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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2005

El principio del fin? Watergate 2005? Gtterdmmerung(1) de los Bush?
El procesamiento de Libby

Alexander Cockburn y Jeffrey St. Clair
CounterPunch

Traducido para Rebelin por Sinfo Fernndez


Scooter Libby fue el abogado que consigui que se rebajaran los cargos contra el multimillonario Marc Rich en la poca de Clinton. Pero eso tuvo ms que ver con los miles de millones de Rich que con cualquier talento legal que Libby pueda poseer. En vista del procesamiento entablado por el fiscal especial Patrick Fitzgeral el viernes 28 de octubre, un hecho se destaca de forma especial: SCOOTER LIBBY ES INCREIBLEMENTE ESTUPIDO.

Y a continuacin exponemos lo que CounterPunch ha averiguado de todo el procesamiento iniciado por Fitgerald.

El fiscal especial Fitzgeral podra haber sealado que haba un cncer en el interior de la presidencia que se desarrollaba como una metstasis que haba brotado en la cuadrilla de Dick Cheney. Podra haber insinuado o incluso afirmado que el procesamiento del 28 de octubre de Libby es el primer redoble de tambor de una potente sinfona de ataques procesales en las altas esferas por conductas criminales.

Pero el fiscal especial Fitzgeral no hizo nada de eso. Rastreaba pistas sin apresurarse, como si dispusiera de tiempo de sobra. En el procesamiento contra Libby abre un par de puertas unas pulgadas, para que el lector atento pueda ver las huellas que van hacia la oficina del vicepresidente. Pero entonces la puerta se cierra de golpe y no hay indicios de que el fiscal especial tenga muchos deseos de forzarla para abrirla de nuevo.

A pesar de todas las inmensas esperanzas alimentadas de que el asunto Plame jugara el mismo papel en la cada de la administracin Bush que el robo propio de rateros que supuso el saque inicial en el Watergate, podramos haber llegado ya al fin de la historia, aunque Fitzgerald ha dicho que podra tambin investigar a Karl Rove, identificado en los procesamientos como el Funcionario A.

Volvamos a Libby y a su estupidez. Pnganse en su lugar. Ests a punto de presentarte ante un gran jurado de acusacin y testificar bajo juramento. Sabes que el fiscal especial ha citado con xito a tipos de la Casa Blanca y de la CIA. Tu abogado te cuchichea al odo que las tres palabras ms bellas del idioma ingls son No me acuerdo. Te da una palmada en la espalda y, solo y desarmado, entras en la sala del gran jurado. Levantas tu mano derecha y juras solemnemente que testificars la verdad, toda la verdad y nada ms que la verdad, bien lo sabe Dios.

Y ah est el encantador Mr. Fitzgerald hacindote preguntas y t vas contestando con mentiras pasmosas, una tras otra. No sigilosas pequeas medias verdades. No afectadas pequeas evasivas. No, seor! No ste Scooter! Yo trabajo para Dick Cheney y puedo realmente mentir lo que me de la gana. Y lo haces! Y vas soltando una retahla de cnicas falsedades, tensando tanto la cuerda, con premeditada y estudiada mendacidad, que es un milagro que las palabras no exploten en la sala del jurado como el metano sobre un montn de recalentado estircol.

Fitzgerald: Si no saba que la informacin sobre la mujer de Wilson era secreta y tampoco lo saba cuando se lo oy al Sr. Russert, por qu no fue prudente y verific lo que cont a los periodistas que estaban diciendo otros periodistas en vez de afirmarlo como algo que conoca bien?

Libby: Yo quiero yo no quera- yo no saba si era verdad y no quera que la gente, no quera que los periodistas pensaran que era verdad porque yo lo deca. Yo todo lo que dije fue lo que los periodistas nos contaban, y quera que entendieran que la informacin no proceda de m y que poda no ser verdad. Los periodistas escriben cosas en algunas ocasiones que no son verdad, o sacan cosas que no son verdad. Por eso quera ser claro para que no pensaran que era yo el que lo deca. No saba si era verdad y quera que lo supieran. Tambin era importante para m permitirles saber eso porque lo que yo les contaba era que no conozco al Sr. Wilson. Que no preguntamos por su misin. Que yo no vi su informe.

