunto reservado nicamente a los servicios gubernamentales de informacin. Aunque, gracias tambin a las estrechas complicidades que los Estados han entablado con las grandes empresas privadas que dominan las industrias de la informtica y de las telecomunicaciones, su capacidad en materia de espionaje de masas ha crecido de forma exponencial. En la entrevista con Julian Assange que publicamos en la segunda parte de este libro, el fundador de WikiLeaks[14] afirma:

Las nuevas empresas, como Google, Apple, Microsoft, Amazon y ms recientemente Facebook han establecido estrechos lazos con el aparato del Estado en Washington, especialmente con los responsables de la poltica exterior. Esta relacin se ha convertido en una evidencia []. Comparten las mismas ideas polticas y tienen idntica visin del mundo. En ltima instancia, los estrechos vnculos y la visin comn del mundo de Google y la Administracin estadounidense estn al servicio de los objetivos de la poltica exterior de los Estados Unidos[15].

Esta alianza sin precedentes Estado + aparato militar de seguridad + industrias gigantes de la Web ha creado este Imperio de la vigilancia cuyo objetivo claro y concreto es poner Internet bajo escucha, todo Internet y a todos los internautas.

En esta situacin, es necesario tener en cuenta dos ideas muy concretas:

1- El ciberespacio se ha convertido en una especie de quinto elemento. El filsofo griego Empdocles sostena que nuestro mundo estaba formado por una combinacin de cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego. Pero el surgimiento de Internet, con su misterioso interespacio superpuesto al nuestro, formado por miles de millones de intercambios digitales de todo tipo, por su streaming y su clouding, ha engendrado un nuevo universo, en cierto modo cuntico, que viene a completar la realidad de nuestro mundo contemporneo como si fuera un autntico quinto elemento.

En este sentido, hay que sealar que cada uno de los cuatro elementos tradicionales constituye, histricamente, un campo de batalla, un lugar de confrontacin. Y que los Estados han tenido que desarrollar componentes especficos de las fuerzas armadas para cada uno de estos elementos: el ejrcito de Tierra, el ejrcito del Aire, la Armada y, con carcter ms singular, los bomberos o guerreros del fuego. De manera natural, desde el desarrollo de la aviacin militar en 1914-1918, todas las grandes potencias han aadido hoy, a los tres ejrcitos tradicionales y a los combatientes del fuego, un ejrcito cuyo ecosistema es el quinto elemento: el ciberejrcito, encargado de la ciberdefensa, que tiene sus propias estructuras orgnicas, su Estado mayor, sus cibersoldados y sus propias armas: superordenadores preparados para librar la ciberguerra digital[16] en el mbito de Internet.

2- Internet se ha centralizado. Al principio, se percibi la Red como una explosin de posibilidades de expresin individuales, que permita escapar de la dependencia de los monopolios estatales (correos, telgrafo, telfono), de los gigantes de las telecomunicaciones y de los grandes medios de comunicacin dominantes (prensa, radio, televisin). Era sinnimo de libertad, de evasin, de creatividad. Veinticinco aos despus, la Red est a punto de sufrir una violenta centralizacin en torno a ciertas colosales empresas privadas: las GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft), todas estadounidenses, que, a escala planetaria, acaparan las diferentes facetas de la Red, y de las que son extraordinariamente dependientes los aproximadamente 3 mil quinientos millones de internautas, quienes, a su vez, las alimentan con todos sus datos personales. Y de este modo, las enriquecen descomunalmente.

Para las generaciones de menos de 40 aos, la Red es sencillamente el ecosistema en el que han madurado su pensamiento, su curiosidad, sus gustos y su personalidad[17]. Para ellos, Internet no es slo una herramienta autnoma que se utiliza para tareas concretas. Es una inmensa esfera intelectual, en la que se aprende a explorar libremente todos los saberes. Y, al mismo tiempo, un gora sin lmites, un foro donde la gente se encuentra, dialoga, intercambia y adquiere cultura, conocimientos y valores, generalmente compartindolos.

Para estas nuevas generaciones, Internet representa lo que para sus antepasados fueron simultneamente la Escuela y la Biblioteca, el Arte y la Enciclopedia, la Ciudad y el Templo, el Mercado y la Cooperativa, el Estadio y el Escenario, el Viaje y los Juegos, el Circo y el Burdel Es tan fabuloso que por el placer de evolucionar en un universo tecnolgico, el individuo no se preocupe de saber, y an menos de comprender, que las mquinas gestionan su vida cotidiana. Que cada uno de sus actos y gestos es registrado, filtrado, analizado y, eventualmente, vigilado. Que, lejos de liberarle de sus ataduras fsicas, la informtica de la comunicacin constituye sin duda la herramienta de vigilancia y control ms formidable que el hombre haya puesto a punto jams[18].

