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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2017

La posverdad en poltica e Internet

Ramn Zallo
Rebelin


La posverdad como media verdad, emocin adornada o pura mentira es tan vieja como el mundo. Y nos apunta que la verdad o los datos interesan menos que las creencias, los sentimientos, los lderes o los trending topics.

Ciertamente la verdad o la realidad son tan inalcanzables que, a lo ms, nos acercamos a ella con construcciones de representacin ms o menos fidedignas en descripcin, coherencia y sentido. Las ciencias nos ayudan a ello.

No debemos asombrarnos por la pregunta sobre la verdad. El tema est en el fundamento mismo de la filosofa. Es posible conocer la realidad?. Platn (con la metfora de las sombras) chocaba con la sistemtica aristotlica; Nietzsche con sus neuras se enfrent a la Ilustracin racionalista; el romanticismo aadi una dimensin vital al pensamiento racionalista moderno. Ya hemos aceptado que la inteligencia emocional es parte constitutiva de nuestra percepcin, de nuestra comunicacin, de los mensajes y de los relatos pero tambin de las manipulaciones y mentiras.

Las preguntas son donde empiezan unas y acaban otras?. La posverdad est hoy ms presente? Al parecer s porque vivimos una poca de incertidumbres e inseguridades ya instaladas por la crisis de valores, instituciones, formas de vida y pilares sociales. Una poca propicia a dos reacciones opuestas: a nuevos discursos racionales de cambio regenerativo o revolucionario y a discursos insolventes de lderes destructivos.

Escenarios post

El concepto de posverdad encaja con los escenarios post que vivimos. Lo post nos dice lo que ya no es; y no lo que es o hacia dnde vamos. Y, desde luego, no vamos necesariamente a mejor (la idea de progreso est en crisis) ni tampoco descartamos la pesadilla o la barbarie, aunque tambin dependan de nuestro esfuerzo colectivo por gestionar el presente.

Es un vocablo que se corresponde bien con el capitalismo posindustrial (tercera fase del capitalismo con predominio financiero y en su versin de sociedad de conocimiento desigual); con la sociedad del posbienestar convertida en sociedad de medioestar o directamente de malestar; y con la posmodernidad, caracterizada por un pensamiento fluido, impresionable, subjetivizado y narcisista que, sin embargo, descubre esferas ocultas.

La posverdad, de todos modos, no era inevitable porque el predominio de la subjetividad en su confeccin tiene que ver al menos con tres fenmenos que la acompaan: con la decepcionante y tensa realidad social que ha frustrado, indignado o despistado a centenares de millones de personas en el mundo; con el fracaso de la poltica y de las instituciones para ofrecer resultados reconfortantes mientras recurre a mensajes desacreditados; y con Internet que permite un inmenso ruido en todas direcciones con miles de nuevos agentes (desde blogueros, tuiteros y youtubers a comunidades o anunciantes) en la fabricacin de la agenda que antes era casi monopolio de los medios de comunicacin.

El campo de la posverdad abarca as mltiples mbitos pero aqu solo se apuntan dos: la poltica y la comunicacin.

La posverdad en poltica

Mientras en el campo doctrinal se teoriza el salto de la democracia representativa a la democracia participativa (hay ejercicios puntuales de ello), surgen lderes que explotan prejuicios, creencias y soluciones fciles a costa de principios y derechos humanos; y ganan elecciones. El superhroe ungido da una patada al tablero y desde SU verdad, miente en datos, amenaza, tapa y seala al enemigo interior y exterior. No tiene reglas, no rinde cuentas y no dialoga. Trump, hoy, incluso es un ensayo y banco de pruebas de una hipottica post-democracia, o sea de la barbarie (que esperemos la desmonte alguna reaccin social).

Es chocante. Tericamente las funciones de transparencia y rendicin de cuentas pueden dar un salto cualitativo con Internet, si hubiera voluntad poltica, pero no se ve por qu puede haberla para la red si no la hay en el funcionamiento institucional normal.

