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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2017

Pueden el Trabajo Garantizado y la Renta Bsica Universal cumplir sus promesas?

Esteban Cruz Hidalgo
CTXT

Para entenderlas, ambas propuestas deben ser estudiadas en el contexto de sus dispares efectos sobre el empleo, la composicin del producto final y los precios


Trabajadores de la construccin.CLAUS TOM CHRISTENSEN

Es habitual encontrar justificaciones en torno al acceso a unos ingresos garantizados como un derecho inalienable en consonancia con los objetivos de justicia y libertad, aspecto sobre el cual ambas propuestas parecen compatibles una con la otra. Las discrepancias entre los defensores del empleo y el ingreso garantizados toman constantemente la forma de juicios morales, en los cuales la reciprocidad es el ncleo de sus disputas. Mientras desde un lado se patrocina un liberalismo individualista estilizado, exigindose proveer a las personas de una renta monetaria suficiente para adquirir todo lo necesario para una existencia digna que le permita emanciparse de la obligacin de trabajar por un sustento vital, desde el otro se critica tal posicin por violar los principios de reciprocidad sin contribuir a la provisin social de bienes y servicios de la que el conjunto de la comunidad se nutre.

En mi opinin, el debate en estos trminos no arroja luz sobre las diferencias esenciales de una y otra propuesta. Independientemente de las justificaciones morales, el enfrentamiento entre el Trabajo Garantizado y la Renta Bsica Universal emerge claramente cuando los estudiamos en el contexto de sus dispares efectos sobre el empleo, la composicin del producto final y los precios.

El anlisis macroeconmico en la literatura referente a la Renta Bsica Universal est aparentemente limitado a considerar cmo se financiara. Como la Teora Monetaria Moderna revela que la financiacin gubernamental para cualquiera de las propuestas no est limitada operativamente, para el propsito de este artculo baste decir que el control soberano sobre su propia moneda faculta al Estado a pagar su programa cualquiera que sea, sin importar si es caro o la magnitud de los efectos multiplicadores. Esto deja como propsito esencial de los impuestos el crear demanda para la moneda del gobierno.

La construccin terica de ambas propuestas se origina en planteamientos rivales sobre cmo es el funcionamiento de la economa. Algo que rara vez se explica es que la RBU es consistente con el paradigma econmico neoclsico, presentando el desempleo como el producto inevitable de las rigideces salariales que impiden la compensacin adecuada en un mercado competitivo, sin dar una explicacin macroeconmica al mismo. La solucin diseada entonces es presuponer la existencia de una especie de derecho de propiedad igual para todos sobre las rentas del trabajo de los empleos productivos, un derecho negociable que debe ser visto como un presunto alquiler de la parte del trabajo efectuada por quienes monopolizan los empleos y que correspondera recibir a los beneficiarios de la RBU.

Por su parte, el Trabajo Garantizado es un instrumento elaborado por una corriente de investigacin conocida como Teora Monetaria Moderna, integrada en el paradigma poskeynesiano. En consecuencia, se aborda el desempleo como producto del fracaso de la poltica macroeconmica en sostener el gasto total a un nivel suficiente para proveer las oportunidades de empleo que aseguren un ingreso y condiciones dignas para todos aquellos que puedan y quieran trabajar. As pues, se define el desempleo como un fenmeno monetario que es causado por un dficit presupuestario demasiado bajo, considerando que el emisor de moneda es el nico agente capacitado para cerrar la brecha de gasto creada por los deseos de ahorro y beneficios del sector privado.

De este primer contraste podemos extraer ya una conclusin sobre la forma de alcanzar el pleno empleo en una y otra propuesta: entretanto que los partidarios del TG sostienen que el Estado debe utilizar su poder como emisor de moneda para llegar a este objetivo creando oportunidades para todos, desde la RBU se toman como dadas tales oportunidades, y en funcin de su escasez y las imperfecciones del mercado laboral se incentiva una retirada de la poblacin activa suministrando la moneda a cambio de nada. Cmo abastece el gobierno la moneda a la poblacin tiene impactos significativos sobre la actividad econmica, por lo que lo siguiente ser abordar los efectos de ambos planes sobre el valor de la moneda y la estabilidad de precios.