Y esto no ha acabado. Ya que, insaciables, los gigantes de la Red quieren ahora extender su dominio al conjunto de la humanidad, con el pretexto de la emancipacin y la liberacin. Paul Virilio, al evocar las catstrofes industriales, que son por definicin contemporneas a la era industrial, nos ha enseado que, por ejemplo, la invencin del ferrocarril conllev simultneamente la invencin de los accidentes de tren. Con la Web pasa algo parecido. La catstrofe industrial de Internet es la vigilancia masiva, de la que solo escapan consuelo de pobres los que no tienen Internet; es decir, alrededor de la mitad de los habitantes del planeta.

Pero los gigantes de la Red Google, Facebook y, concretamente, Microsoft quieren acabar con esta injusticia: Si conectamos a Internet a los cuatro mil millones de personas que no tienen acceso a la Red, tenemos la oportunidad histrica de educar al conjunto del mundo en las prximas dcadas, ha declarado, por ejemplo, el dueo de Facebook, Mark Zuckerberg[19].

El 26 de septiembre de 2015, Zuckerberg, Bill Gates, fundador de Microsoft, Jimmy Wales, fundador de Wikipedia y otros[20] insistieron ante la ONU, inscribiendo su posicin en el marco de los objetivos de desarrollo sostenible fijados por las Naciones Unidas para erradicar la pobreza extrema hasta el ao 2030[21]: Internet pertenece a todo el mundo, por lo tanto debe ser accesible a todo el mundo[22]. Aunque Facebook no haba esperado para lanzar, en agosto de 2013, Internet.org, una aplicacin para smartphones que permite a las poblaciones de los pases pobres acceder gratuitamente a la red Facebook y a una seleccin de unos cuarenta sitios web, Wikipedia entre ellos[23].

Por su parte, Alphabet (Google) ha puesto a punto su propio proyecto de ampliar al mundo entero el acceso a Internet. Para proporcionar gratuitamente a los condenados de la Tierra los beneficios de su motor de bsqueda, esta empresa global cuenta sobre todo con apoyarse en su programa Loon: globos de helio instalados en la estratosfera.

Sin dudar en absoluto de la intencin de estos gigantes de la Red de mejorar el destino de la humanidad, podemos preguntarnos si no les motivan tambin consideraciones ms comerciales, puesto que la principal riqueza de estas empresas ineludibles -casi en situacin de monopolio planetario- es el nmero de conectados. Facebook o Google, por ejemplo, no venden nada a los internautas; venden sus miles de millones de usuarios a los anunciantes publicitarios. Es lgico, por lo tanto, que, a partir de ahora, quieran venderles todos los habitantes de la Tierra. Simultneamente, cuando el mundo entero est conectado, podrn transmitir a la NSA, en una doble operacin, todos los datos personales de todos los habitantes de la Tierra Bienvenidos al Imperio de la vigilancia!

Notas

[1] Julian Assange afirma que las democracias se enfrentan, de hecho, a los cuatro jinetes del Infocalipsis: el terrorismo, la pornografa infantil, el blanqueo de dinero y las guerras contras la droga y el narcotrfico. Cada una de estas plagas, a las que evidentemente hay que combatir, sirve tambin de pretexto para reforzar permanentemente los sistemas de vigilancia global sobre las poblaciones. Cf.Julian Assange y Jacob Apppelbaum, Andy Mller-Maughn y Jrmie Zimmerman, Mnace sur nos liberts. Comment Internet nus espionne. Comment rsister.

[2] Se trata esencialmente de informaciones que permiten identificarnos, ya sea directa o indirectamente. A saber: nombre y apellidos, foto, fecha y lugar de nacimiento, estado civil, direccin postal, nmero de de la seguridad social, nmero de telfono, nmero de tarjeta bancaria, placa de la matrcula del vehculo, correo electrnico, cuentas de redes sociales, direccin IP del ordenador, grupo sanguneo, huellas digitales, huella gentica, elementos de identificacin biomtrica, etc.

[3] Katrina van den Heuvel y Stephen F. Cohen, Entrevista con Edward Snowden, Nueva York, The Nation, 28 de octubre de 2014. Le Monde diplomatique en espaol, octubre de 2015.

[4] Como se puede ver claramente en la pelcula, de Stphane Briz, La Loi du march, 2015.