La red -con una potente informacin on line, off line y de calidad- puede ayudar cualitativamente a la autoorganizacin social, a reforzar la legitimidad de la democracia mediante su mejora cualitativa con listas abiertas, consultas, fiscalizacin de electo, ampliacin de espacios codecisionales e iniciativas populares legislativas. Y ello a pesar de que no cabe que la teledemocracia pueda sustituir a la democracia ciudadana y formalmente constituida.

Y sin embargo, ante las amenazas, estamos volviendo a discutir los fundamentos de la democracia misma porque se han puesto en cuestin en hechos y discursos.

La posverdad y la comunicacin

Ms para bien que para mal, Internet revent el monopolio del pensamiento distribuido y organizado alrededor de un sistema ms o menos plural de medios profesionales de comunicacin con sede en propietarios de la elite dominante o en el servicio pblico. Ese sistema ha sido funcional y previsible, con una relacin de simbiosis y/o contrapeso con el sistema poltico pero, en general, de pleitesa con el sistema econmico.

Internet tiene de bueno que -con hashtags y mensajes concentrados que interrogan, apelan, remezclan o convocan- crea lenguajes y narrativas con discursos distintos a los formalizados. Quizs es en el discurso donde se advierten ms cambios y donde la frescura, la provocacin, la chanza o la sal gruesa tienen efectos destructivos sobre los discursos edulcorados llenos de ocultaciones de intereses e ideologas, fruto de dcadas de comunicacin institucionalizada y esclerotizada.

Los social media, la comunicacin a pares, los commons, la cultura libre, el video amateur (Youtube), las redes sociales, las comunidades virtuales y los grandes buscadores disputan a los media el tiempo social de atencin y horizontalizan la generacin y circulacin de informacin. Emerge la informacin ciudadana y activista, muy interesante porque no tapa nada pero, al carecer de filtros y contrastes, tambin coadyuvan a las posverdades.

Paralelamente, surgen medios on line, baratos y eficaces, que ganan terreno y de paso espolean a los grandes media a un periodismo ms profesional y comprometido del que estamos hurfanos.

El resultado no es la resolucin de los problemas del modelo meditico sino una fragmentacin, con globalizacin hiperconcentrada en pocas plataformas, con acceso a nuestra privacidad con la que comercian y, paradjicamente, con una horizontalizacin social que tambin pasa por parmetros de vigilancia.

Tiene tambin de malo que, a falta de reglas, en la selva hay de todo y no favorece la visibilidad del pensamiento fino sea radical o moderado- sino del burdo y sin matices, valorativo y prescriptivo frente al descriptivo y analtico. Con el tiempo quizs se generen capas de credibilidad. Ya ocurre con una parte de la prensa digital pero, por el momento, la posverdad campa a sus anchas. La utilizan los poderes y sus gabinetes o los gestores de comunicacin, logrando una voltil y cambiante opinin pblica conducida desde distintas atalayas, a veces en conflicto, y sobre la base de banalidades repetidas.

La red tiene as sus grandes cruces: la agenda oculta de informacin; la otra Internet (Internet profundo) y los sistemas privados no abiertos; la hegemona transnacional de las grandes empresas de las redes; la prioridad estratgica de corporaciones y gobiernos en la gestin de la informacin; la vigilancia planetaria con la vulnerabilidad social consiguiente; la informacin no contrastada de la red; las relaciones pblicas generalizadas, la publicidad y propaganda en el mbito social; la gestin de lobbies; la comercializacin oculta de listas; el manejo de emociones desde una inmediatez poco reflexiva; las ideas simplistas homogeneizantes. Todo ello hace estragos en la comunicacin social objetivable.

Como corolario cabe apuntar que achicar el campo de la posverdad requiere, por un lado, ensanchar el campo del saber, de la educacin y de la maduracin de la opinin pblica; y, por otro, poner el sistema de comunicacin y su calidad en el corazn de la gestin de las sociedades posindustriales. ya instaladas , ntexto Loy lizantesas que comercian.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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