Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2017

Crecen de nuevo las tensiones tnicas en Kosovo, Serbia, Bosnia y Montenegro
La inestabilidad en los Balcanes amenaza con convertirse en el prximo dolor de cabeza para Trump

Andrew MacDowall
eldiario.es


En las derruidas calles y plazas de Mitrovica del Norte (Kosovo) un rostro familiar sonre desde las vallas publicitarias. "Los serbios siempre lo apoyaron!", dice el eslogan en ingls bajo la imagen de un gigantesco Donald Trump que observa a los peatones.

Muchos habitantes de esta ciudad de Kosovo con mayora serbia piensan as. En lneas generales, los serbios quedaron encantados con el triunfo de Trump en las elecciones, aunque solo fuera porque derrot a la esposa de Bill Clinton, su archienemigo durante la dcada del 90, cuando lider los bombardeos de la OTAN contra las fuerzas serbias en Bosnia y Kosovo.

La pennsula de los Balcanes est una vez ms al borde del conflicto: se cuestionan fronteras, resurgen las tensiones tnicas y ya hay quien habla de intercambiar tierras como ltimo recurso para evitar un recrudecimiento de la violencia. Olvdense de China y Oriente Medio: la exYugoslavia todava podra aflorar como el verdadero primer dolor de cabeza en la poltica exterior de Trump.

La polmica en enero por un tren serbio que viajaba hacia Mitrovica completamente cubierto con el eslogan "Kosovo es Serbia" (en varios idiomas) precipit la peor crisis de la regin en aos. En la mayor parte de Kosovo predomina la etnia albanesa, el 90% de la poblacin. Aunque detuvieron el tren fuera de Kosovo, dos pases miembros de la OTAN, Croacia y Albania, pidieron a la alianza que revise el plan para mantener la paz en Kosovo. El presidente serbio, Tomislav Nikolić, ya ha dicho que tanto l como sus hijos se levantaran en armas personalmente si vieran amenazadas las vidas de los serbios de Kosovo.

Segn la jefa de la oficina administrativa del Mitrovica del Norte, Adrijana Hodić, "toda esta tensin no tiene nada que ver con los ciudadanos". "En el norte de Kosovo todava existe la esperanza de que se puede vivir sin miedo. Personalmente, yo ya estoy ms que harta de Pristina y de Belgrado, donde los altos funcionarios nos convierten en vctimas".

Luego est Bosnia. Despus de una guerra de tres aos en los noventa qued dividida en dos entidades federales (una serbia, la Repblica Srpska; y otra bosnio-croata, la Federacin de Bosnia-Herzegovina) y nunca logr recuperarse del todo. La Repblica Srpska amenaza una y otra vez con un referndum por su independencia, y algunos bosnios serbios han amenazado con boicotear instituciones del gobierno central despus de que Sarajevo criticara el fallo de la Corte de Justicia Internacional por el que Serbia quedaba absuelta de complicidad en el genocidio ocurrido durante la guerra de 1992-1995.

Por otro lado est Montenegro, donde a finales del ao pasado hubo una convulsin poltica tremenda cuando el gobierno acus a instituciones rusas de intentar orquestar un golpe de estado.

Por ltimo, Macedonia, la que se sita ms al sur de las exrepblicas yugoslavas, que lucha para formar un nuevo gobierno, despus de una extendida crisis poltica que inquieta cada vez ms a la etnia albanesa. Macedonia volvi al centro de la atencin cuando un congresista cercano a Trump sugiri que el pas deba ser desmantelado y dividido entre sus vecinos. "Macedonia no es un pas. Lo lamento, no es un pas", dijo a principios de mes Dana Rohrabacher, el presidente del Comit de Asuntos Exteriores del Congreso que en varias ocasiones ha defendido a Vladmir Putin, provocando airadas respuesta desde Skopie, la capital macedonia.

Segn Belgzim Kamberi, activista de derechos humanos de etnia albanesa y miembro del partido radical de Kosovo (Vetvendosje), "la situacin es catastrfica". "Casi dos dcadas despus de la guerra, esto no es paz; el tema de los albaneses y los serbios no est terminado en los Balcanes; es como Israel y Palestina, pero en Europa".

Intercambio de tierras

Como de costumbre, la regin no solo sufre por sus propias fricciones internas. Tambin, por factores externos. Paralizada por sus propios problemas existenciales, la Unin Europea (UE) ha perdido inters en expandirse hacia los Balcanes Occidentales; el enfoque de la Administracin de Trump an no est claro; y Rusia intenta proyectar su poder en una regin que considera que est en su rea de influencia.

Kosovo sigue siendo el crisol. Declar su independencia de Serbia en 2008 pero Belgrado nunca lo reconoci. En 2013, un acuerdo en el que la UE hizo las veces de intermediaria prometa acelerar los pasos para admitir a Serbia dentro de la comunidad europea y acercar a Kosovo a una posible candidatura. Pero ahora la UE tiene otras crisis entre manos. Y las divisiones incongruentes son ms palpables que nunca.

Las calles estn llenas de banderas serbias en el norte de Kosovo. La moneda es el dinar serbio, las empresas pblicas serbias proveen muchos de los servicios y el idioma que se habla en las calles es, por lo general, serbio. Los coches circulan sin matrcula (los que tienen matrcula oficial de Kosovo se la quitan cuando llegan al norte). En cambio, en la parte sur de Mitrovica, al otro lado del ro Ibar, la poblacin es casi completamente albanesa, y la administracin de la ciudad se hace por separado.