Bsicamente, no sabamos nada sobre l hasta que ese material apareci en junio. Y entre otras cosas, yo no saba que tena esposa. Que fue una de las cosas que dije al Sr. Cooper. No saba si estaba casado. Y por eso quera dejar muy claro en todo este asunto que yo no saba nada sobre l. Y que lo nico que saba, lo que pens en aquel momento, era lo que nos periodistas nos estaban contando.

Y, por supuesto, en la mesa y delante del encantador Mr. Fitzgerald, hay un expediente de investigacin donde estn todos los archivos de las investigaciones urgentes de Libby sobre las actividades y relacin entre Wilson y Plames semanas y meses antes de que hablara con Russert o con Cooper. Los grandes jurados deben haber mirado a Libby pensando: Este idiota que no para de soltar perjurios es el jefe del equipo del Vicepresidente Cheney? El dinero de nuestros impuestos va a pagar el salario de este imbcil?

Esto es lo que CounterPunch saca en conclusin del Plamegate, que fue lo que siempre pens que iba a sacar del Plamegate: La gente que est a cargo de los destinos de la nacin durante estos ltimos cinco aos son muy, muy estpidos. Slo gente realmente estpida poda haber pensado que descubriendo a Valerie Plame como empleada secreta de la CIA era un buen camino para hundir a su marido, Joe Wilson. Cheney es estpido. Rose es estpido. Bush es estpido. Libby, sobre quien tenemos ahora una pila de material til, es muy, muy estpido.

Slo porque tenemos una prensa venal y perezosa es por lo que, desde hace aos, esa realidad no se ha metido a presin en la mente de la gente. Pero la prensa es perezosa, venal y cmplice.

Tim Russert no le estaba pidiendo a Libby que investigara secretos. Estaba all, segn el procesamiento de Fitzgerald, para escuchar la queja de Libby de que un miembro de MSNBC News haba sido grosero con l, Libby. Cooper del Time no estaba all para desenterrar los oscuros misterios del timo del pastel amarillo. Estaba all slo para cotillear a placer.

Ahora podra ocurrir que el prximo abogado de Scooter Libby se siente con su cliente y le diga que va a ir a la trena por un tiempo mayor que los 85 das en prisin de Judy Miller a menos que le proporcione al fiscal especial Fitzgeral alguna va de investigacin tan prometedora, tan sensacional, que Mr. Fitzgerald empiece a considerarse a s mismo como la estrella ms importante del firmamento poltico. Quizs.

O puede decirle: Scooter, toma un pretexto tan pronto como te sea posible, deja que pase el tiempo y permite entonces que el Presidente te perdone en su camino fuera de Dodge, de la misma forma que Clinton perdon a tu anterior cliente Marc Rich, y como tambin el papi de Bush, en una de sus ltimas actuaciones en el poder, el 4 de diciembre de 1992, perdon a Caspar Weinberger, Duane R. Clarridge, Clair E. George, Robert C. McFarlane, Elliott Abrams y Alan G. Fiers hijo, todos ellos procesados o condenados por cargos por el Consejo Independiente Walsh en el Contragate.

En efecto, Bush padre perdon a Weinberger, aunque se le fij juicio tan slo dos semanas despus, por ello quiz Scooter se resista e intente agotar los plazos nada ms.

As todo, dudamos que el Asunto Plame tenga todava de alguna forma una salida, pero incluso aunque fuera as, debemos volver a los primeros aos de la dcada de 1970 para encontrar, alrededor de nuestro gobierno imperial, tantos escombros apilados tan memorablemente.

En el caso de Nixon, los altos funcionarios y sus edecanes se vieron obligados a dimitir y en muchos casos ir a prisin, incluido el vicepresidente, el jefe del FBI, dos fiscales generales y cuatro miembros anteriores de la Casa Blanca.

