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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2017

Tiene el papa un problema con la economa o lo tienen los liberales?

Juan Torres Lpez
Ganas de escribir

Las recientes declaraciones de Francisco invitan a reflexionar sobre los problemas econmicos que nos asuelan por culpa de la codicia y de la complicidad de muchos intelectuales con quienes lo quieren todo para s


Sera vanidoso por mi parte que yo tratara de defender nada ms y nada menos que al papa de Roma frente a quienes le critican. Como se deca en el viejo catecismo del padre Astete, doctores tiene la santa madre Iglesia para contestarles.

Pero, dado que no he ledo a ningn economista ms versado que yo que comentara el asunto, me atrevo a entrar en el debate para romper una lanza en favor del jesuita argentino que ahora ocupa la silla de san Pedro.

La cuestin es que, hace unos das, el papa dijo una frase muy rotunda en la improvisada homila de una misa que celebr en su residencia particular (normalmente, el texto completo de las homilas papales se publica en la web del Vaticano pero sta no aparece all, de momento, aunque se han hecho eco de ella multitud de medios de muy diferente ideologa (por ejemplo, aqu).

Segn la agencia de noticias Reuters, el papa Francisco dijo: Hay algunos que dicen yo soy muy catlico, siempre voy a misa, pertenezco a esta asociacin y la otra pero tambin deberan decir mi vida no es cristiana, no le pago a mis empleados salarios justos, exploto a la gente, hago negocios sucios, lavo dinero. Eso es una doble vida. Hay muchos catlicos que son as y son un escndalo. Cuntas veces hemos escuchado decir a la gente para ser catlico como l, mejor ser ateo'.

Poco despus de que se publicaran esas palabras del pontfice, el periodista Robert Wenzel, conocido propagandista de la escuela liberal austriaca de economa y editor de EconomicPolicyJournal.com, escribi un artculo (The Popes Problem with Basic Economics) en el que afirma que el papa desconoce los conceptos fundamentales de la economa. Duda Wenzel que pudiera dibujar una curva de oferta y demanda y le critica duramente que, a pesar de ese desconocimiento, hable de salarios adecuados o justos y de explotacin.

Concretamente Wenzel acusa al papa de hacer una de las seis cosas que, segn se dice en la Biblia, ms aborrece Jehov, sembrar discordia entre hermanos; en este caso, entre el hombre de negocios que ofrece precios y salarios de mercado y los consumidores y trabajadores.

En apoyo de esta idea, Wenzel aporta una cita de Murray Rothbard, uno de los ms conocidos defensores de la escuela austriaca de economistas anarcoliberales (as denominados por su creencia ciega y extrema en las virtudes y automatismos del mercado) y que prefera denominarse a s mismo como derechista o reaccionario radical o de derecha dura mejor que conservador (as lo deca en A Strategy for the Right).

Rothbard afirmaba que el precio que se fija en el mercado no es un acto de voluntad de los vendedores, es decir, que stos no lo establecen en funcin de que se levanten ms codiciosos o responsables cada maana. Por el contrario, aseguraba que el aparato de la teora econmica, construido a lo largo de siglos, ha demostrado que los precios a los que se venden los bienes y servicios (incluido el precio del trabajo) se establecen exclusivamente como resultado de la demanda (de la cantidad que estn dispuestos a adquirir los compradores a cada precio dado) y de la oferta de los vendedores. Por tanto, deca Rothbard, no es verdad que los precios se fijen, como creen algunos economistas, simplemente aadiendo un margen a los costes de produccin que, si va ms all de un determinado nivel, ya sera fruto de la codicia.

Dando por buenas estas ideas, Wenzel termina diciendo que lo que hace el papa Francisco cuando predica hablando de salarios apropiados y de explotacin es, nada ms y nada menos, que hacer msica en la guarida de los totalitarios y crear un gran pecado econmico.

Llegados a este punto, y aunque dije al principio que no creo que sea yo quien mejor pueda defender al papa Francisco, hay que preguntarse si Wenzel lleva razn. Es decir, si el salario es algo que se determine automticamente por la oferta y la demanda de trabajo en el mercado y, por tanto, con independencia de la voluntad de quienes contratan a los trabajadores. Y, en suma, si es cierto que la teora econmica de siglos ratifica lo que dicen estos economistas liberales.

La respuesta es clara y rotunda: no, no y no. Es matemticamente imposible que el salario se fije como dicen Wenzel, Rothbard y los economistas liberales o de la escuela austriaca como ellos.

Para que se pueda afirmar que el salario (el precio del trabajo) se fija automticamente en el mercado de trabajo a travs de la oferta y demanda la teora econmica establece condiciones que son de imposible complimiento. Las ms importantes (o las que puedo explicar ms fcilmente para no complicar mucho este artculo) son las siguientes.

En primer lugar, se tendra que poder definir una oferta y una demanda de trabajo para todo el mercado. Pero, tal y como ocurre en general con la oferta y demanda de bienes, es matemticamente imposible definir una oferta y una demanda de trabajo agregadas (para todo el mercado). Entre otras condiciones ms complicadas de entender, para poder definir una demanda de trabajo agregada debera de haber un solo tipo de trabajo y todos los demandantes de trabajo (las diferentes empresas) deberan tener exactamente las mismas preferencias a la hora de contratar. Es decir, algo materialmente imposible. Y se ha demostrado tambin que la oferta de trabajo que realizan los trabajadores puede tener cualquier forma, de manera que no hay un salario de oferta y demanda sino que, en todo caso, habra muchos niveles de salarios compatibles con la oferta y la demanda de trabajo de mercado.

En segundo lugar, para que pudiera haber un salario de mercado que fuese el resultado automtico de la oferta y la demanda de trabajo stas dos deberan ser independientes. Pero Piero Sraffa demostr hace aos que eso es imposible: si se establece (como hacen los liberales) que la oferta de trabajo cambia cuando cambia el salario, resulta que al aumentar la oferta de trabajo ha de haber cambiado el salario y, cuando cambia el salario, cambia la distribucin de la renta, que afecta a las ventas, y, por tanto, a la demanda de trabajo que hagan las empresas. Luego es evidente que la oferta y la demanda de trabajo no son independientes sino justamente lo contrario.

En tercer lugar, para que pudiera haber un salario de mercado que fuese el resultado automtico de la oferta y la demanda de trabajo en las condiciones que dicen los economistas liberales, los mercados de trabajo deberan de ser de competencia perfecta (todos los agentes deberan tener el mismo poder de decisin, informacin perfecta y gratuita, y el trabajo debera ser perfectamente homogneo en todos los empleos, entre otras condiciones). Si eso no ocurre, como sucede en la realidad y de forma prcticamente inevitable, el nivel de salario de mercado es indeterminado porque depende del poder de negociacin de las partes.

En cuarto, lugar, para que pudiera haber un salario de mercado que fuese el resultado automtico de la oferta y la demanda de trabajo e independiente de la voluntad de los empleadores, como dicen los economistas liberales o austriacos, los trabajadores deben generar su oferta de trabajo como el resultado de elegir entre el trabajo o el ocio para cada nivel de salario. Pero es evidente que, para que puedan tener esa libertad de eleccin, deben disponer de ingresos adicionales a los del trabajo suficientes, lo que muy rara vez acontece.

En quinto lugar, para que fuese cierto lo que afirman los liberales sobre el salario como algo ajeno a la voluntad de los empleadores debe ocurrir que las empresas contraten trabajadores en funcin de su contribucin al producto, de su llamada productividad marginal. Pero este requisito, como explico con ms detalle en mi libro Economa para no dejarse engaar por los economistas, lleva a un resultado absurdo: para conocer la productividad del factor trabajo en conjunto, hay que homogeneizar todas las posibles variantes que lo componen (el trabajo de los ingenieros, las doctoras, los auxiliares, los bomberos, las maquinistas, etc.). Pero resulta evidente que cada uno de esos componentes es diferente a los dems: cada dentista aporta a la produccin en su conjunto algo diferente a lo que aporta cada ingeniera, cada fresador o cada vendedora de seguros Por tanto, si queremos hablar del factor trabajo en conjunto, de productividad marginal en conjunto, para poder determinar el precio de mercado (un salario de referencia que todos los empleadores acepten como algo totalmente ajeno a su voluntad, como dicen los economistas liberales), debemos homogeneizar el factor trabajo. Y la nica manera de homogeneizarlo es a travs de su precio, para lo cual es necesario saber el precio de cada trabajo! Llegamos, por tanto, a un resultado absurdo o tautolgico: para determinar a travs de la productividad marginal del trabajo su precio de mercado hay que saber antes su precio.

Esta ltima condicin es la clave de bveda del anlisis neoclsico o liberal del mercado de trabajo porque es la que permite criticar a quienes, como el papa Francisco en esta ocasin, reclaman un salario decente, es decir, una distribucin ms justa de la riqueza. La razn es sencilla.

Lo que hay detrs de una teora tan tautolgica e irreal como la de la productividad marginal es que gracias a ella se puede hacer creer que el salario es, como dice Rothbard y los liberales, independiente de la voluntad, un resultado automtico del mercado que, adems, es justo de por s, puesto que su nivel le viene dado al empleador por el mercado y lo recibe o no el trabajador solo en funcin objetiva de que contribuya en esa misma medida al producto final. Es por eso que, segn los economistas liberales, nadie puede protestar si los salarios son bajos o la distribucin es injusta puesto que nos dirn que si son as es porque esa es la contribucin objetiva de cada trabajador al producto final. Una estratagema intelectual brillante pero, como acabo de sealar, basada en una pura tautologa y completamente ajena al mundo real.

Quienes critican al papa porque reclama salarios adecuados o porque condena la explotacin de la gente son, en las palabras arriba mencionadas de su propio idelogo Murray Rothbard, los reaccionarios radicales o la derecha dura. Estn en su derecho de hacerlo, faltara ms, pero debe saberse que el fundamento cientfico de sus crticas es nulo. El papa Francisco sabe mucho mejor que ellos cmo est funcionando la economa contempornea, cules son los problemas que la creciente concentracin de la riqueza est creando a los seres humanos y a la naturaleza, y qu solucin tienen los problemas econmicos que nos asolan por culpa de la codicia y tambin de la complicidad de muchos intelectuales con quienes lo quieren todo para s.

Y, por ltimo, no est de ms sealar que se atreven a tachar a los dems de totalitarios quienes establecen con nulo fundamento que sus ideas econmicas son la verdad revelada y las de los dems simples errores o incluso fuentes del pecado.

Juan Torres Lpez es economista, miembro del Consejo Cientfico de Attac Espaa y catedrtico de Economa aplicada en la Universidad de Sevilla. @JUANTORRESLOPEZ

 

Fuente: http://www.juantorreslopez.com/tiene-el-papa-un-problema-con-la-economia-o-lo-tienen-los-liberales/



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