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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2017

La frontera de fuego afgana-pakistan

Guadi Calvo
Rebelin


Tras el atentado, revindicado por el Daesh pakistan, Wilayat Khorasan, al templo suf de Sehwan Sharif en el sur de Pakistn, el 16 de febrero pasado, que dej 88 muertos y 343 heridos, las autoridades de Islamabad decidieron cerrar los pasos de Torkham y Chaman, en la provincia suroccidental de Baluchistn, que se comunican con Afganistn, intentado presionar a Kabul para que incentive su lucha contra el extremismo tanto del Daesh como el Talibn, que segn Islamabad, huyen a Afganistn tras producir ataques en el pas.

La medida agrava todava ms las deterioradas relaciones entre Islamabad y Kabul, tensionadas por la guerra que se libra de uno y otro lado de la frontera contra el integrismo religioso, adems de las sospechas pakistanes de que el presidente Ghani, desde su llegada al gobierno en 2014, no solo opera a favor de India, sino tambin con los grupos separatistas de Baluchistn, los dos puntos ms conflictivos de la poltica de Islamabad ms all del terrorismo integrista.

La crisis ha provocado que ni el presidente afgano Ashraf Ghani, ni el poderoso presidente ejecutivo Abdullah-Abdullah asistan a la decimotercera cumbre de integracin regional de la Organizacin de Cooperacin Econmica (ECO), que comenz el 1 de marzo en la capital pakistan. A excepcin del Ghani y el presidente Uzbekistn, llegaran las mximas autoridades de los diez pases miembros: Irn, Turqua, Kazajstn, Kirguistn, Azerbaiyn, Tayikistn, Afganistn, Uzbekistn y Turkmenistn y el anfitrin Pakistn, donde se discutir sobre polticas de comercio, transporte y energa. A pesar de que la cumbre es vital para la crtica situacin econmica afgana, Kabul decidi enviar una delegacin de segundo orden, encabezado por su embajador en Pakistn Omar Zakhilwal.

Por el aumento de la actividad extremista en ambos pases es que el Primer Ministro pakistan Nawaz Sharif ha optado por una nueva poltica respecto a la frontera afgana, como la construccin de vallas con el fin de obstaculizar el cruce de integristas al pas.

Tambin el ejrcito de Pakistn, en el marco de la operacin Raddul Fasaad, lanzada en junio de 2014 con el fin de contener las acciones tanto de Wilayat Khorasan como del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), despleg artillera pesada en las zonas Chaman y en el marco, incrementado los patrullajes en los siempre conflictivos sectores de Waziristn del Norte y del Sur, en la regin de Peshawar, la capital salvaje de Pakistn. Aunque desde la independencia de Pakistn en 1947, Waziristn, nunca a han sido leales ni a Afganistn, ni a Pakistn, su juego ambivalente tampoco le ha reditado grandes logros.

El cierre de los pasos fronterizos ha generado protestas por parte de Kabul, que presentar una queja ante la Organizacin Mundial del Comercio (OMC) ya que le acarrea un perjuicio diario de cerca de 4 millones. Se estima que a lo largo de los 2430 kilmetros de frontera entre los dos pases han quedado varados ms de 5 mil vehculos en su mayora con carga perecedera.

A la vez centenares de afganos han quedado atrapados en la frontera, muchos ellos estaban all para recibir atencin mdica en hospitales pakistanes, que no pueden volver a sus casas.

La crisis es de muy difcil resolucin ya que ms all de las operaciones militares en marcha y los furtivos y espordicos ataques con drones norteamericanos en los lindes entre Pakistn y Afganistn, nada se resuelve mientras Islamabad sostenga y tolere la mezquitas y madrassas wahabitas, verdaderas fbricas de extremistas, que desde la poca de la guerra contra la Unin Sovitica en Afganistn, miles de esos centros se abrieron en Pakistn, con fondos de Arabia Saudita.

En 2001 un informe del Banco Mundial estim que no haba menos de 20 mil madrassas, no todas ellas wahabitas, a las que asistan 2 millones de talib (estudiantes del Corn) el mismo informe revelaba que ms del 20% de esos estudiantes estaban recibiendo entrenamiento militar.

Una de las madrassas ms importantes del pas es la Darul Uloom Haqqania, de cuyos seminarios emergieron, entre otros muchos jefes talibanes, nada menos que su fundador el mullah Mohamed Omar y su sucesor el mullah Akhtar Mohamed Mansur.

Afganistn, la muerte en la calles

Mientras Pakistn intenta echar toda la culpa del accionar de las lashkar (brigadas) extremistas, en su territorio a Afganistn, este pas se encuentra sometido a constante ataques del Talibn, que ya no solo asuelan el interior de las provincias, sino que sacuden, a su antojo, las calles de Kabul, e incluso aventurando a sus shahids (mrtires) en los edificios de la seguridad afgana.

Como una respuesta a la muerte del mullah Abdul Salam Akhund, responsable del talibn en la provincia de Kunduz, y el estratega del asalto a la capital provincial en agosto de 2015, cuando fue alcanzado, junto a otros ocho combatientes, entre ellos el temible Qari Amin, por un dron norteamericano en la ciudad de Dasht-e Archi, provincia de Kunduz, este ltimo domingo se han iniciado una serie de ataques, que por parte del talibn pueden prolongarse durante das.

Este lunes un infiltrado talibn en la fuerza policial ejecut a once policas en un puesto Lashkar Gah en la provincia de Helmand. El terroristaejecut a los 11 policas mientras dorman para despus escapar con armas y municiones.

En Helmand, provincia fronteriza con Pakistn, centro del cultivo de amapola para la produccin de opio, al sur del pas, se prologa una dura batalla desde mediados de 2016, con la participacin de la temible Sara Khitta (Brigada Roja) compuesta por veteranos de Tayikistn, Turkmenistn, Uzbekistn, Azerbaiyn, Pakistn y Chechenia. Algunos de ellos veteranos de los diez aos de guerra (1999-2009) contra el ejrcito ruso en Chechenia. La prolongacin de esta batalla ha obligado a Estados Unidos a enviar al sector 1800 infantes de Marina y de la Divisin Aerotransportada 101, sin contar el personal de la CIA que actuar en los dos lados de la frontera.

En la maana del da mircoles primero de marzo, el Talibn realiz dos ataques simultneos en un centro de reclutamiento policial, en la ciudad de Kabul, que dejaron casi 40 muertos y 55 heridos. La operacin ya ha sido reivindicada en la red social Twitter, por los hombres del mullah Haibatullah Akhundzada, el actual lder talibn.

El ataque fue perpetrado por un terrorista suicida que hizo estallar su coche bomba en un pasaje que daba a los fondos de la reparticin, en el distrito seis de la capital, lo que dio oportunidad a otros cuatro atacantes para entrar disparado. El tiroteo entre los atacantes y las policiales dur ms de cinco horas.

El segundo ataque se llev a cabo contra la principal agencia de inteligencia afgana, la oficina del Directorio Nacional de Seguridad en la zona policial nmero 12, en el este de la capital, que dej un muerto y cinco heridos.

A lo largo de 2016 las bajas entre las fuerzas de seguridad afganas sobrepasaron los 7500 hombres, segn el Inspector Especial General para la Reconstruccin de Afganistn (SIGAR), que tambin informa que el talibn ya controla un 43 % del pas.

La crtica situacin afgana y la creciente actividad extremista en Pakistn han puesto a su extensa lnea fronteriza en alerta roja, tan roja como el fuego.

 

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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