El 1 de marzo de 1974, un gran jurado defini al Presidente Nixon, entre otros, de conspirador, junto con otros, sin procesar y de obstruccin a la justicia por supresin de pruebas tales como las cintas de la Casa Blanca. En agosto de aquel ao Nixon dimiti.

S, fue todo un holocausto en los niveles altos del ejecutivo. Pero muchas instituciones imperiales se deslizaron, supuestamente ennoblecidas, por la crisis. La figura de Kissinger no sali tocada y por eso se consolid su poder sobre el Departamento de Estado y el Imperio. El Presidente Ford no tuvo otra opcin que mantenerle como arbitro de las polticas estadounidenses por todo el mundo.

El Tribunal Supremo de EEUU sigui actuando dirigido por el instrumento elegido por Nixon, Warren Burger. Tanto el Senado como la Cmara de Representantes gan un aura heroica mientras que los cmaras de televisin Sam Ervin e incluso Howard Baker se convirtieron en salvadores de la Repblica. El Partido Demcrata emergi con honor y amplias mayoras en noviembre de 1974.

Una gran mayora ungi al cuarto poder (sobre todo l mismo) como el vencedor del despotismo.

En contraste con esto tenemos el infierno que amenaza ahora en todos los frentes al Establishment Imperial. Desde la poca de Nixon, la repblica ha tenido 31 aos para granar, engordar y corromperse.

El poltico ms poderoso en Washington, el lder de la mayora en la Cmara, Tom DeLay, est ya bajo procesamiento y en consecuencia ha sido despojado de su puesto oficial.

El futuro se avecina tenebroso para el Senador Bill Frist, que se enfrenta a las pruebas presentadas por el Departamento de Justicia y el SEC (2) por operaciones efectuadas utilizando informacin privilegiada.

En la Colina del Capitolio hay tambin guerra abierta entre varias facciones del Partido Republicano, que lleg al climax esta semana con el rechazo de la faccin conservadora al nombramiento hecho por Bush de Harriet Miers para el Tribunal Supremo de EEUU, una humillacin increble para el Presidente. Vislumbrndose elecciones a medio plazo y con los indicadores sobre la aprobacin pblica de la gestin de Bush cayendo, el colapso de la disciplina se acelerar en medio del pnico general.

El alto mando de Bush est totalmente desprestigiado y est siendo abiertamente atacado por actuar como un cabildo dictatorial por el anterior jefe del equipo de Colin Powell, Lawrence Wilkerson.

Karl Rove, el jefe adjunto del gabinete de Bush, ha sido apartado como mostr el fiasco Miers- por haber ofrecido consejos miserables a su jefe, cuya presidencia cuelga sobre el precipicio de la ruina.

Considerando la visin tenebrosa de Bush en el Desafortunado Despacho Oval, donde incluso los pjaros del Jardn de las Rosas se presentan como aves de mal agero de otra crisis nacional (que fue proyectada para proporcionar un tiempo de bonanza a las compaas farmacuticas, donde un subcomit del Senado de EEUU vot a favor de liberarlas de cualquier responsabilidad si sus vacunas para la gripe acaban teniendo el mismo potencial letal que las que, hace una generacin, provocaron el pnico de la gripe de los cerdos).

En Iraq, la guerra est yendo desastrosamente y aqu, en la Patria, se est volviendo cada vez ms impopular. Los huracanes se han llevado todo lo que quedaba de las ilusiones pblicas debido a la venalidad e incompetencia del Presidente y sus compinches. La economa se tambalea y el largamente presentido fin del boom de la vivienda puede estar ya sobre nosotros. Representando la idea de que la conga va a comenzar, el Presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan se jubila velozmente antes de que el tejado se venga abajo.

A nivel internacional, los EEUU nunca han sido tan despreciados. Las fuerzas armadas estn desmoralizadas y el sistema de la reserva en ruinas.

