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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2017

No, no es lo mismo Lenn Moreno que Guillermo Lasso

Eloy Osvaldo Proao
ALAI


Ecuador, con su actual proceso electoral, es el nuevo campo de batalla de una guerra meditica que se viene librando desde hace ms de 15 aos en nuestra regin para (re) imponer gobiernos y polticas econmicas neoliberales.

Con gran coordinacin y afinidades editoriales, agencias de noticias, diarios, canales de televisin, radioemisoras y sitios web de estos conglomerados mediticos latinoamericanos y europeos, desplegaron un estrategia de tergiversacin y de invisibilizacin del triunfo electoral del candidato de Alianza Pas, Lenin Moreno, con una diferencia de 11 puntos porcentuales (ms de un milln cien mil votos) sobre el banquero Guillermo Lasso, quien segn esos medios cartelizados pronostican la victoria de Lasso en la segunda vuelta.

Por eso es tan importante la creciente concentracin de los medios como su cartelizacin: los principales grupos econmicos dueos de los medios hegemnicos repiten el mismo discurso, las mismas imgenes, para imponer un imaginario colectivo virtual, que poco tiene que ver con la realidad real. Lasso, antes de la mitad del escrutinio se apresur en sentenciar que habra segunda vuelta y que l la ganara, y que cualquier otro escenario sera producto del fraude.

Lo que sorprende es que ese imaginario impuesto es absorbido por dirigentes de sectores de seudoizquierda y de movimientos sociales. Es sorprendente que Alberto Acosta, quien fuera presidente de la Asamblea Constituyente haya escrito que en definitiva, el aroma de fraude es inocultable, independientemente del resultado final. Y afectar a cualquiera que sea el ganador: si gana el corresmo en primera vuelta, terminar dbil y deslegitimado, y si gana en segunda vuelta, la manipulacin electoral le har sombra y pesar en su contra.

La consternacin de estos das en filas correstas se debe a que el eje de la campaa electoral fue centrada en conseguir ms del 40% de los votos y porque una gran parte de sus adherentes ha sido permeable al discurso de la derecha de que en una segunda vuelta el triunfo de Lasso es inevitable. Los sectores opositores construyeron un sentido comn de que Alianza Pas indefectiblemente perder en la segunda vuelta, con el argumento de que 60% de la poblacin vot contra la continuidad del proyecto de Rafael Correa, sin querer ver que tambin que 70% vot contra el banquero Guillermo Lasso, seala el analista Pedro Brieger.

Lo que es detectable es la semejanza entre el discurso de Guillermo Lasso y el de oposicin en Venezuela, que insisten hace aos que el chavismo est acabado y que el 80% de la poblacin est en su contra; aun cuando el chavismo ha ganado todas las elecciones presidenciales desde 1998. Pero, ayudado por la cartelizacin y concentracin de los medios, construy un sentido comn de que la gran mayora de la poblacin est en contra del chavismo y la nica manera que tiene de triunfar es a travs del fraude. En esta lgica no importan los votos ya que se ha sentenciado que si se pierde es porque hay fraude.

Lo cierto es que en nuestros pases siguen inclumes las oligarquas decimonnicas, racistas y excluyentes; los banqueros, financistas, cmaras patronales y empresas transnacionales que aguardan la oportunidad de dar el zarpazo a los recursos naturales y bienes pblicos de la regin. Y, junto a ellos, una infaltable constelacin de figuras de intelectuales y opinlogos que se amontonan tras los grandes medios de comunicacin y sus modernos sistemas tecnolgicos de difusin ciberntica, televisiva, radial e impresa, para impedir cualquier cambio que amenace el orden impuesto por el neoliberalismo.

En su libro La internacional del terror meditico , el periodista uruguayo Aram Aharonian explica que estas maniobras son caractersticas de la llamada guerra de cuarta generacin (4GW), organizadas a partir de la colonizacin mental para dominar una sociedad, con soldados que ya no son expertos militares, sino expertos comunicacionales en insurgencia y contrainsurgencia, que sustituyen las operaciones militares por las operaciones psicolgicas, y donde las balas ceden su lugar a las consignas mediticas bombardeadas durante las 24 horas del da por un ejrcito encubierto.

Una izquierda confundida

Si hay segunda vuelta y gana Lasso, su victoria no sera con un verdadero apoyo popular, sino el resultado de un voto til contrario al corresmo. Semejante incertidumbre augura un futuro an ms conflictivo y el inicio de una grave crisis poltica e institucional. Situacin que llega a su punto ms alto en la confrontacin entre la derecha del siglo XX -representada en este momento en Lasso- y la del siglo XXI -representada en estas elecciones en el corresmo sin Correa. El coautor del escrito (Juego de Tronos) es el economista y ex candidato presidencial Alberto Correa.

Para estos intelectuales progres, aupados generalmente por ONGs europeas, la hiptesis general que lo que estara en juego en esta encrucijada no sera otra cosa que solo una disputa de dos vertientes de la derecha ya que "todas terminaran haciendo lo mismo para mantenerse en el poder" y que por ende, el resultado de la segunda ronda sera indiferente para los sectores populares y las corrientes de izquierda, anticipando la conveniencia de la prescindencia en la disputa que se viene.

Se hacen eco de lo mismo que quiere imponer la derecha nacional e internacional, que una derrota del corresmo es demostracin que se ha cerrado el perodo del "populismo latinoamericano", que en realidad no hay ninguna disputa poltica y social en juego, sino una ria personal y egosta de "dos grupos de poder que se disputan la batuta para llevar al pas hacia un nuevo neoliberalismo".

Tal perspectiva tan tranquilizadora para los grupos de poder habra sido ya avalada por el apoyo de ms del 90% de electorado confundido que habra votado alegremente a engaosos candidatos de derecha, discurso que ha sido y es prembulo para "tecncratas" o, peor an "salvadores de mano dura " se adueen del poder. Las sospechas, de fraude que lanzan al inicio de la larga nota desmentidas por la realidad-real- seguramente reaparecern si la prxima eleccin fuera ajustada.

Pero hay mucho ms en juego en esa eleccin. Ecuador fue parte positiva de una ola antineoliberal histrica progresista y esperanzadora de Amrica de Latina de los primeros aos de este siglo, que llev a contar con gobiernos que repriorizaron el rol del Estado y la agenda social, una dinmica avalada inicialmente con mayores recursos que pareca haber llegado para sepultar definitivamente la siempre condena recurrente de los "stop and go" de los pases perifricos, al punto que hasta se lleg a suponer que podramos estar desconectados de la crisis internacional 2007/2008.

Pero hoy la situacin econmica y poltica de la regin se ha deteriorado rpidamente Los gobiernos de la regin, incluido sin duda el de Correa, referentes de una perspectiva antineoliberal ante la encerrona del cambio negativo y recesivo econmico y financiero, los cuales ante la suma de su falta de respuestas y los intereses en juego, comenzaron a tomar el camino de los ajustes regresivos tradicionales como nico camino posible.

En algunos casos, como en Brasil, desconcertando y desmoralizando el apoyo y las expectativas populares y permitiendo que la derecha pudiera presentarse como renovada, sensible y ganar apoyo social y poltico con su demagogia.

Hay muchos que hablan de un estilo autoritario, pedante, narcisista y hasta paranoico de Rafael Correa, presentado como modernizador y visionario, pero incapaz y desconcertado para afrontar el nuevo escenario. Lo acusan de convertirse en un caudillo del siglo XXI" en cuanto volvi al neoliberalismo al haber podido llevar adelante "logros" que no pudieron concretar gobiernos neoliberales anteriores (como los de la megaminera). Y hablan de la dcada desperdiciada.

Es saludable que existan justificadas crticas al corresmo desde la izquierda y el progresismo, pero ello debe llevar a interpretar que sera lo mismo votar a cualquier o directamente no votar de haber segunda vuelta? Sin duda un gobierno de Lasso tendra la "ventaja" para llevar adelante un ajuste regresivo con un cuadro mucho ms duro de retroceso poltico y represin social- en nombre de la "herencia recibida" (argumento central de los nuevos gobiernos en Argentina y Brasil).

La derecha en Ecuador prefiere cambiar y mide que el corresmo es ahora ms una carga que un activo para realizar ajustes y reestructuraciones que le exigen desde el Norte. En tal sentido, es ejemplo la inmediata definicin de Cynthia Viteri llamando a votar por Lasso-Pez en la segunda vuelta, en tanto, significativamente, Paco Moncayo declaraba que "no apoyar a nadie", aun cuando es consciente de que podra tener ahora paradjicamente un rol clave en la definicin de la prxima eleccin, manteniendo sus principios con una posicin independiente y no subordinada.

Los sectores de izquierda y progresistas que sostienen una posicin crtica al corresmo podran mantener sus principios con una posicin independiente y no subordinada. No debera ella vincularse con la muletilla de "votar al mal menor", sino haciendo un llamado abierto a Lenin Moreno a asumir compromisos pblicos bsicos y elementales diferenciadores de la derecha como prioridad de su gobierno, como ser: que no se reducirn gastos sociales, se transparentarn e investigarn todos los contratos de obras pblicas, no se introducirn ajustes impositivos regresivos.

Las propuestas de la izquierda no debieran ser caricaturizadas como nostlgicas, impracticables o apenas declamativas, sino como realistas, prcticas, realizables para afrontar los desafos actuales. En el plano econmico mayor de ellos, estratgico en un mundo en pleno cambio, es el de proponer un modelo de acumulacin-desarrollo alternativo de cambio de matriz productiva e inclusin social viable-sustentable.