" Si trajeras a alguien aqu, a la parte norte de Mitrovica, diran que esto es ms Serbia que Kosovo, que es algo falso", explic Hodić, de la oficina administrativa del Mitrovica del Norte. "No estoy segura de que sea sostenible a largo plazo".

Segn Hodić, la regin podra estar mejor si se hubiera discutido un intercambio de territorio tras la guerra de 1999, cuando comenzaron las negociaciones por Kosovo. Ahora, algunos analistas plantean nuevamente la idea de un intercambio: dejar Mitrovica del Norte en manos de Serbia a cambio de dar a Kosovo el Valle de Preevo, poblado mayormente por albaneses. "Ahora tendremos que elegir entre muchas opciones malas", resumi Hodić.

A pesar del simbolismo nacionalista, los lugareos no tienen ganas de entrar en conflicto. Muchos expresan la impotencia que sienten frente a las maquinaciones geopolticas de las grandes potencias.

Segn el conductor de ambulancia retirado Vukoje Utvic, de 74 aos, "los serbios y los albaneses son los menos culpables, los polticos se metieron en medio de la gente". "Hemos visto demasiadas guerras".

Los diplomticos en la regin tambin restan gravedad al conflicto, aunque les preocupa que los polticos acenten las tensiones para obtener rditos y desviar la atencin sobre las polticas internas. Segn un diplomtico occidental con experiencia en la zona, "solo hay un posible impulsor de que se modifiquen las fronteras, Rusia, a quien tampoco le encanta la idea". "No estoy seguro de que los nuevos estados puedan defender los territorios que reclamaran", dijo.

"No ocurrir lo mismo que en 2004"

En su opinin, no hay que temer "que ocurra lo mismo que en 2004, cuando los distu rbios generalizados y los ataques a los serbios en Kosovo dejaron como saldo casi 30 muertos". "Todos estn comprometidos con el dilogo en Bruselas. Modificar las fronteras no es una opcin. Dicho esto, la gente pensaba lo mismo en Bosnia justo antes de la guerra, y uno se pregunta si no estamos pasando algo por alto".

Los diplomticos describen el 2017 como un "ao de pesadilla" para hacer poltica en la regin, debido a los comicios en Serbia, la creciente posibilidad de elecciones anticipadas en Kosovo y el comienzo de las maniobras polticas con vista a las de Bosnia el prximo ao. Tambin se esperan las primeras acusaciones del nuevo tribunal especializado en La Haya para juicios por supuestos delitos cometidos por el Ejrcito de Liberacin de Kosovo, de etnia albanesa, que podran implicar a altos miembros de la lite poltica del territorio, otra chispa de inestabilidad lista para estallar.

La sugerencia de un intercambio de tierras ha vuelto a centrar la atencin sobre Preevo, una pequea ciudad empobrecida del sur de Serbia poblada principalmente por albaneses, donde los pastores pacen ovejas en las colinas que caen justo sobre la plaza principal.

En 2001, el Valle Preevo, que incluye los municipios vecinos de Bujanovac y Medveđa, fue el centro de un conflicto entre las autoridades serbias y los rebeldes albaneses que haban tomado el control de algunas partes tras la guerra de Kosovo (1998-1999). En la ciudad de Kumanovo, a 32 kilmetros de la frontera con Macedonia, un tiroteo entre guerrilleros de etnia albanesa y las fuerzas de seguridad locales dej como saldo 18 muertos en 2015.

Pero el moderado alcalde de Preevo desde el ao pasado, Shqiprim Arifi (de etnia albanesa), insiste en que no se volver a los cambios de frontera y a las guerras del pasado. Nacido y criado en Alemania, Arifi explica que le votaron para quitar al alcalde anterior que exiga a Preevo unirse a Kosovo y mostraba una actitud hostil hacia Belgrado. Arifi est centrado en comunicarse con las autoridades serbias para abordar el 70% de desempleo y el psimo estado de los servicios pblicos en su municipio.

" No queremos cambiar las fronteras", dijo Arifi al peridico the Guardian desde su oficina en el edificio municipal, donde tiene un pequeo busto de Skenderbeg (hroe nacional de Albania). "No es beneficioso para la regin ni para los albaneses. Modificar una frontera es abrir la caja de Pandora y provocar una reaccin en cadena: Bosnia, Kosovo, Macedonia, Kurdistn. La nica opcin que tenemos es mantenernos unidos dentro de la UE".

En la puerta del edificio municipal, una corona de flores recuerda a los combatientes de 2001: "Alabados sean los mrtires nacionales en todo el territorio albans", dice el texto que la acompaa. La corona est reemplazando a un gran y polmico monumento en recuerdo de la guerra que la polica serbia retir en 2013 bajo una extrema vigilancia.

En las calles de Preevo, el apoyo a la unin entre Albania y Kosovo es silencioso. Predomina entre los jvenes. "Todas las personas quieren ser parte de su propia nacin, quieren vivir juntos y, con el tiempo, lo lograremos. Pero eso ya no puede suceder sin usar armas. Si fuera posible sin guerra, ya hubiera sucedido a esta altura", explica Drita Murtezi, de 24 aos, desempleada y graduada en psicologa de la Universidad de Tetovo (Macedonia), en la que se habla albans.

En una cafetera de la plaza, llena de chucheras y con el sonido estridente de la msica house, el activista de derechos humanos de etnia albanesa Kamberi gesticula con un cigarrillo apagado mientras habla a favor de una Albania unida. "Si le temes a la guerra, no progresas", asegura Kamberi. "Debemos ser pacficos, pero no pacifistas".


Traducido por Francisco de Zrate.

Fuente original: http://www.eldiario.es/theguardian/inestabilidad-Balcanes-amenaza-convertirse-Trump_0_617339035.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter