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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2017

Andrs Caicedo (1951-1977) y Que viva la msica! (1977)
Morir de desencanto o contra la pared

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


QUE VIVA LA MSICA!, RAY BARRETTO: 15:22

https://www.youtube.com/watch?v=XYEZLDifLF8


Despus de escuchar Que viva la msica!, tema de Ray Barreto que dio origen al ttulo homnimo de la obra literaria, se podr notar que aunque se trate de un ensayo** este trabajo es tambin un homenaje musical, con motivo de un aniversario ms de su suicidio el 4/mar/1977, al escritor caleo Luis Andrs Caicedo Estela y a su nica novela completa publicada pues La estatua del soldadito de plomo est indita y Noche sin fortuna qued inconclusa

Andrs Caicedo por A. C.: un hombre bueno no escribe novelas


Madurez del hombre: quiere decir que ha recuperado la seriedad que tuvo cuando nio en sus juegos.

FRIEDRICH NIETZSCHE


No pierdas la inocencia pues jams la podrs recuperar.

ERICH MARA REMARQUE


Lo que ms admiro en un escritor? Que maneje fuerzas que lo arrebaten, que parezca que van a destruirlo. Que se apodere de ese reto y disuelva la resistencia. Que destruya el lenguaje y que cree el lenguaje. Que durante el da no tenga pasado y por la noche sea milenario.

Que le guste la granada, que nunca ha probado, y que le guste la guayaba que prueba todos los das.

Que se acerque a las cosas por apetito y se aleje por repugnancia.

JOS LEZAMA LIMA Julio, 1969


Comenzar por el fin: viernes 4 de marzo de 1977. Edificio Corkidi No 2, Cali. Cualquier cantidad de seconales. En esa fecha decid quitarme la vida porque siempre sostuve: Vivir despus de los 25 aos es deshonesto: es un repetirse porque se ha superado la capacidad de asombro. S, discutible; pero, as conceba la vida. An se escuchan voces de quienes piensan que el suicidio obedeci a una actitud generacional; algunos creen que fue un suicidio didctico, una enseanza; otros, que fue un ejemplo para los de mi clase, la burguesa (que tanto se vio afectada con mi novela!), e incluso para mis amigos. Nada de eso. Cada cual entra en la muerte de una forma propia y particular: la que ms se le parezca. Y yo escog el suicidio. Bastaba un empujn externo o un resbaln interno para precipitarme al vaco: y esto fue lo que ocurri. Hecho que no contradice en nada mi tenaz e irrefrenable apego a la vida durante los escasos cronolgicamente hablando 25 aos que viv. Suficientes para dejar obra y morir tranquilo, para demostrar que la madurez esa palabra que tanto odi no siempre va pareja con los aos. La narrativa colombiana est integrada por ancianos que apenas si rozan los 30, deca Cobo Borda en un artculo que hacia el final expresaba: As el nio castrado que aspira a volver al tero materno se convierte en el hbil narrador que organiza datos para elaborar un sufrimiento. Todo ser humano, reconzcalo o no, anhela retornar a la madre. Tema sobre el que hay bastantes ejemplos en la literatura: basta revisar algunas obras de Hesse o Lovecraft, como Demian o Las aventuras onricas de Randolph Carter, esas que algunos llaman literatura para adolescentes o para clases burguesas; o algunas de Camus, como El extranjero, La cada, La peste, con las que no se atreven a meter quienes decan algo por ah.

Volviendo sobre el suicidio vale anotar que nunca vi en l un estigma para mi familia, ni un escape vergonzante o una salida ilegal y no pido perdn a la Iglesia sino que siempre consider ms vlido abandonar el mundo por mi propia mano, lo que para m era destino y muy pocos entendieron as: al fin y al cabo, el suicidio, sin perdn de la Iglesia, es el nico acto verdaderamente libre en nuestras vidas (Aunque de esto ya no estoy tan seguro; como dira el poeta Pablo Armando Fernndez: Nadie elige su muerte, ni siquiera el suicida). Uno de mis ltimos textos lo expresa: Sonre al pensar en sus palabras que nombraban por angustia algo que para m era destino. Antes del 4 de marzo, ya haba cometido dos intentos de suicidio, uno de los cuales me signific 39 das de reclusin en la clnica Santo Toms de Bogot, por sobredosis de valium. Despus, le coment a scar Campo que el ltimo sera con seconal. Cuando cumpl 24 aos lleg mi hermana Pilar a la casa Alfonso Echeverri estaba ah con un bono de regalo para comprar un disco: Feliz cumpleaos, mijito; le respond: El ltimo de mi vida, Pilarcita, a lo que ella agreg: Dej de hablar pendejadas; yo conclu: Uf, te lo garantizo! Como ven, fue un suicidio con garantas.

Tres aos atrs, viaj a EE.UU con tres guiones un western y dos basados en cuentos de horror dos de ellos para vendrselos a Roger Corman, maestro de la serie B, quien haba hecho en cine El cuervo, La cada de la casa Usher, La mscara de la muerte roja, Cuentos de terror (Tales of Terror, traducido por Destino fatal ), El palacio de los espritus y El pozo y el pndulo, todos relatos de Poe, maestro del horror y lo sobrenatural en la literatura. El viaje fue intil. No conoc a Corman. Despus volv a Nueva York, entre sept/26 y oct/20 1974 all celebr mis 23 aos y en compaa de Luis Ospina asist durante casi un mes a seis funciones diarias de cine. En esa ocasin fue cuando en definitiva se forj mi trivia cinematogrfica. De la experiencia negativa con Corman y de la positiva con el Festival de Nueva York surgi Pronto: fragmentos de unas tales Memorias de una Cinesfilis, encontrados dentro de una botella en las riberas del Canal de Panam. Relato publicado en Obra en Marcha No 2, 1976, que hara parte de una novela que se qued en proyecto: lo que en l digo sobre Corman pertenece a la ficcin (acude en tropel a la mente cuando les escrib a mis padres desde los United States y comet un lapsus: en lugar de mi visa expira, escrib mi vida y aunque me afan a corregir, ya para qu como dice el temita; y aunque pens que eso tena para m ms de reflexin que de profeca, cada da me convenzo de lo contrario: las palabras toman cuerpo, son, pese a la resistencia pasiva o decidida, accin).

Regres con la idea de vivir solo en un apartamento, preferiblemente ubicado en San Antonio, el nico lugar donde se poda respirar aire puro en Cali (aunque tambin en Silvia o en Pance, pero ese es otro asunto; adems, como siempre dije, a mi pap le costaba mucho permanecer como dueo de un predio y por eso tuve que terminar canjeando mi ntima vocacin campestre y de aire puro por mi pacto maldito con el humo de la bareta y con la densidad de la droga, con la que no obstante jams me entend del todo; pero, lo ms grave, es que mi pap le haya trabajado tanto a los ricos recibiendo a cambio slo explotacin y vendido su fuerza de trabajo hasta el agotamiento en medio de un absoluto conformismo; ah, otra cosa que no le perdono al viejo, por haber fomentado en m la preocupacin, es que me haya dicho alguna vez: Yo morir de cncer en la garganta). De ese periodo hago un flash back para recordar mis andanzas con Guillermo Lemos, Bernardo el Sastre y Clarisolcita, quien se llamaba Clara pero por culpa del Loco Paz se qued as, mi herona de la perdicin, con quien me conoc cuando entre 1968 y 71 dirig el segundo grupo del Teatro Experimental de Univalle; ella, con apenas ocho aos, asisti al estreno de Mar, una de las obras que mont. Pocos aos antes, hacia 1962, ya me haba impuesto un inexorable plan de lectura. Llevaba una bitcora con todos los libros que haba ledo y de cada uno tena un comentario escrito y guardado (despus hara lo mismo con el cine, cada pelcula llevaba su correspondiente comentario: es slo una cuestin no tanto de actitud como de obsesin y esta no es ms que un sucedneo de la libertad, es decir, el sacrificio hecho en nombre del amor). A los 13 aos escrib el cuento El silencio. Tiempo despus llegaron las piezas teatrales Las buenas conciencias, El fin de las vacaciones y Los imbciles tambin son testigos; la novela La estatua del soldadito de plomo; y el ensayo Los hroes al principio. Obras, todas, prcticamente desconocidas, aun en Cali

En 1969, estudiaba en el San Luis Gonzaga y efectuaba mis primeros pasos en el teatro realizando bocetos, borradores, manuscritos y montajes, entre los que destacan: La cantante calva que no pudo ser presentada el Da de la Madre porque era una obra obscena y Las sillas, ambas de Ionesco, junto a Brecht, el dramaturgo que ms admir; adems, La noche de los asesinos, de Jos Triana. En el Teatro Experimental de Cali (TEC), bajo la direccin de Enrique Buenaventura, hice mi nico trabajo como actor en la obra Seis horas en la vida de Frank Kulak. A partir de esa experiencia me inclin por la direccin teatral, campo en el que Enrique notaba mayor talento y riqueza imaginativa. En cambio, Delio Merino Escobar, director del grupo de planta de Univalle, siempre me valor ms como crtico   que como actor o director, bsicamente por un artculo mo sobre el montaje que de Madre Coraje, de Brecht, hizo La Candelaria, de Bogot, bajo la direccin de Santiago Garca. La resea le sorprendi, segn dijo, por la radiografa que hice de Brecht, por el paralelo hecho con la obra de Gorki ( La Madre ) y por la ausencia de apreciaciones personales, lo que proyectaba una profunda madurez [dele con la palabreja] crtica.    