Organizaciones sociales y la derecha

Algunas organizaciones sociales se hicieron eco tambin de este imaginario. Y lo que no se comprende desde el exterior es cmo las organizaciones indgenas puedan preferir volver al ignominioso pasado, cuando los pueblos originarios no eran considerados siquiera ciudadanos antes de la Revolucin Ciudadana.

...Es preferible un banquero que una dictadura, sentenci el presidente de la organizacin indgena Ecuarunari, Carlos Prez, dejando en claro que prefiere la dictadura del capital y su pensamiento nico, antes que cualquier forma de gobierno popular. Estas organizaciones, trabajadas desde hace ms de dos dcadas por la socialdemocracia europea, se han alineado no solo con la derecha y la extrema derecha, sino que explican tambin el triunfo del banquero en zonas como la Amazonia y la Sierra centro.

Estas organizaciones olvidan el racismo, el clasismo, el sexismo del discurso hegemnico, quiz convencidos de que la Revolucin Ciudadana ha dividido al pas, al colocar en el escenario a grupos sociales (clases) anacrnicos con las figuras de poder tradicional. Al respecto, entre las manifestaciones de animadversin ms emblemticas figura la oposicin a la presencia de afrodescendientes -ex futbolistas- en la Asamblea Nacional, de indgenas en el servicio exterior, o de tres mujeres jvenes en la presidencia y vicepresidencias de la Asamblea Nacional, entre otros, seala la sociloga Irene Len.

La Confederacin de Nacionalidades Indgenas del Ecuador (CONAIE) en comunicado del 23 de febrero habla del restablecimiento de los derechos sociales, individuales y colectivos; llama a asambleas regionales y provinciales para implementar la plataforma de lucha por las demandas de los pueblos y de la sociedad en general y elaborar la agenda poltica del movimiento indgena para exigir del prximo gobierno su implementacin y cumplimiento.

Pero lo que sorprende son los ltimos puntos de su resolucin: No al continuismo de la dictadura ni a la consolidacin del capitalismo para remitir estas resoluciones al Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik para su implementacin. Humberto Cholango, ex presidente del Ecuarunari y la Conaie, y candidato a Asamblesta Nacional que obtuvo ms de 315.000 votos, dijo que en lo personal y con mi posicin ideolgica de izquierda yo jams votar por un banquero pero soy respetuoso de la decisin que se tome dentro del movimiento Pachakutik.

El futuro hay que construirlo

Para tener posibilidades de xito en la segunda vuelta, Alianza Pas y sus candidatos debern recomponer el lazo con la sociedad y sus movimientos, no en trminos electoralistas, sino como oportunidad de corregir y profundizar la llamada Revolucin Ciudadana. Adems, debern evitar traiciones, como las que se sucedieron en 2015 entre la primera y segunda vuelta electoral en Argentina.

Uno de los graves problemas que tiene la izquierda latinoamericana sobre todo por la mirada bizca de sus asesores polticos y comunicacionales europeos- es vender futuro y esperanza. Ha quedado anclada en las conquistas sociales del chavismo, en la dcada ganada del kirchnerismo, en la inclusin de millones de brasileos sumido en la pobreza extrema durante los gobiernos del PT

No basta con recordar el famoso feriado bancario de 1999 en Ecuador (la gran estafa de la banca nacional y trasnacional), similar al corralito argentino de 2001, donde cientos de miles de ecuatorianos perdieron todos sus ahorros y miles debieron emigrar. Se apuesta al pasado ante un universo electoral que siempre quiere cambios para progresar y no se tiene en cuenta la sensibilidad y esperanzas de una juventud para quienes todo eso es pasado.

Se recita pero no se entiende que la guerra hoy es virtual y, entonces, la batalla meditica y cultural sigue siendo una asignatura pendiente. No basta con medios pblicos para convencidos, sin pblico, sin calidad, sin contenidos seductores para las ms amplias audiencias, ms preocupados por ser reactivos a los mensajes de la prensa hegemnica, que a desarrollar una agenda propia. La guerra tambin la electoral-, hoy se desarrolla en las redes sociales y para poder combatir en ella hace falta saber manejar las herramientas y los nuevos lenguajes.

Se recita pero no se comprende qu significa diversidad y pluralidad. Por ende, no puede considerarse a los movimientos sociales como seguidores de la campaa oficial ni meros comparsas para llenar mtines. Su potencial radica en su capacidad para desarrollar una campaa propia, muy pegada al territorio, barrio por barrio y casa por casa, explicando de qu se trata.

Adems, hay que mantenerse firmes en la defensa de la institucionalidad de las nuevas constituciones de este siglo. La derecha no tiene pruritos democrticos: ataca parlamentos, consejos electorales, poder judicial, ejecutivo, ejrcitos, fuerzas de seguridad en sus intentos desestabilizadores, con el nico fin de apoderarse de los Estados y sus riquezas. La victoria en las urnas tambin debe ser defendida en las calles.

Eloy Osvaldo Proao es periodista ecuatoriano, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE)

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/183803


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