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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2017

El ftbol, ese oscuro objeto de deseo

Germn Ojeda
Rebelin


Estas ltimas semanas el ftbol ha ocupado la actualidad informativa y no precisamente por los goles de Messi o de Ronaldo, por los errores arbitrales o los aciertos del Real Madrid, sino por hechos extradeportivos de carcter social y poltico que colocan al mundo del ftbol ante sus peores fantasmas: las importantes subvenciones pblicas mal justificadas que tuvo que devolver al Estado la Federacin Espaola de Ftbol dirigida por el eterno presidente Angel Villar, la violencia machista de algunos jugadores como un tal Lucas Hernndez y poco antes de otro llamado Rubn Castro, los ultras del Alavs a garrotazos con aficionados del Barcelona que daban continuidad a la pelea mortfera del curso pasado entre hinchas del Atltico de Madrid y del Corua, el cura del Sporting al que un nuevo entrenador impide rezar un padrenuestro en el vestuario para que gane el equipo gijons, y lo ms polmico de todo, un futbolista neonazi ucraniano llamado Roman Zozulya rechazado por la aficin del Rayo Vallecano y apoyado pblicamente por jugadores y polticos.

En efecto, Zozulya fue apoyado de forma manifiesta por los jugadores del Betis, de donde proceda, por el presidente de la Liga de Ftbol Profesional Javier Tebas -que viene de Fuerza Nueva y defiende una copia de Le Pen para gobernar Espaa- y tambin por el ministro del Interior del PP Juan Zoido, que sali defendiendo el derecho al trabajo de ese futbolista vinculado a grupos extremistas paramilitares y simpatizante del histrico criminal nazi Stepan Bandera, en su tiempo el gran aliado de Hitler en Ucrania.

Ms an, hasta la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena ha intervenido en el asunto de Zozulya declarando que deberan condenarlo los tribunales y no la aficin, opinin rechazada por sus socios de Ganemos Madrid de forma contundente: para nuestra querida alcaldesa los crmenes del franquismo no deben resolverse en los tribunales, el nazismo s.

Las respuestas en las redes sociales a tantos sucesos extradeportivos han sido muchas y muy crticas, desde quien afirma que le parece increble que para que la aficin rechace al fichaje de un nazi se diga que hace falta el permiso de un juez hasta quien considera vergonzoso que la cabeza del ftbol espaol est en manos de un extremista de derechas que se atreve a comparar el rechazo de unos hinchas a un jugador neonazi con el rechazo a la homosexualidad", a la vez que otro aficionado aada sarcstico: un Ministro del Interior del PP apoyando pblicamente y desde su cargo a un neonazi, dnde est la noticia?.

La noticia, la vieja noticia, est en que el ftbol, desde que es un deporte de masas, es un oscuro objeto de deseo que mueve muchas pasiones ideolgicas, muchas voluntades polticas y muchos intereses econmicos. Hablar del famoso palco del Bernabu presidido por Florentino Prez (algunos le llaman simplemente Florentimo) para referirse a los negocios turbios y corruptos del PP es un lugar comn, hablar de los vnculos del nacionalismo cataln con el Barsa es un tpico, mientras los medios de Catalua suelen acusar al ministerio de Hacienda y a la Fiscala de perseguir a los futbolistas defraudadores del equipo cataln a la vez que protegen a los evasores fiscales del Madrid.

En Asturias se ha desatado una gran polmica, con portadas de prensa regional incluidas, porque el nuevo entrenador del Sporting de Gijn, conocido como Rubi, ha decidido separar los padrenuestros del vestuario con el objetivo de que los jugadores se concentren totalmente en la pelota, desconfiando que el milagro de la salvacin del equipo local pueda tener algo que ver con las plegarias celestiales.

Si la intervencin del entrenador Rubi entra dentro de lo que podemos considerar buena prctica deportiva, la actuacin de los jugadores del Betis apoyando pblicamente al futbolista faccioso Zozulya es un comportamiento corporativo antidemocrtico, comportamiento que esos mismos jugadores ya haban puesto de manifiesto de forma machista con anterioridad apoyando unnimemente al futbolista Castro despus de que ste agrediera con alevosa a su compaera sentimental.