El mismo ao 69, con Berenice, ganara el concurso de cuento Univalle y el segundo premio del Concurso Internacional de la revista Imagen, de Caracas, con Los dientes de Caperucita; y, en 1972, el de la U. Externado de Colombia, en Bogot, con El tiempo de la cinaga que, apartando la modestia, considero mi obra maestra. Estando en el San Luis Gonzaga escrib las piezas dramticas La piel del otro hroe y Recibiendo al nuevo alumno: aquella, ganadora del Primer Festival de Teatro Estudiantil, en 1966. Aquel ao 69, tambin, form parte del grupo Los Dialogantes que, entre otras cosas, nunca supe por qu se llamaba as. Antes, haba estudiado en el Po XII, Nuestra Seora del Pilar, San Juan Berchmans, entre otros, y termin el bachillerato, con mucho trabajo, en el Camacho Perea (las evocaciones religiosas que aparecen en Que viva la msica! provienen del citado lastre pedaggico). Un da le dije al profesor de matemticas: Mire, yo no tengo ni siquiera idea de sumar y no me interesa aprender, entonces si usted me va a poner un examen yo le voy a copiar; a m slo me interesa el diploma de bachiller y eso porque hay que sacarlo. El profesor me dio unos cuestionarios que llev a la casa: Pilar, resolvme estos formularios como para sacar tres; los resolvi y as fue como saqu el cartn de bachiller. El que ahora reposa en uno de mis bales, predestinado a uno de mis futuros vampiros, de esos chupa-sangres que no faltan.

Enseguida, mi mam comenz a presionarme para que entrara a la universidad. Para no tener problemas, porque nunca los quise tener, con ella, claro, me present a Humanidades en Univalle. Saqu uno de los puntajes ms altos, le llev la tarjeta a mam: Ya pas por la universidad, tom la tarjeta, pero a m no me interesa estudiar all. Esa fue, a grandes rasgos, mi carrera de estudiante. Sin embargo, siempre fui autodidacta. Y mi verdadera formacin artstica arranc de los seis aos cuando empec a dibujar historietas, trabajo que aprend de Jos Flix Escobar. Me dediqu con ansiedad casi febril a la literatura, al cine, al teatro, a la fotografa hasta a la publicidad. Entonces, comenc a escribir cuentos, crnicas sobre cine, crticas teatrales, guiones cinematogrficos, novelas y a escuchar msica: primero el rock de los Rolling Stones; despus, lo que genricamente se conoce como salsa (que en realidad fue el nombre que tom de un son habanero de Ignacio Pieiro, chale salsita, son que vena precedido por el montuno y ms atrs por el chang, que no es sinnimo de son, como dicen algunos, sino su precursor al lado del danzonete, de la danza criolla, del danzn y de la rumba, entre otros ritmos): Ricardo Ray & Bobby Cruz (la mejor orquesta del mundo), Willie Coln, Johnny Pacheco, Ray Barreto, Hctor Lavoe, la Tico (y luego la Fania) All Stars, Pete Conde Rodrguez, Bobby Valentn, el Gran Combo y Andy Montaez, Larry Harlow e Ismael Miranda, Charlie y Eddie Palmieri, Roberto Roena y su Apollo Sound, Willie Rosario y Frankie Nieves, Celia Cruz, Cortijo e Ismael Rivera, Tito Puente, Mongo Santamara, Frankie Dante, Adalberto Santiago, la Orquesta Broadway, la Tpica Novel y la Charanga Amrica, entre los nombres ms connotados.

Desde muy pequeo me interes por la lectura de los peruanos Vargas Llosa y Bryce Echenique; los mexicanos Jos Agustn y Carlos Fuentes; los gringos Poe, Lovecraft, Flannery OConnor; los ingleses Lowry, Connolly, James (ste, de origen gringo), Milton, Dickens y Burgess; los espaoles Cela y Baroja; y los argentinos Borges y Cortzar. Pese al deslumbramiento que pueda suscitar la sola mencin de tan prestigiosos escritores y aqu debo apresurarme a desvirtuar fantasmas en torno a un cabal conocimiento suyo, por parte ma: mis lagunas son tan grandes como las de la poca en que beba Pker con frenes, las claves para descifrar buena parte de mi literatura es posible hallarlas en los representantes de la Beat Generation, el primer rompimiento generacional del siglo XX, la mal llamada Generacin Vencida si se observa la definicin de John Clellon Holmes: La palabra Beat puede decirse que tiene un nombre: quien ha sobrevivido a una guerra, sabe que ser beat no significa tanto estar muerto de cansancio como tener los nervios a flor de piel. E hipersensibilidad no es sinnimo de resignacin, sensible no significa vencido; adems, la resignacin es ya de por s mal de nuestro pueblo, no slo personal, y siempre lleva a lo peor. Por eso hay que combatirla por todos los medios que sean necesarios, como dira Malcolm X, refirindose a asuntos menos triviales que los mos, por ejemplo, la supervivencia de los dems afroamericanos y entre ellos la de los Panteras Negras.

De la Beat Generation hacan parte Jack Kerouac con su clsico On the Road, Allen Ginsberg, quizs su ms grande poeta con Growl, William Burroughs, autor de Naked Lunch, uno de mis libros preferidos, Gregory Corso, el inspirado poeta de Gasolina y Lawrence Ferlinghetti, el recordado creador de Fotografas del mundo que se ha ido, su primer libro de poemas y del famoso Coney Island de la mente. Con ellos entend que la verdadera influencia de un escritor sobre otro se manifiesta en el subconsciente: esa impresin de voces grabadas transcritas al papel que producen algunos de mis cuentos, evidencian huellas de la literatura instantnea creada por Kerouac, porque en ellos las asociaciones fluyen libremente conformando de manera anrquica la esencia del discurso narrativo. Hecho del que nunca fui consciente hasta ahora. Bueno, sobra decir que no siempre se es consciente de las cosas que se escriben pues ya se sabe que el arte es ms un affaire de emocin que de coherencia, aunque otra cosa pudieran pensar los acadmicos, los mismos que nunca han querido aceptar que el noventa por ciento del arte es producto de la calle antes que del aula, del autodidacta antes que del profesional.

Sin embargo, entre quienes se preocupan por estudiar mi obra no se menciona a H. Hesse, E. Sbato, J. Rulfo ni H. Miller, artistas decisivos, ms que en la literaria, en mi formacin humana y ante quienes siempre fui permeable. De Hesse hered el rechazo al sistema educativo que sacrifica la fantasa e imaginacin propias del nio, en aras de una formacin rgida (por no decir carcelaria), para conseguir personas obedientes, y unilateral, olvidando que ese nio es fuente de creatividad antes que depsito de la misma; de Sbato aprend que cuando haya una disputa entre la razn y el instinto, se le debe dar la razn al instinto, como quiera que no slo la Razn produce monstruos sino que la de Estado slo ha servido para que este monopolice la injusticia; de Rulfo, como en as de cuentos suyos y en algunos mos se puede verificar, la reiteracin permanente, para tapar los huecos de la memoria; y de Miller, su extravagante sentido de misin que hace doblemente visible y palpable su presencia, lo mismo que la de sus personajes que como los mos aparecen y desaparecen en algunos de sus exorcismos, para reaparecer en otro de ellos, lo que la crtica llama intertextualidad: algo que siempre ha existido. Quin que viva en pos del conocimiento, tras el alma y su desnudez (la del alma), podra ignorar Demian, Bajo las ruedas, El tnel, Sobre hroes y tumbas, Pedro Pramo, El llano en llamas, Trpico de cncer o Trpico de capricornio? Quin que se pregunte qu es el hombre, podra ignorar esas crnicas plenas de vida, sensualidad, conocimiento del hombre y la mujer, sexo, anarqua y muerte? Nadie.

Vino luego mi experiencia en publicidad (trabaj con Carlos A. Jaramillo, director de Aquelarre, revista que public El tiempo de la cinaga ), campo en el que cre toda la campaa del nuevo peridico El Pueblo. Sobre ese mundo del glamour y la alienacin, un ejemplo desbarata el mito creado en torno a todo autor con una altura mayor de la normal y que evoluciona precozmente: He odo que pronuncian el nombre de Andrs. Ser que se esmeran para traerme trabajo? Responder bien si me traen un trabajo? Aqu tiene usted un jabn Varela, squele una mxima que lo haga popular, jaja, no me diran eso, esa frase es como de pelcula argentina sobre la publicidad, esas que yo pongo tanto de ejemplo son conocer a fondo. En realidad no conozco a fondo nada, ni el ingls, ni Poe, ni Hitchcock, ni las artes de la escritura. El ejemplo recuerda que detrs del genio se esconde el hombre: o, mejor, est. Cualquiera poda verme comiendo helados en el Dari-Frost o en la Ventolini, al comienzo, bebiendo cerveza en el caf Los Turcos o en la fuente de soda Mnaco, despus, repitiendo slogans de poderosas empresas que, con nombre propio, aparecen por ah en mis obras. Lemas que olvidaba en Macondo, la primera discoteca, y en Ammonos al Sur, cuando acababa el goce: nadie, eso s, me vio ingerir los seconales con los que ese goce se acab...

Como ya dije, nunca quise tener problemas con mam con pap s: digo, s los tuve, pero menores. En el plano personal, la tartamudez, que no me dej ser actor; estos dientes, que no me dejaban respirar; el asma, que tampoco; esos nervios que me impedan armar un bareto; la tristeza daba risa (siempre sufr de ella, claro, de tristeza, esa especie de freno que uno tiene, producto de la cultura catlica recibida: quizs por eso, el perico tambin me deprima y tambin por eso siempre pens que tena la sombra del mal en la cara y el desencanto y la malicia en cada ojo, todo esto a su vez a causa de la culpa); el deseo de matar Cmo no creer en Dios (que aqu no es ms que el ttulo de una cancin cursi, de esas que tanto invoco siempre que Patricita me hace falta, cmo podra ocultarlo); el temor a enloquecer, pienso luego qu?; el miedo a la crtica; la angustia y el delirio de persecucin que genera la crtica; la certeza de ser importante fueron elementos que reforzaron la decisin de quitarme la vida el viernes ya citado, instantes despus de decirle a alguien se me estalla la cabeza, en Calicalabozo, aquella ciudad slo para adolescentes, donde haba nacido el 29 septiembre 1951 (la primera vez que intent suicidarme fue en medio de una rumba, cortndome las venas despus de ingerir veinticinco blues, como le decamos al valium de diez miligramos; la segunda est rodeada de nubes ms all de mi memoria, aunque parece que me tom ciento veinticinco pepas, tras discutir mucho con Patricita: todo ello causado por ese irrefrenable deseo de autodestruccin, que siempre confund con la lascivia, cuando no es otra cosa que la mayor forma de comodidad, obscena y perversa hasta la mdula). Algo s debo aclarar, as no sea una justificacin: a los que an puedan creer que soy marica, slo les digo lo que alguna vez le expres al amor de mi vida: Patricita, yo no soy homosexual. Pueden preguntarle a la loca del HAT o a Devil Beccasino, que ellos s saben de chismes En el plano psicolgico, mis conflictos fueron bsicamente con Edipo (siempre sufr en soledad por la ausencia de mi madre y no dejaba de pensar que una visita suya bastara para sanarme y al mismo tiempo me preguntaba si sera capaz de cruzar con Nellie dos palabras de inters, si estara tranquilo al sentir sus msculos rozndome los mos, si algn da podra abstraerme al influjo del lechero, ese rbol cuyo olor penetrante me trae su recuerdo, si habra algn da decisin para escribir los libros famosos que ella y otros ms esperan de m): ste, Edipo, reitero, y el cucarrn metido dentro del pecho!... (el que me dej clavado mi Patricita, el mismo por el que tengo el corazn en pedacitos como lo dice el siguiente relato indito hasta hoy: Sobrecupo. Hace tiempo decid no volver a entregar mi corazn a nadie. As que lo envolv en papel de aluminio, para que no se daara u oxidara y lo guard en mi caja torcica, que es donde siempre haba estado. En mayo pasado, siempre en mayo, por qu ser, por la virgen o por la madre?, aunque hice lo posible por impedirlo, una vez ms me lo dej robar sin poner ninguna condicin. De nuevo me volvan a engaar: contra la rebelda del corazn no hay viga que pueda No obstante, me dijeron que lo cuidaran toda la vida y yo, atiguibas, cre, creyendo de antemano que no debera creer ms. Se lo comieron entero, para vomitrmelo poco despus, hecho una porquera. Tras la recuperacin, decid hacer realidad un viejo sueo: cortar el corazn en pedacitos y servirlo as en bandeja a quien se fuera apareciendo, que el mo es (o era?) demasiado corazn para entregarlo de una vez no vaya y sea que despus se atraganten. No me he arrepentido de esa decisin. A algunas mujeres, por esas paradojas segn las cuales slo acierta en amor quien se equivoca, les parece, sin embargo, que en cada pedacito sigo dando mucho, y si a alguien le parece poco le digo que tenga paciencia, que ya le tocar otra racin en el prximo reparto. Pero, eso s, cuando advierto que quien lo pide no lo quiere para disfrutarlo sino para escupirlo, a cambio doy un trocito de hgado, que tiene el mismo color y sabe igual pero deja luego el sabor amargo de la hiel, es decir, idntico al de la mierda. Este ltimo ao he repartido tantas porciones de mi rojo manjar que en vez de soledad tengo sobrecupo en mi fraccionado corazn. Como dira Sbato: as se da la felicidad, en pedazos, por momentos) ah! y, por supuesto, lo que alguna vez dije: el horror del hombre comienza cuando intuye las consecuencias desventajosas que puede traer su necesidad de cultura y cuando busca refugio imposible en una inocencia perdida. Todas esas son causas suficientes para que cualquiera tenga un resbaln interno en la vida; para comprobar que Un hombre bueno es difcil de encontrar tanto como uno perfecto y para que el lector est seguro de que, en caso de hallar uno u otro, ninguno de los dos escribe novelas (he crecido tan duro y tan malo, con tantas cucarachas en la cabeza y con tal conciencia del fracaso que por eso mismo, despus de terminar Que viva la msica!, ya tena claro que no escribira ms novelas, entre otras cosas para qu o para quin con ese desprecio de la gente por lo que uno escribe, y que tampoco le dara a mi madre ms descendencia, o sea, nietos a los que ella pudiera acariciar y cuidar y a la vez estropear, habiendo tanta gente en el mundo como hay, y yo ya seguro de querer dejarlo todo, incluida mi Patricita del alma, mi Patricialinda, mi placer y mi tormento, la nica para quien quera que siguiera habitndome el vigor y la tiesura de ese pedazo de msculo flcido, pero que cuando ya uno est desencantado del mundo no espera que se le yerga ni con cemento ni con el futuro viagra, adems porque l mismo ya no quiere darse gusto de vida sino que va al encuentro de la muerte con su casco uniocular, sin ms nimo que dar un grito sordo por el fracaso, no un viva hipcrita por la fama o la gloria o la supuesta felicidad).

Y, no obstante, para echar por tierra el pesimismo ajeno y para darme nimos mientras viva, debo decir, ahora que la originalidad est prohibida, que nunca dej de creer que era bueno lo que escriba y lo que an escribo y que aunque las sombras del mal quieran golpearme los cachetes y los seis dedos de la frente, seguir creyendo hasta el final que la escritura es mi mejor y nica droga, a travs de la cual alcanzar la paz del espritu, no la del inexorable sepulcro, y en el curso del tiempo no habr motivo alguno para reflexiones amargas, no lo habr mi palabra, como dijo el poeta, no se perder. En cuestiones de literatura, siempre habr quin sepa dnde ponen las garzas o los garzones, en esta selva peliaguda que nos toc habitar.

** Este ensayo, la primera conferencia pblica del autor, en la Biblioteca Luis-ngel Arango, de Bogot, no se bas en una autobiografa de Caicedo, sino en sus cuentos y novelas, en su actividad teatral, en sus guiones para cine y en sus amigos, lo cual permite creer que a travs de la ficcin es ms fcil acercarse a la realidad y no al contrario. En 1999 fue editada una obra en la que se pudo conocer al crtico de cine: all aparecieron crnicas inditas, sacadas de sus bales o recogidas entre sus amigos (1). No se quiso ofrecer en esta I Parte un retrato psicolgico ni un perfil netamente literario sino una explosin de percepciones, plena de energa y vitalidad, que permita observar una imagen distinta del verdadero A. C.: aqul que se trasluce en cada una de sus obras.

Que viva la msica!: la msica y dems personajes

La segunda parte, en cuatro temas, contempla los aspectos relativos a la msica como personaje principal, acompaada por protagonistas inslitos como el pelo, Cali, la noche, la calle, el bareto, etc., lo mismo que por los otros, claro; lo autobiogrfico; la Salsa como parte fundamental del discurso literario de la novela y como expresin de unidad latinoamericana; por qu se escogi a Ricardo Ray & Bobby Cruz y no a otra orquesta. Lo anterior organizado segn permitan las canciones escogidas.

La msica, el pelo, la noche, Cali, la calle, el bareto y los otros personajes

La msica es el principal protagonista de la novela el tema musical que dio origen a su ttulo es prueba de ello, compaera inseparable de la Mona, dotada de vida y movimiento tanto como aquella, motivo y sinnimo de vida, expresin de comunin humana, afirmacin de un recorrido novelado, medio de comunicacin en tanto factor de resistencia; el pelo, smbolo de vanidad, superioridad, clasismo, pero tambin de frivolidad e ignorancia; Cali, otro smbolo: justificacin de la existencia de Andrs Caicedo, ciudad Sucursal del Cielo descrita con precisin cartogrfica, el mito que invent Ricardo Ray; la noche, anttesis de las convenciones respecto a claridad (da) y oscuridad (noche): en la novela la noche es el da y el sol el enemigo, la noche genera fanatismo; la calle, espacio geogrfico determinado con tal exactitud que el lector que conozca Cali se ubica all de inmediato (y el que no, tambin); y el Bareto, ese personaje con muchos nombres que el lector siempre identifica: Bacilo, Boleto, Barillo, Buenaventuro, Barbaco, Baro, Chicharro, Burbujo, Bocano, Babuino, Bisajoso, Bandero, Balino, Gotrica, Barquisimeto y Barbudo.

Siendo tan extensa la lista de los otros personajes, aqu slo se han considerado los de mayor incidencia sobre la novela, destacando las caractersticas con las que Caicedo los presenta: un rasgo de su carcter basta para definir su personalidad o su actitud ante la vida; si an se sostiene que la cara es el espejo del alma, aqul muestra el alma de los personajes sin presentar su cara. As, la Mona es la protagonista, el alma que origina la rumba, la que perfeccionara el sistema, compaera inseparable de la msica: primero Rock, luego Salsa, la que al principio no saba nada de msica y despus comprendi todo, la Reina del Guaguanc, la segunda que todo prob, la imitada, clasista, racista, autosuficiente, resoluta, la que no dice no a nada, la que anuncia cundo abandonar a sus amantes quien en la cola ser Siempreviva o Mara del Carmen Huerta (A. C.). Armando el Grillo y Antonio Manrquez, los marxistas: ste, desaparecer en cualquier momento; aqul, reaparecer al final. Ricardito Sevilla, el Miserable, el de la voz desamparada, el que saca de quicio a todas las mujeres menos a la Mona, el que se acuerda de todo, el pobre, sempiterno inconforme, el autosuficiente, el de nimo individual, el supersticioso el traductor de canciones para la Mona. Maringela, la primera siempre, la que ms saba de msicos y canciones en ingls, la admirada pero temida, la que tartamudeaba en los momentos crticos (igual que Andrs), la que se mat porque le faltaba el sexto sentido o de bachillerato?, quien se suicid (como Andrs) lanzndose desde el piso 13 del edificio de Telecom. Bull y Tico, los inseparables: Bull, de quien la Mona estuvo muy cerca en el veraneo del 66, el que se lig con Tico y nunca volvi a andar con peladas Tico s. Patricia la linda, la malvada con los hombres. El Flaco Flores, parricida, matricida y nanicida, el que ahora vive en Dallas, Texas, rodeado de gatos, biscuits y country music todo el da. El menor de los Castro, quien no aguant las humillaciones de un polica y se dispar en la frente. Los Higgins, cuatro ingleses enigmticos, asmticos: uno, muri de locura, de hambre (no senta hambre) y de insomnio (no senta sueo); los otros tres, se volvieron peliadores al parecer. Pedro Miguel Fernndez, el envenenador. Leopoldo Brook, el gringo pelirrojo, el mejor alimentado, guitarrista intrprete de la Mona y su primer amante. Robertico Ross, 13 aos, el chutero ms joven de Colombia, el que resuma los vrtices de la poca, quien al llegar a Colombia se hizo muy popular porque hablaba de cidos luego rechazado porque los venda, el que deca: Nunca me hecho reconvenciones de lo que hubiera podido ser de no haber sido lo que result. Ya que muy poca gente es la que me aguanta, qu sera de m si no me aguantara yo mismo? La mam de Maringela, la que se tom una sobredosis de Valium 10 y no despert nunca. Los volibolistas: Manuelito Rodrguez, el que ola a tinta, el que la fabricaba y tena una empaquetadora clandestina; Marcos Prez, parecido a Ignacio Lpez Tarso el actor mexicano, el que tena cara de permanente tragedia escondida; y Jos Hidalgo, el que hablaba poco. Rubn Paces, el administrador de la discoteca Ritmos Trasatlnticos, como un montonononn de paz l que era pura violencia para la msica, se sobreentiende, el del temperamento difcil como un cambio de meloda de Ricardo Ray, el segundo amante de la Mona, el que se mat despus de coger la mala costumbre de estarse dando de cabeza contra las paredes. Don Rufin: el nico a quien no le gustaba la msica pero viva de ella, un viejo cojo y malgeniado. El Flaco Tuercas, moreno, bien plantado, pelo cuidadito, pauelo con locin y vestido blanco. Brbaro, el de la violencia criminal, larguirucho, pelo indio y mentn prominente, algo belfo, de muchos tonos chillones en el vestir y grandes pasos, el Jesucristo que viva rodeado per secula seculorum de un Barquisimeto, el tercero y ltimo amante de la Mona, el que no pudo encontrar otra actitud ante la vida que la furia y por ella muri. Dino, el primer gringo que atracan Brbaro y la Mona, el que no crea que alguien se atreviera a mirarlo feo con toda esa paz y amor que llevaba adentro. Una parejita de gringos: l, gordito, bien peludo y mejor vestido, quien muere asesinado por Brbaro; ella, la Puertorriquea Mara Iata Bay, quien hablaba espaol perfecto, la que viva en Miami, donde est ese mar chicloso la mierda color shampoo! Hctor Piedrahita Lovecraft, al que cuatro alarmantes aos despus de 1969 no se le conoci otra actividad que la de torear carros un jovencito de 12 aos perdiendo la razn en el empeo de probar la verdad de base de los escritos lovecraftianos ese jovencito de tremenda precocidad intelectual que hacia 1969 pudo dedicarse parejo [cual alter ego de Caicedo] al teatro, las artes plsticas, la narrativa, los famosos artculos denigratorios del cinematgrafo, a lo que correspondi en forma tan limpia su conducta personal, como conductor directo (y con una asiduidad pasmosa) de la cinesfilis, tal como l llamaba a la enfermedad de Castilla.

Finalmente, Siempreviva o Mara del Carmen Huerta (A. C.: que no es Antes de Cristo), es decir, la Mona de toda la novela; Rosario Wurlitzer, quien elabor la discografa que aqulla menciona, la que ha escuchado casi todo el material a travs de puertas abiertas, radios o en los buses; y por supuesto el lector. Lo autobiogrfico de la novela est ah, en todos esos personajes descritos mediante detalles: todos ellos le deben algo a Caicedo y ste a ellos, pero no tanto como los lectores a Caicedo y a sus personajes

Que viva la msica!: un concierto de salsa de Richie Ray & Bobby Cruz

De 95 canciones citadas en la Discografa final de la novela, entre ellas seis caballeras sin inters alguno, 39 pertenecen a Ricardo Ray & Bobby Cruz y de ellas la tercera parte fue tomada para ilustrar algunos conceptos que aqu se emitirn: la msica como expresin de unidad latinoamericana, afirmacin de un recorrido novelado, motivo y sinnimo de vida, medio de comunicacin, etc. Tales conceptos corresponden a una interpretacin de lo expresado al interior de la novela y por las canciones escogidas. Adems, con base en Sonido bestial, uno de sus temas ms atrevidos, con el que alcanzaron sonoridades inslitas dentro del guaguanc   (ritmo que junto al boogaloo hacia 1964 barri con el cha cha ch y con la pachanga, que venan precedidos de otros no menos populares, tango, mambo y bolero), se dir por qu posiblemente Caicedo escogi a la orquesta salsera como referente musical en el discurso narrativo, dejando Sonido bestial para el cierre de esta seccin del ensayo. Los dems temas de Salsa, que no es un ritmo ni una conjuncin de ritmos sino la manera como la gente asume determinado tipo de msica, darn razn del ttulo que precede este prrafo.

Aunque la mitad inicial de la obra est determinada por el Rock, la primera cancin citada, Babal, Ray & Cruz, pertenece a la Salsa, expresin musical que en la parte restante la protagonista asumir en forma total cuando ya tenga una conciencia poltica estructurada, producto de su confrontacin entre Rock y Salsa. Cuando incursiona en el Rock siente de pronto que la msica se multiplica, en una especie de alegora bblica y comienza a manifestar sus postulados: La msica es la solucin a lo que yo no enfrento, entre otras cosas la lectura y el cine. Este comentario resta toda validez cultural a otros medios: El libro miente, el cine agota, qumenlos ambos, no dejen sino msica, dir al final. Al llegar a la tercera parte de la novela, ocasionalmente escucha 12 horas de msica y en breve lapso 24, gracias a la cocana que impide dormir. La msica se transforma, para ella, en el ms eficaz vehculo cultural, no slo en motivo sino en sinnimo de vida: Acumul una cultura impresionante, dice para intentar conmover. Poco ms adelante aprende a repetir letras, hecho que hasta ese momento se constitua en desafo y ofensa a la vez.

De repente, su vida cambia radicalmente de direccin cuando descubre que no es de la casa de Leopoldo Brook sino del Sur (sic) de donde vena la msica. El Sur no es el punto cardinal sino la clase social de la que brota una msica de Cobres altos, cuerdas, cuero y ese piano que marcaba su bsqueda y la haca sonrer el de Richie Ray. Llega a la puerta, abre, oye la letra. As, ella pasa del anonimato de quien apenas oye msica, con letras que no entiende, a protagonista y sinnimo de msica, reflejo de una actitud generacional. Surge entonces Cabo E, de Ray & Cruz. La Mona: Vaya uno a saber cmo y quin le va signando el recorrido por este mundo, por este Cali bello en el que yo soy la Reina del Guaguanc, letra sacada del tema/epgrafe de la novela: Qu rico pero qu bajo, Chang, cancin popular que al final ser utilizada, al revs, qu bajo pero qu rico, para responder a los marxistas cuando la Mona suponga lo que ellos pensarn al verla convertida en objeto, ya no sujeto, degradado: Observen lo bajo que puede llegar la burguesa, en una rotunda crtica a la lucha de clases. Y ella responde de igual forma pero cuidndose de no citar a Chang pues quedara mal parada, su fortaleza apocalptica se debilitara y su amonestacin ulterior perdera sentido, lo mismo que su desclasamiento, el que prefiere al arribismo. Chang es uno de los 22 Orishas u Orichs de la mitologa cubana Uno de los dioses mayores de la brujera afrocubana, representado indistintamente en los altares por la imagen de Santa Brbara, por un dolo vestido de encarnado o por un hacha de hierro (Alejo Carpentier); Dios del Trueno y que se anuncia por el fuego libertario (Alfonso Nieto); Dios de la libertad y de la guerra liberadora de todas las formas de sujecin; Dios de la msica, danza y amores masculinos (Teodoro Daz Fabelo).

CABO E, RAY & CRUZ: 4:15   https://www.youtube.com/watch?v=tce_OorpgQU  

Aunque se hace una ligera alusin al Guaguanc triste, tema de Ray & Cruz, la segunda cancin claramente citada es Amparo Arrebato, dedicada por aqullos, en una de sus tantas visitas a Colombia, a la atleta Amparo Caicedo, quien fuera declarada en Panam La Mejor Bailarina de Salsa del Mundo, cuyo texto alude a la marginalidad de la mujer, a su afn de independencia y a los logros alcanzados: La letra deca: Tiene fama de Colombia a Panam. Ella enreda a los hombres y los sabe controlar.

AMPARO ARREBATO, RAY & CRUZ: 4:56 https://www.youtube.com/watch?v=YW_w00gYosc  

Viene ahora Tin Marn, Ray & Cruz, cancin utilizada como parte del discurso literario, en un acto de autocompasin por parte de la protagonista cuando se dirige a su primera rumba en el Sur: se autonombra la peregrina. Cambia de paso la obra y toma un ritmo constante de Salsa que ir hasta cuando se escucha Lluvia con nieve, de Mon Rivera, una vez pasan las escenas de violencia ms crudas del texto. Luego de citar un tema de Cortijo y su Combo: En la punta del pie, Teresa, en la punta del pie, la protagonista advierte sobre el Sonido Paisa, al que se criticar hasta la saciedad cuando sea el propio pueblo de Cali que lo rechace por constituir el extremo del mal gusto musical, como si Caicedo supiera ya lo que vendra luego. En esta parte, hay un aluvin de Salsa: Bemb en casa de Pinki y A jugar Bemb, Lo altare la arach y Sonido Bestial, temas que se repiten, todos de Ray & Cruz; Te conozco Bacalao, de Willie Coln con la Fania, cancin que la protagonista utiliza de puente con su nueva gente, la del Sur. Reaparece Amparo Arrebato: Sambumbia; una vez ms Sonido Bestial y, en esa escalada de temas y recurrencias, surge uno que ha contribuido a caracterizar a Ray & Cruz como los innovadores de la Salsa en la dcada de 1970: El Diferente: no te rajes que el Tito est de moda y a todo se le acomoda. Tito, obvio, es Puente el Rey del Timbal.

EL DIFERENTE, RAY & CRUZ: 5:18 https://www.youtube.com/watch?v=AjPAYQF36aM  

Retornan Sonido Bestial y El Diferente, en breve texto; ambos temas sirven para sobreponer la msica en la literatura, sin que resulten afectadas una ni otra y sin que el lector deba ser un conocedor de los ritmos afro antillanos, de sus canciones o letras, como errneamente se ha propalado. Tema recurrente y clave ya no del discurso literario sino de la rumba ser Sonido Bestial, citado antes muchas veces; el dilogo permanente protagonista-lector cobra vigencia cuando se menciona otra cancin de Ray & Cruz, El Guarataro: Ya sonreir, lector que haya estado en estas Salsas. Con esta meloda el aprendizaje de la protagonista toca fin. Pero, el tener una conciencia poltica estructurada, no es para contrselo a cualquiera, es decir, a quien no tenga un grado de conciencia similar; entonces, llama a Armando el Grillo, uno de los marxistas, a quien hace su revelacin capital: Acabo de descubrirle la Salsa a la astilla. Hay que sabotear el Rock para seguir vivos. Y se aleja definitivamente del Norte y, claro, del Rock.

Volviendo atrs, se puede observar la clara postura poltica de la protagonista que derivar en el grado de conciencia ya citado: antes apenas poda repetir algunas letras de canciones, pero para poder entenderlas requera las traducciones de Ricardito el Miserable; ahora, la comprensin casi absoluta de los temas de Salsa, en espaol, le permite hallar una identidad propia o al menos ms prxima que la de la cultura anglosajona de la que proviene el Rock: Me infl de vida, se me inflaron los ojos de recordar cunto haba comprendido las letras en espaol, la cultura de mi tierra. Pero, la insatisfaccin, la voracidad, llega a abarcar su ms grande pasin, la msica: Dada la ocupacin discmana, rumbera, salsmana de mi enamorado [R. Paces], yo no poda pedir ms, pensar el lector. De principio, as es. Pero ninguna Salsa le llega a usted entera, al final azota el llanto, quiebra el miedo, afloran las tristezas inexplicables.

Parte de la letra de El Abaku, composicin de Ray & Cruz, es citada por la narradora para protestar contra el reaccionario sonido paisa, en la fiesta de su prima Amanda Pinzn, describiendo hbilmente lo que sucede con lo que canta. Cuando la mandan sacar de all, parte sin violencia diciendo: A m los santos me libran de todas las cosas. Cancin que reaparece cuando Rubn se imagin la orquesta y vio a Bobby Cruz que haca como que iba a sacar el pauelo y snif, chu, saludando a todo aquel que es abacu. Su letra es citada varias veces dndole ritmo a lo narrado y sus partes identificables corresponden a un discurso muy concreto, como el de las dems canciones de Ray & Cruz en las que se evoca a los dioses o santos de la mitologa afro cubana (el Abaku es una secta o sociedad cubana conformada por los negros carabal, provenientes del viejo Calabar en frica, en parte sudaneses y en parte semi bant).

EL ABAKU, RAY & CRUZ: 3:45 https://www.youtube.com/watch?v=N2Q3spnlDgg  

Viene despus Babal, la cancin que ms le haba gustado a Rubn Paces, la primera que aparece en la novela: Babal conmigo anda, leit-motiv del tema que evoca al dios mdico afrocubano, figurado en los altares por la imagen de San Lzaro, de acuerdo con Carpentier en Ecue-Yamba-O, citado en esta novela como Babay-ay, que, segn Alfonso Nieto, procede del chapuana o dador de enfermedades y lepra, dentro de la mitologa cubana. Para la protagonista es un santo protector.

BABAL, RAY & CRUZ: 4:01 https://www.youtube.com/watch?v=SvRSTbFHzcQ  

Una cancin puede ser un buen pretexto para elaborar un mensaje poltico, como el de Rubn Paces, quien cada diciembre haca imprimir afiches en donde no slo se reclamaba la presencia de Ricardo Ray:

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EL PUEBLO DE CALI RECHAZA

A Los Graduados, Los Hispanos y dems cultores del Sonido

Paisa hecho a la medida de la burguesa, de su vulgaridad.

Porque no se trata de Sufrir me toc a m en esta vida,

sino de Agzate que te estn velando.

Viva el sentimiento afro-cubano!

Viva Puerto Rico libre!

RICARDO RAY NOS HACE FALTA

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(Como se puede notar, Caicedo emplea la misma sutileza con la que los gringos dominan, entre otros pases, a Puerto Rico). Agzate es una composicin que muestra el virtuosismo pianstico de Richie Ray y cuyo desenlace est dado por un duelo con los timbales y sonido final de trompetas. Utilizada como motivo de rumba (agita Collazo!) y esencia narrativa, indistintamente.

AGZATE, RAY & CRUZ: 6:18 https://www.youtube.com/watch?v=n-a2U6nTnU8  

Segn se anotaba, sin que sea imprescindible saber de msica para disfrutar y comprender la novela y sin que el autor haga alarde de erudicin, la narradora se refera un poco antes a las siete potencias. Aquellas son las siete deidades principales de los 22 Orishs que componen el panten Yoruba o Yorub y que son conocidas en Cuba entre parntesis se cita el nombre que reciben en la cristiandad: Eleggua o Eleggu, dios que se invoca en El Abaku (San Antonio, en el sincretismo); Ocn (San Pedro); Orul (San Francisco); Chang o Shang (Santa Brbara); Ochn, patrona de Cuba (La Caridad del Cobre); Yemay (la Virgen Mara o Virgen de Regla); Obatal (Virgen de la Merced) o divinidad andrgina de la brujera afrocubana, representada frecuentemente en los altares por el Crucifijo (Alejo Carpentier).

Tras una breve referencia bblica y otra a la poca navidea (aguinaldos), la narradora anota algo esencial dentro y fuera de la novela, aludiendo a la comunin humana que proporciona la msica (Salsa), dejando filtrar a su vez el sentido que para la generacin de su tiempo tena la rumba, expresado con un ritmo musical evidente: Hubo alguno que lo pis, pero casi todos se abran, as de alto y firme y claro era su propsito, y fue hacindose a mayor velocidad, ganando cercana, Moiss partiendo en dos las aguas, borrosos trazos de caras sedientas de aguardiente de la caa dulce, del beso robado por culpa de la descarga, alcahuetiado y luego concedido con dulzura doble, porque con esta msica es que la gente se para, zambumbia, espritus agitados de todas las razas, la china, la india, la castellana, la gloriosa negramenta (A. C. no se alcanz a enterar, menos mal, que con esa msica es que hoy mucha gente se sienta a ver al que se para).

La msica es, adems, origen de mitos. A travs de una fecha (26 de diciembre de 1969), una cancin lo evoca y es de su autor que surge la justificacin de Cali: Ricardo Ray invent el mito Caicedo s supo lo que signific la serie de conciertos caleos de la mejor orquesta del mundo y por qu a la capital del Valle se le llam, por razones poco nobles y harto comerciales, la Sucursal del Cielo Ahora vengo yo.

AHORA VENGO YO, RAY & CRUZ: 9:43 https://www.youtube.com/watch?v=AbH-gfn3iuw  

Nada de lo anunciado queda sin respuesta: en la novela, desde luego: Brbaro, aqul que estuvo presente la noche en la que los de la barra de El guila le mataron a su pobre peludo (154), es con quien la protagonista se enrolara tiempo despus, en la cola ella y el Brbaro, cuando el bus llega a Xamund (sic) en los momentos previos a la ms cruda violencia, siguen instintivamente a los negros para quedar al alcance de su msica; la Mona menciona de nuevo Bomba Camar, cancin ya citada cuando conoce a los volibolistas y comprende todo, en especial el gran movimiento de la Salsa: A m nadie me diga que estuve aqu primero o que yo tengo dinero o soy ms blanco que t.

BOMBA CAMAR, RAY & CRUZ: 5:33 https://www.youtube.com/watch?v=a9MxnBjgpSM  

Cuando desea tener relaciones sexuales con los tres volibolistas es que, por primera vez, la Mona reflexiona sobre su pasado y sobre su vida. Ah ya se le anuncia al lector que la Mona est en el umbral de la prostitucin (desde el punto de vista de la narracin y no desde una perspectiva exgena y maniquesta). Despus de consumar el acto, como ella dice, se lamenta citando apartes de un tema que mantiene estrecha relacin con Caicedo: Guaguanc Triste, compuesto por Rubn Blades especialmente para Ray & Cruz, que la protagonista cita en un crescendo: Adentro nace un sol/ adentro nace un sol y yo no encuentro a mi amor, repitiendo esta expresin ya hacia el final de la novela cuando evidentemente se comprueba que ella nunca encontr su amor; tampoco Caicedo, cancin que habla de llanto y soledad, penas y esperanza, y tambin de amor, felicidad y paz. Bobby Cruz la canta a Borinquen y a las maas (con el piano, claro) de Richie Ray.

GUAGUANC TRISTE, RAY & CRUZ: 5:29 https://www.youtube.com/watch?v=AGqwhfhfxYw  

Como con sus otros dos amantes, Leopoldo Brook y Brbaro, la relacin de la Mona con Rubn Paces se establece a travs de la msica, pero solamente con ste baila en perfecta armona que la hace pensar: Exactitud de final feliz y sensual. Voy a decir la verdad: qued rendida. Y eso que slo cinco minuticos dura la cancin. Exactamente. Cancin que en todos los casos le da sabor a lo narrado y que al final la Mona seguir evocando para clamar por un Puerto Rico libre: Richies Jala Jala.

RICHIES JALA JALA, RAY & CRUZ: 5:11 https://www.youtube.com/watch?v=mRYvmj8_63c  

Siendo una tarea bastante difcil, Caicedo transcribe casi por completo la letra de Lo atara la arach, Ray & Cruz, cometiendo leves errores. La cancin es til para destacar la importancia que cobra el da frente a la noche y el temor a la llegada de esta pues impide las acciones juveniles de Brbaro y la Mona. Adems, por s sola transmite alegra a todos los negros que sonren como si les llegara un mensaje de rebelin y tragedia. Los negros se quedan con la rebelda y a ellos les toca la tragedia, en especial a la Mona.

