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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2017

Resea de La huelga de alquileres y el Comit de Defensa Econmica de Manel Aisa Pmpols

Jess Aller
Rebelin


Apasionado recopilador de informacin sobre la historia del movimiento libertario, cuyos ideales comparte desde muy joven, Manel Aisa (Barcelona, 1953) ha participado ya en varios proyectos editoriales sobre las primeras dcadas del siglo XX y la transicin espaola en Catalua. El libro que nos ocupa, publicado por El Lokal en 2014, analiza la gestacin y el desarrollo de la huelga de alquileres ocurrida en el verano de 1931, que culmin en una huelga general de dos das. Se trata de hechos que hasta ahora apenas haban recibido atencin por parte de los historiadores, probablemente por considerarlos de menor entidad en la vorgine de aquel ao, pero que ponen de manifiesto la combatividad y la capacidad de autoorganizacin de la clase obrera en aquel momento decisivo.

Aisa rememora su infancia en el Rabal barcelons y nos acerca a la historia del barrio, que fue arrabal extramuros en sus comienzos y luego zona fabril hasta que el alejamiento de las industrias en las primeras dcadas del siglo XX lo convirti en lugar de residencia para los que acudan a la ciudad en busca de trabajo y demandaban habitaciones o pensiones baratas. La densidad de poblacin se dispar con la necesidad de mano de obra durante la Gran Guerra y despus con la Exposicin Internacional de 1929, y la ausencia de una poltica eficaz de construccin de viviendas provoc situaciones de hacinamiento, con barraquismo e higiene deficiente. Los alquileres abusivos se llevaban en esta poca una buena parte de los salarios y la crisis econmica que sigui no hizo ms que empeorar las cosas, enviando a miles de personas al paro forzoso:

La cada de Primo de Rivera supuso una inyeccin de optimismo para los obreros barceloneses, que en seguida reorganizaron sus sindicatos, y el 12 de abril de 1931 en una asamblea del Sindicato nico de la Construccin de la CNT se propuso la constitucin de una Comisin de Defensa Econmica del Ramo de la Construccin con el fin de estudiar el problema de los alquileres. Este y el del paro fueron los caballos de batalla en la jornada del 1 de mayo, que termin con violentos enfrentamientos y varios muertos. Constituida la Comisin ese mismo mes, pronto empieza a organizar la huelga de alquileres, idea que surge en la estela del movimiento ocurrido en Argentina en 1907.

Mtines en los barrios obreros logran numerosas adhesiones al proyecto y el 5 de julio una asamblea multitudinaria en el Palacio de Bellas Artes acuerda comenzar la huelga en demanda de una rebaja del 40% en los alquileres. Las cifras manejadas por la Comisin, tal vez algo abultadas, hablan de 45000 huelguistas en julio y 100000 en agosto. La represin no se hizo esperar y dio lugar en ocasiones a intercambios de disparos, al tiempo que los intentos de desahucio, que incluan el lanzamiento de los muebles a la calle, eran frecuentemente atajados. En agosto, Oriol Anguera de Sojo sustituye a Carlos Espl como gobernador y la lucha se hace ms encarnizada. Santiago Bilbao, presidente del sindicato de la construccin de la CNT y cabeza visible de la huelga, es detenido el da 17.

El 2 de septiembre, los ms de cincuenta presos gubernativos de la crcel Modelo, en su mayor parte relacionados con los desahucios, declaran una huelga de hambre, mientras el conflicto del sector del metal que conmocionaba la ciudad se transforma en huelga general. Siguen cuarenta y ocho horas de extrema tensin con seis muertos, veinte heridos graves y centenares de detenciones, que ponen en evidencia cmo la recin inaugurada repblica mimetizaba sin complejos los modos represivos del rgimen anterior cuando se trataba de lidiar con las reclamaciones de las clases desposedas. Tras la vuelta al trabajo, la prensa obrera llama a la calma y pide que se guarde el coraje para las gestas que estn por venir, al tiempo que denuncia las condiciones de los presos hacinados en la crcel Modelo y en el vapor Antonio Lpez, surto en el puerto de Barcelona.

A partir de septiembre, la represin se ceba en los que se resisten a los desahucios y la protesta muere lentamente, aunque se recoge el testimonio de Abel Paz, que vivi de nio la huelga de alquileres que se produjo en su barrio del Clot en 1932. Como aspecto positivo, hay que sealar que el clima de tensin permiti conseguir en muchos casos rebajas en los arrendamientos y alivi as algo la penuria de la clase obrera. El conflicto fue un enfrentamiento directo de sta con los propietarios explotadores, sin ningn apoyo de los partidos polticos, cuyo carcter reaccionario qued de manifiesto.

La obra concluye con un repaso a las secuelas de estas reivindicaciones, retomadas por asociaciones como la Uni de Llogaters de Catalunya, editora del boletn El Llogater. En los aos que siguen, de todas formas, el problema acabar subsumido en las luchas sociales cada vez ms enconadas que no tardan en estallar. La huelga de alquileres y el Comit de Defensa Econmica de Manel Aisa Pmpols, enriquecido con fotografas y documentos periodsticos de la poca, nos acerca a la efervescencia de un momento en el que las masas obreras, concienciadas y conscientes de su fuerza, se preparaban para entablar un combate pico que sobrecogi al mundo.

 

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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