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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2017

El derecho penal del amigo

Sabino Cuadra Lasarte
Rebelin


Afirma la sacrosanta Constitucin espaola -art. 56.3- que la persona del Rey es inviolable y no est sujeta a responsabilidad. Ante esto, puede surgir la duda respecto a si esa inviolabilidad e irresponsabilidad es absoluta (es decir, afecta a todo tipo de actos, incluido ojo, es un ejemplo tan solo!- el conducir en moto borracho y atropellar mortalmente a una anciana), o si se refiere tan solo a la actividad ligada directamente al ejercicio de su regio cargo.

Pero el art. 56-3 lo deja claro: el inviolable e irresponsable no es el rey, sino su persona. Y ello porque, si bien en la persona del rey confluyen, como en la de Jesucristo, dos naturalezas, la monrquica y la humana, en realidad solo existe un nico e indivisible rey verdadero. Y todo lo dems es hereja. Es ms, si segn la propia Constitucin art.117-1- la justicia se administra en nombre del Rey (parntesis, por qu en este artculo la palabra justicia se escribe con minscula y la del Rey con mayscula?), qu sentido tiene pensar que sea l mismo quien se juzgue y condene?. Ninguno. Sera absurdo.

En cualquier caso, lo del procesamiento, juicio y sentencia que hemos contemplado estos pasados das en relacin con la infanta Cristina y su pichurri Urdangarin, nos muestran que esa inviolabilidad e irresponsabilidad penal no solo afecta a la persona del rey, sino tambin, en gran medida, a lo que podra denominarse camada real, y esto hasta, como mnimo, dos o tres grados de consanguinidad y otro tanto de parentesco colateral, que ya es gente.

En los aos 2015-2016, mientras se tramitaba en el Congreso espaol la Ley Mordaza y la reforma del Cdigo Penal, algunos criticamos fuertemente todo aquello por cuanto supona el entronamiento legal del denominado derecho penal de enemigo. Es decir, denuncibamos la tcnica jurdico-policial consistente en identificar primero la persona a perseguir (disidente social, izquierda independentista, sindicalista combativo, desobediente civil,...) y despus fabricar a su medida cuantas reformas legales sean necesarias para mejor reprimirlo policial (multas...) y penalmente (crcel, inhabilitaciones,..).

La cosa, en cualquier caso, no era nueva. Vena de atrs. La llamada doctrina -y prctica- Garzn, usada para criminalizar al mundo poltico-social de la izquierda abertzale, fue paradigma en la aplicacin de este derecho penal del/a enemigo-enemiga. En ella se sustentaron las ilegalizaciones polticas, cientos de detenciones, la incomunicacin y negativa a investigar malos tratos y torturas, los cierres de peridicos y radios..., hasta el ayer mismo en el que unos jvenes de Altsasu ha sido acusados de terrorismo por una trifulca tabernaria a las cinco de la maana con un par de guardias civiles.

Junto a la consagracin del derecho penal del enemigo, se ha asentado tambin, como no poda ser menos, su otra cara: el derecho penal del amigo/amiga. Un ejemplo claro de esto fue la amnista fiscal aprobada en su da por el PP, una norma hecha a la medida de los bolsillos de los ms grandes millonarios defraudadores fiscales y rubricada por un Gobierno a quien la varita mgica de su mayora parlamentaria le permita convertir en legal lo que no era ms que una actividad delictiva insultante e inmoral.

El derecho penal del enemigo y el de la amiga son, en definitiva, la cara y la cruz de una misma moneda, pues beben de la misma fuente: la sustitucin de la justicia y la igualdad ante la ley por el amiguismo y la arbitrariedad; la mezcolanza entre intereses privados y pblicos (puertas giratorias); la supeditacin de lo penal a lo policial y la conversin de la seguridad ciudadana en vaca sagrada a la que sacrificar derechos y libertades de todo tipo.

La absolucin de la infanta Cristina y la concesin a su chico de la libertad condicional en su patritica Suiza pone dos cosas de manifiesto. La primera es la existencia de una monarqua instaurada por Franco impregnada de su mismo carcter inviolable. Y un poder judicial que, al igual que la Corona, las fuerzas de seguridad y gran parte del aparato poltico del Estado, transit de la dictadura a la formalidad democrtica vigente, sin rendir cuenta alguna por dcadas de sumisin y complicidad para con aquel rgimen criminal.

Los pocos juicios realizados por los crmenes del GAL (Barrionuevo, Vera, Galindo,...) terminaron con unas condenas que, en su conjunto, fueron cumplidas por sus autores en tan solo su dcima parte. Gobiernos y Judicatura los bendijeron rpidamente con indultos generalizados y libertades condicionales. Otra cosa fue la doctrina Parot, que permiti aadir a penas de mas de veinte aos cumplidas en su integridad, seis, siete, ocho aos de venganza aadida ms, sin que aqu nadie haya respondido cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha declarado la ilegalidad de aquella doctrina.

Afirm Groucho Marx: Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros. Algo similar ha dado a entender la Fiscala General del Estado tras purgar a los fiscales que ms rigor han mostrado contra la corrupcin del PP: Estos son mis fiscales. Si no le gustan, tengo otros. El Fiscal Jefe de Murcia, tras su relevo, ha denunciado intimidacin y mtodos mafiosos: Se persigue ms a los fiscales que a los corruptos, ha dicho. Y el ministro de la cosa esa de la Justicia, Sr. Catal, como la Infanta ignorante, no sabe, no contesta.

Durante estos das se estn realizando en la Audiencia Nacional siete juicios por enaltecimiento del terrorismo a travs de twitter. Las primeras sentencias contienen ya condenas a varios aos de crcel e inhabilitacin. Mientras tanto, la Fundacin Francisco Franco, subvencionada con fondos pblicos, glorifica la labor del genocida y lo califica como uno de los Jefes de Estado ms importantes de nuestra historia, y el Tribunal Supremo, en una sentencia an calentita, acaba de denegar que los restos de Franco y Jos Antonio Primo de Rivera sean sacados del Valle de sus Cados.

Hace aos, en la crcel de Rebbibia Roma, una cooperativa de presos y presas confeccion una camiseta en la que se poda leer: Beato chi crede nella giustizia... perch verr giustiziato (Bienaventurado el que cree en la justicia... porque ser ajusticiado). Pues eso, si alguien se animara aqu a imprimir y difundir esa camiseta, seguro que se forraba.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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