Dado que la moneda es un monopolio pblico, el gobierno puede determinar su valor ejerciendo su poder soberano de fijar el precio al cual la suministrar. Si el Estado requiere que para obtener una unidad monetaria una persona debe ofrecer a cambio una hora de su trabajo, entonces el dinero valdr exactamente eso. Por el contrario, la garanta de ingresos bsicos no establece trminos de cambio con la moneda, proporcionndola incondicionalmente. La conclusin lgica de esto es que la gente no necesita vender nada al gobierno para conseguir la moneda, invalidando el papel de los impuestos como dispositivo para promover su circulacin en la economa. Semejante desacople fcilmente puede desembocar en un escenario donde a medida que el valor de la unidad monetaria nacional se deteriora hasta cero, los agentes privados hacen sus transacciones en otras monedas ms fuertes.

Por tanto, como el salario del sector pblico es decidido de manera exgena por el Estado y el trabajo es un factor fundamental empleado en la produccin de todos los bienes y servicios, sirve como punto de referencia para todos los precios. Esta caracterstica incorporada es fundamental del TG y no tiene una contraparte comparable en las propuestas de garanta de ingresos. Adems, el tamao de los programas de garanta de empleo acta como una reserva de estabilizacin que se contrae y expande en relacin a la etapa del ciclo econmico en que se encuentre la economa. Tampoco la RBU incorpora un mecanismo anticclico, pues una vez introducido el pago de la garanta de ingresos en la economa sta tiene un comportamiento procclico.

Frente a la reserva de estabilizacin y el anclaje de los precios inherente al TG y que la RBU no integra, se estima tambin que el impacto sobre la fuerza de trabajo y la produccin de la RBU tiene efectos negativos. Con el fin de convencer a los beneficiarios de la garanta de ingresos a salir de su aparente inactividad voluntaria y regresar al mercado de trabajo, los empleadores debern ofrecer salarios ms elevados, tras lo cual seguidamente tendern a aumentar los precios para cubrir el incremento de los costes salariales. Esta prdida de poder adquisitivo de los receptores de la RBU debe ser ajustada al alza para compensar y garantizar su propsito. Si esto sucede, una adicional subida de los salarios tratar de retener a los trabajadores en el sector privado, poniendo en marcha otra vez una espiral precios-salarios cuyo resultado ms probable sea una situacin de estanflacin y que impide a la RBU satisfacer las necesidades de sus beneficiarios.

Tras considerar brevemente los efectos macroeconmicos de las dos propuestas podemos ya entender que el TG y la RBU son herramientas de poltica econmica ms diferentes de lo que se desprende de los argumentos morales. Pese a que la garanta de ingresos no cumple sus promesas y puede incluso atribursele ser autodestructiva y funcionar en la prctica como una subvencin encubierta a la realizacin de los beneficios privados, el TG no solo hace efectivas las suyas de lograr el pleno empleo y la estabilidad de precios, sino que tambin se muestra como un vehculo viable para llevar a cabo otras metas econmicas y sociales que los defensores de la RBU juzgan igualmente como deseables.

El TG proporciona una respuesta estructurada y directa para llevar a cabo actividades tales como el cuidado del medio ambiente y de las personas, promocionar la inclusin y la igualdad, provocar el cambio de modelo productivo, o reforzar la provisin de servicios pblicos, que al fin y al cabo pueden definirse como una renta bsica en especie. La no obligacin del sector pblico de guiarse por el nimo de lucro puede dar lugar a diseos que promueven las capacidades individuales, el deber cvico, la cohesin social, y la participacin comunitaria, redefiniendo el significado del trabajo a la vez que se pone fin a la precariedad y transformamos el sistema colectivamente, cubriendo necesidades que se dejan sin cubrir porque al sector privado no le es rentable. Seguimos perdindonos en debates filosficos o nos ponemos a elaborar un discurso con unas herramientas propias para combatir el neoliberalismo en su terreno?

Esteban Cruz Hidalgo es miembro de Red MMT Espaa, de la Asociacin por el Pleno Empleo y la Estabilidad de Precios (APEEP), de la Subcomisin de Soberana Monetaria de ATTAC Espaa, e impulsor del Instituto de Economa Poltica y Humana (iEPH). Su formacin es de economista, y cursa actualmente estudios de doctorado en la Universidad de Extremadura.

Fuente: http://ctxt.es/es/20170222/Firmas/11085/Debate-trabajo-garantizado-renta-basica-universal-izquierda-estado.htm



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