LO ATARA LA ARACH, RAY & CRUZ: 4:35 https://www.youtube.com/watch?v=nQgNLYUHo5k  

Cuando bajan de la Novena Colina, despus del asesinato del gringo, a manos de Brbaro y de la confusa muerte de ste, la Mona y Mara Iata Bay se dirigen a Cali y escuchan a tres campamenteros cantando Lluvia con nieve, tema de Mon Rivera. Previamente, la Mona le cuenta al lector los efectos que produce la silosibina del hongo en el estmago, cmo afecta al cerebro y va produciendo resignacin ante todo, ya de por s mal de nuestro pueblo. Cabe preguntarse aqu: dnde est la apologa de la droga de la que ha hablado un crtico gomelo? En el estribillo de la cancin?...

LLUVIA CON NIEVE, MON RIVERA: 3:00 https://www.youtube.com/watch?v=iUxkPELuoQg  

La cancin le hizo desear un rincn y una buena msica a la Mona, mientras regresaba con Mara Bay a Cali. En la Sexta con 15 le consigui un taxi y la despidi. Al otro da Bay lleg a EE.UU, su pas de adopcin, donde deba estar: uno por qu cargar con los problemas de ellos!, dice la Mona, quien tras esto retorna a sus andanzas. Como producto de la violencia fsica puramente dicha de Brbaro, aparece la sexual de aqulla. En Picapiedra se le muere un cliente y despus de una corta visita a sus padres decide no moverse ms pues le ha cogido miedo a eso de estar buscando nuevos rumbos, cuando ritmo slo hay uno. Y es con Richie nam. Pregunta: Cmo se mete de puta una exalumna del Liceo Benalczar? Nadie le contesta. Y viene el final: su extensa queja al lector, libre de prejuicios morales y maniqueos. Inicia con un prrafo autobiogrfico en el que Caicedo reitera su decisin prefijada: Entonces bienvenida sea la dulce muerte fijada de antemano. Adelntate a la muerte, precsale una cita. Nadie quiere a los nios envejecidos. Slo t comprendes que enredaste los aos por malgastar y los aos de la reflexin en una sola torcida actividad intensa. Viviste al mismo tiempo el avance y la reversa. Frente a esto, todo lo dems puede parecer retrica

Ahhh, ya el lector sabe que merezco mnimo un coscorrn si dejo que caiga la tristeza: Que venga, pues, el Sonido Bestial! Por qu Ray & Cruz y no otra orquesta? Primero, porque ninguna otra se inspir como la de ellos en la msica comnmente llamada clsica clsico es todo aquello que cada vez que suene parezca nuevo, lo que nunca pasa de moda, lo infinito en significaciones, lo perpetuamente contemporneo, creando piezas como Sonido Bestial, Juan Sebastin Fuga y Suite Noro Morales; segundo, se acuerdan de la serie de conciertos caleos y del mito que Ricardo Ray invent en diciembre del 69? Bueno: La salsa, ms que expresin de palabras, es explosin de sonidos y ante todo sinnimo de baile: Ray & Cruz saban esto muy bien. Y lo plasmaron en una obra maestra del Guaguanc: Sonido Bestial, hecha con base en la forma ms primitiva del son, el montuno, e inspirado en el Estudio Opus 10 No 12 Revolucionario, de Chopin. Tema que constituye la mxima expresin de la creatividad y el talento de Richie Ray, quien fuera pianista de la Filarmnica de Boston, y la exaltacin de una de las mejores voces de la historia de la Salsa: la de Bobby Cruz. Adems, deja escuchar una incomparable descarga de conga, bong y timbales, integrando la percusin tradicional afrocubana con partes de rock y jazz y mostrando las inslitas sonoridades por ellos alcanzadas. Algo ms?... pensara Caicedo para reforzar una idea permanente suya: Cada gusto es una aberracin.

SONIDO BESTIAL, RAY & CRUZ: 9:53 https://www.youtube.com/watch?v=tmg8NMRa_-o  

Que viva la msica!: morir de desencanto o contra las paredes

Todo se encadena si a uno se le da realmente la gana.

Lo nico falso en esto es el anlisis.

Talita en Rayuela

La dedicatoria inicial que deca: Para que Clarisol aprenda, fue cambiada poco antes de morir Andrs Caicedo por la actual: Este libro ya no es para Clarisolcita pues cuando creci lleg a parecerse tanto a mi herona que lo desmereci por completo Anti-dedicatoria que de entrada anuncia el carcter de crnica que envuelve a la novela; es, para no molestar a nadie, una versin criolla de novela real, gnero cuya instalacin en la historia se atribuye al ya difunto Truman Capote con A sangre fra: aun as, la novela Operacin masacre (1957), de Rodolfo Walsh, fue la que dio comienzo a lo que hoy se llama Periodismo narrativo o Novela testimonio, aunque se reconozca como pionero a aqul por su obra escrita nueve aos ms tarde que la de Walsh. No obstante, hay que decir que ya mucho antes, en la tercera dcada del siglo XX, otro argentino, Roberto Arlt, al escribir Aguafuerte Porteas y luego Los siete locos y Los lanzallamas, se haba hecho precursor de lo que tambin se conoce como Novela real o de No-Ficcin. Clarisolcita es un personaje real, al que corresponde la mayora de las caractersticas y vivencias que presenta la protagonista de la sinfona caicediana.

Los sucesos descritos por la narradora-protagonista-participante carecen de ese toque pedaggico en que incurren otros narradores jvenes actuales. As, en Que viva la msica!, no se hace erudicin sobre ningn tema, aspecto que contribuye a fortalecer la estructura novelstica, ya de por s slida. Caicedo fue consciente de que para hacer una crnica de su generacin tena que abandonar la mala retrica, la literatura literaria, el excesivo trabajo del lenguaje que vuelve a una obra casi perfecta, semnticamente hablando, pero la empobrece desde el punto de vista humano, de la vivencia, de lo ldico, en suma, de la vida. El autor llama a las personas, situaciones o cosas, por su nombre, conserva el equilibrio entre objetividad (la realidad fuera del sujeto) y subjetividad (dentro del sujeto), logrando as una realidad ms integral, sin emplear palabras rebuscadas sino procedentes del lenguaje cotidiano, de la jerga, enriqueciendo el contexto de lo que dijo e impidiendo hacer exgesis sobre lo que se cree que dijo.

Que viva la msica! no es una novela intelectual, pero tampoco anti intelectual, hay que decirlo desde ahora. Aunque casi toda creacin artstica parte del intelecto, Caicedo paradjicamente elabor su discurso desde la sensibilidad y su novela es una autntica creacin artstica que se sustenta sola: los estudios considerados para este anlisis son pruebas quizs controvertibles pero innegables: su obra no naci de la teora sino de la experiencia, su nica novela completa publicada est preada de vivencias antes que de intelectualismos, lo que no la hace de por s anti intelectual; por eso, sus personajes son vitales, as lleven consigo lastres de tristeza, soledad, insatisfaccin amorosa y muerte o el estigma de unos destinitos fatales. En todo caso, nunca sus personajes podrn ser tildados de ficticios (no desde la ptica de la creacin sino de la irrealidad): al contrario, ellos se han evadido de la novela y hoy es posible encontrrselos en Cali o en cualquier otro lugar del pas. Colombia est plagada de seres como Clarisolcita, Rubn Paces, Brbaro(s); la prostitucin juvenil avanza a pasos gigantes, acompaada de droga/alcohol/violencia, problemas que slo despiertan indiferencia pues se cree que son causa y no efecto de la falta de oportunidades, empleo, igualdad social. Problemas expuestos a travs de una adolescente, sin prejuicios maniquestas ni valoraciones morales y mediante protestas que llevan como marca la sutileza: entonces, un menor de edad se dispara en la frente de vergenza ante las humillaciones de un polica. Aqu, es posible que otros escritores hubiesen escogido distinto camino: el del joven que mata al polica y sienta un precedente; o, el del polica que liquida al joven y acaba con los precedentes. Sutileza que se refuerza luego: Era el Norte en donde los hermanitos de 12 crecan con los vicios solitarios que los de 18 recin haban adquirido y ya fomentaban. Con esto Caicedo denuncia la decadencia de lo que l llamaba tercera generacin: niitos de 13 aos que a esa edad ya estaban tocando fondo. Jvenes como Maringela, el otro yo femenino de la protagonista, a quien la atormentaba pensar que a los 17 haba vivido ms que su mam a los 50: Desproporcin simple de comprender, teniendo en cuenta cmo van los tiempos. Explicacin que proviene del propio autor.

Ahora, el hecho de escoger a una mujer para narrar el desclasamiento, la degeneracin de una joven de su poca, no puede verse como algo curioso, gratuito, coincidencial o irrelevante: en una sociedad machista y antropocntrica, no sera nada novedoso asistir a la descomposicin de un muchachito; al contrario, la degradacin de una mujer conlleva elementos ms sugestivos: marihuana/drogas, escndalo meditico, violaciones, incluso mltiples; todo ello adobado con la connotacin de clase burguesa, hecho que propicia escndalos de proporciones mayores en crculos sociales similares. Porque, qu reaccin entre la gente puede suscitar la violacin a una mujer de estrato bajo, el atraco a un miembro del lumpen o la cada de un obrero desde un andamio? Adems, el que sea una mujer posibilita una visin revolucionaria de la novela y de la vida.

Sin embargo, contra los rumores que circulan, Que viva la msica! no es una diatriba contra la clase citada sino una mirada inteligente, lcida, llena de stira, humor e irona, en torno a lo bajo que puede llegar la burguesa: otra cosa es que sea una obra ajena al mbito de la cultura oficial; mirada llena tambin de pesimismo, tristeza y dolor. Claro que la propia burguesa, esa clase llena de burcratas, a la cual le llega el viento impregnado de azcar, es la que se siente aludida con la novela y por ello no la lee: Que viva la msica! no es una obra para burcratas ni burgueses decadentes porque por una parte ellos no leen, mucho menos a Caicedo; por otra parte, no escuchan msica y si acaso es puro Sonido Paisa, hecho a la medida de su vulgaridad, como dice el autor.

