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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2017

Una instantnea del Estados Unidos de Trump
El arte del "trumpcataclismo"

Tom Engelhardt
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


De cmo Estados Unidos se invadi, se ocup y se rehizo a s mismo

Ha sido pico! Un elenco de miles! (Cientos? Decenas?) Una produccin espectacular que, cinco semanas despus de haber aparecido en todas las pantallas de todos los tipos conocidos de Estados Unidos (y posiblemente del mundo), no muestra seales de parar alguna vez. Qu xito ha sido! Ha hecho que la gente vuelva a los peridicos (en la web, si no en papel) y asegurado que nuestros acompaantes de cada da los shows de noticias en la televisin por cable con cobertura las 24 horas del da durante los siete das de la semana no les falten la noticia de ltimo momento ni las audiencias. Es un impacto en todo el sentido de la palabra, tanto en el de xito total hollywoodense como en el de accidente de trnsito, un fenmeno de un tipo que nunca habamos vivido. Imagine el lector a Nern tonteando mientras arde Roma y las cmaras filmndolo todo. De cualquier modo, se ha comprobado que se trata de una gigantesca filtracin. Un grifo abierto, una espita abierta. Un enorme flujo de noticias que no lo son, de la cuarta parte de una noticia, de la mitad de una noticia, de noticias enloquecidas, de noticias engaosas y de noticias reales que han sido exageradas.

Ya sabe usted exactamente de qu y de quin estoy hablando, No es necesario explicarlo. Quiero decir, usted me pregunta Qu es lo que no es necesario?. El actor principal recin llegado a la capital de nuestra nacin es lo ms parecido a un personaje de accin. Imagine usted la versin Mar-a-Lego de Batman y el Joker fundidos en uno solo, un presidente que, tal como nos dijo en una reciente conferencia de prensa soy la persona menos antisemita que usted ha visto en su vida, y adems la persona menos racista. Como una informacin tras otra lo indica, l ataca, arremete contra, se burla, tuitea, aporrea, embiste y se queja mientras arroja una lluvia de calumnias a los dems; aun as, contina elogiando sin cesar sus propios logros. Pensemos en l como si se tratara de un gigantesco infierno de la poltica del Estados Unidos del siglo XXI o un moderno Godzilla surgiendo eternamente del agua en el puerto de Nueva York.

Y en cuanto al elenco de sus seguidores? Islamfobos, iranfobos, nacionalistas blancos; una caterva de milmillonarios y mutimillonarios; un renaciente mercado de valores que se ha vuelto loco; la totalidad de la industria de los combustibles fsiles y unos chalados escpticos del cambio climtico de la ciudad; un portavoz de prensa inmortalizado en la TV por el programa Saturday Night Live cuyas emisiones ya han dejado atrs al culebrn General Hospital en las mediciones de audiencia; un consejero de la Casa Blanca experto en hechos alternativos; un asesor en seguridad nacional que despus de 24 das en el cargo parece sintetizar el concepto de inseguridad; un jefe de equipo de la Casa Blanca y contacto con los republicanos del Congreso a quien ya se est evaluando reemplazar, adems de una pareja de recin nombrados que fueron despedidos o incluso sacados por la fuerza de sus respectivos despachos y empleos por haber criticado a Donald y no haberlo admitido... francamente, es imposible maquillar todo esto o, mejor dicho, solo el propio Trump podra hacerlo. Y, de pasada, ya lo sabe; a partir de las noticias de las ltimas semanas, yo podra continuar interminablemente este prrafo incluso sin parar para respirar.

