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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2017

Qu tipo de paz nos estn vendiendo!

Jos Javier Capera Figueroa
Rebelin


Aunque suene difcil de comprender an en nuestros tiempos parte de la cultura poltica colombiana, no se acepta as misma ni mucho menos est abierta a los cambios profundo que requiere la construccin de una paz desde las regiones. En las ltimas columnas que escrito he podido demostrar la necesidad de cinco puntos fundamentales que permitan una reflexin intima de la paz desde las zonas ms vulnerables:

  1. La lucha poltica de los pueblos tnicos debe ser un factor central, al momento de implementar los acuerdos de paz en los territorios que histricamente han sido excluidos pero si explotado por parte de las lites que han gobernado este pas.

  2. El sentido comn de pensar la paz significa incentivar la cultura, y proponer formas alternas de hacer de la poltica una vocacin ms no un negocio, algo muy complejo en estos momentos pero sera ms traumtico no intentar pensar en este camino tan profundo.

  3. La condicin de ser afro e indgena no es sinnimo de ser un ciudadano de segunda categora, y vivir la discriminacin estructural en los distintos espacios sociales de nuestra sociedad. El intento de construir una paz estable y duradera debe encaminarse en reflexionar las necesidades de los pueblos azotados por las guerrillas y los paramilitares, no nos podemos olvidar de las catstrofes vividas en Gaitania, Buenaventura, Ortega, Chaparral y Bojay slo para recordar algunas masacres.

  4. Si consideramos slo la paz como un acuerdo entre dos elites una de izquierda y otra de derecha, volvemos a la lgica miope de creer que la paz es si solo si un proyecto de los grandes sectores econmicos, polticos y sociales que han impuesto un realidad de orden colonial sobre este Estado sin nacin. Vase: http://www.elespectador.com/opinion/la-paz-sin-indigenas-ni-afros-columna-681476

  5. De esta manera, la capacidad de construir una paz territorial, debe ser una apuesta desde adentro que ponga en cuestionamiento los actores y los impulse de manera crtica a reflexionar sobre sus propias condiciones y pensar en distintas alternativas a partir de los actores que han vivido categricamente las esquirlas de conflicto armado.

Nos queda claro el tipo de paz neoliberal que se est proponiendo y ejecutado, en el sentido ms profundo continan los megaproyectos mineros, energticos e hidroelctrico, la nulidad de las consultas populares por parte de los municipios que reclaman una soberana sobre sus territorios (Cajamarca e Ibagu slo por mencionar algunos), la pobreza aumenta categorialmente aunque suene paradjico en Buenaventura la gente vive alegre este momento, el puerto esta calmado como se escuchan en las calles pero el desempleo y la necesidad de un mejor vivir es cada vez ms profundo, eso si el gobierno sigue su lgica de ampliar el puerto, y desplazar forzosamente a los rivereos o habitantes de baja mar una de la zonas ms humildes del principal puerto de Colombia.

No obstante, todava sigue la presin de la derecha colombiana por parte de Centro Democrtico proponiendo marchas en contra de la corrupcin, si en el fondo ha sido los mismo que por dcadas la han impulsado, no slo es el caso de Odebrecht, Reficar, los carruseles de la salud, contratacin y la fuerte privatizacin de las empresas para-estatales, es la lgica de imponer un proyecto poltico a base de mentiras o con intensiones criminales, en el fondo vivimos aquella frase del maestro William Ospina los mismo de siempre pero con diferente artimaas.

En conclusin, lo complejo del asunto es que ni los indgenas ni los afros han sido actores fundamentales para pensar lo que han llamado el postconflicto que sera mejor denominarlo postacuerdo ya que un conflicto tan estructural como es el colombiano difcilmente se acabara de la noche a la maana, son grandes los retos que merece nuestra poca pero tambin es fuerte el reclamo de transformar parte de la cultura poltica centralista, las prcticas politiqueras, y aunque suene muy iluso la mentalidad facilistas que van de la mano con la mermelada desde el congreso hasta en las pequeas administraciones.

Post-scriptum: ahora aplica el dicho de nuestros viejos, el que no le gusta la sopa se le da dos tazas o si pareciera mejor el tiro se le sali por la culata, est sucediendo con el alcalde de Ibagu que recibi gran apoyo por parte de sectores sociales y comunales excluidos de la ciudad. Ahora la consulta popular es cada vez ms incierta, y si pareciera poco su proyecto modernizador de los hospitales est dejando familias sin su sustento diario.

Jos Javier Capera Figueroa es Politlogo de la Universidad del Tolima (Colombia), Analista poltico y columnista del Peridico el Nuevo Da (Colombia) y del portal de ciencias sociales rebelin.org (Espaa).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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