Hay alguna institucin que no se haya visto comprometida ni implicada en el desprecio popular? Esta crisis no tiene ningn Woodward o Bernstein para que le saque lustre. No hay ningn valiente hroe popular a mano. El nombre del periodista en labios de todos es el de Judith Miller, nombrada conspiradora para fomentar una guerra que ha causado hasta el momento la muerte de 2000 estadounidenses. The New York Times est en estado de guerra civil, igual que el Partido Republicano.

No hay seal alguna de que el Partido Demcrata est obteniendo ventajas del colapso republicano. Por buenas razones. Nunca se le han ofrecido tantas oportunidades a un partido que saca de ellas tan pocos beneficios. Por lo que a la guerra respecta, demcratas poderosos como Joseph Biden y Hillary Clinton estn pidiendo el envo de ms tropas. La larga permanencia del picado de viruelas Greenspan como baluarte de banqueros arranca lgrimas de gratitud de demcratas como el Senador Paul Sarbanes.

En 2005 es imposible relacionar a los demcratas con una sola postura valiente ni con ninguna idea constructiva. Esta semana, los altos estrategas del partido

hipnotizados por la respuesta del siglo XXI a los Framers, los pueriles nostrums (3) del Dr. George Lakoff- se peleaban ante dos posibles eslganes: Juntos, podemos hacerlo mejor o Juntos, EEUU puede hacerlo mejor.

Mientras tanto, unos 100.000 ancianos estadounidenses se ponan en fila a mediados de octubre para declararse en quiebra antes de que se hiciera borrn y cuenta nueva sobre el viejo captulo 7 de la ley. Ms de la mitad de estos insolventes se han visto arruinados por los costes sanitarios. La nueva ley sobre quiebra, redactada por los bancos y las compaas de tarjetas de crdito, pas a travs del Congreso slo con la ayuda de los votos demcratas en el Senado, donde esperaban debidamente disponibles, como siempre lo han estado.

Si un demcrata, John Kerry, hubiera capturado la Casa Blanca en 2004, habra habido alguna diferencia? S. La mquina imperial probablemente caminara con mayor suavidad. Le hubiera dado una infusin nueva de energa maligna a la guerra de Iraq. Dudan de esto? Es difcil emular los actuales saltos mortales, pero escuchen al Profesor Juan Cole, guru liberal demcrata, sobre Iraq. Dice actualmente (en una entrevista en el Instituto de la Nacin de Tom Engelhardt) que para EEUU levantar el campamento y salir de Iraq sera como convertirse en cmplices de genocidio. Aconseja incrementar el uso en Iraq de fuerzas especiales y poder areo. Es decir, asesinatos y bombardeos hasta el infinito. Regresa a casa Robert McNamara (4), todo te ha sido una vez ms- perdonado.

No es papel de los radicales pedir la eleccin de un estratega y un ingeniero ms eficiente en un imperio rapaz y sediento de sangre, la nica demanda de Kerry sobre la atencin de los electores que uno pueda recordar. Por eso demos gracias de tener a Bush en la Casa Blanca y de que est tripulando la flota imperial en una veloz carrera contra las rocas.

N. de T.:

Vase en Rebelin sobre este mismo tema el artculo de Lisandro Otero aparecido el 1.11.05: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=22104

(1) Gtterdmmerung (El ocaso de los dioses) es la ltima de las cuatro peras de Richard Wagner que integran El anillo de los nibelungos.

(2) SEC (Security and Exchange Comisin), agencia responsable de administrar las leyes de seguridad federal en EEUU.

(3) Nostrums, remedios en latn, medicinas genricas del siglo XIX.

(4) Robert McNamara, Secretario de Defensa durante las administraciones de Kennedy y Johnson (1961-68). Impulsor de la estrategia de guerra nuclear total. Para ms detalles sobre su biografa, vase: http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_mcnamara

Texto original en ingls:

www.counterpunch.org/cockburn10292005.html




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