Entre tantos temas que ni siquiera he mencionado, entre ellos Melania y la ex esposa Ivana es acaso posible que ella se convierta en la embajadora de Estados Unidos en la Repblica Checa?, por supuesto, ah estn los hijos de Trump y sus negocios y las instantneamente rotas promesas acerca de sus (vaya expresin tan fuera de moda) conflictos de intereses y los conflictos vinculados con esos conflictos y los tuits y las amenazas presidenciales y los rubores que les acompaaban, por no hablar de la cuestin de tener que pagar para acceder al nuevo presidente en Mar-a-Lago. Y qu me dice del yerno de Trump, Jared Kushner (otro conflicto de-ya-sabe-qu andante) de quien se dice que ha tenido un papel importante en el nombramiento del nuevo embajador en Israel, un abogado de Nueva York especializado en bancarrotas conocido por haber recaudado millones de dlares para financiar un asentamiento judo en Cisjordania y por haber dicho que los partidarios del grupo judo liberal J Street son mucho peores que los Kapos (los judos que ayudaban a los nazis en sus campos de concentracin). Ahora, Kushner ha sido ordenado negociador mximo en Oriente Medio. Y no se olvide de que los hijos Donald y Eric ya estn guardando objetos de inters para la futura biblioteca presidencial Trump, una idea que dejara sin habla a cualquiera (solo imaginemos una biblioteca con esas enormes letras doradas sobre la puerta de entrada en honor de un hombre que se enorgullece de no leer un libro y, como sin duda ocurre con sus rdenes ejecutivas e incluso con los volmenes que afirma haber escrito sobre cosas que apenas se ha molestado en comprobar.

Hablando de Roma (recuerdan a Nern haciendo tonteras?), se ha dado cuenta de que en estos das todos los caminos de las noticias conducen a... bueno, a Donald Trump? Crame, ya nada sucede en nuestro mundo que no est relacionado con l o con sus aclitos (o sencillamente, por definicin, nada suceda). Desde que en junio de 2015, en su carrera por la presidencia, se convirti en el escalador de la Torre Trump su principal destreza ha sido, sin duda alguna, la capacidad de hacerle la pelota a los medios en el espacio que fuera, ya fuese ese espacio el Despacho Oval, Washington o el mundo entero. En una conferencia de prensa, habl con el primer ministro israel Benjamin Netanhyahu y, en medio de arranques de ira por las filtraciones en la comunidad de inteligencia y ataques a los medios deshonestos por haber disparado contra su asesor en temas de seguridad nacional, de repente fija su intencin en la cuestin que enfrenta a Israel y Palestina y dice: Entonces, observo la cuestin de los dos estados o el estado nico y me gusta aquel que prefieran ambas partes. Me hace muy feliz la solucin que agrade a ambas partes. Puedo convivir con cualquiera de ellas. Durante cierto tiempo me pareca que la solucin de dos estados poda ser la ms fcil pero, francamente, si Bibi y los palestinos... si Israel y los palestinos estn contentos, yo estoy contento con lo que ellos prefieran. Y, de pronto, el mundo que habamos conocido en Oriente Medio, es otro completamente diferente.

Generalizando

A su manera, incluso despus de 20 meses de haber empezado, todo contina siendo muy sorprendente y novedoso; si esto no es como estar en el paso de un tornado, ya me dir usted a qu se parece. Entonces, nadie debera sorprenderse por lo difcil que es apartarse de la tormenta de este interminable momento para encontrar una cualquiera que sea posicin ventajosa que brinde a uno la mnima perspectiva del trumpcataclismo que castiga a nuestro mundo.

Aun as, por extrao que podra parecer en estas circunstancias, la presidencia de Trump proviene de alguna parte, se ha desarrollado a partir de algo. Para pensar en este fenmeno (como muchos de quienes se oponen a Trump parecen ahora inclinados a hacerlo) como algo completamente peculiar, la versin presidencial de un alumbramiento virginal va al mismo tiempo contra la historia y contra la realidad.

Donald Trump, aparte de cualquier otra cosa que pueda ser, es muy claramente una criatura de la historia. l es inimaginable sin ella. Esto, a su vez, significa que la naturaleza radical de su presidencia debera servir como recordatorio de lo radical que en realidad han sido los 15 aos posteriores al 11-S en la conformacin de la vida, la poltica y el estilo de gobierno de Estados Unidos. En ese sentido, generalizar (le pido disculpas por el juego de palabras*), la presidencia Trump ya ofrece una sorprendentemente vvida y precisa imagen del Estados Unidos en que hemos estado viviendo desde hace algunos aos, incluso aunque prefirisemos fingir otra cosa.

Despus de todo, es claramente un gobierno de, ejercido por y evidentemente para los milmillonarios y los generales, lo que resume bastante bien hacia dnde avanzbamos en la ltima dcada y media. Empecemos por los generales. En los 15 aos anteriores a la llegada de Donald Trump al Despacho Oval, Washington se haba convertido en una capital de la guerra permanente, un rasgo inmanente de nuestro mundo estadounidense, y las fuerzas armadas en la institucin ms admirada en la vida estadounidense, aquella en la que ms confiamos en un conjunto cada da ms ajado; en ese conjunto estn la presidencia, la Suprema Corte, la escuela pblica, los bancos, los telediarios, lo peridicos, los grandes comercios y el Congreso (en este orden descendente).

El apoyo a esas fuerzas armadas en la forma de pasmosas sumas de dlares del contribuyente (que estn a punto de dispararse una vez ms) es una de las pocas cosas en las que los congresistas demcratas y republicanos pueden todava ponerse de acuerdo. El complejo militar-industrial vuela cada vez ms alto (a pesar de lo tweets de Trump sobre el precio de los aviones F-35); los cuerpos policiales de todo el pas han sido dotados al estilo de muchas fuerzas armadas mientras la tecnologa blica en los remotos campos de batalla estadounidenses desde la captura de comunicaciones de telefona mvil y los vehculos a prueba de explosivos hasta la vigilancia con drones llega de regreso a casa y ahora todos tenemos nuestras propias unidades de fuerzas especiales.

En otras palabras, este pas se ha militarizado en muchos aspectos en los ms obvios y tambin en los menos, de un modo que los estadounidenses de otros tiempos no imaginaran posible. En esta militarizacin, iniciar guerras y pelearlas se ha convertido cada vez ms burlando la Constitucin en la nica preocupacin de la Casa Blanca, sin recurrir prcticamente al Congreso. Mientras tanto, en estos aos, gracias al programa de asesinatos selectivos por medio de drones conducido directamente desde el Despacho Oval, el presidente que es el comandante en jefe de las fuerzas armadas se ha transformado tambin en el asesino en jefe.

En estas circunstancias, nadie debera haberse asombrado cuando Donald Trump recurri a los mismos generales que l haba criticado durante la campaa electoral, a aquellos hombres que durante 15 aos lucharon en guerras perdidas y se sienten amargados por no haberlas ganado. Ahora, por supuesto, en su gobierno, han asumido funciones un hito histrico que en otros tiempos eran mayormente confiadas a civiles la secretara de Defensa, la de Seguridad Interior, la asesora en seguridad nacional y la jefatura del Consejo de Seguridad Nacional. Es decir, una especie de junta militar, y un pequeo y lgico paso ms en el proceso de una creciente militarizacin de este pas.

Es sorprendente, por ejemplo, que cuando el presidente ces finalmente despus de 24 das en el cargo a su asesor en seguridad nacional todos los nombres menos uno que se barajaron para ocupar ese puesto, normalmente ocupado por un civil, eran generales retirados (y un almirante); tambin lo es que la persona nombrada por Donald Trump como segundo asesor en seguridad nacional sea un general que contina en activo. Esto refleja una ntida realidad del Estados Unidos del siglo XXI, que Donald simplemente ha absorbido como la esponja humana que es. Como resultado de ello, las permanentes guerras estadounidenses, todas ellas ms o menos desastres de un tipo u otro, sern supervisadas por unos hombres que, durante los ltimos 15 aos, estuvieron profundamente implicados en ellas. Esta es la formula indicada para nuevos desastres pero, por supuesto, esto poco importa.

Otros futuros pasos de Trump como la posible movilizacin de la Guardia Nacional, ms de 50 aos despus de que los guardias ayudaran a eliminar la segregacin racial en la Universidad de Alabama, para llevar a cabo la deportacin en masa de inmigrantes ilegales sin duda seguirn la misma pauta (pese a que el gobierno ha negado que haya empezado a considerar seriamente esa movilizacin). En resumen, ahora vivimos en un Estados Unidos de los generales, y esto sera as aunque Donald Trump no hubiese sido elegido presidente.

Agreguemos un aspecto ms en este nuestro momento: ya tenemos los primeros indicios de que integrantes del alto comando de las fuerzas armadas podran dejar de sentirse completamente constreidos por la tradicional prohibicin estadounidense de implicarse en poltica. El general Raymond Tony Thomas, jefe del elitista Comando de Operaciones Especiales, hablando recientemente en una conferencia, advirti al presidente de que estamos en guerra y de que el caos en la Casa Blanca no es algo bueno para los guerreros. Nunca en nuestros tiempos las fuerzas armadas haban criticado tan abiertamente a la Casa Blanca.

El ascendiente de los milmillonarios

En cuanto a estos, empecemos as: ahora, un milmillonario es presidente de Estados Unidos, algo que, hasta que este pas fuera convertido en una sociedad del 1 por ciento con la poltica del 1 por ciento, habra sido inconcebible (lo ms cerca que estuvimos de esto en los tiempos modernos fue en 1974, cuando Nelson Rockefeller fue nombrado vicepresidente por el presidente Gerald Ford, que no haba sido electo en una votacin popular). Adems, nunca haba habido tantos milmillonarios y multimillonarios en un gabinete; esto, a su vez, fue posible solo porque en este pas y en estos momentos hay tantos milmillonarios y multimillonarios dispuestos a ser elegidos. En 1987, en Estados Unidos haba 41 milmillonarios; en 2015, eran 536. Qu otra cosa es necesario saber acerca de los aos transcurridos que dieron lugar a una creciente desigualdad y el peor derrumbe econmico desde 1929 que solo contribuyeron a reforzar la nueva versin del sistema estadounidense?

En un rpido repaso de estos aos, hemos pasado de unos milmillonarios que financiaban el sistema poltico (despus de que, en 2010, el dictamen Citizen United de la Suprema Corte abriera las compuertas a la riada financiera) a la realidad de unos milmillonarios encabezando y gestionando la actividad gubernamental. Como consecuencia de ello, dado un pas que siempre se ha llevado tan bien con quienes ya eran inmensamente ricos gracias en parte a que se implementara lo que podra llamarse el estilo trumpiano de rebaja de impuestos y as la posibilidad de establecer una nueva poca de riqueza dinstica. En la caterva de ricos desmanteladores y destructores, Donal Trump reclut su gabinete en la expectativa de, entre otras cosas, que la privatizacin del gobierno de Estados Unidos un proceso hasta ahora centrado sobre todo en la fusin de las corporaciones guerreras con diferentes sectores del estado de la seguridad nacional avanzar a paso acelerado en el resto de los organismos del Estado.

Para decirlo de otro modo, antes del 8 de noviembre de 2016, ya estbamos viviendo un Estados Unidos diferente. Donald Trump no ha hecho otra cosa que poner esa realidad ante nuestras narices. No olvidemos que si no fuera por el proceso de creacin de la sociedad del 1 por ciento en este pas y el aumento de la automatizacin (y la globalizacin, tambin), que ha destruido tantos empleos y solo ha favorecido la propagacin de la desigualdad, los trabajadores blancos estadounidenses en particular no se habran sentido tan excluidos en el interior de su propio pas o tan dispuestos a llevar a semejante explosivo personaje a la Casa Blanca como una forma visible de una protesta del tipo que te jodan.

Por ltimo, pensemos en otro sello distintivo del primer mes de la presidencia Trump: la contienda entre el nuevo presidente y el sector de la inteligencia del estado de la seguridad nacional. En estos aos posteriores al 11-S el Estado dentro de un Estado algunas veces mencionado por sus crticos como el Estado profundo, a pesar del secretismo que lo envuelve; la expresin Estado oscuro sera ms apropiada creci a pasos agigantados. Durante este periodo, por ejemplo, Estados Unidos consigui un segundo departamento de Defensa, el de Defensa Interior con su propio complejo industrial de la seguridad, mientras las agencias de inteligencia 17, en total se expandieron ms all de lo imaginable. En esos aos, lograron una influencia que no tena precedentes y, al mismo tiempo, la capacidad de escuchar y controlar las comunicaciones de prcticamente todos los habitantes del planeta (entre ellas, las de los estadounidenses). Alimentados copiosamente por los dlares del contribuyente y ayudados por cientos de miles de contratistas privados pertenecientes a las corporaciones guerreras cuyas acciones escapan al control del Congreso y los tribunales, y operando debajo de una especie de manto de secretismo que deja en la oscuridad a la mayora de los estadounidenses (salvo cuando los denunciantes han revelado sus manejos), el estado de la seguridad nacional ha aumentado su influencia en Washington hasta convertirse de hecho en el cuarto poder gubernamental.

Las personas clave en el interior de sus misteriosos despachos hoy se encuentran con Donald Trump, el presidente que en cierta forma es una consecuencia del mismo proceso que produjo su propio crecimiento; este encuentro no les resulta agradable menos aun despus de que l comparara sus actividades con las que realizaban los nazis; da la impresin de que estas personas le hubieran declarado la guerra al presidente y su administracin mediante un notable flujo de filtraciones de informacin perjudicial, particularmente en relacin con el recin despedido asesor en seguridad nacional Michael Flynn. Tal como escribieran Amansa Taub y Max Fisher en el New York Times, Para algunos funcionarios gubernamentales concernidos, las filtraciones podran haberse convertido en uno de los pocos medios que quedan con los que influir no solo en las iniciativas polticas del seor Flynn sino en la amenaza que l parece haber planteado al lugar que ellos tienen en la democracia.

Esto, por supuesto, representaba una versin de la actividad de los denunciantes que, cuando estaba dirigida a ellos antes de Trump, les pareca terrorfica. Como los comentarios del general Thomas, esa lluvia de filtraciones, al mismo tiempo que desconcierta a Donald Trump, es un potencial desafo al sistema poltico de Estados Unidos tal como era conocido. Cuando los defensores ms feroces de ese sistema empiezan a ser vistos como si formaran parte de la comunidad de inteligencia y las fuerzas armadas est claro que se est en un mundo distinto y mucho ms peligroso.

Entonces, mucho de lo que est sucediendo ahora puede parecer sorprendentemente novedoso y sobrecogedor. No obstante, la verdad es que ha estado incubndose durante aos, aunque los detalles de una presidencia Trump fueran inimaginables no hace tanto tiempo. En marzo de 2015, por ejemplo, dos meses antes de que Donald lanzara al cuadriltero su cuidado despeinado, yo me preguntaba (en una nota de TomDispatch) si acaso estaba surgiendo un nuevo sistema poltico en Estados Unidos y resuma as la situacin:

Aun as, no pensemos siquiera un segundo que el sistema poltico de Estados Unidos no est siendo reformulado por algunos sectores interesados del Congreso, el actual grupo de milmillonarios, los intereses corporativos, los grupos de presin, el Pentgono y los funcionarios del estado de la seguridad nacional. Fuera del caos de este largusimo momento y dentro del cascarn del viejo sistema, una nueva cultura, un nuevo tipo de poltica, una nueva forma de gobernar est viendo la luz ante nuestros propios ojos. Dmosle el nombre que queramos, pero nombrmoslo de alguna manera. Dejemos de fingir que no est pasando nada.

Ahora estamos viviendo en el Estados Unidos de Donald Trump (que, ciertamente, yo no predije ni imagin en marzo de 2015); esto es, estamos viviendo en un pas an ms catico y atpico gobernado (en una medida que nunca lo haba sido) por unos milmillonarios y generales retirados supervisados por un presidente claramente anmalo que est en guerra con unos sectores anmalos del estado de la seguridad nacional. Esto, en pocas palabras, es el Estados Unidos creado en los aos que siguieron al 11-S. Dicho de otro modo, Estados Unidos puede haber fracasado estrepitosamente en sus esfuerzos para invadir, ocupar y rehacer Irak segn su propia imagen pero parece haber tenido un notable xito en la invasin, ocupacin y transformacin de s mismo. Y no culpemos de esto a los rusos.

Nadie lo dije mejor que el rey de Francia Luis XV: Aprs moi, le Trump**.

* El juego de palabras por el que autor pide disculpas tiene que ver con la palabra generalizar y la abundancia de generales retirados en el equipo de gobierno de Donald Trump. (N. del T.)

** Luis XV dijo alguna vez, Despus de m, el diluvio (Aprs moi, le dluge). (N. del T.)

Tom Engelhardt es cofundador del American Empire Project, autor de The United States of Fear y de una historia de la Guerra Fra, The End of Victory Culture. Forma parte del cuerpo docente del Nation Institute y es administrador de TomDispatch.com. Su libro ms reciente es Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single-Superpower World

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176247/tomgram%3A_engelhardt%2C_a_trumpian_snapshot_of_america/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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