[5] Cf. La voiture, cette espionne, Le Monde, 2 de octubre de 2015.

[6] Francis Ford Coppola, 1973.

[7] El caso Watergate fue un asunto de espionaje poltico con mltiples ramificaciones, que empez con la detencin, en 1972, de falsos ladrones que haban colocado micros en el interior del edifico Watergate, en Washington, en las oficinas del Partido Demcrata, y desemboc en la dimisin del presidente Nixon, a la sazn presidente de Estados Unidos, en 1974.

[8] Escndalo poltico bajo la presidencia de Georges Pompidou: en diciembre de 1973, en Pars, se descubri en los locales del semanario satrico Le Canard enchan un sistema de escuchas que haban colocado una decena de agentes de la Direccin de la Vigilancia del Territorio (DST: siglas en francs), disfrazados de fontaneros.

[9] Aunque, en Francia, el artculo 226-1 del Cdigo Penal impone una pena de un ao de prisin y 45.000 euros de multa por atentar voluntariamente, mediante cualquier procedimiento, contra la intimidad de la vida privada de otro: captando, grabando o transmitiendo, sin el consentimiento de su autor, palabras pronunciadas a ttulo privado o confidencial; fijando, grabando o transmitiendo, sin su consentimiento, la imagen de una persona mientras se encuentra en un lugar privado.

[10] Lase, por ejemplo, Charles Cohle, Je sais qui vous tes. Le manuel despionnage sur Internet, Nantes, Institut Pandore, 2014.

[11] Incluso existen comparadores de software de vigilancia que la publicidad presenta de esta manera: Un comparador claro y completo de los programas chivato para el mvil, que le permitir elegir y poder tomar una decisin acertada y econmica antes de comprar su aplicacin de localizacin. Cf. http://www.smartsupervisors.com/

[12] La cookie equivale a un pequeo archivo de texto almacenado en el terminal del internauta. Permite a los programadores de sitios de Internet conservar los datos del usuario con el fin de facilitar su navegacin. Las cookies siempre han sido cuestionadas, ya que contienen informacin personal residual que potencialmente pueden ser utilizada por terceros. (Fuente: Wikipedia).

[13] http://digital-society-forum.orange.com/fr/

[14] Sobre WikiLeaks, lase La explosin del periodismo, Ignacio Ramonet, Clave Intelectual (Madrid) y Capital Intelectual (Buenos Aires), 2011., pp. 93-123.

[15] Cf. Infra, p. 138.

[16] Cf. Entrevista exclusiva: vicealmirante Arnaud Coustillire, oficial general ciberdefensa del estado mayor de los ejrcitos, Cyber Risques News, 7 de abril de 2015.

http://www.cyberisques.com/fr/motscles-11/433-entretien-exclusif-vice-admiral-arnaud-coustulliere-officier-general-cyberdefenseal-etat-major-des-armees

[17] Es interesante destacar que, si el 60% de los franceses percibe la existencia de ficheros de vigilancia como un atentado a la vida privada, el tramo de edad de los 18 a los 24 aos, es decir, el de los principales usuarios de Internet, es el que se muestra ms preocupado en este sentido: el 78% de ellos denuncia que su vida privada est insuficientemente protegida en Internet. Estudio realizado a instancias de la Comisin Nacional de Informtica y Libertades (CNIL), Pars, 2008.

[18] Jean Guisnel, en el prlogo a la edicin francesa del libro de Reg Whitaker, Tous fliqus! La vie prive sous surveillance, Denol, 2001, Pars, 2001.

[19] To Unite the Earth, Connect It, The New York Times, 26 de septiembre de 2015.

[20] El propietario de Virgin, Richard Branson, la fundadora del Huffington Post, Ariana Huffington, el cantante Bono, la actriz Charlize Theron, la cantante Shakira, el actor George Takei, etctera.

[21] http://www.globalgoals.org

[22] AFP, 27 de septiembre de 2015.

[23] Aunque sobre el papel es elogiable, el proyecto se enfrenta a fuertes crticas, especialmente en la India. Estos son los reproches: con internet.org, Facebook perjudicara la neutralidad de la Red al decidir por s mismo los sitios web a los que se pueden conectar los internautas. Adems, creara una Red a dos velocidades, la de los ricos, capaces de acceder a toda ella, y la de los pobres, conectados nicamente a algunos servicios. Lase, por ejemplo, Le Monde, Pars, 29 de diciembre 2015.

Fuente: http://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2017/02/en-cubaperiodistas-el-imperio-de-la-vigilancia-de-ignacio-ramonet/


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