Es clave subrayar, Caicedo no escapa a la contradiccin/ambigedad, caractersticas inherentes a todo artista. Entonces, la Mona, que al inicio manifiesta su inconformidad ante las nostalgias reaccionarias: pretender no seguir creciendo, eso es la nostalgia, dice, al final expresar uno de los motivos fundamentales de la novela (para entonces deviene alter ego de Caicedo o ste, otro de aqulla, como antes de Ricardito el Miserable ): su afn desmesurado por conservar la inocencia, o sea, seguir siendo nio. Lo expresa en varios prrafos que guardan sorprendente paralelismo con uno de su maestro Miller en Trpico de Capricornio: Quiero volverme cada vez ms infantil y superar la infancia en la direccin contraria. Quiero desarrollarme en el sentido exactamente contrario al normal, pasar a un dominio superinfantil, del ser que ser demente y catico, pero no al modo del mundo que me rodea Caicedo dice: Que no accedas a los tejemanejes de la celebridad. Si dejas obra, muere tranquilo, confiando en unos pocos buenos amigos. Nunca permitas que te vuelvan persona mayor, hombre respetable. Nunca dejes de ser nio, aunque tengas los ojos en la nuca y se te empiecen a caer los dientes.

Caicedo se confunde a veces con la protagonista: varias caractersticas de ella, como la superioridad, la vanidad, que por donde quiera que vaya despierta admiracin; la voracidad literaria, cinematogrfica, teatral, en suma, cultural (Caicedo era capaz de escribir a mquina todo un da, incluso en las fiestas); el clasismo, en particular manifiesto con la sirvienta (y que desarrolla an ms en El tiempo de la cinaga, llegando a pensar que todo es cuestin de mutuo entendimiento pero concluyendo que no hay caso); e incluso el racismo de la protagonista, manifiesto en un viaje en bus en el que todos los pasajeros son negros y ella no puede ocultar una especie de ensoacin racista, y pido perdn cuando lo digo, permiten ver la intromisin del autor en el mundo de la protagonista. El racismo se manifiesta al comienzo de la novela hacia los blancos, cuando la Mona dice que tiene las piernas blancas pero no de ese blanco plebeyo feo, en una racista expresin de clase que parece una simple opinin del autor.

Cuando ste aborda la violencia oficial que la historia oficial niega, sigue confundindose con la narradora para expresar su protesta de modo casi imperceptible: Los muchachos ya se estaban acostumbrando a que la gente se perdiera (aqu no se sabe si habla de extravo existencial, secuestro o desaparicin forzada, aunque puede adivinarse). De esa violencia nacen las fobias personales como respuesta al veneno aposentado en el interior; entonces, un muchachito envenena a sus hermanas: Cosas as hacen que uno, por ms joven que sea, se vaya volviendo creyente de todo y devoto de nada. La ambigedad o confusin (palabra que se ha creado para un orden que no se entiende, Miller), progresan si el humor las conduce: Por una botella de brandy he dado la vida, imagnese usted al privilegiado que la reciba: la vida o la botella de brandy? Aunque en los ejemplos anteriores existe cierto distanciamiento entre autor y protagonista, aqul a veces la interrumpe para meter sus comentarios: Entonces corri como el hombre que sufre (lo comprobara yo despus) se olvida corriendo de su espritu. Y lo comprob. El lector, por su parte, verificar que Caicedo nunca quiso prescindir de la realidad exterior, as como Que viva la msica! tampoco puede separarse de su creador la autoconfesin es el sucedneo perfecto de la creatividad, quien logr equilibrar lo que vea y el mundo le mostraba. Por eso, su novela e incluso toda su literatura, testimonio vivo de una poca, permanecer siempre viva, en parte gracias al idioma que escribiendo habl o hablando escribi, en parte a la sencillez del lenguaje, que deviene profundo merced a su pluma inteligente, gil e incontaminada.

Que viva la msica! es una novela urbana (en trminos de ubicacin espacial y no de rtulo literario), crnica novelada de una generacin, obra no didctica ni moralista (que se limita a describir hechos, dejndole al lector la labor reflexiva), texto de abierta denuncia sobre la decadencia de esos jovencitos de 12 aos que a los 18 ya tienen 50, apologa de la adolescencia. Que viva la msica! es un fresco literario sobre la vida, hecho manifiesto a travs de una narracin continua en presente, salpicada de recurrencias (utilizando flash-back y elipsis, propios del cine), sin pasado y sin futuro, no por falta de iniciativas sino porque no hay perspectivas o quizs por eso: no-futuro; el amor, sentimiento que abarca todo lo que el hombre piense y haga o deje de hacer y pensar y cuyo eje y motivo esencial es la mujer, sentimiento al que, obvio, Caicedo no fue ajeno en ningn momento pese a no encontrarlo (para l ni para su doble/Mona) y pese a reflejar su bsqueda a travs de un ser como Clarisolcita, hedonista al igual que los personajes de su generacin decadente: las causas de esta, deben buscarse al interior de la sociedad, no del individuo; la soledad, tema que remite inconscientemente a una cifra de aos vinculada con cierta novela pero que para la de Caicedo resulta en extremo exagerada; la violencia, derivada de la oficial que rpidamente se transforma en individual; la muerte, consecuencia lgica (e ilgica) de la violencia.

Que viva la msica! es tambin un fresco literario sobre alegra, tristeza e insatisfaccin amorosa, as como sobre rebelda, sufrimiento y nostalgia; no es una novela extranjerizante, pero s, irnicamente y por decisin no manifiesta de su autor, la ms espontnea y original Made in Colombia y su mayor irona, en este sentido, reside en que es una obra contracultural, o sea, no inscrita dentro de la cultura oficial. De ah la cantidad de detractores gratuitos que en el curso del tiempo se ha granjeado la novela. Cuya inteligencia no es superior a la del autor mismo. Contra lo que se piensa, no hay obra superior a su creador. Caicedo se dedic a elaborar un retrato de su ciudad, su gente, su mundo y los que lo formaban. Donde se confundan decadencia, violencia, racismo, sexo y el afn de la rumba, que no ha decado. Todo ello, consecuencia de una crisis de valores, tica, econmica, poltica y social del pas, resultado de las mismas crisis a escala mundial, causadas por hechos histricos concretos, que los centros de poder niegan u ocultan: la guerra de Vietnam; el surgimiento de la droga como foco de captacin de divisas, no confesada por los gobiernos; fenmeno Beatles (y Rolling Stones ); auge de la sociedad capitalista de consumo; alienacin por el trabajo y, ante todo, por la falta de trabajo; redescubrimiento de la obra de Hesse; aparicin de la Contracultura Negra y del Black Panther Party; rebelin de los negros en EE.UU a causa de las libertades civiles no concedidas en equidad con las de los blancos; Mayo del 68, en Francia, una toma de conciencia para pedir hasta lo imposible; invasin sovitica a Praga ese mismo ao, otra toma de conciencia para resistir al agresor, venga de donde venga; deterioro ambiental, hecho sobre el cual nunca habr toma de conciencia, mientras los paradigmas del mundo sigan siendo la razn y el vil metal. Estos hechos no son aislados ni pueden ser vistos de tal manera: ellos dan razn del contexto en que se desenvuelve una sociedad en crisis econmica, a la que se suma la determinada por el desempleo, la falta de oportunidades y el citado no-futuro. Una crisis tan evidente al interior del Estado slo puede traer como consecuencia la vida difcil, lo que es igual a la vida fcil, al hedonismo de los jvenes que caen en un cul-de-sac (dira Caicedo) y a los que no les queda ms remedio que morir de desencanto como Brian Jones o dndose golpes contra las paredes como Rubn Paces de Perico, al que entonces se le podra decir tambin Pericles y ahora Basucles:  por la crisis, se entiende.

Sin pretender ser didctico, Caicedo le revolvi la amnesia a todos los que olvidan que la filosofa est en la calle, en bares, cafs, salsotecas y prostbulos ms que en los claustros universitarios (donde debera estar), sin que esto implique, apologa de la droga, la violencia, el alcohol o la prostitucin necesariamente. Pese a tan delicados temas y tan difciles de tratar en este Pas del Sangrado Corazn, Caicedo nunca cay dentro del kitsch (para Kndera la actitud de aqul que desea ser aceptado a cualquier precio y por el mayor nmero posible de personas); tampoco su novela, que por su tono autntico, original e inslito se opone a los lugares comunes y a lo que todo el mundo desea escuchar. No obstante, Que viva la msica! plasm mucho de lo que la mayora estaba esperando pero nadie haba podido o no se haba atrevido a expresar: asunto que se entiende, pero no se acepta, al considerar la represin socio-poltica.

Hay que recordarles a quienes vieron en Caicedo a un escritor maldito (maldito para el Poder que para excluirlo as lo llama, lo que impide pensar en un auto marginamiento), cuando no a un marihuanero, drogadicto, homosexual o apologista de la droga, que su obra les desmentir tales eptetos (porque es ella la que tanto molesta a quienes quieren verla modificada, recortada, cercenada o que ya hubieran querido verla incluida en el ndex de libros prohibidos por la Iglesia Catlica y el Partido Conservador); que no sera una exigencia literaria sino filosfica el que su obra reflejara la totalidad de una realidad, el recorrido histrico de un pueblo, as como sus movimientos vitales o su porvenir. A pesar de todo, demostr que una obra puede ser un testimonio parcial y hasta muy subjetivo de la relacin entre el hombre y el mundo y, sin embargo, verosmil, autntico y grande. Despus de leer Que viva la msica!, y todo lo dems, se puede decir con absoluta certeza que Andrs Caicedo tena una ALTURA MAYOR DE LA NORMAL EN ESTE PAS DE CAFRES Y con perdn de los cafres!, llamados as por defenderse del general afrikner o ber Andries Pretorius en la racista guerra de fronteras surafricana, conocida como la guerra de Hintsa (1834-35). De los cafres sobrevive hoy un exiguo porcentaje en un pas en el que, por la desigualdad social, la mortalidad infantil negra es del 61%. Casi como en el Valle, Cauca y Choc, os?

