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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2017

Galileo y los apstoles de la sinrazn

Ricardo Rodrguez
Rebelin


Pocas cosas me preocupan ms de lo que sucede hoy en el mundo que la destruccin de la razn. Me siento un heredero radical del racionalismo de la Ilustracin, que contina siendo para m el periodo intelectualmente ms frtil de la historia de la humanidad.

Por eso me tomo muy en serio y me causa verdadero pavor la proliferacin de esos charlatanes adosados en diferentes asociaciones (siempre muy bien dotadas financieramente) que pretenden refutar unas veces la teora de la evolucin, otras la relatividad general enunciada por Einstein, otras la realidad del cambio climtico y an otras la propia validez del conocimiento cientfico. Me parece bastante ms peligroso de lo que a menudo se cree y me indigna en particular la indulgencia con la supersticin, sobre todo cuando penetra en los centros de enseanza.

Uno de los movimientos ms grotescos de esta naturaleza se rene en torno a la asociacin "Flat Earth Society" ("Sociedad de la Tierra Plana") y defiende, como su propio nombre indica, que nuestro planeta no es esfrico sino un disco plano. En el extremo del delirio, aseguran que hay una conspiracin conjunta de la ONU y la NASA para que no alcancemos los polos, porque entonces nos toparamos con el lmite terrqueo (y nos podramos precipitar en el vaco, supongo). Esta sociedad fue fundada en el Reino Unido y luego creci en California (Estados Unidos). En su momento de mayor esplendor consigui que en Durban se decidiera, por votacin popular, que su teora era correcta, razn por la cual deca irnicamente Bertrand Russell en su ensayo "La libertad y las universidades" que la Tierra era esfrica en todas partes menos en Durban, en donde democrticamente se haba decidido que era plana.

Tras una dcada de debilidad, los defensores de la Tierra plana han adquirido nueva fortaleza y, como en todas partes hay patanes de sobra, la rama espaola ha organizado recientemente un encuentro en Valencia que puede seguirse en distintos vdeos en Youtube.

Es conveniente que no nos dejemos llevar por una nocin manipulada de lo que es la libertad de expresin, porque una cosa es permitir que cada quien diga lo que se le antoje y otra muy diferente que se otorgue la misma consideracin que a una teora cientfica a lo que no lo es, dado que entonces incurrimos en una estafa. Quien quiera refutar una teora cientfica debe hacerlo con las herramientas que posee la ciencia, que no son otras que las del conocimiento humano, y debe adems estar expuesto a que su teora alternativa sea a su vez refutada. No podemos dar ningn tipo de cobertura a quienes pretenden hacernos volver al oscurantismo, y su creciente predicamento social, que lamentablemente puede vivir nuevos lustros de esplendor con gobernantes de la pasta de Donald Trump (y similares), no es ninguna broma.

Aparte de la "redondez" de la Tierra estos pjaros impugnan el heliocentrismo (faltara ms). Precisamente uno de los mejores antdotos contra el irracionalismo es la lectura de las magnficas obras de Galileo Galilei, el hombre que ms hizo por desarrollar el moderno mtodo cientfico y el ms colosal (y ms astuto tambin, que todo hay que decirlo) defensor de la libertad de investigacin.

Me atrevo por todo lo anterior a recomendar, para quien haya tenido la paciencia de leer este extenso sermn y para quien quiera aceptar consejos mos, libros que a m me entusiasmaron en su da: la Carta a Cristina de Lorena, La gaceta sideral (texto que conservo en edicin conjunta con la "Conversacin con el mensajero sideral" de Kepler) y, sobre todo, el Dilogo de los dos mximos sistemas. Y para enmarcar estas obras, Talento y poder de Antonio Beltrn Mar (porque ha de saberse que es espaol el que est considerado uno de los mayores especialistas en la figura de Galileo del mundo, profesor de lgica, historia y filosofa de la ciencia en la Universidad de Barcelona), un extenso trabajo en el que se hace un relato apasionante de la vida, la lucha y el proceso a Galileo y se demuestra, entre otras cosas, que el presunto proceso de revisin del juicio promovido por Juan Pablo II fue en realidad un proceso de exculpacin de la Iglesia Catlica, que sigue sin reconocer, no ya que la Tierra no es el centro del Sistema Solar, evidentemente, sino el fondo de la injusticia que con Galileo se cometi.
Acabo con una cita de Galileo que encierra adems una luminosa voz de esperanza:

Si para suprimir del mundo una doctrina bastase con cerrar la boca a uno solo, eso sera facilsimo... pero las cosas no van por ese camino... porque sera necesario no slo prohibir el libro de Coprnico y los de sus seguidores, sino toda la ciencia astronmica, e incluso ms, prohibir a los hombres mirar al cielo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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