Sin embargo la actuacin si cabe ms bochornosa y lamentable de todas ha sido la de Tebas, presidente de la Liga, al presentar una querella criminal contra una decena de aficionados de Peas del Rayo Vallecano que se opusieron verbalmente y manifestaron pblicamente su rechazo a que un neonazi, el futbolista ucraniano, vistiera la camiseta de un equipo popular y obrero como el de Vallecas. En realidad la posicin denunciable es propiamente la de Tebas, pues en lugar de apoyar la dignidad democrtica de los aficionados vallecanos trata de criminalizarlos, por cierto con el silencio cmplice de la directiva del propio Rayo Vallecano.

El hecho es que Tebas, el ministro Zoido, la direccin del Rayo y tambin la del Betis con sus jugadores especialmente implicados, son responsables de empujar el ftbol ms an hacia el precipicio, el precipicio de la violencia, del machismo y de la ideologa totalitaria de la exclusin y de la xenofobia.

El ftbol, el gran deporte de masas, est verdaderamente enfermo y es urgente sanearlo, limpiarlo y democratizarlo, un deporte que en efecto es un oscuro objeto de deseo del poder poltico que lo utiliza y del poder econmico que lo beneficia pero que debe volver a ser de todos.

Es necesario pararse y empezar de nuevo, porque el ftbol ha pasado demasiado deprisa de ser de los aficionados a ser de unos pocos empresarios, de ser de los hinchas a ser de los inversores, de ser de lo que Eric Hobsbawm llam gente corriente a ser del capital. Un deporte que con la polticas liberales de las ltimas dcadas primero fue privatizado (1) robndole a los aficionados un sentimiento y robndole adems a los socios unas instituciones deportivas centenarias, y que despus fue entregado a los dueos del capital, y lo que es an peor, a organismos como la Federacin de Villar y la Liga de Tebas, que se gestionan de forma arbitraria sin ninguna transparencia y que no tienen siquiera legitimidad democrtica.

Por eso es urgente esa democratizacin y esa transparencia. Los futbolistas machistas y los dirigentes extremistas y corruptos no nos representan, ni deben representar al mundo del ftbol, un mundo que adems suele utilizar gratis instalaciones municipales que son de todos, un mundo tambin opaco en sus cuentas con las administraciones pblicas, pues a da de hoy la ciudadana que paga sus impuestos no conoce las grandes deudas de los clubs de ftbol con la Seguridad Social y con la Hacienda Pblica.

Desde que hace un cuarto de siglo el ftbol espaol fue privatizado arrebatndoselo a los socios y entregndolo a las llamadas SAD (Sociedades Annimas Deportivas) hemos visto muchas cosas que van contra el espritu del deporte y el sentimiento de los aficionados, especialmente relacionadas con el mercado persa en que se han convertido la mayora de los clubs profesionales y el mundo del ftbol en general, donde se suceden los inversores y especuladores sin ningn vnculo con esos equipos y ni siquiera con las ciudades a las que representan, a la vez los partidos invaden los mejores horarios televisivos con encuentros diarios que captan la atencin de los aficionados y as multiplican la clientela y los ingresos de esos medios, reduciendo el ftbol a un negocio puro y duro.

Ahora bien, llegados a este punto es imprescindible impulsar -como ya ha empezado a hacer la muy liberal Inglaterra- una legislacin que regule la singular actividad mercantil que slo entiende el ftbol como un negocio ms de la industria del entretenimiento, que regule tambin la gestin democrtica del ftbol profesional, y sobre todo que instituya la participacin representativa de los aficionados en la marcha y la gestin de los clubs.

En definitiva, urge darle la vuelta como un calcetn democrtico al mundo del ftbol incorporando adems a los socios a su gestin, y por mi parte quiero acabar este artculo reivindicando el comportamiento ejemplar de esos aficionados vallecanos perseguidos, y proponiendo tambin que a partir de ahora el canto de viva el Betis manque pierda sea sustituido por viva el Rayo manque pierda, porque la actuacin de esos aficionados que se hacen llamar Bukaneros devuelve un poco de dignidad al mundo del ftbol.

 

Nota

(1) Hay cuatro excepciones en el futbol espaol, el Real Madrid, el Barcelona, el Athletic Club de Bilbao y Osasuna de Pamplona.

Germn Ojeda, Ex presidente del Sporting de Gijn, Profesor Titular de Historia e Instituciones Econmicas de la Universidad de Oviedo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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