Ningn homenaje a Caicedo estara completo si no se incluyera al menos un tema de los Rolling Stones, grupo sobre el que tena planeado sacar un libro, entroncndolo con el relativo fracaso de mi generacin, segn deca. Del lbum Beggars Banquet o El banquete del mendigo, de 1968, Sympathy for the Devil o Compasin por el diablo

Por favor, permitan que me presente/ Soy un hombre rico y distinguido/ Hace muchos, muchos aos que ando dando vueltas/ He robado el alma y la fe de muchos hombres/ Estaba por ah cuando Jesucristo tuvo su momento de duda y dolor/ Me asegur de que Pilatos lavara sus manos y sellara su destino/ Encantado de conocerte, espero que adivines mi nombre/ Pero lo que te confunde es la naturaleza de mi juego./ Andaba por San Petersburgo cuando vi que era hora de un cambio/ Mat al Zar y a sus ministros/ Anastasia grit en vano/ manej un tanque/ alcanc el grado de general./ Cuando arreciaba la guerra y los cuerpos apestaban/ contempl con alegra cmo tus reyes y reinas peleaban durante diez dcadas por los dioses que ellos inventaron./ Grit: quin mat a los Kennedy?/ cuando despus de todo habamos sido t y yo/ as que por favor permteme presentarme/ Soy un hombre rico y distinguido/ y tend trampas a los trovadores/ que fueron asesinados antes de llegar a Bombay./ As como cada polica es un criminal/ y todos los pecadores, santos/ as como cara y sello son lo mismo, slo llmame Lucifer/ porque tengo necesidad de cierta moderacin./ As que si me encuentras, trtame con cortesa/ ten un poco de simpata y buen gusto/ y usa toda tu bien aprendida educacin/ o arrojar tu alma a la basura./

SYMPATHY FOR THE DEVIL, ROLLING STONES: 7:41

https://www.youtube.com/watch?v=ZRXGsPBUV5g  

El homenaje al escritor caleo concluye con la lectura del poema A un amigo que se quit la vida, de Enrique Buenaventura, quien fuera director del Teatro Experimental de Cali (TEC); con la audicin de Mr. Trumpetman, II Parte, segn sus amigos una de las ltimas canciones que aquel viernes Caicedo escuch; y con un breve eplogo que vendr despus del boogaloo de Ray & Cruz

A un amigo que se quit la vida

Como un meteoro/ que desva su camino/ te apagaste compaero, / en las aguas oscuras.

No inclinarte ms/ sobre el plato de sopa, / sobre la pgina en blanco/ con sus blancas preguntas.

No ms dudas/ frente al desconocido rostro/ de la mujer amada, / frente a las desconocidas/ cotidianas miradas, / frente al deseo amordazado/ que nos come por dentro.

No ms dudas/ ni angustias/ ni preguntas. / La huida fulgurante/ hacia las aguas oscuras.

Yo remuevo las aguas/ con mi mano nocturna/ buscando los restos/ de tu luz en el fondo.

Quiero tu fuego/ que conoce la muerte/ para encender la hoguera/ de todos los das.

Para iluminar la mesa/ de blanco tendida, / para escrutar el rostro/ de la mujer amada, / para ver las miradas/ y medir las sonrisas, / para encender las dudas/ y volverlas activas.  

Enrique Buenaventura Lalinde Cali, 1977.

MR. TRUMPETMAN II, RAY & CRUZ: 3:55 https://www.youtube.com/watch?v=VHxTvjALjYQ 

Eplogo

Con motivo de la conmemoracin de los 40 aos de la muerte de Caicedo, como de la publicacin de Que viva la msica!, se recuerda que   la Gran Prensa, El Tiempo (diario)   y El Espectador (semanario), igual que revista Semana, en 2007 hicieron un gran despliegue a la aparicin de El cuento de mi vida (Norma, 2007), especie de memorias del escritor en forma de diario. El Tiempo del 3 marzo 2007, p. 1-6, dice, primero, en el antettulo: 30 aos del suicidio de Andrs Caicedo Estela y luego, en el ttulo, cita las palabras de su padre: Andrs, un hombre determinado. El Espectador dentro de la semana del 25/feb al 3/mar 2007, seccin internacional, p. 12A, seala en su antettulo: Presentamos apartes de dos de los ltimos textos de Caicedo y ya en el ttulo: Andrs Caicedo: El cuento de mi vida Por ltimo, revista Semana en su edicin 1295, feb/26 a mar/5 2007, pp. 86 a 89, abriendo la seccin de Cultura, bajo el encabezado Literatura titula, refirindose a la figura de Caicedo: Un adolescente empantanado.

El ms pertinente de los conceptos contiene las acertadas palabras de Carlos A. Caicedo. Por qu? Porque algo va de un adolescente empantanado a un hombre determinado, tal como lo presenta el padre del escritor. Mientras el primer concepto sugiere un muchacho sin norte, sin brjula, desubicado antes que excluido, el segundo reclama al oscuro pasado y propone al presente y al futuro un hombre decidido frente a su propia historia, cuya desbordante sinceridad tanto como su necesidad de expresin nadie podra poner en duda y menos en entredicho. Es decir, al lector slo le quedara reconocer la identidad entre la vida y la obra de Caicedo, y en l la lucha del individuo contra el sistema, el convencimiento de ser un marginado, la necesidad de buscar la armonizacin entre el principio de placer y el de realidad, lo que plante Marcuse en Eros y civilizacin, para que haya una sociedad ms justa, menos antidemocrtica y ante todo no represiva, para la que slo basta la tan escasa voluntad poltica.

En este sentido, lo ms sensato sera reproducir las palabras del propio Andrs Caicedo, en carta al cineasta Carlos Mayolo (1945-2007), fechada en Cali, 13/ene/1972, y aparecida en revista el malpensante No 1, nov-dic 1996: 37: lo mo no se trata ni siquiera de un problema personal sino de un problema privado, sin ninguna importancia para el futuro y el devenir del hombre. Es decir, histricamente estoy excluido. Pero da el caso que ese problema lo tengo yo, y que a m me interesa, de hecho, no quedar excluido del transcurso de las obras, de los hombres, de los avances, de los descubrimientos de ocasiones de paz y propicias a la creatividad, a la consecucin del placer, del deseo, etc. Esto habla de la necesidad de autodeterminacin del individuo, del respeto que se debe a su vida, de su lucha contra el sistema, de la bsqueda de una verdadera libertad (en una democracia dem), entendida como la accin del deseo que no rechaza de por s lmites sino que los reclama adecuados a los tiempos que corren; y esto se dice en pocas en las que se publica cada vez ms una literatura con menos criterio autoral, editorial y cultural y, por el contrario, con mayor nfasis en lo meditico/efectista, obedeciendo a los designios de una globalizacin Made in USA que atiende a la imposicin de un supuesto y mezquino pensamiento nico que se pretende oponer a la riqueza del pensamiento complejo, diverso y universal e inherente a la necesidad de una urgente resistencia en tiempos de inquietud: tiempos en los que lo virtual devino tristemente real y lo real devino dolorosamente virtual. Los que ya el cataln Romn Gubern haba descrito en su libro El eros electrnico con una destreza, una sntesis y una conviccin que maravillan pero que tambin, por otro lado, espantan.

Nota:

Dedico este trabajo a mis hijos, Santiago y Valentina, por la alegra que me dan, lo mismo que a Marthica y a Mara del Rosario ex aequo, por distintas razones. A Margarita Valencia, ex Directora de la Biblioteca Nacional, por aceptar esta propuesta sin dudar. A lvaro Rodrguez, exjefe de Prensa de la misma entidad, por su amistad y colaboracin para con la presentacin de este ensayo. A Carlos A. Caicedo (q.e.p.d.) a sus hijas y hermanas de Andrs, Mara V., Pilar y Rosario, por haber vencido el miedo para sacar a Andrs del bal y por su lucidez para rescatar el trabajo de un ser determinado y un autntico narrador, aun con las disputas internas y no justas sobre si su hermano es Queer o no, homosexual o no, lo que l mismo en vida desminti. A Carlos Mayolo (1945-2007), por su corto contra los abusos de la porno miseria Agarrando pueblo y por su filme Carne de tu carne, en el que desmitifica hechos   de violencia en el Valle.   A mis amigos y a todos los lectores, en particular a quienes mantengan la esperanza en un nuevo amanecer centrado en la lucha por un pas ms justo y equitativo con base en la resistencia a un rgimen (2002-10) cuyas muestras de caos y corrupcin fueron evidentes para todo el mundo, salvo para cierto simulador del yoga que jams podr acallar en su conciencia la complicidad con los estragos producidos por el siniestro ruido de la motosierra: como lo demostr en su momento el escndalo para-poltico que, segn la Corporacin Nuevo Arco Iris, incluy a 90 miembros del Congreso, la mayora para-uribista. Contra todo esto, por fortuna, y ojal pronto contra sus non-Santos herederos (2010-18), ya empieza a alzarse la justicia internacional, mientras la justicia nacional sigue dormida entre algodones con espinas.

Este ensayo, por razones que no se comprenden ni aceptan, no se incluye dentro del canon oficial de la literatura colombiana; lo toleran poco quienes se creen dueos de la obra y del autor caleo, especialmente quien cree que su trabajo es de actitud juvenil: como si la buena literatura fuera un asunto etario; no deja de ser una piedra en el zapato para el Stablishment, para esa dudosa alianza tcita Gobierno/Universidad, para el cada vez ms corrupto e intolerablemente intolerante/intolerablemente intolerable statu quo. Por eso, sigue habiendo tanto escritor regional y no nacional ni mucho menos universal. Por eso, no propiamente una virtud, sigue habiendo tantos menores y tan pocos mayores intelectuales.

Luis Carlos Muoz Sarmiento: (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Bogot. Periodista, de INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho U. Nacional, Bogot (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y director del Cine-Club Andrs Caicedo desde 1984. Colaborador de El Magazn de El Espectador. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente de la Transversalidad Hum-Bie (2012-2015). Escribe en: www.agulha.com.br www.argenpress.com www.fronterad.com www.auroraboreal.net www.milinviernos.com Corresponsal www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006), La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007), Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014), Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, ES, Brasil (2015) y Guerra y literatura en la obra de J. E. Pardo (U. del Valle, 2016). Autor ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central, sobre Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor contraportada de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros Ocho minutos y otros cuentos, El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, La sociedad del control soberano y la biotanatopoltica del imperialismo estadounidense, en coautora con Lus E. Soares. Hoy, autor, traductor y coautor (con LES) en Rebelin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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