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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2017

Uruguay
Militancias hormiga

Emilio Cafassi
La Repblica


La casi totalidad de las preocupaciones directivas del Frente Amplio uruguayo (FA) se encuentran concentradas en lo que en Uruguay se denomina rendicin de cuentas, que no es otra cosa que una ley que el poder ejecutivo enva al parlamento para su tratamiento. Establece los instrumentos tributarios y asigna a su vez las partidas presupuestarias para cada sector del Estado, garantizando su funcionamiento y metas. Sintoniza de este modo la prioridad que el Presidente Tabar Vzquez le asign en su discurso del mircoles por cadena nacional. Resulta una curiosidad, particularmente para lectores del exterior, que la comunicacin presidencial (que al cumplirse cada ao de mandato dirige a los ciudadanos) la conciba encomiablemente con el mismo significante: rendicin de cuentas. Algo que haba ejercitado en su primer mandato y que reitera en ste, constituyendo una marca distintiva con toda la tradicin fiduciaria y jurdicamente irresponsable de todos los gobiernos conservadores que precedieron al del FA. Cualquiera sea la evaluacin del contenido de tal devolucin a la ciudadana, el sello resulta indeleble y sienta un precedente a modo de peldao en la escalera poltica de construccin consciente del destino de la sociedad. A ello debe sumarse el nfasis puesto en el cumplimiento del programa de gobierno con el que se postul ante el electorado, cuya confeccin no le pertenece en exclusividad, sino que fue el resultado de una compleja -y tan admirable como perfectible- elaboracin colectiva de ms de 1.500 representantes en el Congreso Hugo Cores de noviembre de 2013.

Una controversia vinculada a esta cuestin (a la que ya alud tangencialmente el pasado domingo) proviene de la iniciativa de la Mesa Poltica del FA de acercar a Vzquez las aspiraciones y prioridades que tiene respecto a tal rendicin de cuentas, para lo cual encomend a la Comisin de Programa la elaboracin de un documento de trabajo, disparador del debate, cuya primera versin fue tomada en algunos fragmentos por el derechista diario El Pas, agregando adems afirmaciones de elaboracin propia. La operacin de prensa del diario est dentro de lo previsible: tomar algunos recortes que reflejan posiciones de algunos sectores frentistas como verdaderas resoluciones, sacarlas de contexto y azuzar a los partidos tradicionales para que polemicen con tales supuestas propuestas.

Nada fuera de lo esperable ni menos an atribuible a otra causa que la deshonestidad intelectual y carencia de tica periodstica del medio. La preocupacin del Presidente del FA, Javier Miranda, respecto a que los frenteamplistas terminen discutiendo sobre los titulares de la prensa, merece dos consideraciones. La primera es que para que discutan sobre otras fuentes y estmulos, habra que producirlos. La segunda es que resulta imposible y hasta indeseable que la elaboracin colectiva de documentos carezca de difusin. Porque cualquiera de las instancias de elaboracin colegiada la integran representantes de muy diversos sectores y/o bases organizadas, los que a su vez deberan consultar y someter la discusin en sus propios mbitos a fin de llevar luego las respectivas posiciones. De lo contrario intervendran con sus opiniones personales, cosa muy poco representativa. Obviamente el grado de socializacin de sus contribuciones variar en cada sector segn sus pautas orgnicas y reglas institucionales, pero en cualquier caso habr muchsimas decenas de militantes, dirigentes y representantes involucrados. Comparto con Miranda la calificacin de irresponsabilidad sobre quienes hayan entregado el documento al diario derechista. Pero suponer que los debates en comisiones o instancias de direccin acotadas como la Mesa Poltica, y hasta el Secretariado no trasciendan me resulta ingenuo. Deduzco que la solucin que propuso la presidenta de la comisin de publicar in extenso los documentos en la web del FA encontr resistencias, porque tales textos brillan por su ausencia y mis propias alusiones estn basadas en la prensa, precisamente lo que se enuncia querer evitar.

