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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2017

Asesinados por defender la tierra

Luca Villa
Pblico


El crimen de Berta Cceres es slo uno de entre los cientos que se producen cada ao contra ambientalistas en el mundo. Las disputas por un territorio cada vez ms explotado les ha situado en el disparadero de empresas y gobiernos. En el 99% de los casos, los asesinatos quedan impunes. Esta es la historia de los mrtires de la 'Pachamama'.

Una mujer sujeta un cartel en Honduras en protesta por el asesinato de Berta Cceres. INTI OCON (AFP)

MADRID. -Si bajara un enviado del cielo y me garantizase que mi muerte fortalecera nuestra lucha, dira que hasta valdra la pena. Pero la experiencia nos ensea lo contrario. Un acto pblico y un entierro numeroso no salvarn la Amazona. Quiero vivir. El emblemtico activista brasileo Chico Mendes escribi en 1988 esta frase en su testamento, probablemente consciente del riesgo al que se expona. Slo unos meses ms tarde, el sindicalista cauchero era asesinado a tiros frente a la puerta de su casa, en Xapur, en el estado de Acre, a manos de los mismos terratenientes a los que enfrentaba a diario por la brutal deforestacin de una selva que hoy sigue gravemente amenazada. Casi tres dcadas despus, el 3 de marzo de 2016, Berta Cceres, indgena hondurea y ganadora del premio Goldman por su oposicin al proyecto hidroelctrico de Agua Zarca, fue abatida por dos sicarios mientras dorma.

Chico Mendes y Berta Cceres son dos smbolos de la lucha ambiental

Convertidos en smbolos de la lucha ambiental, Chico y Berta son slo dos nmeros ms en una abultada lista de ecologistas que pagaron con su vida por la defensa del medio ambiente. El reguero de mrtires de la Pachamama, como se denomina a la Madre Tierra entre las comunidades indgenas de Suramrica, se extiende a la velocidad a la que crece la demanda de recursos para abastecer a una poblacin creciente y consumista. Las disputas por un territorio cada vez ms explotado les ha situado en el disparadero de empresas y gobiernos. La ONU considera a los ambientalistas el segundo colectivo de defensores de derechos humanos ms vulnerable del mundo.

Los datos dan buena prueba de esta tendencia, que las organizaciones internacionales han denominado ya como un fenmeno mundial en s mismo. Entre 2002 y 2014, un total de 1.024 personas fueron asesinadas por su labor en cuestiones agrarias y ambientales, segn la ONG Global Witness, que ha realizado varias investigaciones sobre estos casos en los ltimos aos. 2012, el ao ms sangriento hasta la fecha, dej un saldo de 147 muertos, una cifra que triplica a la de una dcada atrs. Actualmente, la media de asesinatos llega a ms de dos por semana. An as, las cifras son slo orientativas.

Es prcticamente seguro que se hayan dado ms casos, pero es difcil encontrar la informacin pertinente debido a la naturaleza del problema, y es an ms difcil verificarla. Adems, la cifra de vctimas mortales apunta a que el nivel de violencia no letal e intimidacin es mucho mayor, advierte la organizacin. 

El caso de Berta Cceres, indgena y hondurea, y de su compaero Nelson Garca, asesinado varios das despus, es especialmente paradigmtico. El 40% de los crmenes de defensores de la tierra y el medio ambiente que se cometen en el mundo tienen como vctimas a personas indgenas, especialmente en las poblaciones de Amrica Latina. Aunque Brasil es, de lejos, el pas donde se perpetran ms asesinatos (la mitad de las muertes se producen all), Honduras, en relacin a su poblacin, es la nacin ms peligrosa para defender los recursos de la tierra. Slo en 2014 fueron asesinados all 12 activistas. Las presas hidroelctricas, como las que combata Berta y sus compaeros del Consejo Cvico de Organizaciones Populares e Indgenas (COPINH) son, detrs de los proyectos mineros y extractivos, la segunda causa de las matanzas.