La informacin discurre de manera inorgnica y espasmdica por ausencia o pobreza de comunicacin oficial. Mientras varios sectores tienen rganos de prensa propios y medios digitales de difusin, el FA solo exhibe una pgina web unidireccional, insustancial y desactualizada. Por caso, a menos de un mes de retomar las sesiones de su mxima autoridad, el Congreso, no hay una sola lnea por va alguna que organice o estimule el debate. No extraa entonces que lo que el FA no comunica, lo hagan terceros con todas las potenciales tergiversaciones. El FA, orgnicamente y en su conjunto, hoy no debate. A lo sumo lo hacen los sectores y las instancias formales y en su mbito temtico, los sindicatos y movimientos sociales. La nica referencia al Congreso la formul Miranda en la prensa. Afortunadamente la de izquierda, como este diario, pero prensa al fin. El FA opt por el ms complejo pero a la vez fascinante de los caminos de produccin de insumos y propuestas. A diferencia de Podemos, como ya compar en un artculo reciente, elabora sus propuestas, insumos y programas de manera colectiva, no optando entre alternativas cerradas. Sera absurdo concluir que este mrito y desafo resulte un obstculo.

Existen sin embargo, racimos de iniciativas capilares que por impulso propio intentan organizar discusiones, interconectar a la militancia y enriquecer al frentismo. Slo ejemplificar con las que conozco fehacientemente por involucramiento. El edil del departamento de San Jos, Jorge Pipe Garca, y la economista Yanina Corsini crearon el grupo de whatsapp Comit virtual FA, una convergencia sumamente plural y fraternal de frenteamplistas que intercambia opiniones con una profusin e intensidad que exige una atencin tan inusual como atrapante. Est basado en una tecnologa de acceso restringido lo que lo hace diferir con un comit de base tradicional. Tampoco lo es el tipo y profundidad de los debates, al menos respecto a mi experiencia en comits, ya que la enjundia, profundidad y fundamento de las intervenciones es ms propio de un think tank que de un organismo de base. Probablemente lo explique el hecho de que participan de la experiencia (actuales o ex) ministros, intendentes departamentales, legisladores diversos, altos directivos de empresas pblicas y entes descentralizados, intelectuales e investigadores. Las temticas se suceden en una libre progresin espontnea que siempre est fundada en datos precisos, documentacin y aportes propositivos. Y no es menor la dosis de humor. Escriba en ese mbito que buena parte de las intervenciones enriqueceran trabajos como los de la comisin de programa o hasta las discusiones del inminente Congreso, para lo cual haran falta vasos comunicantes.

En un plano completamente diferente de autoorganizacin e inciativa, el Comit Morroni de Buenos Aires organiza hoy un acto en la plaza de San Martn, conmemorativo de los 46 aos del FA, que se espera cuente con una nutrida concurrencia de organizaciones y movimientos populares locales. Ser una ocasin no slo para hacer un balance de la experiencia frentista para la propia dispora uruguaya, sino tambin para exponer la naturaleza del frentismo, atrayendo e ilustrando a militantes de esa orilla, hoy dispersos o constreidos ante la descomposicin poltica del supuesto progresismo argentino. De hecho los aportes porteos individuales a la militancia frenteamplista no son ninguna novedad. Aunque por goteo, se suceden. La sola comparacin del discurso del Presidente Vzquez, fundado en datos y propuestas, contra los slogans, mendacidad, apelaciones hueras a la esperanza y buenos deseos de la payasesca intervencin ante la asamblea legislativa de su par Macri el mismo 1 de marzo, puede sintetizar la diferencia entre la realidad poltica de las dos orillas.

Por ltimo, otra iniciativa participativa constituye la pgina http://cuartointermedio.org que mencion el domingo pasado. A diferencia de los ejemplos anteriores carece de restricciones a la participacin, aunque no cosech an mayores aportes. Como el resto, lo har finalmente porque expresa una necesidad poltica: la de reactivacin, interaccin e involucramiento al interior del FA.

El gobierno cumple su funcin en el contexto internacional de poca que le toca y lo hace con creces. Baste recordar que sus dos vecinos -gigantes en proporcin- se hunden en la recesin (con cada de 2,5% y 3,5% del PBI uno y otro) y la corrupcin que, lejos de superarse, se realimenta en sus nuevas administraciones, para no entrar en ms detalles comparativos. Pero no es funcin del gobierno movilizar, ni encender debates, sino gestionar el Estado. Es la fuerza poltica que lo llev al poder ejecutivo y al parlamento la que tiene que acometer la tarea de controlar la gestin para el cumplimiento del programa, movilizar a toda su militancia y socializar la informacin para estmulo de los debates. No es algo incompatible con las iniciativas varias que sectores, bases, comits o movimientos puedan darse. Lo es con la incomunicacin, la inorganicidad y el espontanesmo. No hay por qu admitir naturalizadamente que el acceso al gobierno produzca un efecto sedativo o anestesiante de la dinmica social en general y militante en particular. El mutismo es superable por arriba o por abajo.

O por ambos extremos a la vez.

Emilio Cafassi. Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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