El 40% de las vctimas son personas indgenas

Lo nico que hizo Berta fue denunciar el sistema. Denunci a las multinacionales, al capitalismo, el patriarcado y el sistema racista. Haba recibido ya una serie de amenazas, la propia guardia privada de la empresa nos amenaz y tras su muerte y la de Nelson, el resto de miembros del Consejo estamos siento objeto de un sicariato policial, dice desde Honduras Asuncin Martnez, miembro del COPINH, que responde por telfono a Pblico en medio de una manifestacin para exigir una investigacin independiente sobre el caso y que se ponga fin a la retencin de Gustavo Castro, herido en el asesinato de Berta y nico testigo del crimen. Pese al riesgo que corre, el Gobierno de Honduras le prohbe abandonar el pas.

Alejandro Gonzlez, de la ONG Amigos de la Tierra, denuncia que las autoridades tratan de involucrar a Gustavo y a otros compaeros del COPINH en el asesinato de Berta orientando las investigaciones hacia un crimen pasional, desvinculado de los intereses polticos. Una delegacin internacional de visita estos das en el pas para impulsar una investigacin independiente ha sealado la "nula predisposicin" del Gobierno para este propsito.

La desconfianza, en uno de los pases ms corruptos, desiguales y violentos del continente americano, est justificada. Ms an despus del golpe de Estado militar de 2009 que trajo consigo una permanente situacin de inseguridad institucional. En Honduras han muerto asesinados 111 activistas entre 2002 y 2014. Un 90% de los casos siguen sin resolverse.

"El actual Gobierno de derechas que dirige el presidente Juan Orlando Hernndez ha invertido de forma prioritaria en la minera, silvicultura, agroindustria y presas hidroelctricas", dice Global Witness en un informe de 2014. "Se sospecha que los principales autores de estos abusos son poderosos intereses econmicos, que suelen usar la ayuda de empresas de seguridad privada. La polica y el ejrcito del pas tambin han cometido violaciones de los derechos humanos de los activistas", prosigue.

La impunidad, en cualquier caso, es endmica. En los ms de mil asesinatos investigados por la ONG en ms de una treintena de pases, slo 10 personas fueron juzgadas, condenadas o castigadas, lo que se traduce en un saldo de crmenes no resueltos del 99%. A menudo, quienes aprietan el gatillo son delincuentes comunes o trabajadores a sueldo de los autores intelectuales, a los que es mucho ms complicado echar el guante.

De los ms de 1.000 asesinatos en 35 pases, slo 10 personas fueron juzgadas, castigadas o condenadas

Recib bastantes amenazas. A veces escuch disparos o aparecan saqueadores con machetes donde estbamos trabajando. No podas ir sola. bamos a la polica a poner las denuncias y all se quedaban, aunque conseguimos que personal del Ministerio, que iba armado, nos acompaara cuando tenamos que patrullar las playas. La que habla es Lydia Chaparro, una biloga espaola que trabaj hace aos en varios proyectos de proteccin de tortugas marinas en Costa Rica junto a Jairo Mora. En 2013, Jairo, de 26 aos, fue asesinado presuntamente por un grupo de saqueadores de huevos de los que haba recibido constantes amenazas y frente a los que Jairo haba pedido proteccin. Pese a estar prohibida su venta, los huevos de tortuga son una fuente de financiacin importante para las mafias en la zona, que funcionan muchas veces en paralelo a los narcotraficantes. Las autoridades trataron primero de vincular el asesinato a la delincuencia comn y ms tarde absolvi a los sospechosos. Ahora, la presin social ha conseguido que se repita el juicio. Lydia reconoce que su trabajo en Espaa tambin le ha costado insultos y amenazas verbales.

"Aparecan saqueadores con machetes donde estbamos trabajando. No poda ir sola"

"Es difcil probar quin est realmente detrs, aunque si se sigue la pista se sabe. Pero los Estados no ponen los recursos para esclarecer los hechos o directamente cierran los casos. Muchos pases tienen una violencia estructural muy fuerte y los delitos se achacan a la violencia comn", dice Erika Gonzlez, investigadora del Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina.